dijous, 30 de maig de 2013

LOMCE, WERT Y EL PLURILINGÜISMO PAPANATAS (II de VI)




Para empezar, hay que decir con toda claridad que uno puede hablar el inglés y no por ello dejar de ser un auténtico paleto. En Inglaterra, por ejemplo, los hay a miles. Por otro lado, la detección por parte de nuestros «sagaces» expertos educativos, de las carencias endémicas en el dominio de la lengua inglesa de un alumnado que ha estado cursando, durante más de diez años por lo general, entre tres y cuatro horas semanales de la asignatura de inglés -destinada, en principio, al aprendizaje de dicha lengua-, y la consideración de este fenómeno desde la perspectiva  de su singularidad, es algo que llama la atención. Y que desde luego, no dice mucho de nuestros expertos educativos ni de los políticos que les aúpan.
 
Podría entenderse tal perplejidad y azoramiento por parte de las autoridades educativas si estuviéramos en un sistema educativo al final de cuyo recorrido, y según el programa de estudios cursado al caso, tan alarmantes carencias se detectaran sólo en lengua inglesa. Es decir, que ante un alumnado ducho en matemáticas, lenguas propias, historia o física, debidamente reflejado en un indiscutible liderazgo en los informes PISA, se detectara que en inglés, dicho alumnado se sitúa en los niveles y puestos del ranking que, por poner un ejemplo, se encuentra globalmente ahora mismo: en el vagón de cola.
 
Pero lo cierto es que tal singularidad no existe. Desgraciadamente, las carencias en inglés son perfectamente equiparables a las de cualquier otra materia, como resultado de un sistema educativo cuyo deterioro es tan indiscutible que sólo puede negarse desde la más abyecta de las obcecaciones o desde la más sólida de las ignorancias.
 
Pero entonces, dada la tozuda realidad educativa que padecemos, e incluso asumiendo la tesis según la cual lo más importante de todo es que un alumno al concluir sus estudios disponga de un buen nivel e inglés ¿Puede argumentarse con un mínimo de rigor que las carencias en inglés se superarían impartiendo en dicha lengua otras materias? Y aun si fuera así, al menos teóricamente ¿qué tipo de desajustes en el sistema educativo comportaría tal implementación? O también ¿qué dificultades, acaso insuperables, presentaría la aplicación de este modelo? La verdad, mucho me temo que nos encontramos ante un proyecto que no supera ni la fase teórica.

(To be continued)

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