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dimecres, 1 de juny del 2016

Deberes y frivolidad



Vamos a dejar de lado las preguntas que unos niños y niñas de diez y once años puedan hacer a un candidato a la presidencia del gobierno en campaña electoral. Obviaremos también el, a mi entender, obsceno proceder mediático consistente en exhibir a un niño disfrazado de Pablo Iglesias –con perilla y coleta incluidas-, es decir, caracterizado a la manera del bombero torero y la banda del empastre, puesto como parodia de adulto para solaz de éstos. Un espectáculo digno de la peor América y sus concursos de modelos niñas. Un claro síntoma, no de infantilismo –los niños no tienen la culpa-, sino de la inmadurez de nuestra sociedad, por decirlo benévolamente.  

La noticia entre tanto esperpento es que Pablo Iglesias se ha comprometido a acabar con los deberes en Primaria. Muy bien, y el que diga que no, ya sabemos: un facha retrógrado. El programa educativo de Podemos siempre fue un truño, cierto, pero lo de la prohibición de los deberes ya es de juzgado de guardia, o de fiscalía de menores. Entre otras razones porque el profesor universitario Pablo Iglesias, experto en asuntos sociales y de desigualdad, debería saber que de prosperar tal medida, los más perjudicados serán los pobres y desamparados a los que tanto dice defender.

Si claro, si a mí me hubieran preguntado a los 11 años si quería que hubiera deberes, hubiera contestado sin reservas que no. Y lo seguiría contestando si tuviera 11 años. La estupidez es que venga el adulto y los prohíba para darme gusto.

Así se supone que nuestros niños serán más felices al ahorrarse la amargura y la indudable violentación de la voluntad que supone tener que hacer deberes. Hasta que se hagan adultos y ni puedan entender la estafa de que han sido objeto. Una cruel frivolidad. Tendrán acaso mucho espíritu crítico, pero nada que criticar.

Hablando de frivolidades, de espíritu crítico, y haciendo gala de un sentido de la perspectiva del que parece carecer Pablo Iglesias, decía Manuel Azaña evocando sus años de alumno, sus años de instrucción,:

“Quien posea menos humanidad que espíritu crítico, fallará adversamente si el primer encuentro de un mozo con lo grave
y lo serio de la vida se diluye en frívolos devaneos de colegio.
Tal sucede en mi narración. Trazándola pensaba yo haber elegido
un tema personal, de suerte que en vez de relegar al ocaso de
la profesión literaria el componer mis memorias habría empezado
(si empezar es esto) por escribirlas.

(Manuel Azaña, “El jardín de los frailes” (1921)

 
Más adelante, en la obra, Azaña no describe cómo funcionaba una educación destinada más a combatir la modernidad que a enseñar contenidos positivos (estudió con los agustinos del Escorial); reaccionaria en su sentido más originario, de reacción contra algo. Y cómo se les enseñaba a refutar a Kant en cinco minutos, o a Hegel. Hoy no hace falta que nadie se moleste en ello. El mismo Iglesias igual nos larga cualquier día en un debate de estos que Azaña fue «también» el autor de “La rebelión de las masas”. Y se queda tan pancho… Como con la "Ética de la Razón Pura" (sic) de un tal Kant.

Azaña llegaba a la conclusión, desde su propio, ahí sí, espíritu crítico amparado en su humanidad, en su formación, que era necesario arrebatarle a la Iglesia el poder que detentaba si se quería afrontar la necesaria reforma de la instrucción en España, ineludible primer paso para la regeneración del país.

En esto no sólo no han cambiado la cosa, sino que hasta ha empeorado. Ya no son sólo las cabezas tonsuradas –ahora sí, en expresión del autor de «La rebelión de las masas»- y sus refutaciones en cinco minutos de Kant, sino también esa otra iglesia laica de pusilánimes y resentidos que, igual que Millán Astray debió sentirse, como lisiado, muy reconfortado con una guerra que le igualó a tantos, se afanan en extender la mediocridad para que así la suya pase desapercibida.

Pero, querido Pablemos, sin deberes… ¿Hay derechos?

divendres, 29 de gener del 2016

«Matemágicas» políticas



Cada día es más urgente que, así como en otras profesiones se exige una constante y permanente formación, se sometiera también al noble mester de la política a cursos de formación a cargo de expertos para evitar que se pongan en evidencia de forma tan aparatosa como suele hacerlo. La «cosa» se podría enmarcar dentro de un “Plan General de Formación del Político”, en forma de cursillos que les dieran puntos para medrar en su carrera y en su partido.

Como a los docentes, tan empeñados en ganar unas oposiciones que, según los propios políticos, no sirven para la tarea que se les ha encomendado, a ellos, los políticos, les ocurre algo parecido: se pasan la vida gastando tantas energías en mundanidades para acceder al puesto codiciado, que resulta que cuando llegan él no están preparados para ejercerlo. Algunos no tuvieron tiempo ni de acabar la carrera universitaria, sobran nombres.

Yo empezaría por las matemáticas, muy especialmente por el uso mágico que de dicha ciencia hacen gala todos ellos; sobre todo a la hora de interpretar los resultados electorales manejando nociones elementales con manifiestas dificultades que han de suplir recurriendo briosamente a la «matemágica». Y no sólo por las noches electorales en que todos han ganado –con la comprensible excepción de  algunos casos estremecedoramente catastróficos-, sino por la perseverante contumacia en que siguen incurriendo luego. Basten, como ejemplos «matemágicos» significativos , los dos recientes casos de las elecciones plebiscitarias catalanas y de las últimas generales, ambos altamente ilustrativos. Claro que la cosa se complica si tenemos en cuenta que, tratándose como se trata de interpretar cualitativamente realidades expresadas cuantitativamene, habría que incorporar a la formación aritmética elemental cierta instrucción, en forma de valor añadido, sobre criterios de discriminación conceptual canónica. Veamos.

Las últimas elecciones catalanas se presentaron, por parte del propio gobierno de la Generalitat que las convocó, en clave plebiscitaria. Es decir, como pretexto para un referéndum. Y así lo entendió todo el mundo. En esta tesitura, fueron a la vez unos comicios para determinar la futura composición del parlamento catalán y un referéndum sobre la independencia. Las dos formaciones independentistas –JxS, con el 39,59%, y la CUP con un 8,21%-, obtuvieron en conjunto un 47.8% de los votos emitidos. Desde el punto de vista plebiscitario, dichos resultados indican, sin más, que el referéndum se perdió. Porque, le pese a quien le pese, para ganar un referéndum es condición necesaria conseguir más de un 50% de votos, basta con uno más, cierto –otra cosa es si sería suficiente-, pero aun con un 50,00001% podría decirse que se había ganado; con un 47,8%, no. Punto.

Ello no obstante, y dadas las peculiaridades de la desequilibrada distribución territorial de los escaños –que no el sistema d’Hondt-, las dos formaciones independentistas obtuvieron una representación parlamentaria de 72 diputados, mayoría absoluta en un parlamento con 135 escaños. Y los resultados parlamentarios se siguieron viendo en clave plebiscitaria por parte de los perdedores, afirmándose entonces que la opción independentista había ganado porque había obtenido mayoría absoluta de escaños. El posterior esperpento a cargo de Mas y la CUP, neoliberales y antisistema, no fue más que la continuación en clave parlamentaria de unos resultados interpretados plebiscitariamente. Curiosa discriminación conceptual, ésta. «Matemágica» en estado puro.

En las elecciones generales del 20-D, la hermenéutica «matemágica» también ha brillado, y sigue brillando, con luz propia. El partido más votado, el PP de Mariano Rajoy, obtuvo un 28,72% y 123 diputados, frente al 44,56% y 186 diputados de cuatro años antes; una pérdida del 16% y de 63 diputados. Pese a tan sensible merma, se consideró un éxito. Sí, claro, hubiera podido ser peor… No le fue mucho mejor al PSOE, ya bastante jibarizado cuatro años antes, por eso su descenso fue, en términos relativos, menor; 20 diputados y 6,5 puntos porcentuales menos. Se quedó en 89 diputados y un 22,01% de votos. Otro exitazo para la historia y todos contentos… sus peores resultados desde la reinstauración de la democracia. A continuación se situaron Podemos y Ciudadanos, con 69 y 40 diputados, respectivamente.

Pero en el caso español, la irrupción estelar de las «matemágicas» se ha producido a la hora de establecer lo que, supongo que en razón de su consideración como figuras contorneadas en un «espacio», se ha venido a llamar «geometría» parlamentaria, y las posibles figuras que, sumadas, dieran una mayoría que permitiera la investidura de un presidente. También se podría entender desde la teoría de conjuntos expresada en diagramas de Venn. Aunque ciertamente resultaría mucho más complejo, sobre todo en el caso de Podemos, donde en lugar de un mero subconjunto, habría que hablar de todo el subconjunto como una inclusión de varios subconjuntos, con el consiguiente riesgo de que cualquier eventual unión con otro, generara la exclusión de algunos –como ya ha ocurrido- y hasta eventuales intersecciones con otros. Demasiado complicado. Lo dicho, Podemos amenaza con ser más demoledor que la paradoja de Russell. Y no sólo Podemos. De modo que mejor no atribulemos a Sus Señorías con teoría de conjuntos, y volvamos a las «matemágicas».

Porque «matemágicas» son las combinaciones de Pedro Sánchez para postularse como presidente con 89 diputados –de 350-, excluida la gran coalición con el PP. Si pacta con Podemos, o traga y entonces sus barones le cortan los güelfos sin más, o, si quien traga es Iglesias, Podemos se convierte en una jaula de grillos «Oltracentrifugados». Además, ni aun en el mejor de los supuestos, 89 y 69, más los 2 de IU, no dan los 176 necesarios, sino unos insuficientes 160. Porque suponer que el PP, con sus 123, y Ciudadanos con sus 40, 162, se iban a abstener, eso no serían ya «matemágicas», sino delirium tremens.

Es verdad que si al dominio de la ciencia «matemágica» le añade Pedro Sánchez la máxima latina Fortuna audaces iuvat, podría pensar en el voto de ERC, nueve, y de Bildu, dos, un total de 171, todavía insuficientes. Y ya puestos a rizar el rizo, si Convergencia –ocho-, y el PNV –seis, se abstuvieran, podría llegar a un 171 contra 162. Pero aquí ya ni «matemágicas» ni delirium tremes, sino puro y simple billar: una carambola imposible hasta para Fernando VII. Y si pacta con Ciudadanos, precisa del más que improbable beneplácito del PP, y entonces los que le cortan los güelfos serían los (h)unos y los otros.

De Pablo Iglesias y sus eulucubraciones, mejor dejémoslo, no le salen las cuentas ni con «matemágicas». Y Ciudadanos, pues tres cuartos de lo mismo. Para pactar con el PP, necesita el beneplácito del PSOE; para pactar con el PSOE, el del PP. De momento, el único que parece haber entendido la cosa, bien que a regañadientes, es Mariano. O él, o elecciones anticipadas. Es el que menos tiene a perder.

¡Malditas matemáticas! ¡Con lo bonitas y divertidas que son las «matemágicas»!


diumenge, 15 de març del 2015

TICS CARPETOVETÓNICOS, TACS DE LA DERECHONA



La derechona no tiene remedio. Y no hace falta matizar derechona española, porque no hay otra. Habrá otras derechas, civilizadas o incivilizadas, en cualesquiera otras partes del mundo, pero derechona sólo hay una. Es como es y no hay más cera que la que arde. Recuerdo que el egregio Pizarro –no el conquistador, el otro-, afirmó en su momento, ante la posible compra de Endesa por parte de la Caixa, que él no quería ser un empleado de la Caixa. Como Aguirre –no el de la cólera de Dios, sino la otra- prefirió ser alemana antes que catalana. Y Endesa quedó para los alemanes, claro. A eso se le llama ser patriótico. Un patriotismo exclusivista y auténtico alter ego del independentismo más montaraz.

Recuerdo que una vez, y sin que mediara el menor incidente previo, un pelanas me espetó que preferiría ser cojo y tuerto a catalán. Le respondí que estábamos de acuerdo: yo también le prefería cojo y tuerto antes que catalán. No acabo de entender por qué, pero no le gustó que coincidiera con él.

Pero lo más desternillante ha sido lo de un tal Antonio Sanz, al parecer delegado del gobierno en Andalucía, quien, presa sin duda de un visceral arrebato de españolidad, ha afirmado, refiriéndose a C’s –Ciudadanos-, que no quiere que a Andalucía se la mande desde Cataluña de la mano de un partido llamado Chiutadans y por alguien que obedezca al nombre de Albert. O sea que el problema para estos cabestros no es que uno sea independentista o no, sino el simple hecho de ser catalán, como el pobre Albert Rivera. O sea, más claro, agua.

Pero lo bueno del caso no es que la grosera alusión a tópicos tan manidos y ramplones fueran dirigidos ni más ni menos que a C’s y a su máximo dirigente por sus orígenes catalanes, máxime cuando se da el caso, como es bien sabido, que C's es la bestia negra de los independentistas, sino el estrepitoso ridículo en que incurrió el tal Sanz cuando se le replicó que el candidato a la presidencia de Andalucía de su propio partido, el PP,  Moreno Bonilla, compartía con Albert lugar de nacimiento, Barcelona, y madre malagueña –eso sí, distinta, paisanos que no hermanos-. Y luego van y lo único que se le ocurre a la acémila de Fátima Báñez fue terciar en la polémica admitiendo que sí, vale, es cierto que Moreno Bonilla nació en Barcelona, pero que en su caso se trata de una persona afable y sencilla; virtudes que sin duda le diferencian del resto de nacidos en la ciudad condal y alrededores.
Y he de decir que, como en el caso anterior que citaba, hay acuerdo una vez más, al menos parcialmente. Como dijo Churchill de Atlee, hay que reconocer que Moreno Bonilla es una persona muy sencilla... y que le sobran razones para serlo.

En cualquier caso, de todo esto se infiere que, con independencia del lugar de nacimiento, la patente de españolidad la da la derechona. Siguen con la España y la anti-España, sin solución de continuidad. Pobrecillos, como les luce la caspa. En fin, sólo cabe esperar que la derechona ocupe cuanto antes el lugar que le corresponde en el estercolero de la historia. Ya urge. Tic-tac, tic-tac, tic-tac…


dimecres, 5 de novembre del 2014

ARTERAS ASTUCIAS Y ERRORES FORZADOS



Lo de la consulta-charanga del 9-N consistía en señalar la Luna con el dedo y decirle a la gente que mire al dedo, no a la Luna. Algo que si mucha gente de buena fe todavía no ha percibido, es por lo acostumbrados que nos han tenido a este tipo de escenificaciones. Pero ahora el envite se ha elevado tanto que ya nadie puede, ni quiere, rectificar. No va con ellos.

La prohibición por parte del TC, a instancias del gobierno español, de la patochada del referéndum-barbacoa, lo único que ha conseguido hasta ahora es que suba la tensión, algo de lo que ya andábamos sobrados, y que aumente la incertidumbre sobre qué va a pasar realmente, no tanto el 9-N como a partir de él. Aquí no se admiten ni las payasadas, viene a decir la interdicción del TC. Un error mayúsculo sin duda alguna, pero también acaso inevitable; un error forzado, que diríamos en argot tenístico, que se ha sabido provocar.

Y digo error forzado atendiendo a la escasa talla política, moral e intelectual, de unos y de otros. Porque con la milonga de que no convoco pero convoco nada subrepticiamente, lo subvenciono pero no lo digo y a ver sino, cedo los locales pero serán voluntarios, hago campaña institucional pero no es institucional porque no hay decreto de convocatoria pero obligo a los medios a introducir cuñas y , en definitiva, ni sí ni no pero todo lo contrario, a la vez que se faroleaba con que no se podía prohibir porque no existía, y mientras tanto voy sacando pecho ante mi parroquia y convierto al otro en la mofa y la befa de mi «astucia»,  todo esto era una provocación calculada para forzar el error del otro. Porque al prohibir lo que no es nada, se convierte en algo. Y este es el gran error.

Porque si no se vota, por más folclórica que hubiera sido la mojiganga, ya no se podrá parodiar como se ha hecho, comparando el evento con una convocatoria guineana, con un jurado compuesto por miembros del Ku-Klux-Klan juzgando a un negro, o con un referéndum sobre la prohibición de la libre venta de armas de fuego cuya organización el gobierno americano encargara a la Asociación del Rifle. Ya no se podrá siquiera decir que ni era consulta, ni  era democrática. Sólo quedará, ya se encargarán de ello tanto unos como otros, la prohibición; que es de lo que se trataba.

Unos porque así creen recordar quién manda; otros porque así les fuerzan a subir un peldaño más en la cuesta del error; hasta el error definitivo. Si nadie lo remedia...
 

dimecres, 16 de juliol del 2014

PSOECES ESTIVALES







Me llega que al nuevo y flamante SG del PSOE ya le llaman "El Cuchara"... porque ni pincha ni corta. Él, en cualquier caso, y como corresponde a alguien encantado de haberse conocido, parece muy contento y metido en su papel. Sus últimas declaraciones han sido toda una muestra de solvencia ideológica. El PSOE, ha dicho, ha de desplazarse a la izquierda para ganar las elecciones (!).

No está mal para un aspirante a émulo de Copito de Nieve, pero le falta pare ello no sólo recorrido, sino, sobre, desfachatez, arrestos y cinismo. Sin tales características no se puede llegar a ser como el maestro. Lo que en "Copito" era simple pragmatismo, descreído e inescrupuloso, en "El Cuchara" es convicción y puro tropismo. Fíjense si no. No se trata de que el PSOE tenga una ideología, esté esta a la derecha o a la izquierda de no se sabe muy bien qué, ni de que haya que  recuperar esta o aquella identidad... No, nada de eso. Hay que dirigirse hacia el lugar desde donde se ganan las elecciones. Esté donde esté. Ese es el acervo ideológico de "Cuchara".

Y por aquí, aquende el Ebro, "Coppertone" sigue dando muestras de cómo la falta de talla puede dar al traste con un partido que, no hace tanto, lo tuvo todo. Claro que en el pecado está la penitencia. Ahora se le ha ocurrido poner como presidente del partido a uno de los  más destacados del grupo de felones que más han contribuido a la quiebra delPSC y al defenestramiento del infeliz de Navarro. Ni más ni menos que el alcalde de Lleida. Uno de estos personajes indiscernibles de cualquier convergente o hasta del partido de la derecha tradicional-pesebrista catalana, también conocido como ERC. 

Es decir, un independentista conspicuo y conspirativo cuyas deslealtades y capciosas maniobras para meter al PSC en el independentismo sólo podían resolverse sin su expulsión fulminante en un partido con la sangre de horchata como el PSC. La suya y también, claro, la de los sinvergüenzas responsables del execrable tripartito, hoy añorantes de cargo y metidos en el independentismo a ver si les cae algo como recompensa por haber hundido a una izquierda en la que nunca creyeron. Pobrecillos, no saben que Roma no paga a traidores.

A lo mejor Coppertone piensa que es mejor tener al enemigo cerca. Craso error si se trata de granujas de tal laya. El problema es que más bien él es también un granuja más. Al PSC le quedan dos telediarios. Y lo bueno del caso es que se lo ha ganado a pulso. Y en cuanto a Cuchara, aquello va a ser una jaula de grillos. Y se presente él a las elecciones o la que pincha -Susana Díaz-, el fracaso está servido, porque son más de lo mismo. Y luego se extrañan todos de que PODEMOS esté avanzando...

A este paso, hay PP para rato.

dissabte, 10 de maig del 2014

LOS HOMBRES DE MAS O LOS HOMBRES DE MÁS




El tándem Terricabras&Maragall se ha postulado como «los hombres de Mas en Europa»; noticia que le ha sumido a uno en la más desconcertante de las perplejidades. Porque si se refieren al Mas que sería de suponer, el buen sentido nos dice que «su hombre» y «sus hombres y sus mujeres» son los relacionados en la lista a las elecciones europeas en que participa el partido del Sr. Mas, encabezada, por cierto, por un anodino burócrata que responde al nombre de Ramón Tremosa ¿A qué puede obedecer entonces que estos dos se arroguen ni más ni menos que ser los hombres de CIU en Europa? ¿Que no iban por ERC?

Uno pensaba que Terricabas&Maragall iban a ser los hombres de Junqueras en Europa, pero ahora resulta que no, o a lo mejor es que también; claro que esto habría que preguntárselo a Junqueras. Porque hasta donde a uno le consta, el ínclito Terricabras y el "Tete" Maragall se presentan como número uno y dos, respectivamente, por las listas de ERC. Y Junqueras es el presidente de ERC, y jefe de la oposición, por más, eso sí, que ejerza también de Lady Macbeth del Sr. Mas. En fin, cosas vederes que non crederes...

Pero la pregunta sigue ahí: ¿Qué quieren decir cuando afirman que son los «hombres de Mas» en Europa? ¿Ha dicho algo Mas al respecto? ¿Y Junqueras? Tremosa no hace falta que diga nada, le da igual un roto que un descosido; no sabe distinguir entre lo uno y lo otro. ¿Tal vez se refieren a un buen rollete entre independentistas? No lo creo, y menos aún conociendo el paño.

Porque si tan buen rollete hubiera entre CIU y ERC, la cosa fuere muy fácil: lista única independentista y a recolectar eurodiputados. ERC apunta a superar en votos a CIU y, en cualquier caso, obtendrá más que el PNV, con quien concurre CIU y a quien, todo sea dicho, no es que le deba demasiados favores. Y las estadísticas no le ayudan tampoco. La coalición electoral en que participa CIU con el PNV y algún que otro despistado obtiene, según las encuestas del CIS, un 2.6%. ERC, solita, un 2.4%. ¿Y la estrategia, señores, y la estrategia? ¿Y el patriotismo? La verdad, no se entiende, a menos que... haya troyanos. En el sentido homérico del término, y acaso también en el moderno. ¿Serán esos troyanos Terricabras y Maragall? El segundo, como mínimo, no sería la primera vez...

¿Qué decir de Terricabras? Tuve una reunión institucional con él hace tiempo, cuando el actual eurocandidato estaba en nómina del tripartito, como «experto» educativo, con el encargo de pergeñar el infausto Pacte Nacional per a l'Educació, en cuyo preámbulo, de su exclusiva responsabilidad y autoría, prescribía que los docentes catalanes tendrían que adscribirse al constructivismo y ser «moralmente fiables». ¿Según quién? ¿Según el ex sacerdote Terricabras? ¿O según el reconvertido Terricabras gloria de la filosofía analítica catalana? ¡Ay como se les pilla!

Después de un rifirrafe paramediático algo grotesco, accedió a entrevistarse con nosotros, no sin malfiances. Acudí a la reunión con una compañera, frente a seis o siete que le flaqueaban a él, al gran gurú; todos ellos, y todas ellas, burócratas sobrevenidos al abrevadero del poder y que dejaban en ñoñería el retablo de la corte de los milagros. Una vez allí, y dejando de lado la boutade terricabriana de justificar la exigencia de fiabilidad moral aduciendo a los Moral Sciences Club's universitarios de la Gran Bretaña -como comparar la gimnasia con la magnesia, vamos-, en un momento dado afirmó que no sé qué, era como en lógica, es decir, en una implicación -o condicional- si el antecedente es falso nunca el enunciado puede ser verdadero. Le repliqué que yo no se lo explicaba así a mis alumnos, porque en lógica, siendo el antecedente falso y el consecuente verdadero, el enunciado es formalmente válido. Verbigracia:

"Si llueve, no salgo a pasear"

Puede llover o no llover, y que salga a pasear o que no salga. Si no llueve y sigo sin salir a pasear, el enunciado es válido. El único caso en que no lo sería es si, efectivamente, llueve, y yo, a pesar de todo, salgo a pasear. Pues bien, tras verse puesto en ridículo por méritos propios, por farolero y por displicente, montó en cólera, enrojeció como un pimiento, se incorporó y, por un momento, algunos de los presentes nos temimos el síncope fatal e irreversible. No fue así porque Humphrey, el entrañable Humphrey de Vía Augusta -sede del poder educativo en Cataluña, como Langley lo es de la CIA en los USA- intervino para enfriar pasiones, reconducir la situación y, de paso, llevar el agua a su molino. Prometo que fue tal como lo he contado; tengo testigos de ello.

Eso sí, con independencia de sus caricaturescas traducciones de Wittgenstein, por no hablar de su propia obra, "Terri" -Vd. sí que sabe- puede presentar un currículum homologable en Europa. Como mucho, le podría pasar como a aquella ministra alemana de educación que tuvo que dimitir porque se demostró que había plagiado un párrafo de su tesis doctoral hacía más de treinta años. Gajes del oficio. O que se descubriera que no ha escrito sus libros, sino que utilizó para ello un negro. Bueno,  un negro nada recomendable, cierto... Pero en fin, por lo demás, atrabiliarismo a parte, su mediocridad le puede permitir pasar desapercibido y seguir cobrando tranquilamente su sueldo y dietas en el cementerio de trepas, elefantes y de patadas hacia arriba que es el Parlamento europeo.

¿Pero y al otro hombre de Mas? A ése sí hay que advertirle. Y todo sea dicho de paso, con la mejor intención y para que no nos vaya a dejar en ridículo a los catalanes -y al resto de españoles, que de esto también saben- por culpa del rigorismo luterano europeo. Que uno no lo trague por su canallesca actuación como consejero de educación no tiene aquí nada que ver; lo cortés no quita lo valiente. Hay que avisar urgentemente a Tete Maragall, por su bien y por el del pueblo catalán. En Europa, falsear el currículum académico está muy mal visto; tanto que te hacen dimitir y te escarnecen.

Tete Maragall se presenta como economista y analista informático. Por cierto, que en la base de datos del servicio de inteligencia catalán consta como licenciado en económicas con un programa de estudios que nunca existió en la Universidad donde dice haber obtenido dicho título. Pero no tiene ninguna de estas titulaciones, ni ninguna otra. Tal vez el Bachillerato, puede, pero nada más. Y esto en Europa... ¡Bueno! pues que te pueden pillar. Y allí no sirve de nada ser un Maragall, al contrario, hasta empeora el tema.

Así que, "Tete", a Europa no te vayas como economista ni como licenciado en nada. Que aquello no es el oasis de aquí, sino unaa selva negra llena de lobos hambrientos dispuestos a pillarte al primer farol. No les gustan los farsantes y por un plagio de nada te la cargas. Imagínate que se llega a saber que no pisaste la facultad ni para ir al bar. Aquí da igual porque como tú los hay a cabassos, pero allí no. No fueras a dejarnos en ridículo.

Al final es que a lo mejor no son los hombres de Mas, sino hombres de más. Me inclino por la segunda opción.

dissabte, 22 de març del 2014

PLUMBEA MEDIOCRITAS




Reviso hace poco la lista de blogs que acostumbro a frecuentar y topo con dos jarros de agua fría de aquellos como para acabar con cualquier resquicio de esperanza. No es que ninguna de ambas noticias me sorprenda, ya dijo Einstein que lo infinito no es el espacio, sino la estupidez humana, pero la verdad es que leídas una después de otra, entre las dos me han dejado la moral por los suelos.

En el blog de Luri, siempre brillante y ocurrente, aparecen las admoniciones del editor de una edición en inglés de las tres críticas de Kant -sí, el de Königsberg- sobre la incorrección política en que incurre el autor al ser un hombre de su tiempo -y no de hoy en día, claro- y sobre la necesidad que los padres, antes de permitirles a sus hijos leer a Kant les informen de como (y cómo) han cambiado las valoraciones sobre raza, género, sexualidad, etnicidad y relaciones interpersonales antes de autorizarles a leer este clásico. Sin comentarios. O estallas de risa o de ira...

En el blog de Jorge, lúcidamente pesimista, y al margen de la cita del cenutrio de Toni Soler, por cierto, digna del Mein Kampf, me entero de algo que ya sabía, pero que resulta que va en serio. Descubro que yo también, según el sector independentista más intransigente, soy un colono... porque no soy independentista, lo cual, por lo visto, empieza a ser considerado delito de lesa patria entre ciertos ambientazos... 

Hace muchos años, en México, un mexicano rico y de piel más blanca que la mía, cargado de tópicos hipócritas y ramplones, intentó afearme que mis antepasados hubieran masacrado a los suyos. ¡Perdona! le repliqué; en todo caso, fueron «tus» antepasados los que masacraron y esclavizaron a los indios de aquí. Los míos no, los míos se quedaron en Europa, no como los tuyos, que se vinieron aquí a matar indios. 

La historia se repite, y como siempre, en forma de parodia. Ahora resulta que descendientes de la soldadesca borbónica de Felipe V vienen a decirme a mí que soy un colono, y con la misma arrogancia ignara y resentida con que sus ancestros debían insultar a los míos ordenándoles que hablaran en castellano. ¡Manda huevos! 

Igual de burros que ese editor de Kant, e igual de peligrosos. Creo que fue William Faulkner el que dijo que se podía luchar contra la ignorancia, contra el fanatismo y contra la intolerancia... si vienen por separado; pero si vienen a la vez y se quiere conservar la salud, lo mejor es poner los pies en polvorosa... una opción que cada vez me parece menos descartable. Pero a dónde ir(?)

Porque la verdad, tanta mediocridad plúmbea y tanto fanatismo iluminista ya empieza a asquear más allá de cualquier límite. Además, yo no puedo "volver" a ninguna parte; aunque los beocios lo piensen así, yo no soy colono. En todo caso, sería un exiliado.  Estoy empezando a serlo... me temo.