dijous, 12 de febrer del 2015

EL ÚLTIMO SOCIALISTA Y EL PARTIDO SIN ATRIBUTOS

 
Dicen que en el pecado está la penitencia. Si es así y si es verdad que no hay redención sin expiación ni sin propósito de enmienda, entonces el PSOE lo tiene francamente mal. Porque, a ver, no sé si lo de Tomás Gómez es para tanto; puede que sí y que el tranvía de marras se haya desviado de los raíles mucho más de la cuenta. Pero entonces no entiende uno cómo no se han tomado desde la dirección federal medidas similares, por ejemplo, en Andalucía, donde el tema es mucho más sangrante.
¿O es sólo entonces una cuestión de encuestas? Pero, claro, si de encuestas hablamos ¿Puede alguien en su sano juicio y con una cierta idea de cómo se cocinan tales menesteres, ser tan crédulo como para tragar con la encuesta que el mismo periódico que fue desde siempre a por él, publique hoy un sondeo de “urgencia” según el cual el PSOE gana en Madrid un 8%, en sólo 24h, gracias a la destitución de Tomás Gómez? La verdad, lo de Tomás Gómez tendrá delito o no, pero lo del País y su encuesta de urgencia sí les puedo asegurar que es de juzgado de guardia. O de prensa basura. Ochocientas llamadas, dicen ¿Y a quién llamaron?
Guste o no, Tomás Gómez le ganó democráticamente en su momento la plaza en Madrid a la «señorita» Trini –Alfonso Guerra dixit-, a la cual Zapatero pretendió colocar cuando ya no le servía como ministra. Pero lo peor de todo no creo, personalmente, que sea ni la algarabía que la dirección federal socialista ha organizado, ni el chapucero modo cómo la ha complicado aún más. Al fin y al cabo, si alguien cree que una crisis como esta aumenta la intención de voto entre la ciudadanía, allá él… con su pan se lo coma.
No, lo peor de todo es cómo el enésimo plan renove del PSOE se va al garete y, como siempre, reaparecen los dinosaurios. Porque si no, díganme qué diantre de renovación es la reposición de Simancas, Lissavetzky o la supracitada señorita Trini. Es como pretender la renovación del PSC con Miquel Iceta, o de Andalucía con Susana Díaz. De risa, vamos.
Eso sí, lo de Gabilondo, pobre hombre, es pieza separada. Cierto, tiene en su mérito haber sido el menos malo de los ministros de educación de los últimos decenios, pero dista mucho de ser un personaje carismático que ejerza de revulsivo. Además, no es del partido. Y que en una situación como esta se opte por un independiente, sólo tiene una lectura: van muy, pero que muy faltaos.
No hace falta demasiada agudeza analítica para llegar a tal conclusión. Basta con ver al secretario de organización Luena para caer en la cuenta. Además, si fuera verdad que la simple mención de Gabilondo obra la proeza de subir en sólo 24 horas un 8% en intención de voto, y pasar de tercera a primera fuerza ¿Por qué, entonces, no se le aúpa como candidato a la presidencia del gobierno?
Alguien podrá pensar que me remonto ahora a las Guerras Púnicas, pero lo cierto es que el PSOE –como su versión sindical UGT-  fue un partido prefabricado, prêt à porter de acuerdo con las medidas que establecieron los sastres de la transición, Willy Brand   incluido: orillar al PC y a CCOO, y para mandar un buen día simulando que la izquierda había, por fin, accedido al poder; sin llegar siquiera al lampedusiano que cambie todo para que no cambie nada. Siempre fue un partido sin atributos, como sus dirigentes, pero hoy esto es más evidente que nunca porque está empezando a vérselas cara a cara con su Némesis. Y en el pecado está la penitencia.
Un último dato. Tanta estadística exultante contrastaba con el poema que recitaba el rostro del flamante candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid, el tertuliano Carmona, a la sazón también profesor universitario de disciplinas relacionadas con estadísticas y muestreos. Estaba viendo lo que nunca dirá. Hay otra foto en la cual está con idéntica expresión, afirmando que pone las dos manos en el fuego -¡ay! la ordalía del fuego- por Tomás Gómez. Los antiguos griegos llamaban a esto Ananké; Fatum los latinos. Quizás merezca el título de último socialista, en un partido sin atributos.

1 comentari:

  1. Perdona la ligereza, Xavier, pero me ha hecho gracia la coincidencia parcial, o el contrate, de tu título con este otro: http://www.elmundo.es/loc/2015/02/13/54dcd287ca4741ee048b457a.html
    ¿Habrá decidido el PSOE que es hora de escuchar a sus Arriolas, visto que a Mariano no le van las cosas tan mal como ellos quisieran?.
    Modestamente sostengo que lo que sus detractores llaman, creyendo ser despectivos "gobernar a golpe de encuestas" es el máximo de democracia, es la democracia en tiempo real, la democracia aquí y ahora. En los tiempos que corren ¿por qué voy a esperar cuatro años o casi para asuntos que a lo mejor no es que ya no me interesan, es que ni los recuerdo?. Ahora a lo mejor estoy indignado y soy antisistema, pero ¿y si me toca la lotería, o la institución a la que sirvo con probidad decide concederme una dignidad, o descubro secretos vergonzosos de un prohombre y tienen que hacerme individuo de número de una academia? ¿No me hará la vida entonces conservador? ¿O anarcoliberal en lo económico? Evoluciones más rápidas se han visto, y no sólo a la muerte del Caudillo.
    En fin, quienes critican este gobernar por la encuesta y le oponen "los principios" revelan un dogmatismo que creíamos fenecido con el ancient regime.
    Lo que sí es serio, porque está justo al otro cabo en la escala de lo democrático, es que lo de las primarias y que manden las bases, eso ni el PP, ni el PSOE...ni el Caudillo Iglesias.
    El protagonista del libro de Musil es un hombre "who is in search of a sense of life and reality but fails to find it. His ambivalence towards morals and indifference to life has brought him to the state of being "a man without qualities," depending on the outer world to form his character".
    Ahora lo peor: he necesitado la Wikipedia en inglés porque en la versión española ni eso viene.
    En fin, Xavier, gracias por escribir algo que merece la pena leer.

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