dissabte, 13 de juny de 2015

MUNDANEANDO, PODEMIZANDO



Si ayer «ciudadaneábamos», hoy «podemizaremos». La verdad es que cuando uno empieza a oír que si la izquierda plural, que si candidaturas de base, que si primarias a tutiplén y toda esta vieja cantilena, instintivamente hace su aparición la inefable mosca en la punta de la nariz, y el inevitable mosqueo. “Xavier, te están vendiendo fulanismo”, me digo. Porque, la verdad, no es que uno esté por sistema contra la pluralidad en los partidos o en las candidaturas, ni que las bases participen, ni contra las primarias. Pero a medida que te vas haciendo mayor, cada vez parece más claro que aquello que se decía antes, que la izquierda está dividida por ideología mientras que la derecha está unida por intereses, hay que ponerlo, como mínimo, en cuarentena. No por la derecha, sino por la izquierda. Lo de la derecha es de toda la vida; lo de la izquierda también, pero no se da por enterada.

Y luego está lo del entrismo. Lo prometo, sé de un tipo que está apuntado a varios partidos y plataformas con la única finalidad de votar siempre las opciones independentistas. Este domingo votará en la consulta que realiza una de estas formaciones para decidir precisamente sobre el tema. ¡Y pensar que cuando advertía, no hace mucho, del peligro entrista del independentismo en «PODEMOS», tuve que recurrir a la película de George Clooney “Los Idus de Marzo”! ¡Si aquí somos los reyes!

Y en esas está «PODEMOS», en toda España, basta con echar un vistazo a Aragón –con el ínclito Echenique-, a Andalucía, a las fallas que están organizando en Valencia con la O(l)tra, ya veremos si también en Madrid, y cómo no, en Cataluña, donde a ver cómo acaba, si es que llega a empezar, lo de Ada Colau; de momento hasta se les ha ofrecido una monja como cabeza de lista de las autonómicas, para llevarles por el buen camino del independentismo.

La cosa está clara, el debate es por el momio, nada de ideología. Los náufragos de Iniciativa ven la oportunidad de seguir en la brecha que ha daban por finiquitada, la extrema izquierda, de hoy y de ayer, ve la oportunidad de comprobar una vez más como todas sus tesis no resisten la prueba de la verdad, y los independentistas a conjurar el peligro. Lerrouxistas ya se lo han dicho; poco les falta a Iglesias y a Errejón que algunos de sus correligionarios de aluvión le taches de «estalinistas» por no cederles el lugar que las masas, es decir, ellos y sus fantasmagóricas siglas, merecen en las listas.
Si yo fuera «PODEMOS», apostaría por siglas únicas y partido, nada de coaliciones. Y al que le pique, que se rasque. Ya hay demasiado incompetente en la izquierda como para dar ahora pábulo a los que la han acreditado tan sobradamente. Puede que obtuvieran algo menos de votos, pero consolidados; la alternativa es convertir la «cosa» en una jaula de grillos. El debate está servido.

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