dimecres, 13 de gener de 2016

ATRACO A LA MEMORIA: EL MEDIO Y EL MENSAJE



Que el medio sea el mensaje es algo que se debe a la afortunada frase de McLuhan, allá por los sesenta del siglo XX. Que sea cierto, que lo es en buena medida, tampoco debe ofuscarnos hasta el límite de prescindir de los contenidos concretos del medio/mensaje. Se trata de algo sin duda constitutivo, sistémico, pero también a la vez contextual en lo concreto. Y que nos lo debamos creer no es óbice como para que no vislumbremos críticamente el componente ideológico subyacente más allá de la afirmación, en sí neutra.  A uno, lo siento y dicho sea de paso, le evoca el ineludible concepto gramsciano de «hegemonía». En cualquier caso, lo cierto es que nos lo podemos creer a pies juntillas, lo podemos asumir y reconocer críticamente o, también, cómo no, lo podemos omitir, tanto transitiva como intransitivamente, y atenernos únicamente al contenido concreto. Esta última opción, un error a mi parecer, sería en mi opinión la de Julio Anguita, al menos a juzgar por sus memorias políticas, de reciente publicación, en forma de entrevista a cargo del historiador Juan Andrade.

No lo digo como reproche. Anguita es un personaje que siempre me ha caído bastante simpático, quizás precisamente por ser consecuente en su gravedad e incurrir en el citado error, conscientemente con toda seguridad, en la firme convicción de que la verdad acabará resplandeciendo y la razón imponiéndose (...)
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