dimecres, 27 de gener de 2016

De acosadores y de acosados: algunas reflexiones intempestivas sobre el acoso y la violencia escolar



Un adolescente se suicidó hace poco víctima de acoso escolar. No pudo resistir por más tiempo el tormento al que se veía implacablemente sometido por parte de algún o algunos de sus compañeros, y decidió poner fin a su vida. Escribió antes una emotiva carta de despedida a sus padres, pidiéndoles perdón por lo que iba a hacer, aduciendo en su descargo que no podía soportar la idea de tener que volver a la escuela. Se da el caso de que era transexual y de que éste parece ser el motivo por el cual fue objeto de acoso y escarnio por parte de otros alumnos, muy machos ellos.

La prensa sensacionalista ha aireado el tema a espuertas, cargando contra la dirección y el profesorado del centro, por culpa de cuya desatención se habría producido el fatal desenlace. Un centro, al parecer, privado y confesional. Es la misma prensa que de haberse expulsado de la escuela a los acosadores sin más contemplaciones, poniéndolos de patitas en la calle o en manos del tribunal de menores, ahora mismo estaría cargando también contra el centro por su arbitrario proceder y entrevistaría a los angelitos acosadores en programas de máxima audiencia, resaltando su buen natural y la injusticia de que habían sido objeto. Y es la misma prensa que, reescolarizados los nenes en otro centro –cosas del sistema inclusivo- daría cumplida cuenta de su ejemplar conducta, demostración palmaría de lo equivocado de la expulsión, y de las trágicas secuelas que para su expediente, para su dignidad y para su futuro iba a tener la injusta mácula biográfica resultado tan indigno y autoritario proceder.
Al parecer, para cierta prensa facilona(...)
 
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2 comentaris:

  1. No digo yo que, ante este perverso buenismo, tenga uno que ir por la vida con un magnun del 44, pero vaya...de verdad que veces pienso si, ante estos aprendices de psicopatas, no habría que tomárselo en plan Dirty Harry, aquel policía que nos parecía tan fascista cuando íbamos de progres y que con el tiempo ha acabado pareciéndome un auténtico visionario. Pero pongámonos políticamente correctos. Ni hablar de magnums: nada como un buen trancazo en la espalda.

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  2. Efectivamente, amigo Rafa, cuando Clint Eastwood hacía spaghetti westerns o dirty Harry, o aquellas de camionero con el orangután, era un fascistoide irredento. Ahora, los mismos que antaño le denostaban, beben los vientos por él. Un saludo.

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