dijous, 12 de juliol de 2012

¡HAY QUE WERT!



El ministro ha afirmado que, según sus cálculos -y de eso hemos de suponer que sí que sabe- sobran unos veinte mil profesores. Dejando de banda el hecho de que a mí más bien me parece que es él quien sobra, lo cierto es que desde que este individuo accedió al cargo, no ha hecho más que ratificar mi intuición inicial: se trata de un cantamañanas. Y si a lo de cantamañanas le añadimos la condición de sociólogo, entonces nos encontramos de lleno en el terreno de la peligrosidad social.

No hace mucho, un compañero, docente él, como yo, me confesaba su decepción y la sensación de sentirse cornudo y apaleado. Resulta que asqueado de tanta izquierda amanerada y oenegeizada que, además, se ha cargado la enseñanza, había decidido votar por el PP en las últimas elecciones. Su problema no era, obviamente, dejar de votar a la pseudoizquierda actual -confesaba no haber votado desde hace mucho- sino el hecho de votar al PP. Comprensible...

Al final se acabó decidiendo por una única razón: en el programa electoral del Partido Popular se proponía un bachillerato de tres años, una medida que, consideró él, no sólo podría venir a compensar en parte los estropicios que la izquierda había perpetrado en la enseñanza, sino que también en cierto modo redimía al PP de algunos de sus pecados. Y votó PP. Ahora se entera que no habrá bachillerato de tres años.

Resulta que la privada concertada se las cantó claras al PP: que a ver si se pensaban que se iban a quedar sin la sopaboba del tramo de concertación del 4º de ESO. Si la ESO quedaba en tres años y la concertación del bachillerato no se puede generalizar -ya quisieran- porque no tienen dinero, lo cierto es que la gente preferiría acudir a la pública para cursar los tres años de bachillerato en el mismo centro. Y nada le arreglaba a la patronal de la privada que el 1º de bachillerato se mantuviera subvencionado por estar en la franja de la edad de escolarización obligatoria.

Además, los que protestaron fueron los suyos; su electorado natural. Que con la iglesia había topado el bachillerato de tres años, vamos. Y cuando de iglesia y dinero  se trata,  ya dijo el arcipreste:

He visto muchos curas en sus predicaciones,

Despreciar al dinero, también sus tentaciones,

Pero al fin por dinero otorgan los perdones,

Absuelven los ayunos y ofrecen oraciones.



Así que de bachillerato de tres años, nada de nada. Al fin y al cabo, si quien más interesado debería estar tampoco lo quiere... No será precisamente la oposición quien le recuerde al PP el incumplimiento de su promesa. "Eso te pasa por querer confiar en quien ya sabes de entrada que no es de fiar. Es lo de la rana y el alacrán ¿te acuerdas?" le dije a mi amigo.

Eso sí, ahora nos dice el cantamañanas que sobran veinte mil profesores. ¿Dónde señor ministro, en la pública o en la privada concertada?

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