divendres, 9 d’octubre de 2015

LA DESCRIPCIÓN DE UN PAISANO



Quizás sólo con orígenes judeo-franco-alemanes, y la firme convicción de que uno es de donde hizo el bachillerato, se puede llegar a tan perspicaz y adecuada descripción de un paisano, abundando en aquello en lo que otro como él no repararía por compartirlo. No creo que sea una descripción anacrónica ni trasnochada. Al contrario, rabiosamente actual. Quién, mutatis mutandi, es decir, cambiando lo que corresponda –valenciano por mesetario, catalán, vasco…-, no ha conocido personajes tan «idiosincráticos» como el paisano que nos describe Max Aub:

“Don Enrique Barberá Comas es carlista, pertenece a un círculo tradicional y lee el Correo catalán. Tiene gran desprecio por todos sus coterráneos, pero este desprecio es grano de anís en comparación del que siente por el resto de los españoles, excepto a los navarros. Sus viajantes no pasan de la Gran Cataluña, don Enrique tiene en menos comerciar con quien no entiende el catalán. Es posible que sea difícil explicar cómo un monárquico absolutista puede sentirse tan unilateralmente arraigado a Cataluña, es posible que él mismo no se lo explique, seguramente no ha querido intentar explicárselo. Se encuentra bien y así vive.

(Campo Cerrado)


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