dissabte, 21 de novembre de 2015

LA SOSPECHA METAFÍSICA: A PROPÓSITO DE «PROFESORES Y MACARRAS» (II de II)



La primera intuición que me puso sobre la pista son los textos autoría del Sr. Terricabras en sus aportaciones a la LEC, la ley de educación de Cataluña. Que no se alarme nadie, no voy a hablar del «Procés»; y al Sr. Terricabras y a su Weltangschaüng «masoverista» ya les dediqué las correspondientes entregas en su momento. No, no va de eso. Pero ya sabrán ustedes que Cataluña ha sido y es el laboratorio educativo español por excelencia, muy especialmente en lo tocante a llevar a cabo experimentos educativos nefandos. Y al fin y al cabo, lo que dijo el Sr. Terricabras no es más que la formulación emblemática de los que otros muchos están diciendo, como recientemente el Sr. Marina, por ejemplo.

Pues bien, en dicho preámbulo a la LEC, se decía explícitamente que  El docente deberá estar adscrito al constructivismo pedagógico y deberá acreditar «fiabilidad moral». Como anécdota, diré que en una reunión que sostuve con él, replicó a eso de la «fiabilidad moral» con la payasada de que estaba refiriendo a los «Moral Sciences Club’s» ingleses. Y como siento una especial debilidad por este individuo, diré también que en el transcurso de la reunión afirmó que, como en Lógica, si parto de un antecedente falso, la consecuencia será también falsa. Le repliqué que, como licenciado en Filosofía y profesor, me veía en la obligación de recordarle que en Lógica Formal no es así. Enrojeció súbita y vesánicamente aduciendo pretextos ininteligibles. Y es que Terricabras, a parte de excura y europarlamentario por ERC, es catedrático de Universidad… concretamente de Lógica. Pero vayamos al grano.

La segunda pista me la ha aportado la intervención en este blog  de «Carmina mismo», a propósito de la anterior entrega. Dice textualmente Carmina Mismo, a quien agradezco la intervención que tomo prestada:

Me pregunto yo si en el Registro Central de Delincuentes Sexuales entran los padres de los alumnos o los directores de los centros. Y puestos a preguntarse, si entran los propios alumnos. Pienso que de crearse tal furibundo registro sería también menester entrar a los pedagogos, con esa tendencia tan natural que presentan a "ser amigos de los niños". Menuda hipocresía social o patología psicopolítica. Enhorabuena por su artículo.”

Si el texto no es electricidad, será como mínimo conductor de ella. Lo digo por lo siguiente. Se alude a que también los pedagogos, tan proclives a ciertas aproximaciones al alumno que en cierto modo podrían propiciar condiciones indeseadas para nefandos fines inconfesables, deberían también estar debidamente registrados. Pero si a tan innegable y veleidosa proclividad, le añadimos la voluntad de comisariado igualmente explícita en la peña psicopedagógica, voluntad que se ha visto investida de facultad por las autoridades educativas, tal vez su función en todo esta urdimbre sea otra y se troque de objetos de registro sexual a sujetos registradores. Es decir, comisarios de la moral. ¡Su sueño realizado!

Y si ponemos en relación los designios terricabrianos sobre los docentes -en perfecta sintonía con los de la Comunidad de Castilla-La Mancha, por ejemplo-, con la intuición alumbrada por «Carmina mismo», puede entonces que empecemos a percibir por dónde pueden ir los tiros, y que lo que en principio podría parecer un delirio onírico, siguiera alí cuando despertemos. La pesadilla no sería el sueño, sino la vigilia. Y ojo con los sueños, que como aparezcan niños o niñas, según las variadas opciones sexuales hoy vigentes, puede que haya demonio. No, perdón, demonio no, esto lo decía la Inquisición; puede que haya pedófilo en potencia. O pedófila, claro; que también está a la diosa Eos, no la olvidemos. 

Porque se sabe cómo se empieza, pero no cómo se acaba. Y no habiendo incidencia social que justifique tal medida, no puede obedecer sino a un futuro escenario de más largo alcance. ¿Basta con no haber cometido un delito de pederastia para no ser un pedófilo? ¿Y si alguien presenta tan aberrante tendencia pero se la aguanta resistiendo cristianamente a la tentación? ¿Puede ser alguien así docente, rodeado todo el día de niños, o de adolescentes, según el sentido de sus tendencias, resistiéndose indefinidamente a tamaños objetos de tentación? ¿No sería un individuo, o «individua», de tales perfiles una amenaza potencial? Pero entonces ¿cómo lo podemos saber?

Los psicopedagogos nos lo dirán. No lo duden, Y se pondrán en ello. Lo que procede es un certificado de idoneidad emitido por los expertos, ellos, no uno policial que simplemente diga que el fulano en cuestión no ha cometido ningún delito sexual. ¡Qué sabrá la policía en comparación a un experto educativo de estos que tanto abundan! Porque, sí, puede que el sospechoso metafísico no haya cometido ningún delito hasta ahora ¿Pero asegura esto que no lo vaya a cometer? ¿Eh?

Y no se rían. Como esto alguien con poder decida tomárselo en serio, vayámonos preparando para test detectores de pedófilos y pedófilas en potencia, se aprovechará para muchos otros fines, que es de lo que se trata, no lo duden. Y entrevistas para detección precoz de la pedofilia, con la correspondiente terapia. Con algunas me reiré, lo reconozco. Por lo de enaltecimiento de la bobería que tiene la cosa. Al final será verdad lo del argumento ontológico de San Anselmo, como mínimo el principio y el final: "Dice el insensato....... y por que lo dice, es insensato"


2 comentaris:

  1. Sí, quizás implanten las entrevistas y los psicotécnicos en los procesos selectivos. Que son tan fiables como los experimentos del Cern, vamos.. Lo que dice Vd. del cátedro de Lógica y sus premisas falsas es bocata di cardinali.

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  2. Y además es traductor de Wittgenstein al catalán. Un caso claro de cómo la fidelidad al poder acaba dando sus frutos.

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