divendres, 12 de setembre de 2014

REFLEXIONES PARA DESPUÉS DE LA "V"


 





 

 
Las correas de trasmisión constituidas desde los poderes públicos como plataformas de agitación y movilización social independentista, están dirigidas por desequilibrados mentales. Esta es la única conclusión a la que se puede llegar después de haber visto y escuchado la arenga que ayer realizó esta perfecta síntesis entre Pedro el Ermitaño, Savonarola y Torquemada, que es la presidenta de la ANC, Carme Forcadell. Dijo William Faulkner que se puede luchar contra la ignorancia, contra el fanatismo y contra la intolerancia… por separado. Si vienen a la vez y se quiere conservar la salud, lo más sensato es poner inmediatamente los pies en polvorosa. Si tenía razón, lo mejor será empezar a aplicarnos rápidamente el cuento.
Como siempre en estos casos, seguimos con la guerra de cifras respecto a la participación en la “V”. Mientras los organizadores y los poderes públicos catalanes hablan de un millón ochocientas mil personas, la delegación del gobierno lo deja en quinientas mil. Una diferencia muy sensible, sobre todo, si tenemos en cuenta que con los medios hoy en día al alcance de casi cualquiera, se trata de una operación bastante fácil. Calcúlese la superficie que abarca la concentración, dedúzcase la no ocupable y multiplíquese por el coeficiente de concentración persona/m2 –esto, con fotos aéreas es perfectamente posible-, y ya tenemos una cifra razonablemente aproximada que, hasta nos atreveremos a aventurar.
Los dos tramos de la V abarcaban una distancia de unos 11 kilómetros, desde la Plaça de les Glòries hasta las plazas Pius XII  y Cerdà, a lo largo de la Diagonal y la Gran Vía, respectivamente. El grueso de la participación se dio desde la Plaça de les Glòries hasta Francesc Macià y Plaça Espanya, unos 7 kilómetros. El ancho de ambas vías en estos tramos es de 50m. Tenemos, pues, que la superficie total –ocupable y no ocupable- es (70.000m x 50m.) de 350.000m2. Las imágenes y fotos aéreas que se han difundido -me remito a TV3- indican claramente que la concentración ocupaba, en el mejor de los casos, la mitad del ancho la vía, y eso sin contemplar los claros que se percibían entre los distintos tamos. Pero aceptemos una concentración humana, ininterrumpida y homogénea, de 25m de ancho a lo largo de 7 kilómetros, lo que arroja una superficie total de 175.000m2.
La concentración  máxima de personas por metro cuadrado se calcula entre 2 y 4. En los tramos que nos ocupan, tratándose de una concentración, no de un recorrido, y a juzgar por lo visto, estaríamos, como mucho, entre 2 y 3 personas por metro cuadrado; vamos a asumir 2.5, lo que significaría que cada persona ocupaba un  lebensrau de 0.4m2. No se puede ser más generoso. Pue bien, esto nos daría la cifra de (2.5 x 175.000) 437.500, pongamos 450.000 personas. En los 4 kilómetros restantes, la densidad era, a ojos vista, mucho menor, y el espacio de amplitud de la vía ocupado, también. Si, aun así, mantenemos la misma anchura ocupada y reducimos el coeficiente persona/m2 a 1.5, obtendríamos (1.5 x 4000 x 25) la cifra de 150.000  personas. Sumadas a las 450.000 anteriores, el total de asistentes a la “V” nunca habría superado las 600.000 personas.
En cualquier caso, el independentismo sigue teniendo tirón. Cierto que desde todos los medios se invitó, arengó y presionó para asistir, y que toda la logística de la Administración se puso al servicio de la “V” –los tiempos en que los noticiarios de TV3 eran lo más parecido en España a la BBC, quedan ya muy lejos-. Y es cierto también que, si yo fuera de los organizadores, no me sentiría nada satisfecho. Porque no sólo se puede detectar un cierto estancamiento en lo referente a conseguir la masa crítica necesaria para el proyecto -siguen estando todos los que son, y todos los que son, están- sino incluso un cierto reflujo. Seguimos en una división en dos bloques, uno independentista, activo y militante, hegemónico y con todos los medios logísticos y propagandísticos a su disposición, pero estancado, y otro bloque no independentista, mayoritario, constituido más o menos por el resto de la población, incluyendo a los cada vez menos “no sabe, no contesta” de las encuestas, que es, a su vez, disperso y heteróclito en función de su propia naturaleza y, por ello, sólo identificable como no-independentista, pero poca cosa más.
Una muestra de ello es la escasa participación de la concentración en Tarragona, auspiciada por la SCC –Societat Civil Catalana-. Aun siendo a mi juicio dicha plataforma la más seria de cuantas han aparecido –es, como mínimo, la más plural y razonable en sus planteamientos-, apenas consiguió agrupar unos pocos miles de personas: 3500 según los mossos d’esquadra, 7500 según la policía municipal. Ahora bien, si la mayoría de la población catalana no es independentista, y todo parece indicar que los independentistas van a por todas ¿cómo se puede explicar tan exiguo seguimiento?.
La respuesta a esta última pregunta es ciertamente muy compleja. Aquí me limitaré a esbozar algunos apuntes. Acogiéndose a un cierto victimismo, se acostumbra a explicar a partir del auge independentista, que sería, a su vez, la secuela de los 30 años de hegemonía nacionalista que habría estado preparando el terreno. Presión social, miedo a significarse y a verse estigmatizado, acomplejamiento, el silenciamiento y el ninguneo a que las opciones no nacional-independentistas se ven sometidas por parte de los medios, cuando no la simple descalificación de demonización por botiflers o «españolistas»…
Sin que sean por ello necesariamente falsas, me parecen insuficientes y de muy poco calado. En mi opinión, la razón profunda de tan escaso seguimiento radica en la naturaleza heteróclita de las distintas posiciones que, simplemente, coinciden en no ser independentistas –como podrán coincidir en que la raíz cuadrada de 16 es ±4-, pero en nada más. Y el sesgo que, por regla general, ha sido característico de la mayoría de estos movimientos, partidos y plataformas varias, ha condicionado su escaso eco entre la población. Algo que, a mi entender, es deudor de la secular ceguera y displicencia con que desde España se ha abordado el tema catalán.
Digámoslo claro, ser no-independentista no implica abrazar la bandera española y pasarse al otro nacionalismo. Y la retranca de la sociedad civil catalana en este sentido, con su consiguiente refractariedad a ciertos cantos patrios, puede ser tan fuerte como su no-independentismo. Y que desde demasiadas opciones se esté vendiendo un españolismo tan recalcitrante, irredento y energumenesco como el independentismo de las Sras. Forcadell o Casals, o incluso más peligroso, es algo más que una sospecha, es una certeza. Porque de enfrentamiento entre dos nacionalismos se trata. Y en estas tesituras el no nacionalista queda irremisiblemente atrapado entre los voceros de los beocios.
Si algo queda de una sociedad catalana que ha sido la más avanzada de España, es precisamente esto: la reluctancia a las arengas y una civilidad que los fanatismos y los extremismos precisan erradicar porque son el mayor obstáculo para la realización de sus designios. Si tuviéramos que juzgar por los resultados obtenidos, a tantos conspicuos tertulianos, presidentes autonómicos y otros variopintos personajes de toda laya y jaez, por sus  manifestaciones y acciones en relación al hecho catalán, diríase que están a sueldo del independentismo. O que, como se decía antes, son sus aliados objetivos.
Me pregunto cuánta gente en Cataluña no se habrá hecho nacionalista e independentista siguiendo aquella frase atribuida a Cicerón: “Prefiero equivocarme con Platón a tener razón con «esos»”. Irracional, qué duda cabe, pero es preferir Guatemala a Guatapeor, y eso es humano. Mientras no ser independentista implique tener que envolverse en la bandera rojigualda, se tratará de un problema de identidades simbolizadas. Y en esta trifulca, el no-nacionalismo tiene muy poco que decir, porque su discurso es otro. Pero este discurso, hoy, sigue sin tener voz.
Otra consecuencia que se desprende de este último 11 de septiembre, es que el Sr. Mas está pillado por los huevos. Así de claro. Decidió sembrar vientos y está recogiendo tempestades. Ha dicho en privado que la consulta no se celebrará, pero en público sigue tensando la cuerda… porque no puede hacer otra cosa. Ya no depende de él. Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras, y su incontinencia, verbal y mental, le ha llevado hasta al cul-de-sac en que ahora se encuentra, sin aparente solución de continuidad. Que él y su equipo son una caterva de mediocres y corruptos cuya ramplonería política e intelectual azora, es algo evidente; que se han apoyado en fanáticos dementes que les han robado la cartera, también. No es mala suerte, es que son, simplemente, malos de solemnidad.
¿Y ahora qué? Esta es la gran pregunta. Mas sigue porfiando por una consulta que sabe que no podrá celebrar, porque el Estado se lo impedirá. Además, la exigencia de las masas ayer era la independencia, no el mero trámite de una consulta que dan por ganada de antemano sin tan siquiera contemplar que fuera de otro modo. Si no hay referéndum, entonces, declaración unilateral de independencia. Esta es la posición de ERC y de las plataformas que el Sr. Mas auspició para que lo enaltecieran a mayor gloria suya.
¿Elecciones anticipadas con un frente independentista que anunciara la proclamación unilateral de obtener mayoría absoluta? Es una posibilidad que dejaremos para el final. Puede que haya elecciones anticipadas, casi seguro, diría, pero dudo mucho que se produzca dicho frente o coalición, tanto por parte de CDC como de ERC. Convergencia se está hundiendo, víctima de su incompetencia y de sus corruptelas. ERC sería, casi con toda seguridad, la fuerza más votada. ¿La distribución de las listas se haría de acuerdo con la situación actual, o en base a las prospectivas electorales? ¿Sería Mas el cabeza de lista o el Sr. Junqueras?
Si CDC y ERC concurren por separado, pero con programa independentista ambos y recogiendo la promesa de declaración unilateral de independencia, dejando de lado que ello sería bastante absurdo y difícil de entender para buena parte del electorado independentista, CIU se desploma y ERC gana las elecciones, pero a mucha distancia de poder articular una mayoría absoluta para la declaración unilateral. Por otro lado, está por ver qué resultados obtendrían las otras formaciones, tanto las independentistas como las que no lo son. Puede que Duran Lleida y UDC decidan de una vez qué quieren ser cuando sean mayores, y esto podría significar un batacazo definitivo para Mas y CDC. Por su parte, entre la llamada izquierda, ICV-EUiA tiene una dirección que apuesta claramente por la independencia, pero su electorado no. Y esto puede ser especialmente significativo si contemplamos la irrupción de PODEMOS, que podría barrer literalmente del mapa a la casta de ICV. PODEMOS dice estar por la consulta, pero no por la declaración unilateral… ya veremos. Las CUP pueden verse también afectadas por el fenómeno PODEMOS. Fenómeno, por cierto, de matriz claramente española y hasta, para ser más precisos, madrileña.
El PP no parece que arranque, lo cual es muy normal y sobran razones para explicarlo que, de tan evidentes, obviaremos. C’s acaso mejore, pero no mucho según las encuestas, respecto a su situación actual. Queda el PSC-PSOE, que sigue sin vivir en sí, aunque ya no muy alta vida espere…  a poco que sea consciente de su situación. Un partido, este, especialista en desaprovechar oportunidades históricas. Con la deriva independentista de Mas, y de haber tenido un mínimo de talento político, hubiera podido recuperar posiciones y hasta constituirse en alternativa a los despropósitos independentistas, pero sigue incapaz de articular un discurso mínimamente coherente y, a la vez, sugerente. En cualquier caso, no parece que en este escenario se diera una mayoría suficiente para proclamar unilateralmente la independencia. Y si se convocan elecciones en estas circunstancias, CDC sabe que se verá arrojada al Hades… y desposeída de sus sillones oficiales. Tema, por cierto, nada baladí.
Puede que ante expectativas tan poco halagüeñas, el Sr. Mas opte por prolongar su agonía y la de su partido, con el apoyo puntual, acaso del PSC –ya se lo ha ofrecido- o incluso del PP, que no se ha mostrado renuente a ello. Eso sí, con la condición de que abandonara sus veleidades independentistas. Difícil, pero no impensable. Una variante de este mismo escenario sería que se facilitara con la substitución del Sr. Mas y su equipo, que se irían a su casa, por dirigentes más moderados y no contaminados por el fiasco del referéndum. ERC y la mayor parte de los asistentes a la concentración de ayer, montarían en cólera y se echarían al monte, con lo cual se consumaría su viaje sin retorno hacia la batasunización. La trama de complicidades urdida por el nacionalismo hace que cualquiera de estos dos escenarios se me antoje muy difícil, pero no imposible. Algo menos si se pudiera presentar algún activo, aun testimonial, ante la población más moderada, lo cual requeriría de la complicidad del gobierno español.
Si por el contrario, y aunque no esté nada claro que CDC+ERC –“Mas & Junqueras”- sumaran linealmente sus votos en el caso de ir en coalición como frente independentista, sí existe la posibilidad de que, con un 35% de votos o poco más, y debido a la dispersión del voto en las otras formaciones, pudieran alcanzar una mayoría absoluta que les permitiera la declaración unilateral de independencia. De ser así, el conflicto estaría servido. Y  las consecuencias que acarrearía, totalmente imprevisibles.
 

 

5 comentaris:

  1. Prodigioso artículo de opinión lleno de objetividad (se nota por todos los adjetivos calificativos que ayudan a la reflexión detenida que desea provocar el articulista en sus lectores ) que nada tiene que envidiar a los de otro prestigioso ponderador catalán como es Paco Marhuenda. Es de bien nacidos el ser agradecidos. Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón

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  2. Pues eso... Que me asocie usted ni más ni menos que con Marhuenda indica muy claramente el paupérrimo universo conceptual en que se mueve usted. Enhorabuena por su sagacidad. ¡Ah! y eso sí: Santa Llúcia li conservi la vista.

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  3. Perdone, como usted no quise ofender ni tampoco asociarlo a nuestro Paco, solamente ponerlo a su altura, dado su elevada crítica a la Sin-razón pura. Que su argumentario ecuánime, reflexivo, equidistante, prudente y complaciente le acompañe en su vacío ideológico a su distopía.

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  4. Será "su" Paco, en todo caso, cuyo argumentario se parece al suyo (?) en tantas cosas, sólo que multiplicado por menos uno, como la excéntrica equidistancia en la cual, no dudo que de buena fe, cree usted estar situado.

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  5. Bueno, Xavier, pues parece que no vas desencaminado. Basta leer estos dos comentarios anónimos. Un abrazo.

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