dimarts, 26 de novembre de 2013

PREDICANDO SIN EL EJEMPLO



Ahora que parece finalmente que el famoso impuesto sobre las operaciones bancarias lo van a tener las Autonomías -o las autonosuyas, claro-, ya no está tan claro que con este impuesto, la Generalitat de Cataluña, evite robar una paga extra a los funcionarios. Es decir, primero resulta que Cataluña era la única autonomía que para el 2014 iba a confiscar una paga extra entera a los funcionarios. Y eso, cómo no, era culpa de Madrid porque no les dejaba gestionar este impuesto taumatúrgico. Se llenaron la boca asegurando que si les cedían el impuesto, no robarían la paga extra a los funcionarios. Ahora que les dan el impuesto, sin embargo, y por lo tanto deberían cumplir lo prometido, ya no está tan claro.

Pero lo más interesante es lo que se ha publicado recientemente sobre los sueldos de los políticos de la Generalitat y de sus altos cargos. Resulta que la autonomía más endeudada y la que más se ha cebado con los recortes, es la que mejor paga a sus políticos y altos cargos. Una auténtica obscenidad. En realidad, ellos son la obscenidad. Austeros recortadores de los sueldos de los otros, pero los suyos, ahí ya es harina de otro costal: a lo grande y sin recortes siquiera simbólicos. Cada día estoy más convencido que una Cataluña independiente sería una cleptocracia compulsiva.

PEDAGOGÍA DE LA (MALA) EDUCACIÓN


Fueron unas excelentes jornadas sobre educación las que este pasado fin de semana organizó APS-Navarra en Pamplona, y en las que tuve el privilegio de participar. Vaya por delante mi felicitación y mi agradecimiento.
 
Pero de lo que voy a hablar aquí es del que acaso fuera el único incidente resaltable, en ningún caso atribuible a los organizadores, sino a la grosería de uno de los participantes en la mesa redonda que tuvo lugar el sábado, y que desde luego, no era de esperar en todo un  reputado pedagogo y catedrático de universidad del cual diremos solamente que se llamaba como el más pequeño de los hijos de Jacob.
 
El ilustre profesor universitario no se sintió bien, al parecer, una vez constató que entre el público no iba a contar con demasiados adeptos. Porque sin duda no se trataba de que la gente se comportara correctamente -como así fue-, sino de adhesiones incondicionales a la verdad pedagógica absoluta que él representaba. Una verdad sólo al alcance de iniciados y para cuya revelación parece ser imprescindible el anacoluto. Cierto,  su visible mal humor no ayudó a que se le entendiera mejor. Con un lenguaje críptico amparado en el sinsentido y sin prestar la menor atención a lo que el resto de participantes en la mesa redonda, todos ellos gente de solvencia intelectual sobrada, podían argumentar.
 
Tampoco le gustó el título de la mesa redonda: La Pedagogía ¿Freno o impulso? Ni que alguien pueda plantearse razonablemente esta pregunta. No, lo único que pudimos extraer como botín intelectual de sus confusas palabras fue que se abrió una nueva era pedagógica con Freire y, eso también, que hay pedagogía de la escuela, de la calle, de género... Y nada más. ¡Ah! sí, otra cosa, que ellos no tienen la culpa de nada.
 
En conclusión, grosero, ramplón, intolerante, fanático e ignaro. No está mal para un catedrático de universidad.
 
 
 
 
 
 

dijous, 21 de novembre de 2013

¿EXISTE EL PSC?



Yo diría que casi con toda seguridad, el PSC no sabe aún qué quiere ser cuando se haga mayor, pero sí parece que sabe ya lo que no quiere ser: el palmero de Mas y Junqueras. Al menos esto es lo que parece deducirse de los últimos posicionamientos y desmarques que Pere Navarro ha escenificado en relación con el embrollo de famosa consulta por la independencia de Cataluña.

No deja de ser curioso, si bien no tanto en lo que refiere a la posición que hubiera cabido esperar desde un primer momento por parte de una formación política que, al menos testimonialmente, sigue llamándose socialista, sino muy especialmente al dontancredismo que ha ejercido desde los lejanos días en que perdió las primeras elecciones autonómicas frente a Pujol.

Desde entonces hasta prácticamente hace unos meses, el PSC ha estado vampirizado por un pujolismo hegemónico que le inoculó el complejo de no ser lo «bastante» catalán.  Poco importaba que CIU votara, y siga haciéndolo con harta frecuencia, en Madrid con el PP. O que los «intelectuales» nacionalistas hayan urdido un discurso «nacional» repleto de falsedades históricas y de apropiaciones que,  prudentemente, calificaremos de ilegítimas, incorporando a sus alforjas ni más ni menos que a todo el movimiento federalista del XIX -que mutatis muntandi, estaría en las posiciones que hoy serían las que defiende el propio PSC-, o que hasta haya monopolizado la tradición republicana para desembocar en un discurso legitimador del independentismo, sin que desde la izquierda se haya replicado lo más mínimo a todo este constructo ramplón y repleto de sesgos, inexactitudes interpretadas pro domo sua y, en definitiva, de una ideología ramplona que sería al pensamiento lo que la fe del carbonero a la Teología.

Tampoco importó demasiado que en las elecciones catalanas de 1999 y en las del 2002, el PSC se sacara unos cuantos miles de votos a CIU, a la vez que un sistema electoral pensado para el nacionalismo, le otorgara en ambos casos 4 diputados más a CIU que al PSC; o que en el mismo 1999 Pujol formara gobierno con el apoyo parlamentario del PP durante toda la legislatura. Ni que desde siempre, en las elecciones generales ganara el PSC por paliza, incluso llegando en ocasiones a doblar, ni más ni menos, a CIU en votos y diputados. No, ni se supo articular un discurso ni se supo leer la realidad... O no se quiso.

El PSC se mantuvo en su dontancredismo acomplejado, convencido de que sus fracasos en las autonómicas eran debido a sus carencias catalanistas, un diagnóstico tan delirante que hubiera merecido poner de patitas a la calle a todos sus sociólogos en nómina. Y se dedicó a ir promocionando a líderes con este perfil: Las Tura y las Geli, los Nadal, los Elena y los Ros; los tránsfugas Mascarell y Maragall... Los mismos que ahora, al ver derrotadas suspropuestas por un 83% de votos, apelan a su conciencia para insinuar que tal vez voten en contra de su partido. ¡Vaya pájaros! Lo del PSC, desde luego, ha sido un problema de estulticia política como para figurar en los manuales. ¡Y pensar que cuando el primer tripartito alardeaban de ser los domadores que iban a amansar el irredentismo de ERC! ¿Se puede estar más ciego?

Ahora, parece al menos que está reaccionando. Con las encuestas que le sitúan como cuarta o quinta fuerza política catalana. No sé si tarde y mal, lo ignoro, sólo lo podremos saber con el tiempo. Pero al fin parece que reacciona. A la fuerza ahorcan.

dilluns, 11 de novembre de 2013

LA DOCTRINA PAROT O LA NÉMESIS DEL CHAPUCERO



En este valle de bergantes que es la piel de toro, la verdad es que, al final, ni nada es lo que parece, ni lo que parece guarda la menor semblanza con lo que se supone que aparenta. Ahora el gobierno en pleno se rasga públicamente las vestiduras por la sentencia de Estrasburgo sobre la doctrina Parot, según la cual, la redención de condena no puede aplicarse al total de la suma de las penas acumuladas por varios delitos, sino sólo a los años máximos de permanencia en prisión que la ley establece, a saber, treinta. Como resultado de esta sentencia, un buen número de etarras y algún delincuente común están siendo excarcelados.

Nos lo recordaba Manolo en una excelente entrega hace unos días, “Justicia, que no venganza”, a propósito de un magnífico artículo de Ignacio Escobar. Nada más cierto. Precisamente, el concepto de justicia excluye el de venganza. La venganza es personal y, por más fría que se sirva, obedece a la pasión; ya se trate de Edmundo Dantés o de Don Mendo; la Justicia, por su parte, es Derecho y, al menos en democracia, emana de la sociedad que se dota de unas normas de convivencia, prescribiendo y proscribiendo acciones cuya transgresión se penaliza. Justicia es que el Estado dispone del monopolio de la violencia, que ejerce, se supone, precisamente contra estas transgresiones. Otra cosa es que el entramado jurídico esté bien estructurado o que sea una chapuza.

Pero como tantas veces se dice en “El Padrino” cuando a uno le van a dar los papeles, “no es nada personal”. Por eso la justicia es ciega, dicen, porque no trata de singularidades personales, ni de sentimientos ni pasiones, sino sólo de las transgresiones objetivas. Otros dicen que es ciega porque no se entera, pero eso ya es harina de otro costal. Pero lo que no es de recibo, es celebrarla cuando te favorece y denostarla cuando no conviene a tus intereses.

Este es un país de componendas y de apaños. Es decir, de chapuzas. Aquí la Ilustración pasó de largo dejando sólo rudimentos. Aquí se hicieron unas leyes permisivas y garantistas al máximo, a la vez que el propio Estado organizaba cuadrillas de sicarios cuyo comportamiento no difería en nada de los grupos a los que combatían. Si, cierto, todos los estados lo han hecho alguna vez, pero no se lo encomendaban, como aquí, a rufianes ludópatas y puteros... Un fiasco monumental  que acabó con ministros y altos cargos de seguridad en la cárcel.

Vamos, que nos gusta presumir de tener el sistema penal más «avanzado» de Europa, pero luego, cuando la cosa no funciona, tiramos del apaño. Y así un buen día resultó que había un tío con tropecientos años de pena de cárcel con varias condenas por delitos de sangre –un tal Parot, mercenario francés al servicio de ETA-, que en aplicación estricta de la remisión de condena, iba a salir a la calle sin haber cumplido el máximo de 30 años establecido por la ley. Y de nuevo la componenda y la chapuza. Pues nada, para que “éste” no salga de la cárcel, hacemos que la remisión de condena sea sobre la totalidad de la pena –los tropecientos años- y no sólo sobre el máximo de treinta que estaba hasta ahora establecido. Tiempo después, con de Juana Chaos, el mismo bochorno jurídico, se hace una ley ex professo para un tío. Nada, a tirar palante y al que objete que esto es una chapuza que contradice el corpus jurídico penal español, se le cuelga el sanbenito –otra de las grandes aficiones patrias- de proetarra y punto.

Y ahora, cuando el Tribunal Europeo de Estrasburgo nos ha recordado lo que es un estado de derecho, salen Ansar, Tristón y demás patulea, atizando el escabroso fuego de las pasiones más primarias, soliviantando al personal contra Europa y contra el gobierno “títere” que la obedece «sin rechistar»; y el gobierno, claro, a hacer confesión pública consternación y repugnancia por la sentencia; que si van a mirar la forma de no aplicarla, que si esto, que si aquello… Hasta se permiten manifestarse abiertamente contra la decisión de la Audiencia Nacional por la reciente excarcelación de 9 etarras, acordada ni más ni menos que con el voto de calidad de uno de los magistrados que más ha hecho contra ETA, Grande Marlaska, ayer héroe, hoy villano.

Se lo dijo De Gaulle a los pieds noirs que venían de la Argelia descolonizada: "A veces, hay víctimas históricas". Y toca apechugar. Porque una minoría, por más justamente que esté resentida, no puede hipotecar a todo un país. ETA ha sido derrotada militarmente, y lo que procede ahora es saber ganar, algo a lo que parece que algunos no están dispuestos. Las víctimas y familiares del terrorismo tienen, ciertamente, todo el derecho del mundo a protestar, como las víctimas de la dictadura. Pero que políticos en activo o con vocación de activos, se estén apuntando al linchamiento mediático de los magistrados de Estrasburgo o de Grande Marlaska y la Audiencia Nacional, es de una irresponsabilidad torticera que les descalifica como políticos. Aquí, algunos parece que todavía no han entendido que aquello de DURA LEX SED LEX, reza para todos.
A mí, desde luego que no me hace ninguna gracia que ciertos tipejos salgan a la calle, pero entonces, no haber sido tan chapuzas en su momento. Presumir del sistema penal más permisivo y garantista de Europa tiene su precio. Estrasburgo nos lo ha recordado.