dimecres, 10 d’octubre de 2012

ELOGIO DE JUANCHO ARMAS


El "erudito" Juancho Armas Marcelo especula sobre los orígenes catalanes de los asesinos de Jesucristo en un artículo evacuado con carácter de apretón en un rotativo cuyo nombre produce náuseas vomitivas solo con evocarlo. Pero ya se sabe, igual que ha de haber carroña para que puedan comer las hienas, algunos lectores precisan de bazofia impresa para devorarla ávidamente con el mismo afán que un gourmet saborea unas ostras de Arcade. Y a eso es a lo que se dedica este Armas: a lanzar carroña para poder comerse luego él las ostras.

Llamarle sicofante sería insultar a tan noble oficio de la antigüedad clásica. Porque los sicofantes no se creían las calumnias que difundían. Eran unos profesionales. Todo indica, en cambio, que él si se las cree. Y eso no dice mucho en su favor. Entre otras cosas porque es difícil hacer gala de tanta indocumentación en tan breve espacio. Veamos.

Arguye el orate Armas que Poncio Pilatos y sus legiones eran catalanes porque estuvo de gobernador de Tarraco. Afirma, sin el menor pudor, que

el catalán desde los años de Pilatos sabe que los símbolos son capitales para el triunfo. Cito a Pilatos porque era el gobernador de Tarraco en tiempos de Cristo. El hombre, contra su voluntad, fue destinado por el Imperio a Judea (o Palestina, como ustedes quieran) y se llevó de Cataluña -también por orden del Imperio romano- su guardia pretoriana (de catalanes) y un par de legiones de leva obligatoria.

Al recalar en Jerusalén, se encontró con aquel ser superior, Jesús, hijo de José, que decía ser Hijo de Dios y con el Sanedrín judío. Saquen conclusiones de quién o quiénes mató o mataron a Cristo. Y quien dio la lanzada final al costado del Maestro. Al final se jugaron la túnica de Jesús a los dados, en aquella película protagonizada por Victor Mature titulada exactamente La túnica sagrada. Más conclusiones: «La pela es la pela», aunque sea del Hijo de Dios, y el euro no iba a ser menos.

Confieso haber pensado al principio que estábamos delante de una mala fe manifiesta. Corrijo mi impresión inicial. No creo que haya animus iniuriandi, sino simplemente ignorancia, estulticia y, eso sí, un exceso de vesania que sin duda debe tener una causa somática. Un tema de humores, como diría Galeno, unos cien años después de Poncio Pilatos. Esperemos que se cuide. Pero eso sí, que aprenda algo de historia y de geografía.

1.- Porque en el año 33 no había catalanes, sino, en todo caso, romanos tarraconenses, que no sólo podían ser de la capital Tarraco (Tarragona), sino también de lo que hoy Calatayud (Bilbilis), Alcalá de Henares (Compluto) o de tantos otros lugares de la antigua Hispania Citerior. Sería como decir, a la inversa, que Armas es guanche dado su origen canario. Una estupidez ¿Verdad?

2.- Tampoco es ningún extremo demostrado que Poncio Pilatos hubiera sido gobernador de Tarraco, ni consta que fuera de allí. Y en cualquier caso, estaríamos hablando no de Cataluña, sino de la provincia romana de la Hispania tarraconense, en aquellos tiempos prácticamente las dos terceras partes de la península ibérica. El nombre de catalanes, como el de castellanos, aragoneses o navarros, no aparecerá hasta, más o menos, unos mil años después. Casi nada, Armas.

3.- La guardia pretoriana, en el siglo I, era un cuerpo de escolta reservado al emperador. Poncio Pilatos no tenía guardia pretoriana; era gobernador, no emperador.

4.- Quien condenó a Jesucristo no fueron los romanos, ni tampoco Poncio Pilatos, sino el Sanedrín judío. Eso basta con haber leído el Nuevo Testamento para saberlo. Parece que la visión de Victor Mature en la película "La túnica sagrada" le ofuscó a Armas la contextualización histórica de la película. Debería haber dedicado también su atención a otros aspectos de la película. A Jean Simmons, por ejemplo.

Pero claro, para Armas, aquí lo único que importa es lo que no acaba de decir, quizás porque lo tenga pensado para la siguiente evacuación: que Longinos, el centurión de la lanza, era catalán. Y la lanza se la vendió a unos relojeros suizos que gracias a  esto se hicieron famosos. Ya se sabe, los catalanes nunca han respetado nada.

Anda, Armas, cómprate un euro de bosque y piérdete en él con Victor Mature.

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