dissabte, 2 d’abril de 2016

Mariano contrataca amenazando con racionalizar la jornada laboral



Serán sin duda preguntas muy tontas, pero es que uno debe ser tonto de baba o, como mínimo, a esta conclusión está llegando. Es como cuando te dicen que el PIB va a crecer este año «sólo» un 2,7%, pero a ti te va a representar, como mucho, un 0%, sin contar la inflación, y encima se quejan…  No los del 0% o menos aún, sino los otros. No sé, pero a uno le suena a lo del Roberto de las cabras o a las cuentas del Gran Capitán. Algo hay que no está claro.

Ahora resulta que en vísperas de elecciones anticipadas –en junio de este año o del que viene, fetén-, Mariano Rajoy apuesta por un horario laboral que concluya la jornada de trabajo, nos dice, a las 18h. Inspirándose, hay que añadirlo, en los horarios de Portugal. Supongo que por razones de proximidad; el alemán o el holandés, más lejanos, deben concluir bastante antes, de modo que hagamos como los portugueses. En serio,  demasiáo pal body.

No es que uno tenga nada contra la racionalización horaria. Pero me pregunto si en Portugal, o en cualquier otro país, hay policías, bomberos, médicos, marinos –país de tradición marinera es Portugal, tenía entendido-, empleados de funerarias, camareros, cocineros, monitores de las más variadas actividades lúdicas, y lúbricas… o militares, controladores aéreos, ferroviarios, curas (ésos sí tienen horario, pero han de atender la extremaunción a cualquier hora), oenegeros variopintos, serenos (ésos ya no existen, cierto, substituidos por seguratas), taxistas, plataformeros petrolíferos, pilotos, azafatas y sobrecargos de vuelo, locutores, presentadores y trabajadores de televisiones, radios y prensa 24h, trabajadores por turnos en empresas que no pueden detener la cadena de producción, vendedores a destajo, empleados de la dependencia (alguien ha de estar por la noche, digo yo), operarios telefónicos de Jazztel, pescadores de bajura y de altura (no sólo marítimos, sino de toda laya y jaez, por lo de «pescadores», dedicado a Félix de Azúa y a sus comentarios sobre Ada Colau, más propios de un ganapán que de un académico), emprendedores variopintos, empresas logísticas de esas que hablaba Manuel Castells en «La era de la información», que a las tres de la madrugada compras telemáticamente un gadget y a las dos horas te envían un email informándote que tu producto ha salido ya del aeropuerto de Hong-kong, a las tres que ya está en Singapur, y que a las dieciocho estará en el oportuno «hub» europeo desde el cual, en 24 horas, aterrizará en el aeropuerto más próximo a tu villorrio y, en 12, te lo entregarán a domicilio (con las debidas notificaciones, casi en tiempo real, sobre la ubicación, no menos real, de tu compra en cada momento)… O jardineros el cultivo y cuidado de cuya planta requiera atención horaria «irracional», como sembrar en luna nueva y podarla en llena; o campesinos que de sol a sol… y no hay tutía.

Discúlpenme por la retahíla. Pero es que me hace gracia. ¿Qué porcentaje de población laboral es la ocupada en estos sectores –y me dejo muchos- enumerados en el párrafo anterior? No lo sé, pero no debe ser muy difícil averiguarlo. Ni siquiera en un país con tanto empleo estacional como el nuestro. Apuesto que más del 60%. Y ya puestos, como docente ¿Quién no corrige exámenes o ejercicios en fin de semana, si los ha puesto en viernes -o a cualquier otra hora no homologable de cualquier día-,  o recibe a padres de alumnos a cualesquiera horas, intempestivas de acuerdo con el gurú Punset  -cuyos hábitos horarios desconocemos, pero de cuya provecta edad se infieren ciertas observancias insoslayables-, y demás voceros del invento al que ahora se apunta Mariano?

Así que me pregunto: ¿Quién acabará su jornada laboral a las 18h que hasta ahora la acabara, pongamos que a las 19h o 20h? Me temo que casi nadie. Porque de los que quedan, un sector nada desdeñable se corresponde a aquéllos que por la mañana no van y por la tarde no trabajan; también están lo de las tarjetas black, los sobretones y el momio, que salen en las encuestas, pero cuyo horario es irrelevante en términos de productividad y de racionalización. ¿Es para esos la racionalización horaria? ¿O a qué estamos jugando con tanta palabrería? Puestos a hacer, se lo podríamos preguntar a los portugueses. Mejor que no, se carcajearían.

Una cosa es que haya, siempre los ha habido, sujetos a quienes lo que les molesta es la farándula; eso de que restaurantes, bares, bingos, casinos, cines (los pocos que van quedando) y demás antros de disipación moral y molicie ética, estén abiertos hasta las tantas -que tampoco-. Siempre hubo gente así de resentida y bajuna, y siempre la habrá. Pero que lo digan claro. Porque si no, entonces ¿Qué hemos de entender por «racionalizar» los horarios de urgencias médicas? ¿O de bomberos o policías? Etcétera, etcétera, etcétera…

Pero claro, Mariano se ha de apuntar a lo fashion, porque piensa que lo tiene mal. Y eso es fashion. A partir de las 18h todos a… dormir. Sin televisión, encima, porque tampoco trabajarán los de la tele ¿O sí?. Si como mínimo los del sector eléctrico (nucleares incluidas) siguen trabajando en horas inadecuadas, igual hasta leemos todos algo más; y también es verdad que a más de uno, sobre todo a los que sugieren tales patochadas, les podría resultar de mucho provecho. Según lo que lean, claro.
Y si no hay ni luz eléctrica. Pues lo otro… No hubiere mal que por bien no viniere. A lo mejor se trata de esto. ¿No está tan mal la demografía?

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