dimecres, 27 de juny de 2012

UCRONÍA (V)









 
Claro que hay también otro escenario a considerar dentro de este supuesto de crisis real. A la hora de considerar la caída del bloque soviético, no deja de sorprender como casi nadie se ha detenido a considerar un detalle a mi parecer importante y, desde luego, decisivo: la Unión Soviética no murió matando. Un detalle, éste, que dado el carácter intrínsecamente maligno que se le atribuía a la URSS desde el bloque occidental, no deja de sorprender. Casi una anomalía histórica. ¿O anomalía moral? ¿Hubieran permitido Reagan o Tatcher la liquidación del capitalismo sin dar antes su último zarpazo, es decir, sin ir a la guerra?

Soy perfectamente consciente de que con lo que diré ahora traspaso el terreno de la ucronía para saltar de lleno al de la especulación propia de la historia ficción. Pero tengo mis dudas sobre si en este último supuesto de una crisis agónica del capitalismo en un escenario de guerra fría, el bando occidental, el espíritu del capitalismo, vamos, se hubiera plegado resignadamente ante la inexorabilidad del imperio de los hechos y hubiera muerto sin matar. Tengo para mí que el capitalismo hubiera muerto matando, como lo tengo también que si algún día muere, será matando. Quizás entonces los mercados ya no se pongan nerviosos.
En cualquier caso, sea esta crisis fingida o real, subterfugio o  inapelable, lo cierto es que con la URSS por delante, a los mercados no se les dejaba ponerse nerviosos, no hasta los límites actuales. Y si a pesar de todo se ponían nerviosos, se les arrestaba por alterar el orden público. Porque eso sí, se decía alto y claro que la economía tenía que estar al servicio de la sociedad, y no la sociedad al servicio de la economía... o de los mercados. Lo último que podía detenerlos, que acaso todavía podría detenerlos, es el Estado. Por eso van a por él. Con unos cuantos infelices aplaudiendo.

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