dimecres, 20 de maig de 2015

PONGA UNA MONJA EN SU MESA



Cuando la realidad se degrada, aparece la farsa, y cuando la farsa se convierte ella misma en la realidad, entonces surge el esperpento. Y en ésas estamos. Se dice, medio en broma medio en serio, que al rumbo en castellano se le llama derrota por la cantidad de veces que los barcos españoles han sido derrotados. Se non è vero, è ben trobato, que se dice… Y parece que la derrota trazada en la hoja de ruta del «procés» va camino, no de Ítaca, sino del esperpento.

Leo con estupefacción que la monja Forcades está dispuesta a pedir una excedencia para exclaustrarse y concurrir como candidata a la presidencia de la Generalitat de Cataluña, al parecer, bajo las siglas de un partido o movimiento que ella misma ha contribuido a pergeñar y del cual parece ser su más destacado activo. ¿Excedencia ha dicho? Uno pensaba que esto eran cosas mundanas, de funcionarios. Pues parece que no. ¿Se acuerdan? Teresa Forcades, la monja médico que se opuso a la vacuna contra la gripe A, y a la cual pillaron poco después en un congreso de ufología o algo así. Pues no va en broma, porque además afirma, como se puede ver en el enlace, que no pertenece a ninguna orden y que para los benedictinos y benedictinas –su «orden», es de suponer- cada monasterio es autónomo. O sea, que a ella no le manda ni Dios y que aquí paz y allá gloria. Debe ser cosa de «vocación». No se lo pierdan, de izquierdas, independentista y monja de Montserrat. Ahí queda eso. ¡Si Marx levantara la cabeza!

Pero como hay que estar en todo, de eso sabe mucho la Iglesia, tampoco le falta el brazo espiritual a la derecha, a la independentista en este caso –Rouco debe estar al borde de un ataque de apoplejía-. Sor Lucía Caram es una dominica paisana de Bergoglio, actualmente conocido como El Papa Francisco, convertida a la causa independentista. Ha apoyado públicamente a Mas y a Trías, y ha participado activamente en actos públicos de CIU. Entre las perlas que nos está soltando esta nueva monja mediática, cabe destacar sus elogios de la política social de Artur Mas –hace falta mucho valor, o mucha fe-, su rotunda afirmación de que ella «no hace política», sino de monja cojonera, y el anatema lanzado contra los despreocupados: «Es pecado quejarse y no ir a votar». Así que alerta los frivolones que mucho protestar, pero luego, a la hora de la verdad, el domingo de elecciones se quedan durmiendo la resaca o dándole a la molicie tomándose birras mientras ven las películas que se bajaron por la noche. Por cierto ¿No tienen sección femenina los trapenses? Son los que tienen prohibido hablar...

La cosa no acaba aquí. Para mi perplejidad, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se nos informa que de los 129 presidentes de la Generalitat de Cataluña que ha habido hasta hoy, 120 de los 122 que hubo hasta el año 1714, eran eclesiásticos. Un porcentaje nada desdeñable ¿no les parece?; así que nada que pueda sorprendernos y mucho ojito, que esto aquí ha sido «siempre» de lo más normal. Y si de lo que se trata es de volver a las esencias... Luego hay gente que se escandaliza de mis afirmaciones sobre el «masoverismo» de los Terricabras y Junqueras, por cierto, ambos también exclaustrados –como los Carod, Colom, Prenafeta y tantos otros exdirigentes independentistas desertores de la hostia… No, mejor no me tiren de la lengua-. Y resulta que me quedaba corto ¿Masoveros decía? En siervos de la gleba es en lo que nos van a reconvertir como no nos andemos con ojo… De momento ya sabemos que el que no vote, que no se queje porque es pecado. De ahí a pecar no votando a quien se debe, va nada.

Si es que se veía venir. A la ramplona estética neocarlistoide le faltaba un brazo auténticamente espiritual, ya lo tenemos, y a derecha e izquierda. A partir de ahora, el político que no tenga una monja que exhibir no será nadie. «Ponga una monja en su mesa», podría ser el nuevo mantra. ¡Ay, Berlanga! ¿Por qué nos dejaste, con la falta que nos estás haciendo?
Eso sí, parece que el Vaticano ha llamado a capítulo a ese par de hermanas metidas en política. Debe ser cosa del gobierno español y sus arteras maniobras. Pero ellas ya han dicho que nanai, la una y la otra. Que todo por el procés. Dijo Marx que el cielo se tomaba al asalto. Ellas, mucho más prosaicas, y como el cielo ya se lo han ganado rezando, o por si acaso, han decidido traernos su paraíso particular a la tierra. O al menos a Cataluña. Y como les digas que no, eres un pecador. Con la Iglesia hemos topado. O tempora o mores…

1 comentari:

  1. Así que iba en serio lo de las monjas, no me extraña, es que es fuerte. Hace nada, he oído en la SER cómo sor Caram le lanzaba piropos a Mas en un mitín y la gente se reía. Tú invocas a Berlanga, pero yo creo que la escena de que te hablo era más propia de Gracita Morales. Al hilo de estos sainetes, el ministro Jorge Fernández Díaz se ha permitido acusar a los de CiU de nacionalcatólicos:
    http://www.heraldo.es/noticias/nacional/2015/05/20/fernandez_diaz_utilizar_monjas_para_hacer_politica_siglo_xxi_normal_361911_305.html
    ¡Cómo estará CiU para darle opciones para apuntarse ese tanto a tan reconocido librepensador!

    ResponElimina