dijous, 4 d’octubre de 2012

EL ASESINATO DE PRIM: LA ÚLTIMA PISTA (3ª parte) (A vueltas con la muerte de Prim - XVII)



Vamos a partir del supuesto que se mutila el sumario sobre el asesinato de Prim porque hay que hurtarle a la historia una verdad a cualquier precio: la restauración borbónica de 1875 se asentó sobre un magnicidio cuyo(s) instigador(es) fue a su vez el arquitecto de dicha restauración.

 
Esto sí que podía dañar la imagen de un régimen que estaba planeando en 1960 una restauración borbónica similar a la llevada a cabo en 1875, con cuya legitimidad pretendía entroncar y que redimiría al régimen franquista en la figura del borbón heredero convertido en sucesor de Franco. Obsérvese el paralelismo entre una y otra restauraciones: en ambos casos se reinstaura a un borbón en el trono; en ambos casos, igualmente, no se trata del rey dinásticamente legítimo, sino de su heredero. Alfonso XII reinó en vida de su madre; Juan Carlos I en la de su padre.

 
El nombre de quien urdió la trama que acabó con Prim estaría, de acuerdo con esto, tan claro que hasta sería insultante citarlo por su nombre. El futuro Alfonso XII era un niño por entonces, de modo que nada pudo tener que ver. Sólo puede ser el que pasará a la historia como artífice de "La Restauración". Y eso porque sólo el descubrimiento de su implicación directa en la muerte de Prim podía inquietar al régimen franquista en su proyecto de perpetuación bajo una nueva restauración borbónica: porque la legitimidad en que pretendía ampararse estaría fundamentada en un crimen de estado cuyo responsable último lo fuera también de la muerte del general Prim. Sólo así puede explicarse el interés en enajenar documentación del sumario. ¿Qué había en él o que se decía? Nunca lo sabremos. Pero sabiendo que alguien consideró necesario tomar cartas del asunto, es suficiente para saber a quién estaba encubriendo.


Se mire como se quiera, una implicación directa de Cánovas en la conjura que acabó con Prim es lo único que parece un móvil suficiente como para que algún sector del franquismo empiece a destruir documentación molesta. Entre las figuras políticas que protagonizaron aquellos convulsos tiempos, no hay otro. No llegamos a ello con pruebas documentales, sino por eliminación y reducción al absurdo: ningún otro requería cobertura; daba igual que hubieran matado a Prim o no. Con él no daba igual.

2 comentaris:

  1. Querido amigo: Dale que dale con el franquismo. El sumario fue deteriorado en diversas épocas. La última en las décadas de 1980/90 y lo que falta es lo referido a Solís y Campuzano ayudante de Montpensier y de este último. El tomo que falta es el que hace mención al sindicato socialista "El Tiro Nacional" que lo hicieron desaparecer porque quedaba claro que nada tenían que ver con el magnicidio.
    No mires hacia Cánovas que era muy listo, mira hacia el duque de Sesto que era su incondicional y yo estoy seguro que escondió a cuatro de los asesinos en su palacio por la entrada de la calle de la Greda.
    Lee mi libro que algo digo de esto.

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  2. Esstimado amigo: no interpretes como un tópico "ad usum" la mención al franquismo. Y si hablo del "franquismo" monárquico es porque, con toda probabilidad, a un falangista de primera hora se le daría una ardite que fuera Cánovas. Lo mismo, por otras razones, a un carlista contumaz.
    Que el sumario empezó a padecer "distracciones" -extravíos de prueba materiales incluidos- desde muy pronto, está claro. Pero Pedrol Rius habla claramente de cerca de 18000 folios que, en 1960, eran más o menos legibles. Ergo, hubo mucho más que simple deterioro natural con posterioridad a 1960. Tampoco se me ocurre, la verdad, por qué se iba a sustraer del sumario un tomo que no dijera nada comprometedor. Más bien lo contrario ¿No?

    Que Cánovas era muy listo está fuera de toda duda. Pero sin duda no lo era tanto quien intentó taparle un siglo después, porque al hacerlo apuntó inevitablemente hacia él. En cualquier caso, me adscribo a tu tesis sobre Osorio. Un saludo cordial.

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