dilluns, 29 de desembre de 2014

TODOS CONTRA PODEMOS



No le gustó a Mas esto de que Pablo no se iba a abrazar ni con él ni con Rato. Con tanta onfalocracia hasta se pensaban que la izquierda eran las CUP o el camarada Herrera. En realidad, los que sí se abrazarían a la que empezaran a ponerse las cosas serias, es decir, a peligrar ciertas prebendas y los pingües negocios que comportan,  serían precisamente Rato y Mas, como lo hicieron sus abuelos en el 36… y tantas otras veces. Y por cierto, para proponer lo que sugiere PODEMOS, no es que haga falta precisamente ser de izquierdas. Incluso siendo de lo más indulgentes, diríamos que puede que sea condición suficiente, pero no necesaria.

Por lo demás, es francamente interesante desde el punto de vista antropológico la reciente actitud de linchamiento a PODEMOS desde las filas nacional-independentistas. Y digo antropológicamente por no decir psiquiátricamente, que es lo que debería haber dicho. Porque más de uno está deseando que lo de PODEMOS acabe como aquel chiste malo, que va uno y le cuenta al amigo que ayer, volviendo a su casa, se encontró con unos matones que le estaban dando las del pulpo a un tipo que se revolvía en el suelo. ¿Y qué pasó? le pregunta el otro. ¡Vaya paliza que le dimos! responde...

Porque en realidad, lo que está diciendo PODEMOS es lo más sensato que se puede decir, al menos desde los mínimos requeridos de respeto a las reglas democráticas para que a alguien se le pueda llamar demócrata. ¿Dice usted que tiene al pueblo catalán detrás reclamando la independencia? Bueno, comprenderá que tendremos que cambiar la Constitución para que esto se pueda comprobar… Es decir, lo que PODEMOS está diciendo que se ha de hacer es lo que Rajoy hubiera tenido que hacer desde el primer momento que empezó todo este embrollo: si hay un problema en Cataluña y la Constitución no puede darle respuesta, se cambia la Constitución. Y tema desactivado, sin más.

Pero curiosamente, resulta que esto no lo quieren ni los unos ni los otros, ni Rajoy ni Mas, ni sus respectivos edecanes y correveidiles. Los (h)unos porque no cabe en la Constitución y con eso basta para acallar a las turbas; los (h)otros porque no la reconocen, ni a ésta ni a ninguna que no sea la «suya»: el Volksgeist está por encima de cualquier democracia.
Lo dije hace tiempo, lo que más nerviosos pone a los independentistas es precisamente lo razonable, en el sentido democrático del término... y lo inteligente. Pero claro, con lo bien que se lo estaban pasando entre enroques constitucionales, referéndums de barbacoa, y mientras tanto el personal entretenido, ha tenido que ser PODEMOS el que les ponga nerviosos a (h)unos y a (h)otros, diciendo lo elemental, lo sensato… Sobre todo por lo del desabrazo. Perdón, los desabrazos. Por esta vez ¡bien por PODEMOS!

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