dilluns, 7 de juliol de 2014

LOS LÍMITES DE LA REPÚBLICA (V) y Final de la entrega


 
No, el concepto de ciudadanía no ha enraizado entre la población, y nada hace suponer que vaya camino de hacerlo. Seguimos en este sentido en el particularismo y la acción directa que daba nombre a la primera parte de la España invertebrada de Ortega. No creo que hayamos avanzado ni un palmo. Como decía Muñoz Molina en un memorable artículo, defensores de la ignorancia nunca han faltado en España.

Si el concepto de ciudadanía hubiera arraigado en este país, seguramente seríamos ya una república, o estaríamos en condiciones de serlo. Cambiando los nombres de las cosas no se cambia su realidad. El atractivo de la república no proviene sino de la naturaleza ucrónica del material utilizado para el constructo que la ha idealizado y puesto como referente, cuasi utópico, ante a una realidad degradada. De ahí que se la contemple como una especie taumatúrgico bálsamo de Fierabrás, aplicable contra todos nuestros males. Pero contra lo que más de uno sospecha auto exculpatoriamente, acaso nuestros males no sean extrínsecos, sino intrínsecos. Y eso ni lo arregla la república ni hay bálsamo milagroso que lo cure.

Si algún día este país consigue sacudirse su mediocridad constitutiva, puede que entonces estemos en condiciones de decidir si queremos ser república o monarquía. Aun así, claro, si mañana o cualquier año de estos resulta que hay un referéndum sobre el tema, no podré dejar de votar por la República. Eso sí, puede que fuera un revulsivo, pero dudo mucho que nos hiciera buenos de golpe. Y cuando llegue la república, que sea para quedarse. De modo que, por ahora y visto el percal, y como ya dije, si la república ha de consistir en vestir a la mona de seda, mejor sigamos con la mona coronada... de momento.

3 comentaris:

  1. Mire usted, Sr. Massó, si resultara que la República, por más ciudadanos formados que pudiéramos agrupar, fuera objeto de consulta y ésta arrojara un sí... Dígame ¿en manos de quién estaría? ¿De Pablito Iglesias, acaso? Seamos serios, uno no puede pretender un cambio de modelo político cuando no hay NADIE capaz de liderarlo. Además, en España sigue y seguirá el bipartidismo y no veo ni a Rajoy ni al tonto con suerte del PSOE que le toque en tales disposiciones. No hay madera, así que a seguir con la leña que hay.

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  2. Por eso le decía yo, mi estimada Carmina Mismo, que, de momento, sigamos con la mona coronada. Aunque sean simples primates o primatas. Más adelante, ya hablaremos. Algún día llegará el darwinismo a este país y tendremos a un "Sapiens" mandándoles a una pandilla de macacos.. . Mal asunto para el Sapiens, por cierto.

    Y con respecto a "Pablito" -como usted lo cita- Iglesias, pues si fuera el más votado... ¿Quién es usted para revocar la soberana decisión del pueblo si fuere ésta? ¿O es que harán también una ley "Atutxa" que rece: "Si Vd. se llama "Pablito" Iglesias, no puede ganar unas elecciones". Sí... ya sé que por estos pagos este tipo de leyes, decretos y conchaveos constitucionales por el estilo se han aupado bajo la arrogancia del "ordeno y mando, porque es constitucional ya que lo digo YO". Pero, a ver ¿Niega Vd. la democracia como modelo, Sra. Mismo?

    Mire, a mí los mismos sarpullidos que me produce Mariano me los produciría casi con toda seguridad el que Vd. llama "Pablito". Pero Vd. no habla de Mariano, ni de la líder de la derecha que se cree con derecho a estacionar su vehículo donde le suene, ni de Carromero, ni de... Mire:

    Las elecciones las gana quien es más votado. A algunos no les gustó en febrero del 36, y a este paso, vamos camino de un celebérrimo centenario. ¿Por qué pueden ganar unas elecciones "Ansar", Maricomlejines (seguro que le suena), Copito de Nieve o el Bobo solemne (también le debe sonar) y no Pablo Iglesias?

    Esa es mi pregunta para Vd. Sra. Mismo.

    Y, como siempre, gracias por sus interesantes aportaciones.

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  3. El asunto no es de legitimidad sino de falta de madurez política, a eso me refería. A Chávez también lo votaron legítimamente y no por ello pasará a la historia política como un gran estadista, por poner solo un ejemplo. Los líderes políticos, aunque el apelativo les quede grande, no son más que el reflejo de la sociedad que representan (de ahí surgen sus canteras) así que, o no me he sabido expresar o usted no me ha entendido. No creo yo, sinceramente y con todos mis respetos a su ideología, que Don Pablo Iglesias tenga más tablas que las de cobrar 3,7 millones de euros de los miserables impuestos de los pobres cocaleros que trabajan jornadas insufribles (por el pueblo). Líbreme Dios de estos líderes populistas que llenan sus arcas personales gracias a demagogia barata y para ser más precisa, oportunista a costa de los que teóricamente defienden. La verdad, prefiero a un facha que me venga de frente que a un descamisado que en cuanto pueda se llevará mi misérrimo sueldo.Y si la República cayera en manos de tales desaprensivos preferiría Guantánamo.

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