dilluns, 26 de gener de 2015

¿GRECIA FRENTE EUROPA?




Dijo Clemenceau que la guerra era una cosa demasiado seria como para dejarla en manos de los militares, pero nadie se atreve a decir que la economía lo sea también como para dejarla en manos de los banqueros... quizás hasta ahora, con las elecciones griegas y la victoria de Siritza.

Porque el gran problema de la UE va mucho más allá de la crisis, es la falta de una Razón política que ejerza de referente regulativo. Cierto que puede haber, y la historia anda sobrada de casos que lo demuestran, razones políticas que sean un auténtico desafuero, pero sin razón política lo único que hay es mercado sin más leyes que las suyas propias, y esto es también un desafuero... provechoso para algunos, qué duda cabe, pero desafuero al fin y al cabo, por los efectos catastróficos que tiene entre la población de las sociedades afectadas.

Al menos desde esta perspectiva, la victoria de Siritza en Grecia se me antoja altamente significativa. Ello en la medida que puede representar un punto de inflexión en la tendencia, hasta ahora imparable, hacia la dictadura economicista que estamos padeciendo y a la cual ha estado sometida cualquier razón política convencional, y cuyas alternativas no habían ido hasta ahora más allá de la marginalidad. Habrá que ver hacia donde deriva la cosa, pero me parece evidente que el triunfo de Siritza marca un antes y un después en el marco político europeo.

Desde la caída del muro de Berlín en 1989, al capitalismo de rostro humano se le empezó a correr la mascarilla del maquillaje y su auténtico rostro apareció en toda su crudeza. Las políticas económicas neoliberales fueron yendo a más y marcaron, bajo la pretensión del pensamiento único y de su supuesta pragmaticidad como única política posible, una tendencia hacia la supresión del estado del bienestar, calificado de  insostenible casi desde el día siguiente a la caída del muro. La crisis, por su parte, aceleró aún más este proceso de recorte de servicios y llegó a tener efectos devastadores en los países más pobres de la zona euro, como Grecia. Las torpes respuestas de los gobiernos europeos, sometidos al dictado del pensamiento único, no hicieron sino agravar aún más la situación. Hasta los Estados Unidos de mismísimo George Bush Jr. fueron más intervencionistas cuando se empezaron a percatar del calado de la crisis. 

Es falso que el modelo europeo no haya funcionado porque los estados se negaron a ceder poder. Lo cedieron y precisamente en uno de sus aspectos más significativos y determinantes: la emisión de moneda. Pero nadie recogió políticamente el guante, porque así estaba previsto que fuera en el escenario que a este efecto se había diseñado para Europa: un puro y simple dictado económico. Así, nos quedamos en que los estados renuncian a una de sus prerrogativas ancestrales, la emisión de moneda de curso legal y, con ella, a la posibilidad de tener política monetaria, pero dicha facultad no se le cedió a ningún suprapoder político europeo, sino a instituciones puramente económicas. Mientras tanto, el parlamento europeo legislando sobre el consumo del tabaco y el lenguaje políticamente correcto... el sueño neoliberal hecho realidad: un poder económico sin cortapisas. Ni Tatcher había llegado tan lejos.

Ante todo esto, la actitud de las izquierdas europeas tradicionales fue de acomodamiento adaptativo -caso de las socialdemocracias-, o de enroque puramente testimonial y camino de la marginalidad -la mayoría de partidos comunistas tradicionales-. Siritza no proviene de unos ni de otros, al menos directamente, y este es precisamente su gran activo. A los socialdemócratas se les podría aplicar aquello de "Roma no paga a traidores", y a los comunistas... en fin, mejor dejarlo correr.

Es verdad que Grecia ha sido un país con índices de corrupción altísimos y homologables a los españoles o puede incluso que más, pero también lo es que éste fue el caldo de cultivo que permitió los pingües negocios que los alemanes llevaron a cabo. Y que llegada la crisis, la política europea -alemana, mejor- que se les aplicó a los griegos fue inmisericorde y tuvo efectos devastadores para la población. Una inflexibilidad muy unilateral, por cierto, si tenemos en cuenta que a Alemania se le ha perdonado la deuda en dos ocasiones, y que la salvaje invasión de Grecia por parte teutona en la II Guerra Mundial no ha sido  objeto de ninguna indemnización de guerra por parte alemana. A Alemania, cuya culpabilidad en el siglo pasado va mucho más allá de la corrupción, se la trató con mucha más benevolencia de la que la propia Alemania ha tratado a Grecia.

Y ante el sometimiento servil que Francia, Italia y España han observado frente a los dictados alemanes para la UE, les ha tocado a los griegos encabezar o, como mínimo, iniciar la reacción. La victoria de Siritza es la victoria de los descontentos y de los humillados por una políticas económicas dictadas sin el menor sentido de la razón política. Y es quizás la primera respuesta articulada. Tendrá que haber una negociación de la deuda, y los criterios meramente economicistas o de imposición del Trágala tendrán también que reajustarse... a algún tipo de razón política. O esto o el caos.

1 comentari:

  1. Excelente razonamiento, querido amigo Xavier., el cual suscribo punto por punto. La vieja y eterna Europa de los desalamados mercaderes lleva siglos de saqueo internacional (en África saben mucho de eso) y sus dueños llevan tiempo viviendo felices sobre las espaldas de muchos ciudadanos sometidos. Ahora andan inquietos al ver que los griegos se rebelan contra la injusticia y que detrás pueden ir los hispanos (víctimas de esa misma injusticia, mal que lo nieguen muchos ciegos a conveniencia). Veremos a qué futuros nos conduce esta nueva etapa histórica. Permíteme saludarte y felicitarte de nuevo.

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