dimarts, 16 de febrer de 2016

Guripas desencadenados



El concejal de seguridad del Ayuntamiento de Madrid y el director de la policía municipal, han tenido que refugiarse hoy en un bar huyendo de la turba de agraviados guripas que los acosaban poniendo en peligro evidente su integridad física. La caterva de escrachers estaba formada por policías municipales concentrados –ignoro si legalmente o no-, que protestaban contra la decisión de suprimir unas unidades antidisturbios de dicho cuerpo de policía municipal.

En el transcurso de estos incidentes, uno de los guardianes del orden –imagino que fuera de servicio- zarandeó a una periodista que estaba filmando con el móvil la escena de la persecución –en el mejor estilo de los linchamientos del Far West-, le arrebató el terminal y lo rompió. Mientras tanto, los colegas de los manifestantes que estaban de servicio y uniformados, aplaudían a estos vándalos enseñoreados de la calle que les corresponde proteger.
Ignoro si la disolución de estas unidades centrales de seguridad es procedente o no. Ahora bien, si los energúmenos que aparecían hoy en la concentración y amago de linchamiento, son los miembros de dicho cuerpo, entonces su disolución está plenamente justificada. Y la apertura de los correspondientes expedientes disciplinarios, también. Entre otras razones, porque todo apunta a que los métodos de que deben servirse cuando están de servicio, serán sin duda los mismos que hoy estaban poniendo en práctica.

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