divendres, 29 de maig de 2015

POLÍTICOS DE CHARANGA



Sin que haya transcurrido todavía una semana desde las elecciones del domingo pasado, lo cierto es que el patio parece andar cada día más revuelto, y algunos políticos y políticas, acostumbrados y acostumbradas como están a dar siempre lo mejor de sí, nos están brindando un espectáculo en el mejor estilo del Monty Python's Flying Circus. Si no fuera porque estos gañanes y gañanas nos han llevado hasta dónde estamos, la cosa hasta podría hacer gracia.

Basta que unas elecciones se tuerzan para que el personal se retrate en una foto de familia tan grotesca y  estrafalaria, como reveladora. Ahora resulta que mientras a Rajoy le dicen que se mire al espejo los que hasta hace una semana le llamaban «guapo», desde Castilla y León se pide la cabeza del ministro de industria, la todavía presidenta de Navarra compara –en un auténtico alarde erudito, o eructito, quién sabe- la situación española actual con la de Alemania antes de Hitler, los barberanos falleros contadores de billetes del “caloret” sienten amenazada la «lengua» valenciana ante el pancatalanismo rampante… y, en fin, más sórdidamente, al viajero Monago le canta en twiter la destinataria de sus viajes que a todo puerco le llega su sanmartín (¡qué desagradecida!).  Pero en esta carrera del despropósito, a todos gana, por goleada, la inefable Esperanza, que se está superando a sí misma y que, me temo, aún puede dar mucho más de sí.

Conste que uno entiende la desazón causante de tales exabruptos desde el «¿Qué hay de lo mío?» de toda la vida, en un contexto en el cual las expectativas de reparto del pastel son, ante su mengua, francamente desalentadoras. Y es humano que el despecho se envuelva, así ha sido desde siempre, en la más facinerosa de las hipocresías: ahora no podrán ejercer la vocación de servicio que les había llevado hasta los lucrativos cargos que ahora pierden. Y lo peor de todo: la recolocación se antoja asaz incierta: les han llegado también los recortes. Y para los educados en la escuela filosófica zaplanista y su máxima «Estoy en política para forrarme», hay que reconocer que es duro, muy duro.

A decir verdad, de entre todos los exabruptos a que hemos asistido estos días, el que más le sorprendió a uno fue el procedente de los jerifaltes del PP en Castilla y León, por su intrigante singularidad. Resulta que no se pide la dimisión de Rajoy, ni la refundación del PP… ni siquiera se apela a la amenaza de los soviets podemitas que tenemos en ciernes. No, nada de esto. Se reclama, por el contrario, la dimisión del ministro de industria, el canario Soria. ¿Y por qué precisamente la del ministro de industria, se pregunta uno? ¿Qué tendrá que ver el tocino con la velocidad? Porque, la verdad, en un país donde se han aplicado inexorablemente recortes a la vez que lucrativas privatizaciones que empobrecían a los recortados y enriquecían a los privatizadores, atribuir la falta de subvenciones a la minería para justificar el retroceso electoral se antoja, como mínimo, ridículo.

Son verdaderamente pocos los que han sabido encajar el fracaso con dignidad, y ciertamente no figura entre ellos ni ellas la señora Aguirre Gil de Biedma, cuyas actitudes y piruetas declarativas parecen más propias de un escapista megalómano y resentido, que del personaje que ella misma se había fabricado. Uno, sin simpatizar en absoluto con ella, la tenía por más inteligente; ahora ni eso.

Tras una campaña arrogante y autocomplaciente, que ella misma decidió por su cuenta y riesgo, ha topado con una realidad que la ha traspuesto, sumiendo su orgullo aristocrático en resentimiento de esclavo mal perdedor. Toda una paradoja, que la aleja del sobrenombre “la cólera de Dios”, que a veces se le había atribuido en este blog, asimilándolo al homónimo personaje de Ramón J. Sender, el atrabiliario Don Lope de Aguirre, y que la acerca más bien a la «rabieta de una niña caprichosa», como oportunamente le ha espetado Manuela Carmena. Por cierto, que alguien como Esperanza Aguirre considere un peligro para la democracia occidental a Manuela Carmena, que se libró por los pelos de la matanza de Atocha, y de cuyo bufete era fundadora, da una idea bastante cabal sobre cuál debe ser la suya sobre la democracia que tanto ve peligrar: la que le transmitiría su abuelo, procurador en cortes por el tercio sindical, durante siete legislaturas, como empresario del sindicato nacional de combustible. Mafia pura y dura. Pero volvamos al reality show esperpéntico que ha protagonizado recientemente nuestra hoy estrella invitada.

La primera ocurrencia de Aguirre fue insinuar un nuevo tamayazo, arte en el que es una experta y que, como es sabido, consiste en sobornar a un par de políticos de la bancada rival, para que no voten a su cabeza de lista y así salgas elegido tú. Eso sí, hay que decir, en honor a la verdad, que Esperanza  sólo fue en esto una destacada discípula del insigne Zaplana, auténtico pionero en sobornos a la oposición, que practicó con prodigalidad él mismo para llegar a ser alcalde de Benidorm, cargo con el que se estrenó en su fulgurante carrera política. Es pues una injusticia histórica que quien se haya llevado la fama del tamayazo haya sido Aguirre, incluso dándole el nombre del objeto de su gesta, eclipsando a un Zaplana sin cuyo magisterio acaso nada hubiera sido como luego fue.
No sabemos quién podría ser esta vez el Tamayo de turno, ni cuál el precio. Lo que sí sabemos es que le propuso un pacto al tertuliano Carmona, también profesor universitario y alcaldable del PSOE, al que hasta entonces había ninguneado insolentemente, ofreciéndole incluso la alcaldía de Madrid; todo por el poder o, perdón, todo por detener a PODEMOS, objeto de las iras de Aguirre durante toda la campaña, para desesperación del pobre Carmona. Un regalo envenenado, el de la alcaldía con los votos del PP, al cual no sabemos si el tertuliano hubiera podido ser sensible, pero no lo fueron el profesor ni el partido. Ignoramos las distintas fases que se darían a lo largo de las sucesivas tentativas, pero conociendo la catadura de la interfecta, son relativamente fáciles de suponer; en cualquier caso, Carmona, o el PSOE, o Carmona y el PSOE, rien du tout.

Pero Esperanza, como bien indica su nombre, no es de las que desfallezcan por un par de fiascos. Y siguió porfiando. Al día siguiente, su propuesta fue la de un gobierno municipal de concentración, así, entre todos, y que si ella no podía ser la alcaldesa, pues que lo fuera Carmona, ahora calificado como el "profesor" Carmona, o la alcaldable de C’s «Sonrisas» Villacís. Eso sí, las condiciones las ponía ella, y las apuntó de inmediato. Para que se integraran la señora Carmena y su grupo en este gobierno de concentración, que no está de más recordar que eran el enemigo a combatir el día antes, calificándolos de auténtico peligro para la democracia occidental, para que se integraran, reitero, AHORA MADRID tenía que renunciar a su programa, porque Esperanza no está dispuesta a que se constituyan soviets en los distritos madrileños. La reacción de los medios, incluso la de los más cavernosos e incondicionales a su persona, fue de la estupefacción a la carcajada burlesca ante tal astracanada. Ahora dice que no se la entendió. Pues va a ser que sí.
Alguien tan lenguaraz como ella debería saber que uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Todavía recuerdo aquella conversación peripatética grabada a micrófono oculto, en sus tiempos gloriosos de presidenta gracias al tamayazo, en la cual se dirigía a su máximo colaborador –hoy en la cárcel por chorizo- refiriéndose a un tercero, también del partido, claro: «Bueno, ¿y qué hacemos con este gilipollas?». Más de uno debe estar pensando ahora lo mismo de ella...

12 comentaris:

  1. Me consta que la Sra. Aguirre no está en política para forrarse, bueno, eso nos consta a todos los que queremos saber. El problema está en quienes pretenden forrarse sin que nos conste.

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    1. Forrarse o no forrarse, no es sólo esa la cuestión, que también. Se puede ambicionar el poder por simple megalomanía, y permitir que los otros se vayan forrando para tenerlos así pillados. El problema es cuando se descubre el pasteleo. Ella no, pero los más estrechos colaboradores de Aguirre están en la cárcel o imputados. ¿No sabía nada? ¿Quién mandaba entonces? Si lo sabía, es cómplice, si no lo sabía, es tonta. Elija usted.

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  2. Me consta que la Sra. Aguirre no está en política para forrarse, bueno, eso nos consta a todos los que queremos saber. El problema está en quienes pretenden forrarse sin que nos conste.

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  3. Si le sirve como ejemplo el código penal, sabrá usted que no se aplica la misma pena al autor de un delito que al cómplice, se tipifica de forma distinta. El caso es que en este país, el ejecutor se confunde con el responsable y viceversa. ¿Qué le parecería a usted si un día salta que en su sindicato se van de madre a costa de las cuotas? ¿Sería usted responsable, cómplice, inductor o simplemente víctima de ello? Conteste con sinceridad o calle para siempre.

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  4. Como responsable, mi parte de culpabilidad tendría ¿No le parece? Porque una cosa es un cómplice, y otra muy distinta que un máximo responsable tolere, autorice o ignore, aun sin ser beneficiario directo del cohecho. Y supongo que lo mismo que reza para mí, salvando las distancias, reza también para la condesa Aguirre. Sólo que yo no tengo a ningún colaborador en la cárcel; ella sí.

    Lo dicho, o tonta o cómplice. Si tonta, que se retire de la política; si cómplice, que se la juzgue por sus responsabilidades.

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  5. Estimado Xavier, permíteme felicitarte por el artículo. Y no lo hago porque tenga como diana a la gran dama de mis pesadillas sociales, sino por la profundidad de su análisis y lo exhaustivo de su argumentación. Me atrevo a aclarar que lo de la petición de dimisión del Sr. Soria, ministro de Industria, tiene que ver con su nefasta gestión del tema de la minería del carbón, un sector poderoso en la montaña leonesa. No es que la Junta de León y Castilla se haya caracterizado nunca por la encendida defensa de las cuencas mineras (a las que sólo ha hecho caso cuando los mineros ya estaban cortando las carreteras y derribando antidisturbios), pero cuando hace falta desviar la atención para que no se perciban los malos resultados (por aquí también los ha habido) y no se deteriore más la imagen del partido a nivel autonómico, se recurre a lo que sea con tal de que se fijen en los demás. Felicidades de nuevo y a seguir en la brecha (a la que espero reincorporarme en breve).

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    1. Muchas gracias Manolo. En realidad, y como le anuncio al Guachimán, esto se está poniendo interesante.

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  6. Caray, Javier, qué paciencia tienes con los trolls. Por lo demás, dada mi afición a hablar sobre la política catalana, celebro que se apunte usted a la de hablar sobre la madrileña y se una al gremio de los esperanzólogos. Sabrá usted que en mi blog tengo yo 47 artículos en los que se menciona a doña Esperanza Aguirre. ¡Las que habrán hecho ellas y sus equipos!

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    1. Es de justa reciprocidad, Guachimán. Por mi parte, y desde luego que con la modestia propia del aspirante a esperanzólogo anuncio algo que hace sólo unos días me hubiera parecido una idea descabellada: a Artur Mas le ha salido un temible competidor en su hasta ahora indiscutible liderazgo en la categoría de políticos payasos, porque Esperanza no es de las que se conforma con el segundo puesto.

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  7. Carmina, amor, me da que eres seguidora de esa mujerzuela con ínfulas llamada Esperanza Aguirre, que ha cobrado 350.000 eu de sueldo anual como empleada de una empresa de head hunters barcelonesa. Empresa que, como es natural en el país de las puertas giratorias y los rostros de cemento, no ha visto a la susodicha señora ni un día por sus oficinas. Empresa que pagaba ese cantidad por cuenta de vete a saber qué otra empresa, esa sí seguramente más próxima a las contrataciones de la Comunidad de Madrid. Es un sueldo por empresa interpuesta que paga favores prestados tiempo ha. Asco, asquito, me produce la señora esa que huye, cual vaquilla, de la poliíia madrileña.

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  8. Sr. Bigotes: A mí me da que en este país "todos son de alguien". Una pena, porque la razón no tiene padres ni padrinos. Lo realmente difícil es estar con las claves que otorgan los hechos, indistintamente de las siglas, ajena a modas y distante de los artificios de derechas o izquierdas. Somos pocos quienes pensamos así, lo sé. Añado algo por si quiere usted pensarlo antes de adjetivar a las señoras que no le gustan, con todo el respeto de la educación que recibí: Una "mujerzuela" es alguien que lleva una vida distante de los valores de la iglesia, algo que parece usted defender mejor que yo puesto que nunca se me ocurriría tildarle a usted de gañán por mucho que se empeñe en serlo. Los hombres cultos y letrados han sabido siempre tratar bien a cualquier mujer. Revise ese "asco" y hágalo según los credos de las izquierdas modernas que "dicen" que hay que ser tolerantes. La democracia, señor Bigotes, pasa también por no vejar al contrario, sino argumentar. Un último apunte: cobrar de la privada, que yo sepa, no es ningún delito. Llevarse 425.000 € por no hacer nada, como el Sr. Monedero, es algo más dudoso. ¿Y usted, de quién es?

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