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dissabte, 19 de juliol del 2014

INSTANTÁNEAS ESTIVALES (19-07-2014)






El gran problema del nacionalismo español consiste en su discontinuidad histórica. Empezó siendo de inspiración francesa, reivindicando la nación política frente absolutistas, legitimistas, carlistas, clérigos y caciques locales, hasta que entre todos éstos le robaron el nombre y se lo quedaron para sí. Y como no sabían qué hacer, miraron hacia Alemania, cuyo Volkgeist impostaron en forma de unidad de destino en lo universal, en una apaño acorde a su naturaleza intrínsecamente cutre y chapucera. O sea, distintos perros, con distintos collares, diciendo lo mismo, con sentidos ocasionalmente similares, pero con distinta referencia.

No pudiendo ya reivindicar grandezas internacionales, ni dar con enemigos exteriores de su escasa talla, pero precisando aún su razón de ser de un enemigo que justifique tanto celo vigilante y tanta bellaquería, lo buscaron en el interior. Y a falta de judíos o moriscos -expulsados cuatro y tres siglos antes, respectivamente- se tiró de ciertas miasmas carlistas, transubstanciadas en catalanes y vascos, así como de republicanos y masonerías varias, a su vez desposeídas víctimas del latrocinio a que más arriba aludíamos. Y eso, así tal cual, es España.

divendres, 18 de juliol del 2014

INSTANTÁNEAS ESTIVALES (18-07-2014)




 


Ayer, en TV3, espectáculo mediático en torno a la crisis del PSC, un tema en el que tan irresponsable como sañudamente, le gusta cebarse al nacional-pesebrismo independentista. En el plató, los paniaguados de siempre, dispuestos a proceder a la ejecución de un Iceta que, al final, declinó tal honor y prefirió grabar la entrevista antes de que los leones saltaran a la arena.

Los tópicos de siempre, cada vez más manidos, más tópicos, si cabe. Intelectualmente negligible y políticamente sesgado, con una sola nota exótica, acaso una graciosa concesión al pluralismo por parte de sus altezas mediáticas, la de Xavier Sardà. Lo único que valió la pena del programa fue precisamente cuando afirmó, cabreado y criticando las etiquetaciones, que lo que ocurre hoy en día es que, si no eres independentista, entonces eres un facha.

Rubores ruidosos y sonoros silencios; acuerdo unánime en la impertinencia y el mal gusto de tal afirmación entre el resto de presentes, incluida la timorata reconvención de la presentadora. Algo así como, sin decirlo, indicar claramente que se piensa como cierto: "Sí, es verdad, pero decirlo públicamente es de mal gusto, porque el que no es independentista, por algo será...".