dimecres, 30 de juliol de 2014

¿COSAS DE «FAMILIA»?



Lo más sorprendente de las declaraciones ayer de Mas, en las cuales anunciaba la renuncia de Pujol a los cargos y prebendas derivados de su condición de ex presidente de la Generalitat, no fue que le reconociera como a su padre político, ni los pésimos pretextos que adujo para evitar condenarle, impropios de un cargo público como el suyo, sino su afirmación de que, en relación los hechos autoconfesados por el propio Pujol, ni tenía conocimiento de ellos ni le interesan.

En lo que refiere a la veracidad sobre su afirmación, según la cual alguien tan ligado al clan Pujol a lo largo de decenios desconociera por completo tales desmanes es, cuando menos, como para ponerla en duda, pero en cualquier caso, o deja a Mas como a un incompetente o como a un embustero. No, lo peor es la segunda parte: no leinteresa el tema.

Y ahí sí que es para ponerle a cualquiera los pelos de punta, por no decir que produce irreprimibles vómitos ¿Es esa la conciencia ciudadana que inspira la acción del Sr. Mas como máxima autoridad de la Generalitat de Cataluña? ¿No le interesa el tema? ¿Qué hemos de inferir los ciudadanos de a pie sobre lo que hubiera ocurrido con este megalatrocinio en el hipotético caso de que ahora mismo Cataluña fuera un país independiente?

Por su parte, ERC tampoco parece que añada la más mínima acción a su vocerío crítico, ya que rechaza que el Parlamento catalán cree una comisión de investigación sobre «los Pujol» y deja, al parecer, la cosa estrictamente en manos de la justicia española (!)
¡Vaya viaje nos espera con tales alforjas!

1 comentari:

  1. Las autoridades catalanas que propugnan la independencia lo tienen muy fácil si quieren que todo el mundo en Cataluña se convenza de que con ellos las cosas irían mucho mejor: hagan las cosas mucho mejor que el gobierno de España. En vez de eso, las hacen peor y quieren que los catalanes les apoyen porque sí.
    Son como D. Quijote cuando le dice al caballero que no le permitirá el paso a menos que jure que Dulcinea es la más bella. Cuando el caballero le pide ver un retrato para así poder hacerlo con conocimiento de causa, D. Quijote le reprocha que hacerlo así no tendría mérito, ya que sería algo obvio.
    A los catalanes se les pide fé, y ésta no se alimenta más que con odio.

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