diumenge, 27 de desembre de 2015

UN EMPATE MUY «AJUSTADO»


La noticia, para cualquiera en su sano juicio y en atención a las fechas, suena a inocentada. Y no hay que descartar que lo sea. Cierto que la CUP estaba rompiendo moldes de todo tipo, pero nunca hasta ahora había atentado contra la probabilística matemática como hoy. Que entre 3030 personas se dé un empate a 1515 arroja prácticamente las mismas probabilidades que a un servidor le toque la Primitiva. Pero ha ocurrido; lo primero, claro, lo segundo tendrá que esperar… O que el duro caiga de canto. Claro que a ver si acabará lo cosa como la perdiz aquella que tanto marearon...

Vaya por delante que hay varias cosas que uno no entiende desde un buen principio. Verbigracia, cómo, después de haber negado a Mas por activa y por pasiva, hacen falta ahora tantas votaciones; ni tampoco que ahora resulte que ni Mas ni menos la mitad de la militancia esté por lo primero… ¿Habrá que seguir con el paripé hasta que salga el sí a Mas? ¿Se trata de eso? ¿O hasta que se aclare el panorama español, que también se las trae? Bueno, ahora dicen que lo decidirá el Consejo Político de la CUP el dos de enero, entre notables y fuera ya del ruido asambleario que en tan alta estima tienen… Una reunión sobre la que ya se proyectan sombras alargadas ¡que prosiga la función!

Menos aún se entiende, aunque esto ya caiga de lleno en los arcanos designios de la CUP, que entre las asambleas locales representadas las haya procedentes de fuera de Cataluña, y no porque éstas sean precisamente las más proclives a votar por Mas, sino porque no deja de ser paradójico entonces que, en aplicación de la misma regla de tres, a los valencianos que no sean miembros del selecto club de la CUP se les niegue poder votar quién ha de ser el nuevo presidente catalán; o zamoranos… yYya puestos ¿por qué no del Frente Polisario? Porque si hubiera al final referéndum ¿quiénes deberían ser electores según la CUP?
Pero la guinda nos la ha brindado hoy, vigila del día de los Santos Inocentes, este mágico empate con el cual la CUP nos ha obsequiado. Inocentada, azar, astracanada… ¿Cómo calificar tamaño espectáculo? En fin ¿Quién se lo cree? Claro que, bien mirado, si se trataba de que se siga hablando de ellos y que la cosa no acabe aquí, lo cierto es que lo han conseguido. Porque «ajustar» un empate y dar el pego, no lo negaremos, tiene su qué. Y la puesta en escena, también. Ahora, a ver quién se la cree. De momento, el choteo ya ha empezado.

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