Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Mariano Rajoy. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Mariano Rajoy. Mostrar tots els missatges

dimarts, 24 de maig del 2016

Querido Jean-Claude...



Este podría ser perfectamente el encabezamiento de la polémica carta que Mariano le ha escrito a Jean-Claude Juncker. No he podido acceder a la misiva en cuestión –el supuesto enlace no funciona-, pero es lo que se desprende del tono y los contenidos que se han divulgado. Se trata de una carta entre colegas, entre gente ducha en su oficio y que no se andan con eufemismos, sino que prevalece el trato familiar y de mutua confianza. Sin necesidad de leer entre líneas.

Al parecer, Mariano le explica a su colega europeo por qué no deben inquietarle las rebajas de impuestos, ni el resto de rumbosas promesas que en materia económica está profiriendo y seguirá profiriendo hasta la misma noche electoral. Porque una vez pasadas las elecciones empezará a aplicar las preceptivas medidas de austeridad en forma de recortes a los de siempre. Algo así como “tú ya sabes, Jean-Claude, lo que es una campaña electoral, hay que hacer promesas, así la gente se anima y te vota, que es de lo que se trata. Si no, imagínate que van y ganan los comunistas de Podemos y empiezan con la cantinela de que hemos de renegociar la deuda y todo eso. Y no es esto lo que queréis en Europa ¿verdad?

A uno lo que más le sorprende de todo esto no es lo que pueda pensar Mariano, o cualquier otro político, sobre la vigencia de sus promesas electorales, sino la  evidente torpeza que supone expresarse en coloquial francachela con el colega Juncker en una carta supuestamente oficial. Y también, claro, las tragaderas de la ciudadanía. Porque lo que le está diciendo es «no te preocupes, estoy mintiendo para luego poder seguir mandando como tú me digas». Y eso, que se escriba, es muy grave en un político.
¿Qué dirá ahora? Cualquier cosa, y lo bueno es que hasta a lo peor sale airoso del lance.

diumenge, 21 de setembre del 2014

CATALONIA NON EST CALEDONIA SICUT HISPANIA NON EST BRITANNIA




La digestión que se está haciendo del referéndum escocés en este nuestro ruedo ibérico es la que era de esperar: grotesca sin más. Hasta podría resultar entrañablemente graciosa de no ser por el hecho de llevar incorporada una característica propia de estos pagos: nadie, a ambos lados del Ebro, parece haberse enterado de nada, sin que ello sea óbice como para que cada cual crea estar arrimando el agua a su molino. Y no es un tema como para reírse.

Como viene siendo habitual, uno nunca tiene la culpa de nada, y a la hora de compararse con los británicos, el otro es siempre el malo y el que lo estropea todo. Véase si no a Mariano presentándose como el Cameron español cuya desgracia es que Mas no sea Salmond. Mas, a su vez, equiparándose a Salmond, se lamenta de no tener en frente a un Cameron con el que tratar. En realidad, el problema son ambos, Mariano y Mas... y lo que representan.

Cameron recogió el envite de Salmond y aceptó la convocatoria de referéndum, poniendo él mismo parte de las condiciones para su celebración, entre otras, la pregunta. Mariano ni ha querido oír hablar del tema, escudándose en el marco legal y aduciendo que la ley británica lo permite, mientras que la española no, sin preguntarse por qué la española no lo permite y sin moverse un centímetro de sus posiciones

Por su parte, cuando Cameron aparentó darse cuenta de que tal vez se impusiera el "SÍ", reaccionó como un político con reflejos y contemporizó asegurando, junto a los líderes de los otros tres grandes partidos británicos -los labour y los libdem- la devolution a Escocia de importantes competencias si decidía seguir en el Reino Unido. Valga decir, por cierto, que las competencias de Escocia, por más Bank of Scotland y libra escocesa que puedan lucir, son muy inferiores a las de cualquier autonomía española. Escocia votó seguir en el Reino Unido y ahora empezarán las negociaciones para la devolution. Mariano, ante cada vez más movilizaciones, cuya magnitud debería inquietarle, porque es evidente que se trata de un problema político grave, se remite una y otra vez a lo mismo... La culpa, cómo no, es del otro.

Por más que algunos retrógrados timoratos, incluida Frau Merkel, le hayan criticado por aventurero y temerario, lo cierto es que Cameron ha demostrado tener un talento político que ya quisiera para sí Mariano, y una cintura de la que nunca podrá presumir Frau Merkel. Además, a la Gran Bretaña nadie la ha de decir lo que ha de hacer o dejar de hacer... faltaría.

Mariano, por su parte, se ha limitado a ampararse en la ley para justificar su negativa. Un argumento que, por cierto, sólo un leguleyo ingenuo, interesado o tonto de remate, puede seguir sosteniendo seriamente. Porque una cosa es un problema político y otra una cuestión jurídica. Y si el ordenamiento jurídico no puede dar cuenta del problema político, se cambia y punto. El Sabbath para el hombre, no el hombre para el Sabbath, reza el Evangelio; lo mismo podríamos decir del marco jurídico. Pero Mariano no se ha mostrado dispuesto siquiera a proponer los oportunos cambios en el ordenamiento jurídico español que permitieran poder hablar del tema, ni aunque fuera ad calendas graecas. Y Mariano tiene ahora un problema que, ojalá me equivoque, lleva camino de enquistarse con todo lo de indeseable que ello conlleva. Cameron ya lo ha resuelto para una buena temporada.

Porque Mariano podrá impedir el referéndum, sin duda alguna, pero no que ERC sea el partido más votado en las próximas elecciones catalanas. Y eso no es sino agravar el problema.

Porque las alusiones al artículo 155 de la Constitución son, o un brindis al Sol de la misma enjundia que el referéndum de Mas, o el inicio de  una incierta singladura sin puerto de destino claro y sujeta a imprevisibles avatares que acaso acabaren provocando lo que pretendían evitar. Porque puede que lo de Mas sea un brindis al Sol, pero no lo son las amenazas de ERC de declarar unilateralmente la independencia a la que puedan articular una mínima mayoría en el Parlamento catalán. Si, llegado el caso, se interviene o suprime la autonomía catalana, siquiera temporalmente, y considerando la inevitabilidad inherente a las formas de llevarlo a cabo, estaríamos ante un escenario que, en un par de años, llevaría a Cataluña hacia la independencia. Entonces sí que sería irreversible, y todo por estupidez política.

Vamos, que la comparación entre Cameron y Mariano no se sostiene por ningún lado. El primero actuó ante un problema, afrontándolo con inteligencia política; el segundo, en cambio, actúa no actuando.  Pero tampoco es que tal constatación implique que la razón esté del lado de Mas, nada de eso. Porque si Mariano no es Cameron, tampoco Mas es Salmond, por más que guste de compararse con él para poder lamentarse de no tener enfrente a alguien tan tolerante y contemporizador como Cameron. Y aunque, ya puestos en ello, también podría preguntársele a Cameron por qué no convoca un referéndum en el Ulster, aceptemos la mayor: el problema es Mariano, o sea, España, porque si Mas es Salmond y Mariano no es Cameron, la cosa está clara...

…O puede que no tanto. Porque a la hora de comparar a Mas con Salmond, como hemos hecho con Mariano y Cameron, aparecen también diferencias, de talento y de talante, más que significativas a favor del segundo. Para empezar, Salmond se presentó a las elecciones con un programa electoral muy claro, anunciando que optaría por la independencia, cosa que nunca ha hecho todavía el Sr. Mas.

Pero es que, además, Salmond lanzó su órdago refrendario después de ganar unas elecciones con este objetivo proclamado, y tras haberlo pactado con Cameron, mientras que el Sr. Mas lo hizo después de perder una docena de diputados en unas elecciones que había adelantado para obtener una "mayoría excepcional" que le legitimara para hacer lo que, de todos modos, hizo, y sin presentarse como explícitamente independentista.

Tampoco Salmond les propuso ninguna hoja de ruta truculenta y confusa a los escoceses, sino una consulta previamente pactada con el gobierno británico, donde la única incertidumbre era el resultado del referéndum, mientras que Mas ha lanzado una propuesta que no está en condiciones de cumplir ni en su primera fase: la celebración de dicha consulta.

Y finalmente, porque Salmond, después del "NO" escocés a la independencia, ha reconocido el resultado y, de acuerdo con una respetable tradición de dignidad política, ha anunciado su dimisión, cosa que no sólo Mas no hizo después de su penúltimo batacazo, sino que ahora, tras el fiasco del referéndum, intentará salvar los muebles nuevamente, ya sea concurriendo con ERC a unas nuevas elecciones avanzadas  o, ante la eventualidad de ruptura con una ERC que se echara al monte, aguantar los dos años que le quedan con los votos del PSC o del PP, y a ver si las cosas cambian mientras tanto, si la gente se olvida de las corrupciones de los Pujol, si ERC se desacredita y entra en alguna de sus crisis cíclicas o si, en fin, se le aparece la Virgen y lo ilumina... No, tampoco se puede comparar a Salmond con Mas. Y es que unos, Cameron y Salmond, son británicos; los otros, Mariano y Mas, hispanos. Y todavía hay clases. Aquí, todos siguen, seguimos, en el ruedo ibérico. Lo demás, excusas de mal pagador y, lo peor, ni siquiera sana envidia.

dimecres, 18 de setembre del 2013

A VECES LLEGAN CARTAS...



Hubo un tiempo en que escribir una carta era la forma usual de comunicarse con alguien que estuviera alejado, incluso a veces aunque fueran sólo unos pocos kilómetros. Desde los negocios o el conocimiento, hasta el amor o la amistad, pasando por la conspiración o la impostura, el universo epistolar adquirió una naturaleza que acabó tematizada en sí misma como género.  Desde "la carta robada"  de Edgar A. Poe, hasta "Un jeune facteur est mort, l'amour ne peut plus voyager, il a perdu son messager" de Moustaki, lo epistolar ha pasado prácticamente por todos los posibles registros, precisamente por ser en sí mismo un género que incorporaba todos los posibles mundos, los mejores y los peores.

Que lo epistolar fuera un género en sí mismo lo demuestra el hecho de que produjo su propio registro. Eso sí, sin contaminar al resto. Nadie hablaba como escribía, a diferencia de lo que ocurrió luego con los e-mails, cuya jerga ramplona acabó contagiando al resto de registros lingüísticos, hiriéndoles de muerte, por no hablar de los sms o del más moderno whatsapp...

Hoy nadie escribe ya cartas. Y como ellas, el lenguaje epistolar ha pasado a la historia. Hasta los e-mails son ya algo así como el paleolítico para cualquiera con menos de cuarenta años. Por ello,  sobrepasada ya con creces esa edad  a partir de la cual Pavese le consideraba a uno responsable de su propia cara, es imposible no quedarse perplejo ante la ramplona polémica epistolar con que han decidido entretener al personal ese par de ínclitos prohombres que son Mariano Rajoy y Artur Mas, jugando a ver a quién le toca ahora escribir y, lo que ya es el colmo del cutrerío, airerando públicamente los contenidos de sus misivas incluso antes de escribirlas o de que lleguen a su destinatario teórico ¿Será posible tanta zafiedad?

Cualquiera de mi generación sabe que las cartas eran algo privado. Eso era así hasta tal punto que las consecuencias de airear los contenidos de cierta correspondencia podía acarrear consecuencias imprevisibles, por lo general siempre indeseadas. Tampoco era infrecuente que el autor de una carta se guardara un duplicado, a salvo de indiscreciones, que acreditara su contenido para que nadie pudiera tergiversarlo después. Ha habido testamentos en los que el legado principal era la copia de las cartas que se enviaban. Y sirvieron acaso para esclarecer entuertos urdidos por herederos poco escrupulosos.

Y aunque es cierto que desde siempre hubo metomentodos que hurgaban en la correspondencia ajena con fines inconfesables, desde el descubrimiento del cuerno  hasta el secreto de estado, también lo es que la privacidad que le era propia costaba mucho más de violar que el correo electrónico personal, el whatsapp o el recorrido biográfico de cualquier ciudadano por las páginas de internet, tal como demostró y denunció Snowden recientemente. 
Por todo eso le parece a uno el colmo del patetismo que este par de políticastros hayan decidido ahora, por un lado, comunicarse a través de correspondencia postal, y por el otro, anunciar a los cuatro vientos los contenidos de sus misivas incluso antes de que pasen por la estafeta. Pero a ver ¿es no tienen móvil? ¿no están en whatsapp? ¿A qué entonces esta fantochada de ceremonial epistolar trasnochado y casquivano con que pretenden tomarnos el pelo?

Francamente, me parece un ultraje al modelo epistolar, que tanto juego dio en su momento y que, precisamente por eso, es acreedor a mejor trato. Señores Mas y Rajoy, vuelvan al sms o a sus televisiones respectivas, pero por favor, dejen de enviarse cartitas.

dijous, 22 de novembre del 2012

LO CUTRE ES BELLO: a survey on spanish aesthetics


 
Entiéndase en el sentido kantiano de la «figura bella», del juicio estético y su finalidad sin fin, donde lo bello, sin ser concepto, tiende a serlo. Sí, volvemos a las cuentas suizas de Mas, a quien no sólo «El Mundo» ha echado una mano, sino ahora también Don Mariano y sus «mariachis». Diríase que sólo descansarán cuando los independentistas sean mayoría. ¿Se han vuelto locos o es que son así de imbéciles o de cínicos?
Y entiéndase tambien eso de «lo cutre es bello» en el sentido estético, ya digo. Pueden ser bellos los monstruos de Goya, el caballero y la muerte de Durero, el Mr. Grénouille de Süskind o hasta el Gollum de Tolkien, aunque de existir serían moralmente repugnantes. Lo malo de estos mariachis que hoy nos ocupan es que existen... y que son de una cutrez proyectada en hecho estético -como bello- y en acto moral -como repugnante-. Es sin duda una cutrez que no se puede adquirir por más que uno se entrenara. Así se ha de nacer, no puede uno hacerse. Véase si no al amigo Montoro.
Resulta que "El Mundo" sigue sin aportar más pruebas que la evasiva documental y la hediondez ambiental a que nos tiene acostumbrados. Pero lo de Montoro y Rajoy es traspasar una línea roja que nunca, nunca, debería traspasar un representante del estado de derecho. Ni siquiera el más farsante. Porque al hacerlo se deslegitima.
Uno puede hasta entender que los sicofantes halitósicos mundanos  sigan difamando sin aportar prueba alguna. ¿A qué esperan para mostrarla si es que la tienen? Pero lo que en un villano es hasta cierto punto comprensible, deviene vergonzante en un dignatario. Sin más, aunque sea por culpa de Mas.
Resulta que el ministro del interior, la judicatura y la policía niegan la existencia del informe, o de la parte más substanciosa de éste, en que se aportan afirmaciones  -que no datos- sobre cuentas bancarias y cajas fuertes a nombre de Mas y Pujol en Suiza y Lienchestein. Pues bien, resulta que el ministro del interior es del PP, el mismo partido y el mismo gobierno -aunque no lo parezca- que preside Don Mariano. Así que mientras el ministro del ramo, algo confundido y atolondrado, niega la existencia de informe y un fiscal general anuncia la interposicón de querella por calumnias contra «El Mundo», va el mariachi Montoro y dándolas por buenas, muge que es Mas el que ha de demostrar que no tiene cuentas en Suiza. Me lo repita, por favor.
Que esto mismo lo hayan dicho otros «machacas» del PP es grave, pero que lo diga un primera espada que, además, resulta que es ministro de hacienda, es espeluznante. Y que encima el «presi» rechace la comparecencia de sus dos mariachis en el putiferio del Congreso para aclarar sus desaguisados, eso ya es para echarse a temblar. Dicho en otras palabras: si el presidente no tiene cojones para hacer que sus ministros se callen la boca mientras no se aclare el tema, como mínimo que acepte su comparecencia en el Congreso y veremos cómo se explican. Que le den allí rienda suelta a su incontinencia verbal. 
Porque una cosa es un rotativo y otra el gobierno de una nación. Y si según  Montoro, ante una acusación sin pruebas de tener una cuenta en Suiza, eres tú quien las ha de aportar demostrando que no la tienes, entonces resulta que ni lo uno es un gobierno, ni lo otro un estado de derecho, sino una cuadrilla de gañanes en una taberna pútrida.
Porque lo que sugiere el mariachi Montoro se conoce como probatio diabolica y tiene, en un Estado de derecho, el mismo valor probatorio que pueda tener la ordalía del fuego o la lectura mántica del hígado de una oca. ¿Y este individuo está al frente de la Hacienda española? Dios nos pille confesados...
Y ya que hablamos de la ordalía del fuego, que quede bien claro que no pondría la mano en el mismo ni por Mas, ni por Pujol. Y que ni el uno ni el otro son tampoco precisamente santos de mi devoción, ni en lo personal ni en lo ideológico, como podrá observar cualquiera que se dé una vuelta por este blog. Pero hacer lo que ha hecho Montoro y actuar tan rastrera e indignamente como lo ha hecho Rajoy, eso es execrable. Yo pensaba que, en el fondo, representaban al Estado. Ahora ya veo que no.
Lo dicho, si hay pruebas, que se aporten por parte de quien las tenga. Y que casque quien se haya pasado de listo. Y si no las hay, a callarse la boca y que actúen los jueces. El problema ahora mismo no es si Mas y Pujol tiene cuentas en Suiza, sino que quien lo afirme, que lo pruebe. Hoy por hoy, las cosas funcionan todavía así. Las acusaciones hay que demostrarlas con pruebas, no con rebuznos.
Desde luego, con este ganado hubiera hecho auténticas maravillas Valle-Inclán. El Ruedo ibérico cabalga de nuevo. Ahora en forma de cutrez. Lo dicho, lo cutre es bello... en un cuadro o en una novela. Lástima que además sea de verdad.