dilluns, 30 de novembre de 2015

EL ÚLTIMO TRUCO O LA COMEDIA DE FALSET



Ayer, los medios anunciaban que la CUP había decidido en asamblea no votar la investidura de Mas… bajo ningún concepto. Hubo otras opciones, que si bajo ciertas condiciones, que si esto, que si aquello, pero ganó el NO-Mas. Hoy, en una nueva pirueta retórica que nos indica que los dirigentes de la CUP no le van a la zaga a Mas en el dominio del noble arte de la prestidigitación, y acaso tras algunos «baños» de pragmatismo, se nos dice que, bueno, que ya veremos, que no se descarta nada. Y entonces es cuando uno ya no entiende nada. ¿No era la CUP asamblearia? ¿No fue su asamblea la que decidió el no a Mas? En fin, dejemos lo de la CUP porque no tiene remedio…

Nos encontramos en el final de una sesión de ilusionismo que hasta ahora ha sido muy mala, con el público cabreado y con los tomates y los huevos podridos a punto de ser lanzados. El prestidigitador se la juega en el último truco. O le sale bien y sorprende al público, o esto acaba para él como «La comedia de Falset», que decimos por aquí -una legendaria función teatral que en dicha población de Tarragona, acabó con el público corriendo a gorrazos a los actores, que tuvieron que irse por piernas con lo puesto. ¿Pero hay último truco?

Yo creo que sí, queda el «tamayazo». Probablemente no tan a lo bruto, pero «tamayazo». Es decir, recurrir al transfuguismo inducido. Es posible que, a medio o incluso a corto plazo, tal recurso se revuelva contra sus inductores, pero es el único que le queda ahora mismo al Sr. Mas si quiere seguir como presidente de la Generalitat de Catalunya. En estos momentos la CUP está en el punto de mira, porque de abjuración depende el destino del Sr. Mas. ¿Pero ha de ser necesariamente el Tamayo catalán de la CUP? ¿No andarán buscando también pesca en otros caladeros? Cuidado con la sorpresa. Cuidado con el último truco.

En el escenario que nos estamos planteando, asumamos que la CUP le niega el voto a Mas y que el único recurso es el «tamayazo». Parece entonces que, al menos de entrada, el lugar más lógico para buscar tamayos sea entre la bancada de la CUP. Además, como el transfuguismo crematístico se revestiría de una inevitable pátina de ardor  patriótico, la cosa se presentaría incluso como una responsabilidad moral. En realidad, basta con que la CUP se abstenga y dos de los suyos voten a Mas. ¿Pero cuáles? Porque las bases pueden tomárselo a mal, habiendo votado en asamblea lo contrario. Además, la operación tendría como consecuencia no sólo la investidura de Mas, sino la fractura en la CUP; lo cual, dicho sea de paso, no sólo sería un gran consuelo para Mas, sino también, y sobre todo, para una ERC sorprendentemente agazapada en estado letárgico y sin que apenas diga esa boca es mía en todo este embrollo. 

Pero todo esto, a menos que sean tontos de baba, lo saben también los dirigentes de la CUP. El tamayazo puro y duro a lo Esperanza Aguirre tal vez no acabara con la CUP –aunque puede-, pero sería la tumba definitiva de Mas y sus mariachis; de ninguna manera podría soportar tal desprestigio y escándalo en las actuales circunstancias y acosados por las imputaciones de corrupción. Así que puede que precisamente en esto consista precisamente el truco: en que no sea el truco que nos pensamos, sino otro. Especulemos.

Supongamos que, finalmente y en un gesto de buena voluntad hacia «El Procés», la CUP decide, de acuerdo con la decisión de sus bases, no investir a Mas, pero no votando contra su investidura, sino absteniéndose. Los tamayos vendrían de otra bancada y la CUP mantendría este halo de pureza virginal que tanto se autoarroga. Basta con su abstención y que un par de tunos de otros grupos voten a Mas. ¿De qué otros grupos? Pues mejor no especular sobre ello, y aunque tenga candidatos, mejor me los callo; tamayos los hay en todas partes desde que el mundo es mundo. Y si pusiera la mano en el fuego por si ya han sido tanteados, no creo que me quemara.

¿Que seguiría siendo un escándalo? Por supuesto. Pero en el nanoplacismo que hoy impera en la política catalana, hablar de tres meses es hablar de un lustro. Porque el truco puede no servir si no se lleva a cabo antes del 20 de diciembre, ya que entonces, cabe la posibilidad que ERC hubiera superado a Mas en las generales, y que Junqueras decidiera activar su candidatura, a la cual no sería tan reacia la CUP, ni probablemente algún que otro grupo, pero entonces Mas se iría para casa. Y todo esto, no lo olvidemos, es para salvar al soldado Mas.
Así están las cosas.

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