dissabte, 16 de maig del 2015

RECOMENDANDO: ABSTENERSE TIMORATOS Y/O HIPÓCRITAS (16-05.2015)


Dice hoy Manuel Cruz en el artículo "Hasta el monstruo es una víctima", en "El Confidencial" (16/05/2015). El artículo, por cierto, es un auténtico alivio: ¡no soy el único!


(...) " Algo parecido ocurría poco después en Barcelona. Como señaló Mercé Ivars en un magnífico artículo (“La víctima es Abel Martínez”, El País, 07/05/2015), cuando un joven estudiante apuñaló a un profesor en el instituto Joan Fuster de Barcelona, la consellera Irene Rigau se apresuró a señalar que la víctima era el chico, lo que, de manera casi automática, convertía el apuñalamiento en un “desgraciado hecho”, “trágica agresión”, “triste suceso” o cualquier otro eufemismo con el que quedaba desactivada la auténtica carga de lo sucedido, mientras que, por su parte, el fallecido era relegado a la mera condición de “el maestro difunto”, sin más.

Aunque no llegara a tales extremos, análogo bloqueo mental, perplejidad teórica o confusión conceptual parecía detectarse en los redactores de la convocatoria que hizo pública CCOO, titulado “Rebutgem i ens oposem a qualsevol tipus de violència”, llamando a una concentración silenciosa de rechazo ese mismo día. ¿A qué aludía ese puntilloso “cualquier tipo de violencia”? ¿Qué reproche temían los autores del escrito? ¿Acaso cuando se denuncia una violación o un episodio de mal trato, de género o infantil, tanto da, alguien añade a continuación la misma puntualización? ¿No se puede condenar un caso de violencia sin, a renglón seguido, condenar “todas las demás”? (...)

El artículo completo AQUÍ.

(Se lo recomiendo encarecidamente a los "compañeros"(!) de CGT-Ensenyament, que se ha permitido citarme explícitamente, en un hediondo pasquín, como ejemplo de criminalización del "pobre" alumno homicida.
 



dimarts, 12 de maig del 2015

GRECIA Y EUROPA



Un tema en el cual, y al revés de cómo se suele decir, hay más cera que la que arde; y sin duda más en juego de lo que en principio sería de suponer. Tiene uno la impresión que desde la Europa hegemónica, y habiéndose desestimado expulsar a los helenos de la zona euro por razones exclusivamente estéticas, se haya decidido forzar su salida por decisión propia o su rendición incondicional.

Sí, sabemos que en Grecia ha habido desde siempre una corrupción rampante, que los préstamos que han ido llegando de Europa se han gestionado irresponsablemente y que el fraude fiscal es, proporcionalmente, de los mayores entre los países de la UE. Pero también es cierto que para que haya un corrompido ha de haber un corruptor, y que las exigencias de privatización que se le están exigiendo al gobierno griego están obedeciendo a una lógica de la avidez que acabaría desmantelando por completo la ya de por sí precaria estructura económica del país. Añadamos a esto que los corrompidos se han ido de rositas, que los corruptores ya se han procurado con creces beneficios más que razonables, y que ahora, llegados a una situación límite, se les exige simplemente que traguen y que aquí no se mueve nada. Parece que a Grecia se la dé por amortizada y sólo interese la sumisión absoluta para hacerse con sus despojos, o que se vayan…

Porque las comparaciones serán odiosas, pero no veo ninguna razón como para considerar a los actuales gobernantes ucranianos, entronizados, por cierto, por un levantamiento alentado y auspiciado desde Occidente contra un gobierno salido de las urnas, menos corruptos o más legitimados que a los gobernantes griegos. Pero hay dinero para Ucrania, por ejemplo, y todo el que haga falta, aunque no para mejorar el estado de su población, sino para lo de siempre, mientras que a Grecia se le niega hasta la menor demora en el pago de sus compromisos. Unos pagos que, por cierto, hasta ahora han cumplido escrupulosamente, pero, desde las últimas elecciones con el nuevo gobierno, sin las contrapartidas de desregulación económica y privatizaciones que se les exigieron a cambio de los «generosos» préstamos.

Podríamos hablar de lo que Grecia representa para Europa y para Occidente, pero esto es sin duda algo que trae al pairo a los pragmáticos utilitaristas que tenemos por gobernantes; o también de cómo se ha concebido Europa como un simple espacio económico, hasta el punto que, un caso inédito en la historia, el banco emisor de moneda no tiene un poder político de la misma envergadura que, al menos testimonialmente, esté por encima suyo. Pero no. Grecia debe y ha de pagar, nos dicen. Muy bien, de acuerdo ¿Pero qué ocurre si no pueden pagar a menos que sea al precio de condenar a la población griega a la miseria y a la indigencia sin solución de continuidad?

Muy probablemente Grecia tenga que irse del euro, y hasta es posible que, según se comenta, Rusia le eche una mano para afrontar los inevitables meses de zozobra inmediatos a la restitución del dracma hasta su relativa consolidación, en lo que sería una ayuda económica inscrita en una jugada geopolítica magistral por su parte. Toda una revancha. ¿Sería Alemania tan imbécil? ¿Sería Europa tan imbécil?

Pero dejémonos de especulaciones, por más que algunos las den por altamente probables. Admitamos incluso que los banqueros y políticos calvinistas que rigen Europa no pueden ceder ante Grecia, no porque carezcan de capacidad para afrontar el ínfimo quebranto que les produciría una demora en el pago de la deuda griega, sino para evitar que cunda el ejemplo. Si se cede con Grecia ¿Qué iba a impedir que España o Italia empezasen también a plantear exigencias? Y si el quebranto en el caso de Grecia, o Irlanda, o Portugal, sería asumible, en el caso de España o de Italia, por ejemplo, ya no tanto. Y se trata de países con unos niveles de deuda superiores a su PIB. Se está hablando de recuperación, sí, una recuperación que todavía apenas se nota, pero que cualquier contratiempo económico podría llevar a niveles insostenibles ¿Y se puede descartar este contratiempo?

Hay economistas, de todos los colores, que llevan tiempo proclamando la inviabilidad del euro. Quizás, a modo de resumen, quien mejor lo definió fue el economista inglés que describió la zona euro como un edificio de 15 plantas, con un incendio en los niveles inferiores, una congelación glacial en los superiores… y el termostato en la séptima planta; Alemania, claro.

Parece también haber un cierto acuerdo en que si desaparece el euro, el país más perjudicado sería precisamente Alemania. Los países más pobres –España, por ejemplo- lo pasarían ciertamente mal al principio, pero la devaluación incrementaría las exportaciones y activaría la producción interna, con la consiguiente reducción del desempleo, como consecuencia de la reducción de las importaciones debida a la debilidad de su moneda. El gran problema sería, ciertamente, el petróleo a importar pagado en divisas.

Pero aun peor parece ser que lo tendría Alemania, la gran parte de cuyas exportaciones tienen como destino precisamente la zona euro, que dejaría de ser su mercado cautivo; y el nuevo marco experimentaría una revaluación astronómica que hundiría las exportaciones alemanas, entre otras razones por la imposibilidad material de seguir importándolas por parte de los antiguos clientes. Si esto es realmente así, y si los alemanes lo saben, tal vez por esto que se muestren tan inflexibles ante Grecia.

Pero también entonces estaríamos ante un problema de modelo, un modelo descompensado, que ha reconvertido la deuda privada en pública hasta límites insostenibles, socializando las pérdidas y privatizando los beneficios, a la vez que, en lugar de impulsar la unión política de Europa hacia la que progresivamente se decía que íbamos a tender, la amplió desmesurada y caóticamente para convertirla en un inmenso bazar.
Puede entonces que el problema lo tengamos igualmente, más tarde o más temprano, pase lo que pase con Grecia.

divendres, 8 de maig del 2015

RECOMENDANDO (08/05/2015)


Un interesantísimo artículo sobre supercherías ad usum, en el blog de Roberto Colom:

"FIRMA INVITADA: Marchando una de homeopatía, placebos, niños y mascotas" por Andreu Vigil:
 
La credulidad de los seres humanos ante las pseudociencias no deja de sorprenderme y, antes de que el propietario del blog aluda a la inteligencia de los individuos, déjenme recordar cómo afecta, también, a personas con un elevado nivel intelectual (como se supone que fue el caso de Steve Jobs).

El artículo completo, AQUÍ.
 

dijous, 7 de maig del 2015

YO CONFIESO



Ayer vio uno la luz, finalmente, durante el transcurso del debate sobre educación y mundo laboral al que había sido invitado como tertuliano. Y la iluminación vino, como no podía ser de otra manera, de la mano de un eminente pedagogo y catedrático universitario que participaba también en dicho acto. He de decir que la conversión no fue instantánea. Años y años perseverando contumazmente no se borran de un plumazo en mentes que, como la mía, no han sido especialmente favorecidas para tan arduas disciplinas teosóficas como la Pedagogía. Aun así, la fuerza de la verdad alumbró una apostasía que, con la fuerza y el entusiasmo del recién convertido, necesito narrar.

Ayer uno descubrió de la mano de un sabio que el conocimiento no se trasmite, sino que se construye interiormente; que lo único que podemos transmitir verbalmente es información, pero el conocimiento lo construye uno, o mejor sus neuronas. ¿Para qué entonces transmitir verbalmente una información que en la sociedad conectada está al alcance de cualquiera para enriquecer con ella a las ansiosas neuronas que construirán el edificio de su conocimiento? ¿Para qué unas clases magistrales cargadas de arrogancia y falsa erudición, sesgadas con las propias «construcciones», cuando tenemos a mano toda la información objetiva que podamos necesitar para llevar a cabo nuestro propio constructo sin intoxicaciones tendenciosas?

Y además, entendí también, no sé si inducido por la verdad contenida en la información, o construido a partir de la información que se me brindó, eso sí, verbalmente, que no sólo estamos ante una verdad de orden axiomático/teosófico, sino también científica, ya que está avalada por los estudios neurológicos más recientes y avanzados. En síntesis, el que piense que el conocimiento se transmite, no se ha enterado, no está à la pàge…

Valga decir que no es que uno hubiera nunca rechazado de plano el constructivismo, ni mucho menos los estudios e investigaciones llevados a cabo por la llamada biología constructivista, disciplina científica de aparición posterior y en la cual, pensaba uno en su ignorancia, creían torpemente encontrar los defensores de la pedagogía constructivista el amparo científico cuya ausencia se les echaba en cara desde el lado de los réprobos.

Cierto. No piensen pues que uno desdeñaba el constructivismo, sino que más bien lo veía como una teoría más, que no la única, que podía ser un interesantísimo objeto de estudio en los departamentos universitarios de psicología del conocimiento. No, uno lo que pensaba es que una cosa es la psicología del conocimiento, otra la biología constructivista, y una tercera muy distinta la consideración del constructivismo como paradigma pedagógico que dogmatiza un sistema educativo en el que se imparten saberes tematizados y sistematizados. Porque, pensaba uno en su error, una cosa es aprender y entender lo que otros ya saben y te transmiten, y otra muy distinta los procesos neuronales que me permiten conocer y cómo.

Y tratando como trata este post de una confesión, se siente uno en la obligación de insistir en los falsos fundamentos que le hacían incurrir en tamañas aberraciones. Uno pensaba, por ejemplo, que en la transmisión verbal de un saber tematizado había conocimiento. Vayamos primero a lo de tematizado y sistematizado, y luego a lo del conocimiento, en la convicción que la confesión pública de mis errores disuadirá a muchos de perseverar en ellos como yo lo hice.

En su soberbia, uno estaba convencido de que existía una jerarquización de los saberes, y así se lo ha explicado a sus alumnos. Y hasta llegó a poner el siguiente ejemplo, del que hoy me arrepiento y hasta me entran escalofríos de pensar en la confusión que llegaría a sembrar. Un campesino, decía quien suscribe, sabe por lo general el tiempo que hará nada más ver el cielo cuando amanece, y lo acierta con una precisión demoledora. Pero si a este campesino lo sacas de su terruño y lo trasladas a un entorno que no conozca, se acabó su capacidad de predicción del tiempo. Lo mismo un pescador… En cambio, un meteorólogo, quizás no acierte con tanta precisión como el campesino en su valle o el pescador en sus caladeros, pero dispone de un saber universal que le permite la predicción del tiempo que hará en los más diversos entornos con unos márgenes de error más que razonables; márgenes de error a su vez decrecientes a medida que la ciencia avanza. Porque una cosa es una ciencia, proclamaba orgullosamente, mientras que lo del campesino o el pescador, no.

Y en lo del conocimiento, pues uno creía que estaba incluido en la transmisión verbal junto a los contenidos o información, no siempre, todo hay que decirlo, que le eran subyacentes porque estaban determinados por él. Y por eso pensaba, creyendo reafirmarse en tan tremebundo error, que una explicación de matemáticas, por ejemplo, la podías entender si estaba bien expuesta, mientras que no entendías una mala explicación, y sin que se construyera nada en tal caso. Y hasta pensaba que si, a veces, no lo entendía o le costaba entenderlo, era porque no tenía las luces necesarias para ello.

También pensaba uno, en su petulante holgazanería, que podía ahorrarse tener que descubrir por su propia cuenta el teorema de Pitágoras o el principio de Arquímedes, dado que Pitágoras o Arquímedes lo habían hecho unos milenios antes, y que la transmisión de estos conocimientos a las siguientes generaciones, y su progresiva acumulación había permitido llegar a un estado de cosas que, ahora caigo en la cuenta, hacían pensar que el conocimiento era transmisible ¡qué error! ¡Qué gran error!

Y hasta estaba convencido de que, por más que uno construya su propia realidad, el elemento que sigue a una serie como 1, 2, 3, 4, 5… lógicamente hablando y en términos de didáctica y transmisión de saber, es el 6; por más que sepamos que puede ser cualquiera y que si un individuo responde 218, el interés por cómo «construyó» tal respuesta quedaba fuera del ámbito pedagógico o docente… Porque para llegar a entender que puede ser cualquiera había que acceder a unos niveles de conocimiento jerárquicamente superiores que suponían el de saber contar.

En fin. Ahí tienen ustedes, mis queridos lectores, esta confesión, que a modo de penitencia por mis pasados errores, me siento impelido a publicar en estas páginas; las mismas páginas desde las cuales a saber cuántos de ustedes, en su buena fe, habrán caído también en el mismo error por mi culpa. En resumen, convertido a la fe, se me han acabado las dudas.

Siguen apareciendo, eso sí, ciertos resabios residuales de viejos pecados académicos como resultado de la frivolidad que les era implícita. Como aquel chiste en que uno le decía al otro “los sabios siempre están dudando, en cambio, los tontos siempre están seguros” “¿Estás seguro?” le pregunta el contertulio, “Sí, completamente”, concluye.  Y una última duda que les confieso. Ante el aplomo y seguridad que el catedrático en pedagogía exhibió al afirmar que el conocimiento no se transmite, no puedo dejar de preguntarme si dicho conocimiento estaba implícito en la información que se me transmitió, o si yo mismo llegué a él con mis propias luces. ¿Será la mayéutica socrática?


dilluns, 4 de maig del 2015

ELOGIO DE MONEDERO



Se va Monedero de la dirección de PODEMOS, anunciando primero su decepción por la deriva del partido que fundó, ahora empecinado en mirarse al espejo de la casta y más preocupado por las tertulias mediáticas que por los problemas de la gente, después suavizando los términos deshaciéndose en elogios de su «amigo» Pablo Iglesias. Una voz autorizada me comenta que le ha perdido su soberbia. Sí, no lo dudo, pero entonces sería su soberbia la que le habría llevado a meter la pata en la que para mí es la piedra angular de todo este galimatías: el tema económico, ante el cual reaccionó públicamente en tono claramente desafiante, altivo y proclamando su absoluta inocencia… para entrar al día siguiente una declaración complementaria por si las moscas.

Ya advirtió Gregorio Morán hace un tiempo que a los de PODEMOS les iban a mirar con microscopio hasta si tenían un tatuaje en el culo. Y como acostumbra, tenía razón. Lo que me pregunto es si no se lo imaginaban. A lo mejor lo que no se imaginaban es haber llegado tan lejos en las encuestas.

PODEMOS ha sido, en cualquier caso, algo más que un fenómeno puramente mediático. Lo que está por ver ahora es si superará esta fase. Al pairo del 15-M, el laboratorio politológico de la Complutense diseñó un discurso que incorporaba todo un espectro iba desde los movimientos alternativos antisistema y antiglobalización del tipo Eugene (Oregón) o Portoalegre (Brasil) y tesis a lo Paul Zerzan, pasando por el bolivarismo venezolano por entonces de nuevo cuño, hasta los naufragios de la izquierda sociológica que no había quedado integrada o asimilada por el sistema; mucha, sí, pero también caracterizada por su heteroclicidad constitutiva. Con estos mimbres, y la crisis, se construyó el cesto de PODEMOS. La vis mediática de Pablo Iglesias hizo el resto. No en vano, la papeleta de voto en las elecciones europeas llevaba su imagen grabada como su fuera el logo.

Luego empezaron a aparecer los «segundos» de Iglesias. Tuvieron sus dimes y diretes, pero seguían mimados por los medios. Se trataba de erosionar al PSOE y a la inane Izquierda Unida. Pese a la crisis, el crecimiento de la izquierda -lo de izquierda es un decir- se podía contener fragmentándola. Por la derecha, el PP en el poder sólo temía por su extrema ídem, y silenciando a VOX, pensaron, todo arreglado. No contaban con C’s, pero esta es otra historia.
El caso es que del mimo mediático, se pasó al acoso mediático a PODEMOS. Bastaron dos factores: que empezaran a dispararse en las encuestas muy por encima de lo que se había previsto, y que aparecieran sus primeras propuestas de programa político y electoral. Que si sería el desastre, que si se estaban moderando, que si socialdemócratas, que si dogmáticos extremistas… Todo vale. Agresiones externas y problemas internos derivados de un crecimiento exponencial ingestionable. Y que si la financiación externa, encima venezolana, claro. Ya sólo faltaba un defraudador a la patriótica hacienda española como para presentar a algún podemista como émulo de Bárcenas, Pujol, Correa u otros tantos pringados hasta el corvejón por una corrupción que, nos dicen, es sistémica. ¿Sistémica? ¡Qué risa, tía Felisa! ¡No me digan! Hacienda somos todos, se trate de Rato o de Monedero ¡Claro! Anunciaban Montoro y su sardónica sonrisa mientras nos ofrecían, ambos, sólo durante un ratito, la cabeza de Rato.

Y pillaron a Monedero, que se lo tomó mal, muy mal. Sobre todo por su internacionalismo. Porque, vamos a ser claros. Aquí, todos los politicastros que trincan, lo hacen en sus feudos. Ni uno ha conseguido matutear en el extranjero. Sí, claro, han cobrado de ellos, pero en plan colonial y donde la colonia somos nosotros con el cacique trincando y los demás pringando. Todo provenía de lo que se iba a obtener por aquí con las prebendas que el politicastro les garantizaba conseguir, ya sean inversiones fraudulentas, cultivos de lino en tierra de secano o deslocalizaciones. Y todo a Suiza o Andorra. Siempre vampirizando a los súbditos propios.

Por eso digo que a Monedero le perdió su internacionalismo. De ser como Rato, se hubiera jactado de haberles tomado el pelo a los chavistas. Porque, eso sí, si alguien se toma en serio que Monedero y compañía son la quinta columna al servicio de los designios del bolivarismo que pretende convertir la península en colonia sudamericana, pues que se lo haga mirar. Pero no por un psiquiatra, sino por un exorcista.

El problema de Monedero fue el renuncio en que le pillaron por su actitud tan chulescamente gallarda cuando se tiró el farol. Fíjense, en cambio, en la altivez propia del calavera de buen tono exhibida por Rato. Y esto es lo que no supo hacer Monedero. Pero eso sí, acostumbrados a políticos que sólo saben robar a los propios, Monedero merece, dentro del gremio de los trincones, el mismo premio al que sería acreedora una empresa nacional exportadora de alta tecnología. Algo inédito.

De haber hecho como Rato, de haberse mantenido impertérrito como él, ahora sería un héroe. Porque aun admitiendo que hubiera robado por estafa o engaño a los bolivaristas venezolanos, él no les robó a sus compatriotas. Parecerá broma, y lo es, pero a ver qué otro lo ha conseguido.

Hace ya muchos años, cuando estaba estallando la Tangentopoli italiana, un gran periodista, Indro Montanelli, justificó a Monedero avant la lettre. Montanelli, como hombre culto que era, les recordaba a los italianos que todos sus líderes, empezando por Julio César, habían sido unos corruptos obsesivos. Del botín que aportó César al erario romano por su conquista de las Galias, nos recordaba, distrajo para sí como el 40% del total. Y tantos otros no le fueron a la zaga. Cierto, eran corruptos, nos decía Montanelli, pero aportaron riqueza a Roma; los políticos actuales, en cambio, no aportan nada y sólo roban.

Al menos desde esta perspectiva, Monedero merecería un reconocimiento de todo el pueblo español. Engañó a Hacienda, pero no les robó a los suyos. Y eso, hoy, es un hecho diferencial. Además, ha dimitido.


¡A DEBATIR!

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RecerCaixa. Els debats
L'Obra Social ”la Caixa” i l'Associació Catalana d'Universitats Públiques organitzen el debat:
“Innovació, educació i
nou mercat laboral”
A Espanya, la proporció de persones en atur amb estudis universitaris o FP de grau superior és d'un 14%, xifra que gairebé triplica la mitjana dels països de l'OCDE, d'un 5%. A més, el mercat laboral demana nous perfils professionals i competències que requereixen l'adaptació del sistema educatiu a aquests canvis. Com cal respondre a aquest repte per garantir la inserció laboral dels joves? Què cal fer per millorar la formació professional i els plans educatius vigents? Quines estratègies s'estan duent a terme des de la UE per impulsar la innovació a les aules?
Moderarà el debat Milagros Pérez Oliva, periodista d'El País
Hi participaran Jordi Caballé (Barcelona Graduate School of Economics),
Francesc Imbernon (Universitat de Barcelona), Xavier Massó (ASPEPC·SPS
Sindicat de Professors de Secundària) i Josep Maria Rañé (Consell de Treball,
Econòmic i Social de Catalunya)
L'acte tindrà lloc el dimecres 6 de maig, de 18.30 a 20 h,
al Palau Macaya (pg. de Sant Joan, 108, Barcelona).
Entrada gratuïta. Places limitades.
L'assignació de places es farà per ordre estricte d'arribada.
L'acte s'inclou dins el cicle “Els debats de RecerCaixa”, una iniciativa del programa d'impuls a la recerca científica d'excel·lència RecerCaixa, impulsat per l'Obra Social ”la Caixa” i amb la col·laboració de l'Associació Catalana d'Universitats Públiques. El cicle consta de sessions independents i té com a objectiu obrir un espai de diàleg per reflexionar sobre temes d'actualitat i contribuir a la millora del benestar social gràcies als resultats de la recerca i de la resta d'actors que hi estan implicats i relacionats.
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dimecres, 29 d’abril del 2015

BROTES ORWELLIANOS



En «1984», Orwell nos relataba magistralmente el interrogatorio al que es sometido Winston Smith por parte del policía O’Brien, que le había detenido haciéndose pasar por amigo suyo. Mostrándole cuatro dedos de la mano, le pregunta cuántos hay. “Cuatro”, responde. “No, hay cinco” le replica O’Brien. Una respuesta «errónea» merecedora de la «instructiva» paliza que se le aplica terapéuticamente. Cuando finalmente responde “cinco” entendiendo que, doblándose a la voluntad del interrogador, dejarán de torturarle, se encuentra con una nueva paliza. “Pero si he contestado lo que tú querías” se queja desconcertado Smith. “Es que no lo has dicho con suficiente convicción”, le espeta O’Brien.

No basta con acatar, por más disparatado que sea el objeto de tal acatamiento, sino que hay que estar convencido de ello, hay que creérselo firmemente; de lo contrario, el individuo cuya voluntad no haya sido completamente anulada, será siempre un peligro potencial. No basta con las manifestaciones externas porque pueden ser fingidas mientras perviva una brizna de criterio. La única verdad es la que decide el Poder, y el único criterio es el que lleva al establecimiento de esta verdad por su parte.

Podríamos encontrar una infinidad de ejemplos que demuestren la buena salud de que gozan aún hoy en día estos «brotes orwellianos». Que no son brotes, sino otra cosa, al igual que tampoco lo eran los «verdes» de Leyre Pajín, o el «psicótico» decretado por el Departament de Ensenyament como explicación del reciente asesinato de un profesor a manos de un alumno, según se van conociendo nuevos detalles y como se está empezando a denunciar desde distintos sectores profesionales de psiquiatras y psicólogos. En realidad, basta con consultar este concepto en Wikipedia para ver que no coincide con la versión oficial de tales hechos.

Y el tabú se extiende. Anteayer, por ejemplo, en el debate de «La Noche 24h.», estaban entrevistando a un psiquiatra sobre el impacto emocional de catástrofes como la del terremoto del Nepal. Al llegar el turno de preguntas de los tertulianos, uno de ellos le preguntó directamente si le podía definir el concepto de «brote psicótico». El presentador saltó rápidamente cortando la pregunta bajo el pretexto de que “ahora o toca, en todo caso luego…” Un «luego» que, evidentemente, nunca llegó.

El dictado de la «verdad oficial» presupone la proscripción de toda verdad alternativa. Que ésta pueda tener de su lado a la ciencia o al sentido común no sólo es algo prescindible, sino absolutamente insignificante. El poder dicta la verdad. Por lo tanto, y en consecuencia, «enseñar» no es que no sea prioritario, sino incluso enojoso, porque una cierta formación, a la vista de una determinada información, podría dar al traste con la verdad dictada. Rectificar será tal vez cosa de sabios, pero no de políticos y mandatarios.
Siempre lo he dicho. No es que nuestro sistema educativo no funcione… A ellos les funciona perfectamente.

divendres, 24 d’abril del 2015

LA MENTIRA COMO SUCEDÁNEO



Comentaba Larra (Fígaro, “Mi nombre y mis propósitos”) el caso del general que, estando en su posición, recibió el aviso que llegaba el enemigo. “Déjele que se acerque”, instruyó el general. “¡Señor, que ya se le ve!”, le dijo el edecán al cabo de un rato. “Cierto, ya se le ve”, replicó el general. “¿Y qué hacemos?”, preguntó el edecán. “Mire usted”, contestó el general como hombre resuelto, “mande usted que le tiren un cañonazo, veremos cómo lo toma”. “¿Un cañonazo, mi general? Están muy lejos aún”, arguyó el edecán.  “No importa, un cañonazo he dicho”, repuso el general. “Pero, señor, un cañonazo no alcanza”, contestó el edecán despechado. “¿No alcanza?” interrumpió furioso el general con tono de hombre que desata la dificultad “¿No alcanza un cañonazo?”. “No, señor, no alcanza”. “Pues bien”, concluyó su excelencia, “que tiren dos”.

Todo un personaje debía ser, el tal general, pero lo cierto es que su proceder recuerda las actitudes y acciones que con demasiada frecuencia podemos detectar en las soluciones que se proponen para resolver problemas que más bien parecen ser ellas mismas parte del problema. Es algo que ocurre, sin ir más lejos, en el ámbito educativo.  Cualquier medida o propuesta que no coadyuve a atajar el tema, o cuya ineficacia se haya demostrado reiteradamente, sigue siendo esgrimida con ejemplar contumacia, o substituida por otras de naturaleza similar que no contribuyen sino a dejar las cosas como estaban o incluso a empeorarlas.

Una muestra de ellos es la cerrazón dogmática e irracional de que, a raíz de los luctuosos hechos de esta semana, han hecho alarde los sindicatos docentes mayoritarios, las autoridades educativas y políticas, y el resto de agentes que confluyen en este magma sincrético que es la llamada comunidad educativa.

No se trata ahora de hurgar en estos hechos. No, lo que aquí interesa es la negativa apriorística a aceptar la posibilidad de que tal vez no estemos en el mejor de los sistemas educativos posibles, ni siquiera como hipótesis de trabajo, y cómo este enroque lleva necesariamente a las hipócritas y vergonzantes reacciones oficiales que se han producido. Porque cuando algo es frágil, el menor cuestionamiento puede ser fatal para la verdad oficial. Y admitir siquiera la remota posibilidad de que acaso nuestras leyes educativas sean excesivamente garantistas y permisivas para con ciertos tip0s de conductas, o que el sistema educativo presenta ciertas disfunciones, admitirlo aun como posibilidad, puede acabar abriendo una vía de agua que ni la del Titanic, y dar al traste con el modelo educativo en su totalidad.

De ahí la necesidad de agarrarse al clavo ardiendo del hecho aislado, a partir de la verdad estadística según la cual es, ciertamente, la primera vez que algo así ocurre en nuestro país. Y de ahí también la obsesiva obstinación en negarse a reconocer una realidad educativa que, vista contextualmente, acaso presentaría dicho hecho hasta ahora inédito como un aumento de grado, con fatal resultado de muerte, en un contexto donde la violencia física no es, ciertamente, un hecho aislado.

Por eso han de negar también este último extremo. Porque de lo contrario, se cae el castillo de naipes. Igual que los dos cañonazos ordenados por el general no añadirán ni quitarán nada a la realidad de un enemigo aproximándose, pero con dos en lugar de uno, parece que se lo tome más en serio. Si no basta con un cañonazo, pues dos, porque el problema es que parezca que se hace algo, no si está o no fuera de alcance. Así venimos funcionando educativamente desde hace demasiados años. Y así nos va. Pero reconocerlo implica reconocer un fracaso cuyos costes nadie está dispuesto a asumir.
Es como si ante una epidemia cuyo origen es el agua infectada que la población está bebiendo, nos limitamos a reclamar más médicos, enfermeras, hospitales y camas, lo cual no es, ciertamente, irrazonable… pero nos negamos a cambiar el suministro de agua y a analizar el pozo infectado.

dimecres, 22 d’abril del 2015

EN RECUERDO DE ABEL MARTÍNEZ OLIVA





Diríase que fue el profesor asesinado quien truncó la vida del alumno asesino y le convirtió en víctima al interponerse en su camino justo en el inoportuno momento en que era presa de un aislado brote psicótico. O al menos, esto es lo que cabe inferir de las vergonzantes declaraciones de la consellera d’Ensenyament, Sra. Irene Rigau, cuando ayer afirmaba que “ha mort un professor, però hi ha una gran víctima, que és el nen”. Literalmente: ha muerto un profesor, pero hay una gran víctima, que es el niño.


Una macabra inversión de la realidad, que a poco que consideráramos los hechos, y de no ser conocedores de la frivolidad que la caracteriza, nos haría dudar seriamente del equilibrio psíquico de la señora consejera, y que no parece afectarle únicamente a ella, sino también a la verdad oficial, convertida en omertà, que se decretó desde el mismo momento en que, apenas un par de horas después de los hechos, la propia consejera pusiera al claustro de profesores en primer tiempo de saludo sobre cuál iba a ser ésta, todavía con el cadáver de la víctima caliente en el mismo lugar donde cayó.

(Publicado en Catalunyavanguardista. El resto del artículo AQUÍ)