dilluns, 10 de setembre de 2018

Los móviles en las aulas



La titular de Educación, Isabel Celaá, ha anunciado que su ministerio está considerando la posibilidad de prohibir los teléfonos móviles en las aulas, o sea, en las escuelas e institutos. La réplica del Conseller d’Ensenyament catalán, Josep Bargalló, pronunciándose en contra de tal medida, no se ha hecho esperar; como no podía ser de otra manera. No sin antes desautorizar a la ministra, proclamándose la única autoridad competente en Cataluña sobre la materia.

Pero es que, además, el inefable Bargalló dice tener también sus razones. Por un lado aduce que a él no le gusta prohibir, y que el Consell Escolar de Catalunya ya dictaminó en su momento que el uso del móvil es positivo si se utiliza para fines educativos. Por el otro, afirma sin pestañear que tal prohibición significaría darles la espalda a las nuevas tecnologías, lo cual, hemos de suponer, sería algo así como oponerse cerrilmente al progreso.

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Entrevista sobre 'Escuela o barbarie'


Escuela o barbarie’ (2017), escrito conjuntamente por Carlos Fernández Liria, Olga García y Enrique Galindo, incorpora un inquietante subtítulo: ‘Entre el neoliberalismo salvaje y el delirio de la izquierda’; toda una crítica al proyecto educativo de una izquierda, mayoritaria hoy en día, cuyas políticas educativas no han consistido, en el mejor de los casos, sino en hacer de comparsa de la mercantilización de la enseñanza y, en el peor, en representar el triste papel de «tonta» útil legitimadora de las políticas educativas neoliberales.
 Xavier Massó | Catvan
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dilluns, 3 de setembre de 2018

Los cuentos mentirosos









Los cuentos infantiles tradicionales, reflejaban un mundo de adultos moldeado por éstos de manera que les resultara comprensible a los destinatarios de la narración, tanto en su condición de niños como en la de adultos que tenían que llegar a ser. Por supuesto que en la narración se transmitían los valores propios de un determinado modelo social, pero también una serie de advertencias o admoniciones que, con su correspondiente moraleja, podríamos considerar independientes de la ideología en que se inscribía el relato, y que serían en cierto modo atemporales, clásicos.

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