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dimecres, 8 d’octubre del 2014

¡OH MONTORO!



A Montoro se le ha diluido la sonrisa conejil que lució en su comparecencia ante el Parlamento para explicar los progresos de Hacienda en la investigación sobre el caso de “los Pujol”. Ahora dice tener el corazón destrozado. Ha sido a la inversa que con el inolvidable gato Cheshire, que desaparecía y quedaba sólo su sonrisa; a Montoro se le fue la sonrisa, sí, pero quedó él. Una lástima.

¿Pero por qué Montoro se reía tanto hace sólo unos días y ahora no sólo no se ríe, sino que está destrozado? Montoro está triste ¿Qué tendrá Montoro? ¿Será que se refocilaba por el momio de “los Pujol”, y ahora que sus más tiernos amigos han sido pillados tirando de tarjeta negra, tal refocilo se tornó en hieles?

Siempre que se pilla a un delincuente, la autoridad competente debería, si no reírse como Montoro, sí como mínimo mostrar su satisfacción por el buen funcionamiento de los cuerpos encargados de perseguir a tanto golfo como hay por estos pagos; y por el triunfo de la justicia sobre la delincuencia. Pero ahora se trata de sus amigos, y no se ríe ¿Hubiera preferido Montoro que no los pillaran?

Porque si Montoro se reía porque al haber pillado a una familia de chorizos metidos en política que eran sus rivales, esto iba a favorecer su causa, y ahora no se ríe porque han trincado a sus amigotes, Montoro no sólo no merece ser ministro, sino que se sitúa a la misma altura moral que los Pujol, los Blesa o tantos otros que… ya son demasiados.

Y además, que cada día se esté confirmando que la corrupción entre la clase política de las Españas es sistémica, no sé a ustedes, pero a mí, sea quien sea el trincado, no me produce ninguna risa, sino más bien desazón. Algo muy distinto a la tristeza que ahora siente Montoro.
¡Montoro! ¿Por qué no haces como el gato Cheshire? A lo mejor hasta nos acabaría gustando tu sonrisa sin ti.

dijous, 2 d’octubre del 2014

LA NÉMESIS DE LOS GAÑANES


Hay dos artículos hoy en “El País”, rotativo nada sospechoso de proclividad hacia el independentismo catalán –si alguien lo pensare, fuere un enfermo-, que abundan en la incompetencia, torpeza y actitud chulesca hacia Cataluña de una España supuestamente eterna, la de las esencias, más propia de gañanes que de gobernantes de un estado moderno. Y me temo, anuncio para navegantes, que se auguran mares arboladas, montañosas y hasta “confusas” - dicho sea de paso, y para darle algo de enjundia al registro grumetero que emplea el Sr. Mas en sus metáforas náuticas: la mar confusa es la peor- para los tiempos que pronto acaecerán… si el buen sentido no lo remedia.

Los artículos en cuestión son, uno, el editorial del rotativo , el otro, de contenidos económicos a raíz del desequilibrio de los presupuestos, va a cargo de Xavier Vidal Folch. Por cierto, tampoco nada sospechoso de independentismo y de los pocos que, contra vientos y mareas, se ha seguido manifestando siempre más que reluctante a la independencia de Cataluña y tratando de poner algo de racionalidad en todo este despropósito. Pues bien, lo diremos así: llegó Montoro con sus presupuestos –es un decir- y ya la tenemos liada. ¡Ay! España de mis entretelas, ¡pero qué burra llegas a ser!

Decía el viejo Aristóteles que las revoluciones siempre, siempre, son una consecuencia de la torpeza de los gobernantes. Y creo de veras que el estagirita tenía toda la razón. Como en tantas otras cosas. Parafraseándole, Tayllerand apostilló en cierta ocasión, a propósito del asesinato de un líder de la oposición en Francia, inducido desde el poder –no recuerdo cuál… ¡sirvió a tantos!- que aquello había sido mucho peor que un crimen: un error, un error fatal. El régimen cayó poco después.

Son sutilezas de una guisa que no parecen estar al alcance de los gobernantes españoles, impertérritos y enrocados en una realidad cuya naturaleza ficticia sólo es comparable a la de los independentistas catalanes. ¿Será cosa de Sepharad? ¿No se dan cuenta de lo que está ocurriendo en Cataluña? ¿Creerán de verdad en los tanques? ¿O en la UE a la que las cosas se empiecen a torcer? ¡Por Dios!

No voy a entrar en los contenidos de los artículos, ahí están, pero me permito recomendar encarecidamente su lectura. Desde datos hasta valoraciones, todo indica que en ciertos pagos, no sólo siguen sin enterarse, sino que se dan a la vez por enterados sin acuse de recibo. Silencio administrativo. Y a falta, por ahora, de tanques, castigan con el presupuesto público, no al Sr. Mas y a sus followers, sino a todo el pueblo de Cataluña. Os habéis portado mal, así que os quedáis sin caramelos. A lo mejor así da para cubrir las tarjetas de crédito de Bankia, con ilustres exministros implicados, cuya única respuesta ha sido que, según les dijeron, todo esto era “legal”. Pues qué bien… ¡Como la Constitución! dirán los otros.
¿Cómo puede reivindicar la legitimidad el deslegitimado? Me ahorraré abordar la inusitada celeridad del TC, tan proverbialmente presuroso, como es bien sabido. Pero sí me permitiré incidir en algo que me parece más que verosímil. Muy probablemente, la ley de consultas catalana sea constitucional –tampoco son tan necios-, pero seguro que no lo es un referéndum sobre la independencia, por más consultivo que sea, como el que se plantea para el 9-N. ¿Les ha ofuscado la capacidad de discernir la retranca del apoltronamiento? ¿Qué tendrá que ver el carnet de conducir coches con el de pilotar aviones? No… son matices fuera de contexto. Hay que ponerse a la misma altura que los otros. Y a eso hay quienes tienen la desfachatez de llamarle poder judicial. Si Montesquieu levantara la cabeza…

Es como si un profesor suspendiera a un alumno porque su padre le cae mal. Y como no puede con el padre, se ceba en el alumno. Recurso viejo de maestro nacional franquista… y de pedagogo posmoderno, también. Mucho me temo que no saben con qué están jugando. Mucha chanza sobre que si los catalanes siempre piden más, que si no tienen “güevos”, que si se van a enterar, que si el estado de derecho o que si el Sursum Corda… Pero es que, siempre, siempre, seguimos en las mismas sandeces, porque…

Sea Cataluña o el Bantustán, un estado ha de promover sus regiones más dinámicas, o de lo contrario, toda la nación decae. Que a estas alturas no exista un AVE por el corredor mediterráneo, y con las reticencias que el propio gobierno español ofrece a la financiación europea para este proyecto, por poner un ejemplo, no es que sea una torpeza, es, como decía Tayllerand, un error, uno más de tantos; añado: propio de garrulos. Propio de provincianos.

En definitiva, puede que Mas sea un crápula, pero esto no quita que los gobernantes españoles sean unos tunos. Sobra altanería y falta talento… en todas partes.

Otra posibilidad es que sean topos de ERC, porque independentistas los fabrican en serie. Contra más lo pienso, más acecha la duda. Claro que, a lo peor, es que son simplemente una patulea de fatuos arrogantes sin nada que arrogarse, más allá de lo que roban, unos y otros. Y el pueblo que se pelee por banderas, alguien hará negocio.

Hace poco, en otra entrega, estuve a punto de parafrasear a Don Miguel de Unamuno cuando, al final de su magistral réplica al detritus y sus corifeos, concluyó, apesadumbrado, con la frase “…me parece inútil pediros que penséis en España”. ¡Qué actual! Se la iba a dedicar al Sr. Mas substituyendo España por Cataluña. Creo que tanto unos como otros, allende y aquende el Ebro, se han hecho acreedores a tan dudosa dedicatoria; va para cualquiera de ellos, entera, pero con especial devoción, hoy, a Montoro y a su sonrisa sardónica:

 
"Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso -por llamarlo de algún modo- del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo, lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona. Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito "¡Viva la muerte!" y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor.
Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho."



 

diumenge, 21 de setembre del 2014

CATALONIA NON EST CALEDONIA SICUT HISPANIA NON EST BRITANNIA




La digestión que se está haciendo del referéndum escocés en este nuestro ruedo ibérico es la que era de esperar: grotesca sin más. Hasta podría resultar entrañablemente graciosa de no ser por el hecho de llevar incorporada una característica propia de estos pagos: nadie, a ambos lados del Ebro, parece haberse enterado de nada, sin que ello sea óbice como para que cada cual crea estar arrimando el agua a su molino. Y no es un tema como para reírse.

Como viene siendo habitual, uno nunca tiene la culpa de nada, y a la hora de compararse con los británicos, el otro es siempre el malo y el que lo estropea todo. Véase si no a Mariano presentándose como el Cameron español cuya desgracia es que Mas no sea Salmond. Mas, a su vez, equiparándose a Salmond, se lamenta de no tener en frente a un Cameron con el que tratar. En realidad, el problema son ambos, Mariano y Mas... y lo que representan.

Cameron recogió el envite de Salmond y aceptó la convocatoria de referéndum, poniendo él mismo parte de las condiciones para su celebración, entre otras, la pregunta. Mariano ni ha querido oír hablar del tema, escudándose en el marco legal y aduciendo que la ley británica lo permite, mientras que la española no, sin preguntarse por qué la española no lo permite y sin moverse un centímetro de sus posiciones

Por su parte, cuando Cameron aparentó darse cuenta de que tal vez se impusiera el "SÍ", reaccionó como un político con reflejos y contemporizó asegurando, junto a los líderes de los otros tres grandes partidos británicos -los labour y los libdem- la devolution a Escocia de importantes competencias si decidía seguir en el Reino Unido. Valga decir, por cierto, que las competencias de Escocia, por más Bank of Scotland y libra escocesa que puedan lucir, son muy inferiores a las de cualquier autonomía española. Escocia votó seguir en el Reino Unido y ahora empezarán las negociaciones para la devolution. Mariano, ante cada vez más movilizaciones, cuya magnitud debería inquietarle, porque es evidente que se trata de un problema político grave, se remite una y otra vez a lo mismo... La culpa, cómo no, es del otro.

Por más que algunos retrógrados timoratos, incluida Frau Merkel, le hayan criticado por aventurero y temerario, lo cierto es que Cameron ha demostrado tener un talento político que ya quisiera para sí Mariano, y una cintura de la que nunca podrá presumir Frau Merkel. Además, a la Gran Bretaña nadie la ha de decir lo que ha de hacer o dejar de hacer... faltaría.

Mariano, por su parte, se ha limitado a ampararse en la ley para justificar su negativa. Un argumento que, por cierto, sólo un leguleyo ingenuo, interesado o tonto de remate, puede seguir sosteniendo seriamente. Porque una cosa es un problema político y otra una cuestión jurídica. Y si el ordenamiento jurídico no puede dar cuenta del problema político, se cambia y punto. El Sabbath para el hombre, no el hombre para el Sabbath, reza el Evangelio; lo mismo podríamos decir del marco jurídico. Pero Mariano no se ha mostrado dispuesto siquiera a proponer los oportunos cambios en el ordenamiento jurídico español que permitieran poder hablar del tema, ni aunque fuera ad calendas graecas. Y Mariano tiene ahora un problema que, ojalá me equivoque, lleva camino de enquistarse con todo lo de indeseable que ello conlleva. Cameron ya lo ha resuelto para una buena temporada.

Porque Mariano podrá impedir el referéndum, sin duda alguna, pero no que ERC sea el partido más votado en las próximas elecciones catalanas. Y eso no es sino agravar el problema.

Porque las alusiones al artículo 155 de la Constitución son, o un brindis al Sol de la misma enjundia que el referéndum de Mas, o el inicio de  una incierta singladura sin puerto de destino claro y sujeta a imprevisibles avatares que acaso acabaren provocando lo que pretendían evitar. Porque puede que lo de Mas sea un brindis al Sol, pero no lo son las amenazas de ERC de declarar unilateralmente la independencia a la que puedan articular una mínima mayoría en el Parlamento catalán. Si, llegado el caso, se interviene o suprime la autonomía catalana, siquiera temporalmente, y considerando la inevitabilidad inherente a las formas de llevarlo a cabo, estaríamos ante un escenario que, en un par de años, llevaría a Cataluña hacia la independencia. Entonces sí que sería irreversible, y todo por estupidez política.

Vamos, que la comparación entre Cameron y Mariano no se sostiene por ningún lado. El primero actuó ante un problema, afrontándolo con inteligencia política; el segundo, en cambio, actúa no actuando.  Pero tampoco es que tal constatación implique que la razón esté del lado de Mas, nada de eso. Porque si Mariano no es Cameron, tampoco Mas es Salmond, por más que guste de compararse con él para poder lamentarse de no tener enfrente a alguien tan tolerante y contemporizador como Cameron. Y aunque, ya puestos en ello, también podría preguntársele a Cameron por qué no convoca un referéndum en el Ulster, aceptemos la mayor: el problema es Mariano, o sea, España, porque si Mas es Salmond y Mariano no es Cameron, la cosa está clara...

…O puede que no tanto. Porque a la hora de comparar a Mas con Salmond, como hemos hecho con Mariano y Cameron, aparecen también diferencias, de talento y de talante, más que significativas a favor del segundo. Para empezar, Salmond se presentó a las elecciones con un programa electoral muy claro, anunciando que optaría por la independencia, cosa que nunca ha hecho todavía el Sr. Mas.

Pero es que, además, Salmond lanzó su órdago refrendario después de ganar unas elecciones con este objetivo proclamado, y tras haberlo pactado con Cameron, mientras que el Sr. Mas lo hizo después de perder una docena de diputados en unas elecciones que había adelantado para obtener una "mayoría excepcional" que le legitimara para hacer lo que, de todos modos, hizo, y sin presentarse como explícitamente independentista.

Tampoco Salmond les propuso ninguna hoja de ruta truculenta y confusa a los escoceses, sino una consulta previamente pactada con el gobierno británico, donde la única incertidumbre era el resultado del referéndum, mientras que Mas ha lanzado una propuesta que no está en condiciones de cumplir ni en su primera fase: la celebración de dicha consulta.

Y finalmente, porque Salmond, después del "NO" escocés a la independencia, ha reconocido el resultado y, de acuerdo con una respetable tradición de dignidad política, ha anunciado su dimisión, cosa que no sólo Mas no hizo después de su penúltimo batacazo, sino que ahora, tras el fiasco del referéndum, intentará salvar los muebles nuevamente, ya sea concurriendo con ERC a unas nuevas elecciones avanzadas  o, ante la eventualidad de ruptura con una ERC que se echara al monte, aguantar los dos años que le quedan con los votos del PSC o del PP, y a ver si las cosas cambian mientras tanto, si la gente se olvida de las corrupciones de los Pujol, si ERC se desacredita y entra en alguna de sus crisis cíclicas o si, en fin, se le aparece la Virgen y lo ilumina... No, tampoco se puede comparar a Salmond con Mas. Y es que unos, Cameron y Salmond, son británicos; los otros, Mariano y Mas, hispanos. Y todavía hay clases. Aquí, todos siguen, seguimos, en el ruedo ibérico. Lo demás, excusas de mal pagador y, lo peor, ni siquiera sana envidia.

diumenge, 22 de juny del 2014

¿INICIOS O INDICIOS DE UN NUEVO REINADO?



Ahora que han pasado ya unos días desde la coronación del nuevo rey, tal vez sea el momento de plantear las serias dudas que a uno le sugieren ciertos hechos y ciertas actitudes relacionadas con los inicios de este reinado. ¿Inicios o indicios? Es como para planteárselo.

Más allá del lamentable y bochornoso espectáculo que se nos ha ofrecido, todos hemos podido ver vídeos con actitudes por parte de la policía, no ya chulescas, sino simplemente propias de una dictadura y que causarían rubor en cualquier país civilizado.

Hemos visto como, ante la provocación de un transeúnte a una mujer que llevaba una insignia republicana, la policía se llevó por delante a la mujer.

Hemos sabido que la policía entró en los pisos cuyos balcones mostraban banderas republicanas, que fueron requisadas.

Hemos sabido que en ninguno de estos casos se trató de acciones por cuenta propia motivadas por un supuesto exceso de celo policial, sino que para el día de marras, estaban oficialmente prohibidas la exhibición pública de motivos republicanos o cualesquiera otros símbolos o acciones que desentonaran en el general ambiente de adhesión incondicional y absoluta a la monarquía borbónica.

Que se haya tratado de incidentes puntuales o no, es lo de menos. Lo que no es lo de menos, en cambio, es que en democracia se prohíba la manifestación pública de cualquier símbolo republicano hasta el punto de que llevarlo en la solapa sea motivo de escarnio en forma de detención o multa. Porque así funcionan las dictaduras, no las democracias. La responsable del dispositivo fue la vicepresidenta del gobierno.

También hemos tenido conocimiento de que el día antes de la coronación, el futuro monarca inauguró en Madrid un monumento a los policías nacionales víctimas del terrorismo en el cual, en la más pura tradición, figuraban todos los nombres de las víctimas. Una tradición que acaso hubiera sido aconsejable eludir, por decencia democrática, puesto que el primero de la lista era ni más ni menos que Melitón Manzanas. Ni siquiera el mínimo decoro, ni sentido de la oportunidad política, de haber empezado, por ejemplo, dicha lista con las víctimas a partir de la fecha de las primeras elecciones democráticas o de la proclamación de la constitución, que es cuando en rigor, podemos hablar de terrorismo, en la medida que se ejercía la violencia contra un estado de derecho. No antes. O simplemente, haberse ahorrado la lista nominal. Que Melitón Manzanas figure como una víctima más del terrorismo es un insulto a muchas otras víctimas, relacionadas o no en la lista, que cayeron por defender la democracia y la libertad de expresión. Incluidas las propias víctimas del interfecto.

También hemos tenido la oportunidad de ver como el presidente Mariano, en prácticamente todas sus intervenciones desde el primer día, se ha esforzado en resaltar la "normalidad" del proceso y que la constitución "funciona", que todo está controlado y que aquí no pasa nada. A uno esto le sugiere ciertas suspicacias, porque cuando se resalta con tanto fervor lo que se supone evidente, acaso sea porque tal evidencia no resulte tan palmaria. ¿Qué diríamos de alguien que estuviera constantemente diciendo "...no, si es que yo a mis padres les quiero mucho"? ¿O de un asiduo a las corridas de toros que afirmara que no soporta ver sufrir a los animales?

Y finalmente, la mayor no de las dudas, sino de las perplejidades ¿No estábamos en una monarquía constitucional? ¿No es en una monarquía constitucional la jefatura del estado un cargo desprovisto de responsabilidades políticas ejecutivas, legislativas y judiciales? A qué viene entonces tanto sarao sobre si Felipe VI va a impulsar una reforma de la constitución o tanto escudriñar en sus ideas y talante contrastándolo con su padre? ¿No reinaba el rey pero no gobernaba?

Me temo que vamos a tener una nueva corte de los milagros con sus camarillas. Y eso por no hablar de los cambios que se rumorean, precisamente, en TVE y en un sentido muy concreto ¿Me siguen?

Mal empezamos, muy mal.
 

dilluns, 9 de juny del 2014

HAGIOFRAFÍAS BABOSAS



La verdad, con tanto reportaje sobre reyes elaborado por profesionales de la adulación como los que por doquier nos están avasallando inmisericordemente, sólo cabe concluir que los vendedores de la monarquía son, como mínimo, tan malos como los de la república. Hasta TVE va camino de superar a TV+, perdón, a TV3, en sus delirantes apoteósis del amo de turno.

Uno entiende que tengan el encargo de ensalzar la figura del nuevo Felipe VI y la de su padre –una posición difícil, por cierto, la de reina madre macho que le aguarda al segundo- para afianzar la monarquía al precio que sea, pero como mínimo, podrían hacerlo algo más inteligentemente. Porque lo que están haciendo son hagiografías entre pacatas y almibaradas que resultan de un baboso insoportable. Y la cosa no está para babas, que bastante tuvimos con las de la hermana cuando las Olimpiadas. ¿Se acuerdan?

Porque lo que no es de recibo, vamos, es que es para echar a la calle al director de programa, es tanta lisonja impostada, tanto enaltecimiento groseramente torpe, como cuando suena la voz en off de un antiguo profesor del príncipe regodeándose en lo rápido que era mentalmente en sus tiempos de estudiante, a la vez que se intercala con imágenes de algún discurso suyo. Vamos, que debe haber un montón de republicanos infiltrados, porque si no, no se entiende.

Pero lo más exasperante es la sensación inevitable de que se nos está vendiendo un nuevo Camelot low cost. Y no, por más rebajado que esté, los mimbres de la casa real española no dan para el cesto de la materia de Bretaña, por más ganas que se le pongan.

Porque ni uno da para Arturo, ni la otra para Ginebra; tampoco se sabe de ningún Lancelot que ande rondándola; y menos aún da la infanta para Morgana, o el duque empalmado para Mordred -aunque, todo hay que decirlo, émulos de Mordred sí los hay-. Tampoco Botswana es Avalon ni el proboscídeo un dragón medieval salido del averno. ¿Será Excalibur la carabina automática del safari? ¿O “Nóos” el Santo Grial de la posmodernidad monárquica? Porque el nombrecillo no deja de evocar al plural mayestático… Además, definitivo y concluyente, Mariano no es el mago Merlín.
Así que de Camelot, nada de nada. Como mucho, la Corte de los  milagros o los Borbones en pelota... y gracias. Que ya está bien de pretender que comulguemos con ruedas de molino. Que una cosa es que el debate república o monarquía pueda ser ahora mismo contextualmente, que no formalmente, extemporáneo, y otra que pretendan vendernos la monarquía como el mejor de los regímenes posibles e imposibles. Hasta ahí podríamos llegar…

diumenge, 18 de maig del 2014

¿DEBATE O DEBACLE?



Lo admito de entrada, soy de los ingenuos que se molestó ver el debate entre los flamantes candidatos del PP y del PSOE a las próximas elecciones europeas. Era, eso sí, más bien una cuestión de morbo ¿Cómo se las iban a arreglar dos típicos productos de las factorías de sus respectivos partidos, en un debate donde, al menos sobre el papel y ante la situación que estamos viviendo, se les había de suponer una talla de la que carecen?

Porque, a ver, Arias Cañete parece un actor secundario de cualquier película de Paco Martínez Soria –algo es algo-. Aparentaba ser un tipo socarrón y sin duda puede resultar divertido en alguna sobremesa con botellas de licores al alcance. Y también lenguaraz: recuerdo perfectamente, en su época de agónico ministro de Ansar, cuando le pillaron las cámaras vacilándoles a sus conmilitones de Murcia mientras les aseguraba que “El trasvase del Ebro se hará, y os diré por qué: porque en Aragón perdimos y en Murcia ganamos”. La verdad, no es que un político adscrito a semejante razón de estado merezca demasiada confianza; pero puede que la inspire entre ciertos sectores. Esto es España, no lo olvidemos.

De Elena Valenciano lo mejor que se puede decir es que no se puede decir nada… o casi nada. Es el más genuino de los productos de la factoría PSOE, cuya especialidad, como bien sabemos, es el tópico por el tópico. Cómo con tal bagaje pueda haber llegado a número dos de un partido que aspira a gobernar, es algo sobre lo que ahora no entraremos… nos desviaría del tema.

El debate fue malo de solemnidad y para dormir a las piedras. Quizás por esto, al día siguiente Cañete optó por dar caña y asegurar que el debate entre un hombre –él- y una mujer –Valenciano- es siempre difícil, porque si el hombre abusa intelectualmente, se le acusa de machismo. O sea, que Cañete se contuvo para no parecer machista, pero como las cabras tiran al monte, va y al día siguiente nos avisa que no vayamos a pensar que es tan romo como pareció, sino que estaba debatiendo con una mujer.

A uno más bien le parece que lo auténticamente vergonzoso es la adopción de una actitud tan chulesca después de haber patinado. Porque el patinazo es doble: lo verdaderamente machista son en todo caso sus posteriores declaraciones, en la esperanza de que serían un eximente. Y hasta es posible que Valenciano, para sus adentros, esté de acuerdo con él.
¿Estos son los que van a ir a Europa?

dilluns, 28 d’abril del 2014

diumenge, 20 d’abril del 2014

MIOPÍAS POLÍTICAS COMO FORMAS ADAPTATIVAS




De entre las intervenciones y los correos recibidos a propósito del post del referéndum, destacaré el de Jorge, no sólo por su siempre lúcido pesimismo, sino también porque recoge un sentir general que se sintetizaría en la exclamación final: ¡Lástima que la miopía política de las clase políticas españolas sea incurable!.

Ya dije en cierta ocasión que si el nacionalismo catalán carece del sentido del humor, el español carece del de la ironía. Por ello, la autoestima del nacionalismo catalán se resuelve en auto compasión, de ahí su victimismo constitutivo; la del español, por su parte, en auto odio, de ahí su arrogancia, también constitutiva. Estas carencias manifiestas son, por supuesto, la expresión de otras que subyacen latentes.

Sí, como afirma Jorge, casi seguro que la miopía de la clase política española es incurable, porque tal miopía es constitutiva e inherente al modelo de España que se ha construido. España aparece como nación política con las Cortes de Cádiz. Allí empieza un proceso al final del cual los legitimistas, los dinásticos y, en general, los partidarios del viejo orden, se envuelven en la bandera de la nación y en el nombre de España que, de tanto haber combatido, acabaron apropiándose haciendo de su capa un sayo. 

Este es el gran problema de España, que de la capa se hizo un sayo. No debemos olvidar que mientras los Riego y los Torrijos decían ¡Viva España!, sus enemigos gritaban ¡Viva el Rey! Este proceso culmina con la Restauración, se consolida definitivamente con la guerra civil y supone el secuestro de la idea de nación política, y su impostación escenificada por un simulacro grotesco de ella, amplísimamente arraigado por toda la geografía española. Los descendientes de los que gritaban ¡Viva el Rey!, o lo pensaban, son los actuales nacionalismos español, vasco y catalán. Sus élites políticas están hechas a la realidad de un sayo hecho con una capa; para poder medrar y sobrevivir en este entorno, los políticos necesitan ser miopes. Es un tema de adaptacionismo darwiniano; de  lo contrario, no podrían sobrevivir en este entorno. 

Sí, ya sé que es muy difícil que, con semejante panorama, se reaccione con ánimo de previsión y se convoque un referéndum. Las luces no es que brillen ni a uno ni a otro lado, precisamente. Es más bien un duelo de enanos. Quizás no sea ni un choque de trenes lo que vaya a producirse, sino de vetustos carromatos. Pero no por ello deja de ser la última oportunidad.

Que con estos mimbres no se pueda hacer un cesto no significa que no sigamos necesitando un cesto.

divendres, 4 d’abril del 2014

ESPERANZA AGUIRRE PREMIO "BABERO DE ORO" (Y ELOGIO DE LA MISMA)



Esperanza Aguirre acaba de protagonizar uno de aquellos hechos que definen a quien lo protagoniza. Ella, cuyo patrimonio, entre familiar y consorte, le permite desatender el enriquecimiento «ilícito» -es un suponer-, apela, sin embargo, a algo tan esperpéntico como a las extraordinarias dimensiones de su coche -para que así la abuela pueda llevar a sus nietos, Espe dixit- como justificante de haberse llevado por delante una moto que, hemos de suponer, las dimensiones del coche no le permitieron esquivar mientras tomaba las de Villadiego. La motocicleta la había aparcado uno de los agentes de la autoridad pública que la estaban multando por aparcar en el carril bus, en el cual el vehículo de Espe estaba irregularmente estacionado. A eso se le llama, y así lo define el parte de la autoridad competente "darse a la fuga". No había sólo un agente, el de la moto escacharrada, sino seis, con sus transportes motorizados respectivos. Sólo le faltó decir que no se dio cuenta de nada...

Con tan encomiable acto, propio de pureza hidalga sin par, Esperanza Aguirre se pone a la altura de dos auténticos «Grandes». Don Lope de Aguirre, por homonimia, la cólera de Dios él, de la templanza, ella;  el otro, su correligionario Carromero, con dilatada experiencia, nacional e internacional, en este tipo de eventos, al que ella defendió en su momento cargando, por cierto, contra sus propios subalternos, entendiendo que lo que le ha de ocurrir a un ciudadano de a pie, no podía ocurrirle al presidente de las Nuevas Generaciones de la Comunidad de Madrid. Que hay quien merece un respeto y que no sabe usted con quien está hablando.

A ver si nos entendemos de una vez y que cada palo aguante su vela. Un compositor musical puede ser un ser abyecto sin que por ello su música quede desacreditada. Al contrario, puede que sea maravillosa. Lo mismo respecto a un científico; la teoría de la relatividad o el segundo principio de termodinámica no se ven afectados por el comportamiento moral de quienes en su momento alumbraran tales leyes científicas. Es sabido que Newton, por ejemplo, era un ser moralmente tirando a repugnante, pero no por ello un físico menos genial. Que Cervantes, Bernat Metge, Thomas Malory o François Villon fueran en su momento más o menos «chorizos» -dos de ellos acabaron en la horca y los otros dos pasaron por la cárcel-, no le quita un ápice de valor a su obra. Quien necesita un buen médico, si se lo puede permitir, consultará y se pondrá en manos del mejor, sin que le importe si es un putero o ludópata, ni tampoco si, en lugar de médico es «médica», y en horas libres le da por vivir "La pasión de China Blue". Diré aún más. Hasta un cura, que vende el paraíso de la otra vida a cambio de contención en esta, si no cumple con los mandamientos que él mismo prescribe, está vendiendo otra vida y lo que hay que hacer para ganársela. Él a lo mejor ya lo sabe, pero hasta puede que a algunas almas simples les aporte consuelo existencial. No, lo de "Espe" es muy distinto.

En un político es distinto, por más que se empeñen en lo contrario. Si alguien queda fuera de las exculpaciones morales es, precisamente, quien vende moral pública que luego no practica, pero por la que se arroga velar en este mundo, no en el otro. Verbigracia: el político. Y eso afecta directamente a la clase política, uno de cuyos especímenes más conspicuos es, sin duda alguna, la tal Esperanza. Ejemplo insigne de toda una recua de acólitos, con absoluta independencia de ideología, lengua u origen, que pugnan por emularla.

Pero ella es una Grande de España, y ya se sabe, el estado de derecho no se pensó para los de su casta. Por eso tanta bravata, tanta bravuconería chulesca y tanto desacato. Por eso tanta fantasmada. Pero los grandes ya no son lo que eran, ahora han de decir que su coche era demasiado grande y que por eso no vio la moto que se llevó por delante mientras se daba a la fuga como un chorizo que acaba de atracar un supermercado. ¿Pasó la revisión del carnet de conducir o se la regalaron?

Por todo ello, se concede a Esperanza Aguirre el «Babero de oro», entre cuyos más insignes méritos, no es el menor representar tan genuinamente el alter ego patrio del inefable Torrente.

 
PREMIO BABERO DE ORO PARA ESPERANZA AGUIRRE


SE LO HA GANADO
 

dimecres, 2 d’abril del 2014

EL INFORME PISA Y LA CORTE DE LOS MILAGROS



Como apunta muy bien Alberto, parece que para CCOO -lo de Anpe, coincido en que ni vale la pena comentarlo- lo más preocupante de los malos resultados españoles en PISA es la recién aprobada LOMCE y su vuelta a «los contenidos» y a «los nombres de los ríos», es decir, a la memorización. Son afirmaciones de Francisco García, Secretario General de la Federación de Enseñanza de CCOO.

La verdad es que no acabo de entender el desasosiego que tal perspectiva suscita en tan preclara mente; ríos, lo que se dice ríos, hay en la piel de toro bastantes menos que reyes godos hubo, de modo que no hay para tanto. Pero se entiende menos aún a cuento de qué vienen tales declaraciones, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de unas pruebas realizadas en el 2012. Es decir, si seguimos con el razonamiento del líder sindical de CCOO, la explicación de los malos resultados PISA, cuya culpa es de la LOMCE, sería que el espíritu de dicha ley se retroproyectó desde un imperfecto futuro hasta un pluscuamperfecto pasado que intoxicó el idílico presente continuo en que, como todos sabemos, hubiera consistido la LOGSE de no mediar tan parapsicológico fenómeno.

Pero la guinda llega cuando prestamos atención a las explicaciones de la Sra. Gomendio, a la sazón Secretaria de Estado de Educación, localizando el problema en el modelo educativo vigente, que, nos dice, pone todo el énfasis en el aspecto memorístico del conocimiento; un problema que, por supuesto, nos anuncia que la LOMCE va a resolver.

A ver si lo entiendo. Para el Pope de CCOO, los pésimos resultados de nuestros alumnos no se deben tanto al presente, como al futuro memorizador que nos espera con la LOMCE. Para Gomendio, muy al contrario, el problema es que la LOGSE, el presente, se ha basado en la «memorización de los contenidos del conocimiento» (SIC), y la solución, si bien no sabemos cómo, la aportará el futuro, la LOMCE. Bueno, algo sí sabemos, aunque poco: liderando el «cambio real» que acabará con la «memorística»  propia del modelo LOGSE.

¿Pero no era la LOGSE la ley que había erradicado la memorización de nuestros planes de estudio? ¿Acaso ignora la Sra. Gomendio este extremo? Porque si ahora resulta que lo que va a hacer la LOMCE es precisamente lo mismo que ya pergeñó la LOGSE, entonces sí que realmente vamos a conseguir que nuestros alumnos acaben realmente lobotomizados, porque si algún paso más se puede dar contra la memoria en el estado actual de nuestro sistema educativo, no puede consistir sino en pretender que nuestros alumnos no se acuerden ni de su nombre. Y viniendo de quien viene, es para tomárselo en serio.
Con semejantes «próceres», estamos arreglados. Ni "La corte de los milagros" los supera.