dijous, 30 d’octubre de 2014

"PODEMOS" O LA FUERZA DEL SINO



Parece que la última encuesta del CIS, que todavía no se ha acabado de «cocinar», apunta hacia un irresistible crecimiento de PODEMOS, la nueva fuerza política surgida en las últimas europeas, diríase que prácticamente de la nada. Y hasta el punto que algunos incluso aventuran que podría ser la primera fuerza en intención de voto. Otros la sitúan en segundo o tercer lugar, pero siempre con márgenes muy ajustados con respecto a los dos «grandes», PP y PSOE. Un auténtico terremoto político a nivel español.

Y tampoco a nivel catalán parece que el antiguo «oasis», convertido hoy en lodazal, se libre del vendaval PODEMOS. Unos la mantienen también como primera fuerza en intención de voto, se anuncia un varapalo a CIU, incluso a ERC, y la caída al abismo del PSC y de ICV-EUiA. Otros la sitúan como segunda fuerza, por detrás de ERC y, finalmente, los más moderados le otorgan 16 o 17 diputados y el tercer o cuarto lugar. También un terremoto. Y ojo al dato, todos coinciden en que también penetra con fuerza en el País Vasco. Quizás haya que reconocerle a PODEMOS que se trata de una fuerza genuinamente española y sin exclusiones, y eso, al menos en mi opinión, sería una buena noticia.

Sin duda habrá que ver cómo se elabora todo esto en las cocinas del CIS y qué plato nos sale –ojo, estamos hablando de intención de voto-, pero parece claro que, en cualquier caso, PODEMOS irrumpe con una fuerza inusitada en toda España, sin excepciones. Es una formación netamente española y con un concepto de España distinto al apergaminado sonsonete de siempre. Y esto merece algunas reflexiones.

Ideológicamente, el espectro de PODEMOS se proyecta sobre una de las dos Españas y un sector creciente de la tercera. No afecta al PP, cuya erosión electoral es más de tipo moral que ideológico, y al cual no se le ha aparecido, por ahora, ninguna alternativa a su derecha con expectativas razonables de implantarse. Está UPyD, sí, cuyos votos en Madrid proceden más de los caladeros del PP que de los del PSOE –no así en el País Vasco-, pero está también a la baja y creo yo que se puede dar por amortizada o prácticamente. A quien inquieta y produce sudores fríos la irrupción de PODEMOS es a las clásicas formaciones de izquierda, a saber, en España, al PSOE y a IU en cualquiera de sus múltiples avatares.

También inquieta al resto en menor medida, claro, por el colapso general del sistema, que entre la crisis económica y la corrupción rampante, puede escorar a importantes sectores de población hacia la izquierda. Pero no hacia el PSOE Izquierda Unida, sino hacia PODEMOS, y con ello puede alterar el mapa político español que conocíamos desde la transición.

A la crisis se le añade el agotamiento de un bipartidismo cuyos protagonistas están corroídos hasta la médula por una corrupción sistémica rampante, sin que pase día en que no salte un nuevo escándalo. El canovismo con trajes Armani en que se resolvió la Transición y se desarrolló la democracia española está amortizado. Y la gente se ha empezado a hartar de que siempre le toque pagar el pato y, encima, le tomen el pelo.

PODEMOS es el resultado del proceso de articulación de la gente que salió a la calle o simpatizó con el movimiento del 11-N, que también se produjo en Cataluña antes de que el nacionalismo lo fagocitara, y recoge el desencanto de una buena parte de la ciudadanía, castigada por la crisis y harta de una clase política mediocre y corrupta, que ha funcionado como una casta arrogante, clientelista e incompetente. A nivel español parece bastante claro. ¿Pero y a nivel catalán?

En Cataluña no hay mayoría independentista, y buena parte de la población que se ha adscrito al independentismo en los últimos años lo ha hecho más coyunturalmente que ideológicamente. El independentismo catalán es, además, muy heterogéneo, cuando no heteróclito y, a lo sumo, pienso que puede totalizar entre un 30 y un 35% de la población. Pero hay un importante sector de población, no necesariamente absentista, que no está representado por los partidos políticos catalanes en lo oncerniente a la polémica independentismo/unionismo.

A los problemas que Cataluña comparte con el resto de España, se le añaden hoy unos cuantos de «propios»: primero, un independentismo hegemónico aupado desde los medios de comunicación públicos y privados subvencionados con dinero público y que han llegado a crear una situación que, como afirma Joan Manuel Serrat, roza la esquizofrenia; segundo, una situación particularmente deteriorada por la pésima gestión de un gobierno que no gobierna, si no es para privatizar, y cuyo único objetivo es desviar la atención hacia la independencia; y tercero, una izquierda mansa y glotona abducida por el nacionalismo y, ahora, por el independentismo.

Como en el resto de España, PODEMOS entra por la izquierda, y aquí rompe también la correlación de fuerzas, es decir, con el status quo marcado por el pujolismo. Según se desprende de lo que hasta ahora se sabe de la encuesta del CIS, PODEMOS capta una gran parte del voto tradicional de izquierda, PSC y ICV-EUiA, así como de las CUP, pero también de votantes de «Ciudadanos» que, más bien no nacionalistas catalanes que nacionalistas españoles, optarían por PODEMOS ante la progresiva derechización de esta formación y su casi conversión en una marca blanca del PP en Cataluña. El problema de «Ciudadanos» quizás no sea tanto lo que dice como lo que no dice. Pero lo más significativo es que PODEMOS arranca muchos votos de la abstención, y con ello, no sólo barre a la izquierda de toda la vida, sino que transforma el mapa político convirtiéndose en el abanderado de un sector no independentista hasta ahora huérfano de representación política. Y esto es lo que me parece más interesante.

Curiosamente, y con independencia de su programa, creo que a PODEMOS pueden confluir en Cataluña una buena parte de los sectores de población no independentistas hasta ahora no identificados con ninguna formación política o mal representados por ellas. Y por esto precisamente, su arco es tan amplio. Porque al menos desde el punto de vista de la dialéctica independentismo/unionismo, puede representar a un unionismo desacomplejado e igualmente distanciado del españolismo rancio que traspúan ciertos sectores de Ciudadanos o el PP, como del independentismo o del acomplejado nosesabebienqué tan genuino del PSC.

Porque PODEMOS es fundamentalmente, y eso nadie lo niega, una formación política española, pero al margen de su filiación izquierdista, incorpora una concepción de España que no es, ciertamente, aquella con la que están acostumbrados a lidiar los independentistas catalanes. Muy probablemente más jacobina de lo que algunos imaginan, pero a la vez integradora y conciliadora. Y ante esta concepción alternativa de España, incluso más de un independentista sobrevenido puede replantearse sus posiciones. Para mayor sollozo de algunos, claro… Estoy seguro que el independentismo cargará más inmisericordemente contra PODEMOS que contra Ciudadanos. Porque prefiere batirse con estos que con aquellos. Le aporta más réditos.
Curiosamente, PODEMOS incorpora una visión de Cataluña y España mucho más próxima a la que en su momento defendió el PSUC, y que no tuvo solución de continuidad política porque sus herederos históricos, ICV-EUiA y el PSC, se convirtieron o en unos mangantes, en unos acomplejados, o en ambas cosas. Ahora, sus direcciones se tendrían que ir a casa con lo puesto. Y aunque sólo fuera por ver la cara de huevo que se les queda, ya valdría la pena. Y por que hubiera en Cataluña una izquierda no nacionalista y a la vez no lerrouxista, también. Que buena falta hace. Otra cosa será que PODEMOS de la talla. Eso está por ver...

2 comentaris:

  1. Regenerar España, conseguir un nuevo pacto federal,... Uf, qué pereza.

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  2. Vigile usted esta pereza, amigo, y rehúyala, es la madre de todos los viciós y acaba embotando la sesera ¿No se lo dijeron en su infància? Y para muestra, pues oiga, un botón: eso mismo "¡qué pereza!" lo decía el Sr. Mas hace no tanto cuando le preguntaban qué pensava de la indepenencia de Cataluña. Y fíjese ahora, desde que dejó de pensar... por perezoso, Se lo digo yo: la pereza es la madre de todos los vicios.

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