dimarts, 12 de març de 2013

ESPÍAS COMO NOSOTROS



El asunto pasó a ser de dominio público desde que se conocieron las grabaciones de la comida que habían mantenido meses antes las señoras Alicia y Mª Victoria, según parece, mediante un micrófono incorporado al florero de la mesa donde comieron y conversaron ambas damas.

Horas antes de que lo trincara la policía nacional, y con el asunto en el disparadero mediático y policial, el gerente -o ex gerente- de la agencia de detectives privados MÉTODO3 estaba siendo entrevistado en su domicilio por una periodista de investigación de un conocido rotativo de Barcelona. Y ahí viene lo bueno...

Resulta que la entrevista, es de suponer que debido a lo jugoso de las revelaciones, se alarga más de la cuenta y la periodista constata que va llegar tarde a su siguiente cita. Consulta su agenda y comprueba de quien se trataba: el director general de los mossos de esquadra... Como no se trata de gente a quien se deba hacer esperar, le llama por el móvil y le sugiere que, para ganar tiempo, pase él mismo a recogerla allí donde está. Y muy solícito él, va y lo hace...

Pero resulta que la policía nacional estaba vigilando desde hacía tiempo al gerente -o ex gerente- de MÉTODO3, extremo éste que, al parecer, el director general de los mossos d'esquadra ignoraba. Y ahora que se ha hecho público que le vieron por ahí, salta el escándalo, la Sra. Alicia decide cambiar la escolta de los mossos por la de la policía nacional, extremo que luego niega, que el director de los mossos rebate y... ya la tenemos liada.

Estos parecen ser los hechos y la interpretación de ellos que ha dado el director general de los mossos con una valoración incorporada: no se deben mezclar las cuestiones de política con las de seguridad. Toda una afirmación de manual. Y lo peor del caso, es que esta versión es creíble por inverosímil... en un cargo de responsabilidad como el suyo.

Hasta ahora, el premio "babero de oro" en cuestiones de espionaje ibérico lo ostentaba el inefable Amedo, que pagó con su tarjeta de crédito el hotel donde había ido a contratar a un sicario portugués. Según parece, el metálico se lo había fundido en el casino. Ahora ya tenemos otro "babero de oro".

Lo peor de todo esto no es el hecho en sí, ni que esté encuadrado en un entorno político y mediático relacionado con el proceso soberanista catalán; ni que se pretenda despachar el tema proclamando que no se deben mezclar las cuestiones de política con las de seguridad. Por cierto ¿Qué concepto de la política y de la seguridad deber tener alguien capaz de cometer semejante torpeza?

No, lo peor de todo es que este proceso está liderado por gentes cuya capacidad intelectual jamás debiera haber aconsejado situarles en responsabilidades más allá de subalternos. Ni independentistas, ni unionistas, ni españolistas, ni el Sursum Corda... Aquí el problema es la epidemia de mediocres engreïdos que estamos padeciendo. Este es el verdadero problema.

Esto cada vez se parece más a aquella película tan mala de Chevy Chase y Dan Aykroyd, "Spies like us" (1985) en la que un par de capullos son puestos como tapadera para distraer la atención de lo que en realidad se está cociendo. ¿No les suena esto último?


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