dijous, 13 de novembre de 2014

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y EL CID EN GEORGETOWN

 
 

 

Iba a hablar de la inteligencia emocional a raíz de un reportaje que hoy se ha emitido en los informativos de TVE mediodía. Iba  a decir que, con toda honestidad, no creo que ningún tratado de inteligencia emocional haya añadido más de cinco céntimos a lo que ya dijo Aristóteles –Ética a Nicómaco- sobre tal tema antes de que mereciera tal nombre. Iba a decir que las escenas de vídeo-reportaje hablan por sí mismas y que introducir una materia obligatoria y evaluable en Primaria sobre empatía e inteligencia emocional me parece mucho peor que una estupidez: un fraude mondo y lirondo. Pero hay algo que me parece más importante, así que la cosa no irá de inteligencia emocional.

El vídeo empieza con un «experimento» –desprovéase al término de cualquier contenido científico- educativo que se está haciendo en Canarias con niños y niñas de Primaria, consistente en impartir una materia de educación emocional y empatía. Obviamente, se destaca la superioridad de este tipo de «aprendizajes» sobre la impartición «tradicional» de contenidos como, por ejemplo, las tablas de multiplicar… Faltaría más.

Las escenas hablan por sí mismas… Una vez hemos visto cómo se enseña educación emocional en el aula y un par de apariciones de las «expertas», la primera parte concluye con la voz en off informando a la audiencia que el objetivo de todo el circo es ayudar a los niños a caminar en el resto de áreas de su educación y de su vida. Estamos en el minuto 1:29 (Dura sólo 2:30, que nadie se alarme).

A continuación, para evitar tal vez que algún incauto no fuera a creer que todo es «emocional», sino que también hay cosas «emocionantes» y sumamente útiles, se nos informa que en la Complutense de Madrid hay una materia de «Física de las nubes», en la cual se explica que lo que en realidad nos parece un montón de algodón son cristales de hielo suspendidos en la atmósfera… Pues sí, oiga, muy interesante, pero qué mal estamos si esto se ha de explicar en la Universidad; a mí me lo explicaron en Primaria, claro que no tuve educación emocional... Pero me voy del tema, prometí que no hablaría de educación emocional. Y lo prometido es deuda. Lo bueno viene precisamente poco después.

Atención al minuto 1:52. “Si caminamos por el extranjero…” por Georgetown, se nos dice mientras discurren las imágenes de peatones andando por tan idílico lugar,  sabremos que en la Facultad de Psicología de dicha localidad se imparte una materia denominada «Arte de caminar». Y aquí viene lo bueno. Estábamos en Georgetown ¿verdad?, o eso nos dijeron. Pues adivinen lo que aparece después de un brevísimo recorrido de la cámara que filmaba a los caminantes norteamericanos: el monumento al Cid Campeador en la ciudad de Burgos. Minuto  2:02.

Al principio no me lo creía. No es posible, pensé. ¿Será que hay una réplica del monumento en Georgetown? ¿La regalaría Ansar? Bueno, al fin y al cabo también en el Metropolitan de Nueva York hay un duplicado del retrato ecuestre del Conde-duque de Olivares, de Velázquez…

Pero al congelar la imagen y escudriñarla detenidamente, se puede leer muy claramente en la fachada del edificio de la plaza: “Teatro Principal”. Pues sí, ahora ya no hay duda, no estábamos en Georgetown, sino en Burgos. Y de nuevo, resulta que dicha estatua también me la enseñaron en Primaria. Al director del video-reportaje me temo que no.

Aunque, bien mirado, no deja de ser una feliz coincidencia que tan engañoso sea el mensaje del reportaje como las imágenes que muestra.
 
El vídeo-reportaje AQUÍ

 

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