dijous, 2 d’octubre de 2014

LA NÉMESIS DE LOS GAÑANES


Hay dos artículos hoy en “El País”, rotativo nada sospechoso de proclividad hacia el independentismo catalán –si alguien lo pensare, fuere un enfermo-, que abundan en la incompetencia, torpeza y actitud chulesca hacia Cataluña de una España supuestamente eterna, la de las esencias, más propia de gañanes que de gobernantes de un estado moderno. Y me temo, anuncio para navegantes, que se auguran mares arboladas, montañosas y hasta “confusas” - dicho sea de paso, y para darle algo de enjundia al registro grumetero que emplea el Sr. Mas en sus metáforas náuticas: la mar confusa es la peor- para los tiempos que pronto acaecerán… si el buen sentido no lo remedia.

Los artículos en cuestión son, uno, el editorial del rotativo , el otro, de contenidos económicos a raíz del desequilibrio de los presupuestos, va a cargo de Xavier Vidal Folch. Por cierto, tampoco nada sospechoso de independentismo y de los pocos que, contra vientos y mareas, se ha seguido manifestando siempre más que reluctante a la independencia de Cataluña y tratando de poner algo de racionalidad en todo este despropósito. Pues bien, lo diremos así: llegó Montoro con sus presupuestos –es un decir- y ya la tenemos liada. ¡Ay! España de mis entretelas, ¡pero qué burra llegas a ser!

Decía el viejo Aristóteles que las revoluciones siempre, siempre, son una consecuencia de la torpeza de los gobernantes. Y creo de veras que el estagirita tenía toda la razón. Como en tantas otras cosas. Parafraseándole, Tayllerand apostilló en cierta ocasión, a propósito del asesinato de un líder de la oposición en Francia, inducido desde el poder –no recuerdo cuál… ¡sirvió a tantos!- que aquello había sido mucho peor que un crimen: un error, un error fatal. El régimen cayó poco después.

Son sutilezas de una guisa que no parecen estar al alcance de los gobernantes españoles, impertérritos y enrocados en una realidad cuya naturaleza ficticia sólo es comparable a la de los independentistas catalanes. ¿Será cosa de Sepharad? ¿No se dan cuenta de lo que está ocurriendo en Cataluña? ¿Creerán de verdad en los tanques? ¿O en la UE a la que las cosas se empiecen a torcer? ¡Por Dios!

No voy a entrar en los contenidos de los artículos, ahí están, pero me permito recomendar encarecidamente su lectura. Desde datos hasta valoraciones, todo indica que en ciertos pagos, no sólo siguen sin enterarse, sino que se dan a la vez por enterados sin acuse de recibo. Silencio administrativo. Y a falta, por ahora, de tanques, castigan con el presupuesto público, no al Sr. Mas y a sus followers, sino a todo el pueblo de Cataluña. Os habéis portado mal, así que os quedáis sin caramelos. A lo mejor así da para cubrir las tarjetas de crédito de Bankia, con ilustres exministros implicados, cuya única respuesta ha sido que, según les dijeron, todo esto era “legal”. Pues qué bien… ¡Como la Constitución! dirán los otros.
¿Cómo puede reivindicar la legitimidad el deslegitimado? Me ahorraré abordar la inusitada celeridad del TC, tan proverbialmente presuroso, como es bien sabido. Pero sí me permitiré incidir en algo que me parece más que verosímil. Muy probablemente, la ley de consultas catalana sea constitucional –tampoco son tan necios-, pero seguro que no lo es un referéndum sobre la independencia, por más consultivo que sea, como el que se plantea para el 9-N. ¿Les ha ofuscado la capacidad de discernir la retranca del apoltronamiento? ¿Qué tendrá que ver el carnet de conducir coches con el de pilotar aviones? No… son matices fuera de contexto. Hay que ponerse a la misma altura que los otros. Y a eso hay quienes tienen la desfachatez de llamarle poder judicial. Si Montesquieu levantara la cabeza…

Es como si un profesor suspendiera a un alumno porque su padre le cae mal. Y como no puede con el padre, se ceba en el alumno. Recurso viejo de maestro nacional franquista… y de pedagogo posmoderno, también. Mucho me temo que no saben con qué están jugando. Mucha chanza sobre que si los catalanes siempre piden más, que si no tienen “güevos”, que si se van a enterar, que si el estado de derecho o que si el Sursum Corda… Pero es que, siempre, siempre, seguimos en las mismas sandeces, porque…

Sea Cataluña o el Bantustán, un estado ha de promover sus regiones más dinámicas, o de lo contrario, toda la nación decae. Que a estas alturas no exista un AVE por el corredor mediterráneo, y con las reticencias que el propio gobierno español ofrece a la financiación europea para este proyecto, por poner un ejemplo, no es que sea una torpeza, es, como decía Tayllerand, un error, uno más de tantos; añado: propio de garrulos. Propio de provincianos.

En definitiva, puede que Mas sea un crápula, pero esto no quita que los gobernantes españoles sean unos tunos. Sobra altanería y falta talento… en todas partes.

Otra posibilidad es que sean topos de ERC, porque independentistas los fabrican en serie. Contra más lo pienso, más acecha la duda. Claro que, a lo peor, es que son simplemente una patulea de fatuos arrogantes sin nada que arrogarse, más allá de lo que roban, unos y otros. Y el pueblo que se pelee por banderas, alguien hará negocio.

Hace poco, en otra entrega, estuve a punto de parafrasear a Don Miguel de Unamuno cuando, al final de su magistral réplica al detritus y sus corifeos, concluyó, apesadumbrado, con la frase “…me parece inútil pediros que penséis en España”. ¡Qué actual! Se la iba a dedicar al Sr. Mas substituyendo España por Cataluña. Creo que tanto unos como otros, allende y aquende el Ebro, se han hecho acreedores a tan dudosa dedicatoria; va para cualquiera de ellos, entera, pero con especial devoción, hoy, a Montoro y a su sonrisa sardónica:

 
"Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso -por llamarlo de algún modo- del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo, lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona. Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito "¡Viva la muerte!" y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor.
Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho."



 

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