dimarts, 28 d’octubre de 2014

CORRUPCIÓN Y TENTACIÓN



Si algo está equitativa y generosamente repartido en este país es sin duda el porcentaje de sinvergüenzas y de corruptos. Nadie puede quejarse de deficitario. Y todos con unos índices de competitividad homologables con los de la famosa cueva de Alí-Babá.

En plena eclosión de la Tangentópolis italiana, hace ya muchos años, el periodista Indro Montanelli se quejaba amargamente de la incompetencia que iba  incorporada a la corrupción de la clase política. Buen conocedor de la historia como era, nos recordaba que la corrupción, de una u otra forma, había existido siempre en Italia como una especie de fatalidad, pero la característica del momento era precisamente la incompetencia que se añadía ahora a las seculares corruptelas. El glorioso cónsul Mario de la Roma republicana se había agenciado muy probablemente en torno a la mitad del fastuoso botín que aportó de sus campañas en Asia. Y su sobrino Julio César no le fue a la zaga en las Galias… Corrupción, nos recordaba, la hubo siempre.
 
Publicado en Catalunya Vanguardista. El artículo completo AQUÍ


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