dimecres, 16 d’abril del 2014

DEL SOLIPSISMO POLÍTICO O EL IDENTITARISMO COMO FASE SUPERIOR DEL COSMOPOLITISMO


 

 
Increíble, pero cierto. El informe elaborado por el Consell Assesor per a la Transició Nacional sigue impertérrito en sus trece, y contra toda evidencia, en lo tocante a la permanencia de la futura Cataluña independiente en la UE y en la zona euro. La verdad, más allá del clamoroso ridículo en que se está incurriendo, uno empieza a pensar que el problema no es tanto la mediocridad, sino un problema si cabe de mayor envergadura: un problema de solipsismo político.

Hace apenas dos días le preguntaba retóricamente al Sr. Mas por algunas de mis dudas respecto al proceso hacia la independencia, y muy especialmente por el día después. Unas preguntas que, pienso con toda franqueza, cualquier persona en sus cabales debería plantearse. Casi simultáneamente aparecía el informe, así que, también retóricamente, tengo ya una contestación que no responde a ninguna de mis preguntas.

Un informe que destaca mayormente por su trivialidad intelectual, su ninguneo de la realidad y cuya lectura induce a pensar que sus autores se sienten más a gusto solazándose en la jerigonza que en el riguroso análisis que la situación se supone que requiere de ellos. Porque jerigonza es afirmar que cuando los líderes europeos declaran una y otra vez que Cataluña quedaría fuera de la UE y de la zona euro, lo están haciendo a título de opiniones personales, no como portavoces de la entidad en nombre de la cual están hablando.

Vamos a ver. Eso podría valer para Almunia atendiendo a su condición de conspicuo español «jacobino», pero no para todo el resto de los que en este mismo sentido se han manifestado. La respuesta de la UE al informe no se ha hecho esperar, y ha sido un nuevo aldabonazo del cual, por otra parte, sus receptores no parecen haberse dado por enterados... ¿Hasta cuándo?

Insisto en lo ya dicho en estas páginas con anterioridad. La aspiración a la independencia de una parte de la población, y que ésta se resuelva a partir de un referéndum en condiciones, me parece legítima. Y desde luego, el inmovilismo amparado en el fundamentalismo constitucional se me antoja un error que sólo puede contribuir a enquistar el problema. Y eso lo afirmo al margen de mi opinión sobre el tema. Las afirmaciones de Vidal Folch el pasado domingo me parecen, en este sentido, de lo más atinadas.

Pero una cosa es el planteamiento de un referéndum y otra muy distinta engañar groseramente a la población y alimentar falsas expectativas que, es su obligación, han de saber que no están en condiciones de imponer. Es más, contra la idea delirante según la cual las declaraciones de los mandatarios europeos obedecen a presiones del gobierno español, pero que en el momento de la verdad Europa se volcará con Cataluña porque no puede prescindir de ella, lo cierto es que, con independencia de que estas presiones ciertamente se estén dando, el gobierno español no está en condiciones de imponerle nada a la UE, menos aún tratándose de un país rescatado de hecho.

Simplemente, si a Europa le interesara por cualesquiera razones una Cataluña independiente, maniobraría en este sentido, exactamente igual que lo ha hecho en otras ocasiones, algunas de ellas tan recientes que todavía están en el candelero. Y por cierto, sin reparar demasiado en el derecho internacional. Pero nada indica, al menos hoy por hoy, que desde los centros de poder europeos se contemple esta posibilidad para Cataluña, ni siquiera como hipótesis de trabajo. Y decir que Europa tendrá que tragar sí o sí como se sigue diciendo por aquí, me temo que ya no se puede considerar ni miopía política, ni torpeza, ni diletantismo, sino más bien un solipsismo político que los últimos años han contribuido a arraigar y que ahora amenaza con su propia apoteosis.

Un solipsismo que proviene de haber adoptado como marco de referencia un modelo fundamentado en la inversión de una idea de universalidad que así queda supuestamente adaptada a la medida de la propia idiosincrasia, ya sea ésta imaginada o no. Entendámonos, lo local puede trascender a lo universal, pero el proceso inverso, lo universal "destrascendiéndose" a inmanente en lo particular, eso no es sino la exaltación del provincianismo más ramplón. De ahí a decirle a la UE lo que tendrá que hacer, va un paso: el tránsito al solipsismo político.

Literariamente quizás se vea más claro que en clave política. El Quadern Gris, Vida Privada, Terra Baixa, Laia o La Plaça del Diamant son productos catalanes que se trascienden a sí mismos -como pienso que lo son también la obra de Marsé y otros catalanes que escriben en castellano- convirtiéndose en clásicos. Porque desde el inevitable marco local en que toda obra se desenvuelve, van más allá de esta realidad, la anécdota se resuelve en categoría y deviene universal. Dudo que ninguna de estas obras precisara en su momento de demasiadas subvenciones para su difusión.

Hoy en día, muy al contrario el panorama de la literatura y de la cultura oficial catalana, uno de cuyos más deplorables y divulgativos ejemplos son los seriales por encargo de TV3, sigue un recorrido inverso. Desde el punto de partida de una supuesta universalidad fundante, se recorre el itinerario en sentido contrario acabando en la exaltación de la anécdota, de lo particular, de lo identitario. Cierto que siempre en todas partes ha habido también de esto, pero somos muchos los catalanes que echamos en falta lo primero.

Y eso primero no es que sean producciones catalanas sensu stricto, sino en el sentido que lo particular se proyecta en lo universal. La anécdota es que hayan sido elaboradas en Cataluña y por catalanes que, precisamente por captar lo esencial de la naturaleza humana, se pueden entender y se entienden sin problemas desde Valladolid, Madrid o Nueva York, igual que desde Barcelona no se requiere ningún esfuerzo hermenéutico para entender La Regenta o Cañas y Barro. Lo segundo, en cambio, es todo lo contrario. Basura literaria y bazofia culturaloide para solaz de mediocres abrevados a la subvención oficial. De tanto mirarse el propio ombligo, se acaba uno olvidando que muy probablemente no sea el centro del mundo.

Pues bien, si se me admite la analogía, en lo político llevamos treinta años profundizando y recorriendo este itinerario inverso, cuya correlato es el solipsismo auto inducido que Machado le espetaba a aquella Castilla que, ayer dominadora, hoy envuelta en harapos, desprecia cuanto ignora.

Algunos deberían aplicárselo cambiando el nombre del territorio aludido. Quizás sea mucho pedir.

dimarts, 15 d’abril del 2014

HABLEMOS CLARO, SR. MAS...



...Porque estoy sumido en un mar de dudas que en modo alguno contribuye usted a disipar, ni en sus proclamas ni en sus declaraciones. Verá usted, mi patrimonio es irrelevante. Vivo, por lo tanto, de mi trabajo, o sea, del jibarizado sueldo que me corresponde como funcionario público. Y como no juego a la lotería ni hago quinielas, tengo la certeza absoluta de que, en caso de que llegue vivo al momento de mi jubilación, mi supervivencia dependerá de la pensión que me corresponda por haber estado todos estos años cotizando. Y como de esto no dice nada, absolutamente nada, ésta es precisamente una de mis primeras incertidumbres en torno a su proyecto.

Mire usted. No soy nacionalista, ni de aquí ni de allá. De modo que si su propuesta me pareciera convincente, no tendría, en principio, el menor problema en secundarla. Pero antes debería conocerla, y me temo que no me está dando usted demasiadas pistas como para que pueda hacerme una idea mínimamente cabal sobre sus proyectos para el día después. Más aún, los datos de que dispongo no son nada reconfortantes. De ahí mis inquietudes.
El resto del artículo AQUÍ
 

dilluns, 14 d’abril del 2014

14 DE ABRIL


EN HOMENAJE A LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA, POR LO QUE PUDO HABER SIDO.

diumenge, 13 d’abril del 2014

HAMLET, MONTY PYTHON Y EL RESPETO AL PEDAGÓCRATA




"Trátalos como se merecen", le ordenaba Hamlet a su criado a propósito de los actores que habían llegado a Elsinor. "¡No!", corrigió inmediatamente "¡trátalos mejor! todos merecemos que nos traten a latigazos".

Puede que a veces, tratar a alguien con el respeto al que todo el mundo pensamos que es merecedor, no es que esté bien o mal, sino que simplemente sea un error. Sobre todo si en los propios planteamientos originarios de este alguien subyace implícito el fraude y la falta de respeto. El charlatán, por definición, utiliza argumentos falaces, pero arraigados en el acervo popular y sabe repartir lisonjas entre quienes le interesa. Tal vez no haya que combatirle argumentativamente, no se puede refutar un discurso vacío, sino ridiculizarlo. Puede que sea más efectivo.

Tras superar las más duras pruebas, el rey Arturo y sus caballeros se encuentran ante el último escollo antes de alcanzar el objetivo de su sagrada misión: el Santo Grial. Una pasarela de cuerda y tablas de madera facilita el paso a través de un desfiladero, bajo la vigilancia de un mago que le formulará al caminante una pregunta. Si la responde correctamente, cruzará el desfiladero; si no, será tragado por el abismo. Una genial parodia del enigma de la esfinge.

Para alguno, como sir Lancelot (John Cleese) la pregunta es fácil -¿Cuál es tu color favorito?-, aunque para otros incluso tal pregunta es difícil, por ejemplo, el memo de Sir Robin (Eric Idle) responde  "¡el rojo!" y, cuando ya le estaban franqueando el paso,  corrige "¡Ah! no, el verd..." y no puede concluir la frase antes de que se lo trague el abismo. Con algunos se ceba especialmente el hechicero, como con el «sabiondo» y estrambótico sir Bedevere (Terry Jones), alter ego de una razón medieval parodiada hasta el sarcasmo. Finalmente le llega el turno al rey Arturo (Graham Chapman), a quien se le pregunta: "¿A qué velocidad media vuelan las golondrinas?" Sin duda la pregunta más difícil de cuantas hasta entonces había hecho el hechicero... ¿Conseguirá el rey Arturo salir airoso de tal lance?...

"¿Golondrinas europeas o africanas?", le replica el tonto de Arturo. "¿Eh? Pues no lo sé..." farfulla el hechicero antes de que el abismo se lo trague inapelablemente. 

La escena que acabo de describir pertenece a la película Monty Python and de Holy Grail (1974), traducida aquí como Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores, un genial desatino que machaca hasta la ridiculización todos y cada uno de los mitos occidentales tenidos como lugares comunes fundacionales, desde el caballo de Troya y el mito de la esfinge, hasta el cíclope y el santo Grial, pasando, cómo no, por la teología y la política medievales... y no tan medievales.

El planteamiento de base es el de una sociedad de garrulos en la que a unos orates se les presupone en posesión de un conocimiento arcano que les proporciona las claves de interpretación del mundo. Y por si alguien no se lo acaba de creer, para eso está el brazo secular.

Magos, hechiceros y teólogos como fundamento de un orden controlado por feudales y guerreros ignorantes, salvajes y fanáticos. Personajes atrabiliarios y grotescos, más dignos de chanza que de elogio, el mayor error ante los cuales es tomárselos en serio. Un orden cuya némesis se encuentra en el tramo final de la película, cuando el propio mago y juez interrogador es autopropulsado a la sima del abismo por no saber la respuesta a la pregunta que formula. Y que culmina en la extravagante y cutre detención de Arturo y sus caballeros por parte de Scotland Yard.

¿Y a cuento de qué viene todo esto? Muy simple, pienso que en el mundo de la educación estamos en manos de pedabobos y pedagócratas tan farsantes como los hechiceros, los teólogos y los caballeros de Monty Python and the Holy Grail. Y que, igual que ellos, tampoco saben responder a las preguntas y problemas que les plantean a los otros. Gente que no sólo no es la solución, sino parte del problema. Y pienso también que quizás la mejor manera de desacreditarlos y poner de manifiesto la inanidad y hasta lo perjudicial de sus presuntos saberes, sería recurrir a la parodia. Esto el gran público podría entenderlo. 

Me consta de un conocido grupo teatral que está preparando algo así. A ver, a ver...

dissabte, 12 d’abril del 2014

ALGO MÁS SOBRE ESTADÍSTICAS Y EDUCACIÓN




Creo que fue Disraeli el que estableció las tres formas que hay de mentir, a saber, la primera decir todo contrario de la verdad; la segunda, mezclar verdad con mentira; la tercera, dar una estadística...

En temas educativos hacemos el pleno, se dan generosamente las tres, y todo para desenfocar un problema cuyas mastodónticas dimensiones impiden a la vez que, por un lado, la sociedad sea consciente de la gravísima papeleta que tiene planteada, y por el otro, que ni tan sólo inconscientemente se adopten medidas correctoras. Parece que hasta el sentido de conservación se haya perdido en esta sociedad trivializada que se regodea en una narcosis social sólo comparable a la crisis que está padeciendo. Hay quien piensa que habrá que esperar a que los médicos empiecen a matar pacientes con diagnósticos erróneos, o a que las obras construidas por los arquitectos e ingenieros se derrumben a la primera brisilla que sobrepase los 30 km/h, para que la gente tome conciencia de la gravedad del problema educativo. Nada más falso.

Por ejemplo, y en relación al tema que tratábamos ayer, todo el mundo sabe que el título de la ESO se les está regalando a alumnos incapaces de hacer la O con un canuto, y que buena parte de éstos son los que luego caen en el colectivo "abandono escolar prematuro". Si se suman los conceptos de fracaso escolar y abandono escolar prematuro, tenemos la friolera de más de un 50% de la población escolar en situación de fracaso escolar real, mondo y lirondo. Esto es lo que hay, pero como no se puede decir, tiramos de un concepto como el de abandono escolar prematuro, que nos viene la mar de bien, pero que, en realidad, estadísticamente, responde a una categoría distinta de la de "fracaso escolar", y sólo es asimilable a ella si nos hacemos trampas a nosotros mismos, es decir, si nos dedicamos a regalar títulos de ESO para que tal apartado quede más presentable.

Los políticos maquillan sus estadísticas, pero a la opinión pública esto ya le va bien. De lo contrario se vería cara a cara consigo misma y para esto hacen falta unos arrestos de los que nuestra sociedad carece. La educación está casi a la altura del fútbol. Así como hasta el más infeliz aficionado cree saber más de fútbol que nadie, en educación, cualquier garrulo está convencido de que si su hijo suspende es porque el profesor no sabe explicar o porque le ha cogido ojeriza a su prole. El mensaje pedagocrático ha calado profundamente en la sociedad porque exculpa de cualquier responsabilidad al destinatario del sistema educativo, el alumno, y a los responsables de sus actos y educación, sus padres. En esta exculpación radica el éxito de su amplia aceptación social.

Al haber renunciado a educar, los padres se han convertido en supervisores de la educación que reciben sus hijos en otros ámbitos. En realidad, actúan como si hubieran delegado la educación de sus hijos en instancias subcontratadas. Pero este error de base no sólo no se ha combatido desde instancia alguna, sino que, muy al contrario, se le ha dado pábulo.

Lo peor de la situación que estamos viviendo es que la trama de complicidades que se ha urdido es tan extremadamente compleja que cualquier reacción contra el estado de cosas vigente es, en la práctica, imposible. Y cualquiera que se planteara de verdad una transformación en profundidad del sistema educativo acabaría inevitablemente lapidado sin que ni tan siquiera alguien proclamara aquello de "el que esté libre de culpa, que tire la primera piedra". Porque todos han sido previamente exculpados, excepto los docentes. Y eso gusta.

SIEMPRE VENECIA


Nada sobre Venecia puede resultarle ajeno a un mediterráneo. Un buen link aquí:  http://www.fronterad.com/?q=novelas/3942
 

divendres, 11 d’abril del 2014

LAS ESTADÍSTICAS DEL BARÓN MUNCHHAUSEN



Seguimos a la  cabeza del abandono escolar prematuro, pese a nuestros denodados esfuerzos para maquillar las estadísticas. Un 23.5% de jóvenes dejaron sus estudios tras completar la ESO. Y eso preocupa mucho a las autoridades educativas, máxime, si tenemos en cuenta que a este porcentaje habría que sumarle el 30% de fracaso escolar, es decir, los alumnos que no superan la ESO. Sumados ambos, el porcentaje es escalofriante. Sobre todo si, conociendo el paño, tomamos en consideración la prosaica realidad: este porcentaje del 23.5% es, con toda probabilidad, inferior al del conjunto de alumnos a los cuales, en la práctica, se les ha regalado la ESO a base de promociones automáticas de curso, votaciones de notas a mano alzada bajo la inquisidora mirada del comisario político de turno o autocensura sin más del propio profesor que, como es bien sabido y científicamente comprobado, es el único culpable del fracaso escolar de un alumno.

Y como no es menos bien sabido, el profesor que aprueba no se ve sometido a presiones y no tiene problemas, ni con los psicopedagogos, ni con la dirección, ni con la inspección, ni con los alumnos, ni con los señores padres y señoras madres de tan adorables y abnegadas criaturas. Luego, claro, la realidad es tozuda, tanto que hasta hace bueno aquel dicho, otrora propio del profesor displicente que aprobaba diciendo "...ya os suspenderá la vida". No deja de ser curioso como el enmascaramiento de la realidad ha acabado por poner una frase tan manida y poco profesional, ni más ni menos que a la altura del "eppur si muove" de Galileo.

En la práctica, tenemos un fracaso escolar superior al 50%. Para mejorar en las estadísticas, el sistema aumentó la presión sobre los docentes para que suspendieran aún menos, y donde lo de menos, claro, era si los alumnos aprendían más o no. Lo importante era el resultado para la estadística. Se probó todo y de todo, incluso a niveles esperpénticos, excepto lo más elemental y que no requería de amplios y sesudos estudios pedagógicos: inducir a una cultura del esfuerzo y de generación de rutinas de trabajo entre los alumnos. En Cataluña, con el proyecto «aprovat x diners» se ofrecieron partidas económicas extraordinarias a los centros que aprobaran a un 90% la ESO y un 70% el Bachillerato. En Andalucía, con la «orden del soborno» el sobresueldo se lo llevaba el profesor «aprobador».

Todo por la estadística. Aquí lo único que importa es el escaparate. Un escaparate en cuya trastienda se esconde un fracaso escolar real superior al 50%.
Como el barón Muchhausen, nos sacamos a nosotros mismos de la ciénaga tirando de nuestra propia coleta. Pero a diferencia de las aventuras de tan distinguido farsante, a nadie le importó que fuera un cuento, porque nos decía lo que queríamos oír; lo que los que han perpetrado este despropósito que es hoy nuestro sistema educativo querían oír. Luego la vida suspende...

El informe completo de eurostat, aquí.

divendres, 4 d’abril del 2014

ESPERANZA AGUIRRE PREMIO "BABERO DE ORO" (Y ELOGIO DE LA MISMA)



Esperanza Aguirre acaba de protagonizar uno de aquellos hechos que definen a quien lo protagoniza. Ella, cuyo patrimonio, entre familiar y consorte, le permite desatender el enriquecimiento «ilícito» -es un suponer-, apela, sin embargo, a algo tan esperpéntico como a las extraordinarias dimensiones de su coche -para que así la abuela pueda llevar a sus nietos, Espe dixit- como justificante de haberse llevado por delante una moto que, hemos de suponer, las dimensiones del coche no le permitieron esquivar mientras tomaba las de Villadiego. La motocicleta la había aparcado uno de los agentes de la autoridad pública que la estaban multando por aparcar en el carril bus, en el cual el vehículo de Espe estaba irregularmente estacionado. A eso se le llama, y así lo define el parte de la autoridad competente "darse a la fuga". No había sólo un agente, el de la moto escacharrada, sino seis, con sus transportes motorizados respectivos. Sólo le faltó decir que no se dio cuenta de nada...

Con tan encomiable acto, propio de pureza hidalga sin par, Esperanza Aguirre se pone a la altura de dos auténticos «Grandes». Don Lope de Aguirre, por homonimia, la cólera de Dios él, de la templanza, ella;  el otro, su correligionario Carromero, con dilatada experiencia, nacional e internacional, en este tipo de eventos, al que ella defendió en su momento cargando, por cierto, contra sus propios subalternos, entendiendo que lo que le ha de ocurrir a un ciudadano de a pie, no podía ocurrirle al presidente de las Nuevas Generaciones de la Comunidad de Madrid. Que hay quien merece un respeto y que no sabe usted con quien está hablando.

A ver si nos entendemos de una vez y que cada palo aguante su vela. Un compositor musical puede ser un ser abyecto sin que por ello su música quede desacreditada. Al contrario, puede que sea maravillosa. Lo mismo respecto a un científico; la teoría de la relatividad o el segundo principio de termodinámica no se ven afectados por el comportamiento moral de quienes en su momento alumbraran tales leyes científicas. Es sabido que Newton, por ejemplo, era un ser moralmente tirando a repugnante, pero no por ello un físico menos genial. Que Cervantes, Bernat Metge, Thomas Malory o François Villon fueran en su momento más o menos «chorizos» -dos de ellos acabaron en la horca y los otros dos pasaron por la cárcel-, no le quita un ápice de valor a su obra. Quien necesita un buen médico, si se lo puede permitir, consultará y se pondrá en manos del mejor, sin que le importe si es un putero o ludópata, ni tampoco si, en lugar de médico es «médica», y en horas libres le da por vivir "La pasión de China Blue". Diré aún más. Hasta un cura, que vende el paraíso de la otra vida a cambio de contención en esta, si no cumple con los mandamientos que él mismo prescribe, está vendiendo otra vida y lo que hay que hacer para ganársela. Él a lo mejor ya lo sabe, pero hasta puede que a algunas almas simples les aporte consuelo existencial. No, lo de "Espe" es muy distinto.

En un político es distinto, por más que se empeñen en lo contrario. Si alguien queda fuera de las exculpaciones morales es, precisamente, quien vende moral pública que luego no practica, pero por la que se arroga velar en este mundo, no en el otro. Verbigracia: el político. Y eso afecta directamente a la clase política, uno de cuyos especímenes más conspicuos es, sin duda alguna, la tal Esperanza. Ejemplo insigne de toda una recua de acólitos, con absoluta independencia de ideología, lengua u origen, que pugnan por emularla.

Pero ella es una Grande de España, y ya se sabe, el estado de derecho no se pensó para los de su casta. Por eso tanta bravata, tanta bravuconería chulesca y tanto desacato. Por eso tanta fantasmada. Pero los grandes ya no son lo que eran, ahora han de decir que su coche era demasiado grande y que por eso no vio la moto que se llevó por delante mientras se daba a la fuga como un chorizo que acaba de atracar un supermercado. ¿Pasó la revisión del carnet de conducir o se la regalaron?

Por todo ello, se concede a Esperanza Aguirre el «Babero de oro», entre cuyos más insignes méritos, no es el menor representar tan genuinamente el alter ego patrio del inefable Torrente.

 
PREMIO BABERO DE ORO PARA ESPERANZA AGUIRRE


SE LO HA GANADO
 

dimecres, 2 d’abril del 2014

EL INFORME PISA Y LA CORTE DE LOS MILAGROS



Como apunta muy bien Alberto, parece que para CCOO -lo de Anpe, coincido en que ni vale la pena comentarlo- lo más preocupante de los malos resultados españoles en PISA es la recién aprobada LOMCE y su vuelta a «los contenidos» y a «los nombres de los ríos», es decir, a la memorización. Son afirmaciones de Francisco García, Secretario General de la Federación de Enseñanza de CCOO.

La verdad es que no acabo de entender el desasosiego que tal perspectiva suscita en tan preclara mente; ríos, lo que se dice ríos, hay en la piel de toro bastantes menos que reyes godos hubo, de modo que no hay para tanto. Pero se entiende menos aún a cuento de qué vienen tales declaraciones, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de unas pruebas realizadas en el 2012. Es decir, si seguimos con el razonamiento del líder sindical de CCOO, la explicación de los malos resultados PISA, cuya culpa es de la LOMCE, sería que el espíritu de dicha ley se retroproyectó desde un imperfecto futuro hasta un pluscuamperfecto pasado que intoxicó el idílico presente continuo en que, como todos sabemos, hubiera consistido la LOGSE de no mediar tan parapsicológico fenómeno.

Pero la guinda llega cuando prestamos atención a las explicaciones de la Sra. Gomendio, a la sazón Secretaria de Estado de Educación, localizando el problema en el modelo educativo vigente, que, nos dice, pone todo el énfasis en el aspecto memorístico del conocimiento; un problema que, por supuesto, nos anuncia que la LOMCE va a resolver.

A ver si lo entiendo. Para el Pope de CCOO, los pésimos resultados de nuestros alumnos no se deben tanto al presente, como al futuro memorizador que nos espera con la LOMCE. Para Gomendio, muy al contrario, el problema es que la LOGSE, el presente, se ha basado en la «memorización de los contenidos del conocimiento» (SIC), y la solución, si bien no sabemos cómo, la aportará el futuro, la LOMCE. Bueno, algo sí sabemos, aunque poco: liderando el «cambio real» que acabará con la «memorística»  propia del modelo LOGSE.

¿Pero no era la LOGSE la ley que había erradicado la memorización de nuestros planes de estudio? ¿Acaso ignora la Sra. Gomendio este extremo? Porque si ahora resulta que lo que va a hacer la LOMCE es precisamente lo mismo que ya pergeñó la LOGSE, entonces sí que realmente vamos a conseguir que nuestros alumnos acaben realmente lobotomizados, porque si algún paso más se puede dar contra la memoria en el estado actual de nuestro sistema educativo, no puede consistir sino en pretender que nuestros alumnos no se acuerden ni de su nombre. Y viniendo de quien viene, es para tomárselo en serio.
Con semejantes «próceres», estamos arreglados. Ni "La corte de los milagros" los supera.

dimarts, 1 d’abril del 2014

PISA: ¡VIVA LA CONTUMACIA!



Resultados PISA en lo que refiere a la resolución de problemas cotidianos: más de lo mismo. También en esto estamos en la cola. Más allá de las distintas valoraciones que cada cual haga según le vaya en el baile, lo cierto e indiscutible es que seguimos estancados y en el furgón de cola, del que no parece que vayamos a salir en mucho tiempo. Ahora es en materia de resolución de problemas cotidianos.  Pero lo que es inadmisible, es la valoración sesgada que, a modo de consolación, se hace del PISA para adultos, donde, sin más, se afirma que están peor situados que los jóvenes.  Bastaría con determinar los resultados de los adultos por cohortes generacionales, como ya demostró Gregorio Luri en su espléndido análisis, para constatar que, por un lado tenemos a la cola las generaciones mayores, que estarían en el umbral de los 60 y 65 años, que se corresponde a unos tiempos en que la escolarización era escasa, y también a las generaciones que han padecido la LOGSE. Por el contrario, en las generaciones que estudiaron bajo la LGE de 1970, los avances son espectaculares hasta que, con la irrupción de la LOGSE, se produce de nuevo el retroceso y el estancamiento.

Supongo que pedir que los pedagócratas hilaran más fino en sus análisis -o que leyeran las conclusiones de Luri, por ejemplo- es pedir demasiado. Sí, sin duda

Y lo que es peor. Mientras no se reconozca que las cosas se han hecho mal y que se siguen haciendo mal, mientras se siga perseverando contumazmente y echando pelotas fuera, excusándose con subterfugios que son un auténtico insulto a la inteligencia o, simplemente, mintiendo sobre los datos, seguiremos sin mejorar. ¿Tan difícil es reconocer que el anterior sistema era mejor que el actual? ¿Tan duro resulta admitir que con la LOGSE se destrozó despiadadamente la estructura educativa del país y que desde entonces no nos hemos vuelto a recuperar? ¿Es tan difícil que se reconozca que a la escuela se va a aprender y que esto requiere esfuerzo y adquisición de hábitos desde un primer momento?
Pues sí, parece ser que para algunos es imposible reconocer tales evidencias. Prohibiendo la repetición de curso, como se hizo con la LOGSE, quien lleva repitiendo desde entonces es el país.