dijous, 9 d’octubre de 2014

LOS NEOCARLISTONES



No es exactamente que haya que empezar a llamar a las cosas por su nombre, sino que, cada día que pasa, «la cosa» se va haciendo más acreedora al nombre que merece, que siempre retuvo y al cual nunca renunció, pero del cual públicamente abjuraba. No es el final de un proceso de metamorfosis batracia; simplemente se están quitando unos disfraces que ya les vienen estrechos después de tan largo carnaval.

Gregorio Luri enlaza hoy en su blog con el de J.L. López Bulla, histórico dirigente de CCOO en Cataluña, que interviene a propósito del linchamiento mediático al que se está sometiendo a Joaquim Brugué, el dimisionario miembro de la comisión del referéndum del 9-N. Brugué, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad, afirmó que no se dan las condiciones necesarias para que la consulta se celebrara con los mínimos requisitos democráticos exigibles al caso. Al día siguiente tuvo la «osadía» de afirmar que si viniera a Cataluña un observador, pensaría que esto es Guinea. . Eso sí, yo también me pregunto, como lo hace Jorge, cómo se ha dado cuenta ahora este señor de todo “esto”. En fin, más vale tarde que nunca…

La verdad, ignoro si hubo otras razones que impulsaran al Sr. Brugué a dimitir de su cargo dos días después del nombramiento, así como ignoro también las que le impulsaron a aceptarlo dos días antes. Claro que, ya puestos, jamás podré entender tampoco qué pinta ICV-EUiA en todo este fregado, ni en tantos otros, pero en relación a lo que ha afirmado, sí hay, como mínimo, dos cosas que veo suficientemente claras.

La verdad, sólo de imaginar que, como ahora se empieza a insinuar, la consulta la organicen las monjas airadas bajo cuyas faldas se protege el “President”, aupadas por unos cuantos alcaldes orates que no se sabe siquiera si tienen la EGB o ni “ESO”, a uno le vienen escalofríos y dan ganas de pirarse a Pernambuco. A Madrid no sé, que allí también las mismas habas las cuecen a calderadas. Si hay algo equitativamente repartido en este país, es la trilogía que constituyen la intolerancia, el fanatismo y la ignorancia. Pero, desde luego, condiciones democráticas para la celebración de la consulta no se dan. Y quién diga que sí... mejor desconfiar de él.

Y en relación a lo de Guinea, sólo cabe decir que la reacción que se ha desatado contra él le da la razón: en apenas dos días, Brugué ha abandonado Twitter debido al linchamiento mediático y amenazas recibidas a cargo de los beocios de siempre. ¡Vaya chusma! Ellos y los que los alientan.

Brugué no es el primero, ya les había pasado lo mismo a Manel Fuentes o a Raimon, por citar a los que se consideraba de «la casa» y luego resultó que no… Y a tantos otros que en su legítimo derecho a opinar, discreparon de un proyecto que no ofrece sino adhesión incondicional o exilio. Mientras tanto, por si éramos pocos, va y se pone a parir la abuela: el de la gorrita con semblante tristón anuncia que está dispuesto a participar como candidato en la lista unitaria independentista. Sí, son carlistones, cada día más… Y puede que alguna otra cosa también.

No dudo que entre los independentistas hay gente cabal y sinceramente demócrata, conozco algunos y puedo acreditarlo, pero lo cierto es que el movimiento está derivando hacia un integrismo militante y fanático que, cada vez más, no sólo recuerda a los carlistas de los que provienen, sino también a otros movimientos cuya sola mención  produce si cabe más náuseas. Y ninguno de sus líderes parece tampoco hacer nada para calmar los excesos de celo de su carne de cañón, todo lo contrario más bien. Y eso es un dato muy inquietante.
Mi enhorabuena al Sr. López Bulla por su escrito en apoyo a Joaquim Brugué, y a Gregorio Luri por haberlo colgado en su siempre magnífico blog, puesto que allí lo vi. Y ahora lo importante: ¿Dónde hay que firmar?

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