dissabte, 1 de juny de 2013

EL PROBLEMA DE SPINOZA (LECTURA RECOMENDABLE)


Acabo de leer la traducción catalana de la novela "El problema de Spinoza", de Irvin D. Yalom. Una obra a la vez excelente, rabiosamente actual y, precisamente por ello, de lectura urgente para fanáticos y tarados como los que tanto proliferan por estos pagos en número cada vez más crecientemente alarmante. Lástima que no iban a entender nada.
 
Dos narraciones transcurren paralelamente a lo largo de la novela. En la primera, el ideólogo del nazismo y "filósofo" aficionado, Alfred Rosemberg, un tarado psíquico, acomplejado por tener una posible abuela judía y por estar en una escuela técnica en lugar de en un Gymnasium, cuyo autor de cabecera es Houston Stewart Chamberlain -yerno de Wagner, indocumentado intelectual, cinico, vividor y antisemita- vive una experiencia semanas antes de graduarse, que le perseguirá toda su vida. Después de haber proferido ante sus compañeros de curso un discurso furibundametne antijudío, es llamado al orden por el director del centro y sancionado con resaltar en la autobiografía de Goethe -puro y admirado ario- todas las citas y referencias que hagan alusión a Spinoza, un filósofo de origen judío.
 
Con el tiempo, Rosemberg hará carrera en el partido nazi y sus ERR (Eisatzstab Reichleiter Rosemberg) se dedicarán a saquear bibliotecas y museos de toda Europa, destruyendo todo lo que fuera producción judía. Pero no destruyó la biblioteca de Spinoza. Rosemberg no podía entender como un  judío podía haber inspirado a sus admirados arios Goethe, Hegel... Jamás, pese a su empeño, conseguirá comprenderlo, ni frente a la horca en Nüremberg.
 
A su vez, la segunda historia es también una crónica de la intolerancia y del fanatismo. El de la comunidad sefardita de Amsterdam que condena a Spinoza a una cherem perpetua, forzándole de por vida al ostracismo y a ser proscrito entre los suyos.
 
No hay una gran distinción entre el fanatizado Rosemberg y los no menos fanáticos rabinos que condenan a Spinoza. Siempre, de por medio, la utilización sin escrúpulos de algún elemento identitario -un tema actual donde los haya- como factor de poder de una minoria cuyos objetivos no son otros que la conservación de este poder mediante el control social y la exaltación de esta identidad y sus características diferenciales, ya sea la estricta observancia de La Torá, o la autoproclamada superioridad de la raza aria y la necesidad de purgarla de contaminaciones semitas. Y siempre, la pasividad y la sumisión de la mayoría frente a una minoría cuyo único objetivo es la preservación de un estado de cosas que le garantice el poder.
 
Y la víctima, Spinoza. Un espiritu libre que se ganó la vida como modesto pulidor de lentes, cuya aspiración es alcanzar la verdad, debiendo trazar antes los medios para llegar a ella. Perseguido por unos, incomprendido por otros, siempre recordándonos que las pasiones nunca deben sobreponerse a la razón, ni tampoco convertir la primacía de la razón en una pasión. Porque de lo contrario, no hay limites a la barbarie. 
 
En tiempos tan de exaltación de la identidad como los que estamos viviendo, donde se busca la diferencia hasta a partir de la más simple de las naderias, a la vez que se nos instruye, alecciona y conmina por parte de los nuevos rabinos o los potenciales nazis, sobre cómo hemos de ser -ya sea para ser buenos judíos, buenos alemanes, buenos catalanes, buenos españoles o buenos lo que sea-, cómo nos hemos de comportar y, sobre todo, a quién hemos de obedecer ciegamente, la obra de Spinoza tiene el vigor de los mejores antídotos contra la ignorancia, contra el fanatismo y contra la intolerancia... para todo aquél que aún conserve unos mínimos de espíritu crítico, honestidad intelectual y disposición a la verdad.
 
No son tiempos propicios a ello, tampoco en esta Cataluña liderada hoy por unos locos sin escrúpulos dispuestos a sacrificar a todo un pueblo en aras a sublimar sus complejos y sus frustraciones, que tanto recuerdan a los rabinos que condenaron a Spinoza, como, cada vez más, a los otros.
 
Para su desgracia, nunca podrán manipular la obra de Spinoza como manipulan la historia o la realidad cotidiana -en la más pura de las líneas goebblesianas-. La obra de Spinoza siemrpe estará ahí, apuntando contra ellos, contra los integristas religiosos, contra las dictaduras, contra los nacionalismos...

2 comentaris:

  1. Con semejantes referencias, mañana mismo voy a la farmacia literaria y me compro esta vacuna inigualable. Acto seguido, la inyectaré por vena hasta que me convierta en lo que promete el prospecto. Gracias por el consejo, querido Xavier, y felicidades por el artículo.

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    1. Gracias a ti, Manuel, por tu intervención. Probablemente, no es una obra maestra en el sentido de que pase a la historia de la literatura con letras de oro, pero está escrita con conocimiento de causa, no hay errores de bulto y es, como ya decía en el post, rabiosamente actual: la tolerancia y la libertad de conciencia frente a la intolerancia y el control social; y como no, el conocimiento y la razón frente al fanatismo, la ignorancia y la impostura.
      Saludos.

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