diumenge, 18 de novembre de 2012

¿A QUIÉN SIRVE "EL MUNDO"?



Hasta ahora parecía muy claro, pero la aparición de la denuncia pública sobre los presuntos fondos suizos y lienchestenianos de Pujol y Mas, aporta cierta confusión sobre los designios del rotativo que defendió contra viento y marea, contra todo sentido común, contra toda evidencia empírica y contra las actuaciones policiales y judiciales, la autoría de ETA en los atentados del 11-M.
 
Porque la intencionalidad de la gravísima acusación contra Mas dependerá de la evolución e incidencia que la noticia tenga en los resultados de las elecciones catalanas del próximo domingo, 25 de noviembre. Así que o hay pruebas o no las hay. Y el tiempo apremia, de modo que ahora mismo sólo hay dos posibilidades.
 
O en el curso de esta semana aparecen pruebas concluyentes que acrediten con fundamento suficiente la solvencia de las afirmaciones y acusaciones vertidas contra Mas y Pujol, o no aparecen y la cosa adquiere certeza de difamación pura y simple. Así de cutre.
 
En el primer caso -se aportan pruebas- el mazazo que esto puede producir en CIU de cara a las elecciones, y por añadidura en la carrera política de Mas es monumental, como mínimo en el supuesto de que nos las estemos habiendo con un pueblo en sus cabales.
 
En el segundo caso -si no se demuestra nada y se recorre al subterfugio difamante-, entonces se le está sirviendo a CIU la mayoría absoluta en bandeja. Tienen una semana.
 
Así que, como decimos en catalán, "o caixa o faixa". Y no son Mas o Pujol quienes han de demostrar su inocencia ahora mismo -otra cosa será en las querellas que dicen que van a interponer- sino "El Mundo" quien ha de aportar pruebas de su culpabilidad. Y de momento lo único que hay es una trama y una serie de afirmaciones basadas en el borrador de un informe policial del cual todo el mundo, menos el Mundo, niega tener conocimiento.
 
Estamos ante un cálculo tan elemental que no admite faroles. Y esto no se les puede haber escapado a "Pedro Jota & Cia". A lo largo de esta semana sabremos si "El Mundo" aporta pruebas solventes y Mas acaba como Parnell o si, por el contrario, se trataba de un bluf destinado a favorecer a CIU con... ¿Qué fines?
 
Una cosa es cierta: como en el juego de enigmas lógicos, la situación es la siguiente: o hay un difamador o hay un corrupto. Y ninguno admitirá  ser o lo uno o lo otro. 
 
En un país mínimamente serio, uno ha de acabar en la cárcel: o el difamador o el corrupto.
No valen medias tintas. Esta vez no.


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