dissabte, 8 d’agost de 2015

BIKING AROUD: EL TORREÓN INQUIETANTE Y LAS HISTORIAS DE PIRATAS





41º 09.450´´ N
01º 18.519 E



La mayoría de «masos» de la zona, abandonados o no -hay unos pocos todavía habitados, como el del Mèdol o el de la Creu, más cerca de la «civilización»- disponen de una torre fuerte o torreón. Acabaron sirviendo  de almacén para el grano y otras funciones similares, pero la presencia de matacanes en lo alto nos dice sobre sobre algunos dos cosas: que su función inicial fue otra y la época en que se construirían. Respecto a la primera, no cabe duda que ejercieron una función de refugio contra los piratas berberiscos que hasta los siglos XVII y parte del XVIII asolaron las costas mediterráneas. En cuanto a la segunda, no puedo manifestarme con conocimiento exhaustivo de causa, pero sus orígenes deben perderse en la noche medieval. Creo que este es precisamente el caso del torreón que hoy nos ocupa, cuya diferencia fundamental, a parte de su condición de inquietante, es que aquí no nos las habemos con una masía que tiene un torreón, sino con un torreón que tiene una masía.



Las únicas plazas fuertes de la zona donde refugiarse de los ataques de los piratas si uno no tenía ganas de acabar como esclavo sexual en Argel, en Oran o en cualquier otro lugar del Mogreb, eran Tarragona y Tamarit -con puerto de cabotaje y fortificaciones en la misma línea del mar. Tarragona estaba demasiado lejos, a unos 15 kilómetros, para las comunicaciones de la época, o de las distintas épocas. Tamarit, por su parte, era una villa por entonces mucho más extensa que el perímetro amurallado que se conserva actualmente, con un puerto de cabotaje cuyas fortificaciones llegaban, y llegan todavía, hasta la misma línea del mar. Estaba ciertamente mucho más cerca que Tarragona, a unos 6 km en línea recta de nuestro torreón inquietante y ofrecía un refugio seguro. Pero tenía un problema: estaba en contradirección. Si desembarcaban los piratas y te dirigías hacia Tamarit para refugiarte allí, lo más seguro es que te cruzaras con ellos en el camino. Así que Tamarit tampoco servía.

Lo de la piratería berberisca norteafricana merece un comentario a parte. Afectó durante casi mil años a la práctica totalidad de los territorios cristianos del litoral mediterráneo occidental, hasta que Inglaterra la liquidó a cañonazo limpio después del Tratado de Utrecht, dejándola reducida a dimensiones mínimas y localizada en las propias costas de Berbería o africanas en general. Sólo entonces, habiendo la piratería dejado de ser un peligro, se produjo la ocupación de la costa por parte de sus habitantes, dando lugar a algo muy típico en el Mediterráneo, la villa o ciudad nueva está en la costa, mientras que la antigua y originaria se encuentra más al interior. Y todas las nuevas y costeras datan de la misma época. 

Quedó aún algún resto de piratería, pero muy circunscrito. Como curiosidades, los recién independizados Estados Unidos enviaron una misión de castigo a Trípoli en los años 1803/1804, para vengarse del abordaje de un bajel con bandera norteamericana. También, una de las razones de la guerra entre España y Marruecos 1859/1860 fue el ataque a pesqueros españoles por barcos piratas marroquíes. Pero en ambos casos la piratería ya estaba prácticamente extinguida fuera de sus propia inmediatez geográfica. Los mil años anteriores no  había sido así. A modo de curiosidad, recuerdo que en uno de los libros que Oriana Fallaci «dedicó» al Islam, se pregunta por qué Occidente ha de pedir perdón al Islam por el siglo XIX, si el Islam no lo pide por los mil años anteriores y la cantidad de antepasados nuestros que fueron capturados y esclavizados por ellos. Una buena pregunta, sin duda, pero volvamos a lo nuestro después de este excurso.




Desde muy antiguo, la vigilancia contra la piratería consistía en torreones costeros fortificados que daban el aviso por diferentes medios, según la época -señales luminosas, fuego, ópticas...- al divisar una vela pirata aproximarse. Dichas torres de costa se extendían a los largo de la costa mediterránea. En la zona que nos ocupa, esta función correspondía a la llamada  torre de la Móra, cuya imagen se puede ver al fondo de la foto que sirve de cabecera a este blog. 

Cuando el aviso de que había moros en la costa -de ahí viene la expresión- llegaba al personal, la gente se refugiaba en estos torreones fortificados, y desde allí procuraba resistir. Tampoco es cuestión de imaginarse el sitio de Zaragoza, sino algo de dimensiones mucho más modestas: quince, veinte, a lo sumo treinta piratas en torno a un torreón donde se guarecían acaso otros tantas personas, mujeres y niños incluidos.
Tampoco los piratas disponían de todo el tiempo del mundo. Lo suyo eran las razzias. Y al igual que los leones cazan a la gacela coja, vieja o enferma, los piratas preferían robar rápidamente lo que pudieran, raptar al despistado o despistada que pillaran -mejor despistada- y largarse con viento fresco antes de que llegaran hombres de armas de alguna de las plazas fuertes.




Se preguntarán sin duda qué tiene de inquietante este torreón junto a un mas en ruinas. Su función defensiva y de refugio está clara, así como lo está que algunos «masos» sin torreón son de construcción posterior, ya en el XVIII, cuando la única piratería todavía existente por estos pagos eran los mossos d'esquadra fundados por Felipe V. Sí, ¿no lo sabían? Otro día hablaremos de esto; hoy no toca.

El torreón inquietante está erigido junto a un mas no muy grande en estado de ruina avanzada, según se puede ver en la imagen. No así el torreón, que al menos exteriormente, parece estar en un estado de conservación más que aceptable. Tal vez la parte del edificio que se ve en la foto no parezca tan deteriorada, pero lo está verdaderamente. No he podido acceder a su interior. Tampoco he podido encontrar ningún acceso exterior al torreón, lo cual hace pensar que su única entrada sea a través del edificio en ruinas, probablemente tapiada.

El torreón se erige soberbio por encima de una edificación claramente posterior y en ruinas. Las construcciones anexas, lo que sería la antigua parte habitada del mas, son de dimensiones menores a las de muchos otros «masos» de la zona. Una edificación que en ningún caso parece haber tenido nunca nada de señorial, a diferencia de otros casos. Eso sí, eran tres plantas. Se entra por un pórtico derruido que daba a un patio interior, desde el cual se accedía a la edificación y a otro edificio que sería sin duda el establo. Algo muy común a todas estas edificaciones son los edificios anexos de obra, o que sin ser anexos, están a pocos metros. Pero nada de esto es lo inquietante.



Toda la edificación, con el torreón en cabeza, está construida sobre un promontorio hoy rodeado de masa boscosa. Cabe destacar también, pues, el relativamente amplio campo visual desde lo alto del torreón. Se distinguen perfectamente cuatro matacanes, y si como parece ser, en otros tiempos allí no había bosque, sino acaso cultivos, su visibilidad todavía lo haría más poderoso e imprescindible. Pero lo que se me antoja realmente inquietante es otra cosa. A lo mejor les parece una tontería, pero se la comento igualmente.

Todas las torres fortificadas y torreones anexos a los «masos» de esta zona que he podido ver, y que modestamente aseguraría que son su práctica totalidad, son de base cuadrangular, es decir, cuadrada o algo rectangular. Absolutamente todas. Desde las que se puede ver que en su momento ejercieron funciones de refugio y protección, hasta las que también se puede detectar que, siendo posteriores, su construcción obedeció desde un primer momento a otras finalidades, más relacionadas con la actividad agrícola que con la defensa. Pero, insisto, todas son de base cuadrangular. En realidad, también la torre medieval del arzobispo, en las murallas de Tarragona lo es, igual que la de Minerva, romana y en estas mismas murallas. Excepto en algunas reconstrucciones groseras llevadas a cabo por ayuntamientos incompetentes o por millonarios ignorantes, la mayoría de torreones y torres fortificadas de la zona son de base cuadrangular. Esta, en cambio, es de planta circular. ¿A qué obedece tal diferencia?

En los alrededores sólo hay otras dos torres de planta circular. Una de ellas es una torre de vigía en el castillo de Tamarit, pero no la torre del homenaje, que es cuadrangular, sino otra muy anterior, cerca de lo que fue el antiguo puerto de cabotaje y correspondiente a la primera fase de construcción, datada de los siglos XI o principios del XII. Y la torre de la Móra, claro, pero en este caso entiendo que no se trata de nada significativo, porque estuvo en uso hasta hace poco -la guardia civil la había utilizado para vigilar el contrabando- y ha estado sometida a infinidad de reconstrucciones. No puedo pues saber cómo era inicialmente. Y además, hay otra cosa que es cierta: la mayoría de torres costeras de vigía en el mediterráneo son de planta circular. Así pues, esa no cuenta.

Pero en esta zona, las torres interiores son cuadrangulares, todas excepto esas dos, la conocida de Tamarit y nuestro menos conocido torreón inquietante. No sé... tengo una explicación algo estrambótica que quizás algún día me atreva a exponer sobre los orígenes de este torreón. Sí, ya sé que me dirán que esto es la canícula. Vale, pero de me momento prefiero imaginarlo oteando en busca de piratas y quedarme con su condición de inquietante,




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