dilluns, 9 de juny de 2014

HAGIOFRAFÍAS BABOSAS



La verdad, con tanto reportaje sobre reyes elaborado por profesionales de la adulación como los que por doquier nos están avasallando inmisericordemente, sólo cabe concluir que los vendedores de la monarquía son, como mínimo, tan malos como los de la república. Hasta TVE va camino de superar a TV+, perdón, a TV3, en sus delirantes apoteósis del amo de turno.

Uno entiende que tengan el encargo de ensalzar la figura del nuevo Felipe VI y la de su padre –una posición difícil, por cierto, la de reina madre macho que le aguarda al segundo- para afianzar la monarquía al precio que sea, pero como mínimo, podrían hacerlo algo más inteligentemente. Porque lo que están haciendo son hagiografías entre pacatas y almibaradas que resultan de un baboso insoportable. Y la cosa no está para babas, que bastante tuvimos con las de la hermana cuando las Olimpiadas. ¿Se acuerdan?

Porque lo que no es de recibo, vamos, es que es para echar a la calle al director de programa, es tanta lisonja impostada, tanto enaltecimiento groseramente torpe, como cuando suena la voz en off de un antiguo profesor del príncipe regodeándose en lo rápido que era mentalmente en sus tiempos de estudiante, a la vez que se intercala con imágenes de algún discurso suyo. Vamos, que debe haber un montón de republicanos infiltrados, porque si no, no se entiende.

Pero lo más exasperante es la sensación inevitable de que se nos está vendiendo un nuevo Camelot low cost. Y no, por más rebajado que esté, los mimbres de la casa real española no dan para el cesto de la materia de Bretaña, por más ganas que se le pongan.

Porque ni uno da para Arturo, ni la otra para Ginebra; tampoco se sabe de ningún Lancelot que ande rondándola; y menos aún da la infanta para Morgana, o el duque empalmado para Mordred -aunque, todo hay que decirlo, émulos de Mordred sí los hay-. Tampoco Botswana es Avalon ni el proboscídeo un dragón medieval salido del averno. ¿Será Excalibur la carabina automática del safari? ¿O “Nóos” el Santo Grial de la posmodernidad monárquica? Porque el nombrecillo no deja de evocar al plural mayestático… Además, definitivo y concluyente, Mariano no es el mago Merlín.
Así que de Camelot, nada de nada. Como mucho, la Corte de los  milagros o los Borbones en pelota... y gracias. Que ya está bien de pretender que comulguemos con ruedas de molino. Que una cosa es que el debate república o monarquía pueda ser ahora mismo contextualmente, que no formalmente, extemporáneo, y otra que pretendan vendernos la monarquía como el mejor de los regímenes posibles e imposibles. Hasta ahí podríamos llegar…

2 comentaris:

  1. Camelo, más que Camelot.
    Y listillos, más que Nous Poyetikos.

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  2. Claro, mi estimado Bacon, claro, Camelo es precisamente Camelot low cost. Lo has definido en tres palabras.
    Un saludo.

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