dimarts, 28 de maig de 2013

LOMCE, WERT Y EL PLURILINGÜISMO PAPANATAS (I de VI)


No hay mayor absurdo que la fascinación papanatas que siente el acomplejado ante el supuesto talismán que le liberaría de la condición ignorante en que se sabe sumido. Las nuevas tecnologías, entendidas como un karma recurrente y jibarizado hasta los límites de lo grosero, son uno de estos talismanes; el dominio de lenguas extranjeras es otro. Y de este último hablaremos hoy, al menos desde el enfoque que le da la LOMCE, también conocida como ley Wert.

Un tema en el que, por cierto, la derechona posmoderna parece querer competir en (supuesta) modernidad pedagógica con la izquierda vulgar ad usum, siempre al día de las últimas aberraciones pedagógicas. Me refiero a la pretensión, explícitamente desarrollada en la LOMCE, de impartir en inglés clases de otras asignaturas, para así superar de una vez el endémico fracaso hispano en lo referente al dominio de lenguas extranjeras. Un proyecto que no demuestra sino lo garrulos que seguimos siendo y que remite, sin más, al viejo chiste del genial Eugenio: en una entrevista de trabajo le preguntan al candidato "¿Domina usted el inglés?" y responde el interfecto "¡Hombre! si es bajito y se deja..."

Entendámonos, nada más lejos de mi intención que trivializar la indudable importancia que tienen hoy en día, tanto el conocimiento de las nuevas tecnologías, como el dominio de alguna(s) lengua(s) extranjeras. Otra cosa es, sin embargo, como se vaya a vehicular el recorrido para triunfar en tan loable aspiración. Y en esto, como en tantas otras cosas, el "bueno" de Wert no hace otra cosa que recoger miméticamente lo que otros proyectos educativos autonómicos ya están perpetrando. Unos proyectos que, por decirlo de alguna manera, serían algo así como si un individuo pretendiera convencernos de que ha hecho la ruta entre Cádiz y Nueva York en bicicleta, amparándose en que se pasó la travesía entera pedaleando en la sala fitness del crucero de lujo. Algo así, créanme.

Resumiendo, el proyecto consiste en introducir la enseñanza de otras materias o asignaturas en inglés, y contratando si es preciso personal (¿extranjero?) con los debidos conocimientos de la lengua de Shakespeare para poder llevar a cabo su función docente en, por ejemplo, materias tales como Biología, Filosofía, Matemáticas o cualesquiera otras. Un proyecto con el cual, por cierto, babean políticos de toda laya y jaez. En Cataluña, por ejemplo, se habla del trilingüismo; en Madrid, lógicamente, de bilingüismo. Ya dije en un post anterior que me parece una aberración estentóreamente carcajeable y digna de la más cruel de las mofas. Pero vayamos por partes y al grano.
(To be continued)

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