divendres, 30 de gener de 2015

CATALUÑA Y PODEMOS



Uno de los fenómenos más sorprendentes de todo el «procés» iniciado hace ahora dos o tres años, es sin duda la asunción acrítica, y consiguiente subordinación, por parte de la izquierda, del discurso maniqueo promovido por la derecha nacionalista en relación a la posición de la sociedad catalana con respecto a la independencia o a la permanencia en España. Una asunción que, como autorrefencia en contexto, equivale a la autodescolocación sin más. Y así le va. Un modelo falseado y dicotómico que sin duda se aviene con los intereses nacionalistas de una u otra bandera, y que la izquierda, entre acomplejada y descolocada, parece asumir sin más. Queda, eso sí, por ver cómo lo enfocará PODEMOS, pero no me cabe la menor duda de que si saben sacudirse este discurso, su éxito en Cataluña está garantizado.

Cómo se ha llegado hasta este punto requiere sin duda una explicación muy compleja, pero sospecho que ha influido en ello el mito mesetario según el cual la política catalana destaca por un fair play del que carece la española. Y esto se lo han creído por igual en la Cataluña ensimismada como en buena parte de la España más genéticamente anticatalana. Para autocomplacencia de unos y escarnio de otros. Un mito que, en realidad, consiste en una apariencia de finezza bajo la cual se esconde una praxis de férreo control social y clientelar, cuya cobertura es una concepción política provinciana y patrimonialista. Nunca hubo tampoco un oasis catalán, sino una poza hedionda con niveles de corrupción perfectamente homologables a los del resto de España, o incluso más. Porque si desde la propia Cataluña, los árboles no dejan ver el bosque, el bosque que se divisa desde España, impide a su vez ver algunos «arbolitos» más que significativos. Cierto que escándalos como los casos Palau o Pujol han agrietado seriamente este tópico, pero en gran medida la inercia se mantiene.
Publicado en CATALUNYAVANGUARDISTA. El artículo completo AQUÍ

 

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