diumenge, 10 de juny de 2012

¿INTERVENIDOS? SÓLO UN POQUITO


El estilo de ciertos ridículos es endémico. Ahistórico y eterno como lo era la philosophia perennis. A veces hasta, no por ello menos cutre, entrañable. Pertenece al pathos.

Creo recordar que fue muy a finales de los sesenta o principios de los setenta. Durante el mes de julio empezaron a circular rumores sobre una epidemia de cólera. Ni la prensa, ni la radio, ni la televisión se dieron por enteradas. Cuando los rumores dejaron de serlo para convertirse en certezas -había habido ya algunos muertos-, apareció en televisión un individuo que decía ser el director general de sanidad, o algo así, para acallar los alarmismos y asegurar que sólo había habido algún caso de diarrea estival, lo cual no era nada extraordinario durante la canícula. Así que todo el mundo a su casa y Dios en la de todos;  que hay mucha maldad acechando y que se la tienen jurada a la España de Franco. Ya me entienden. Y que como no hay fútbol en verano, la gente se aburre y da a pábulo a los chismorreos. Nada, que eran cuatro cagarrinas trompeteras y punto.

Dos días después, un alto comisionado de la Organización Mundial de la Salud, un señor con pinta de inglés, serio y con cabello cano -eso destacaba en una España de calvos con brillantina-, apareció anunciando en un más que aceptable castellano, que se habían producido casos de «cólera» en distintos lugares de la geografía española y que se recomendaba encarecidamente la vacunación masiva de la población. Las colas fueron antológicas. Lo recuerdo porque coincidió con el día de mi cumpleaños.

Ahora con el rescate que no es rescate, porque si fuera rescate sería intervención y no estamos intervenidos porque conservamos la soberanía nacional, aunque menos porque ha habido que solicitar ese préstamo de cien mil millones de euros -1011€-  pero que tampoco es un préstamo, porque si lo fuera, al ser de tal cuantía y estar destinado a sanear una banca en quiebra técnica, pero muy saneada, cabría pensar que tal vez sí que es un rescate y no un préstamo para no se sabe bien qué, resulta que, como antaño, hay palabras prohibidas. Aquella vez fue «cólera». Tuvo que venir un extranjero a pronunciarla. Ahora es «rescate» y más aún «intervención». A ver quién la dice. Por cierto ¿Dónde estaba don Mariano? Porque sabemos dónde estará hoy: en el  fútbol. ¿Pero dónde estaba ayer y por qué no salió él a dar la cara?
¿Está España intervenida o no? Pues igual que la hija de aquella señora que, cuando su vecina le preguntó si era verdad lo que circulaba por el barrio, que su hija estaba embarazada, respondió confidencialmente y en voz baja: "Sí, pero sólo un poquito".

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