dijous, 18 d’agost de 2016

¡Hasta siempre, Capitán!

 
 


Murió ayer. Se llamaba Víctor Mora y fue el creador del Capitán Trueno. Durante muchos años firmó como Víctor Alcázar, que más que un nombre artístico fue «contranombre de guerra» para poner sordina a su militancia clandestina y a su condición de expreso político en una lista negra de la que se aprovecharon los de siempre. No fue el único en sufrirlo, Marcial Lafuente Estefanía, por ejemplo, había sido general del ejército republicano durante la guerra civil y también lo padeció.

Dicen algunos que todo gran lector ha padecido en su infancia de algún forzado período de reposo que inicia en la lectura para combatir el aburrimiento, y que el vicio se queda pegado al alma. Una perversión, vamos, al menos en el sentido originario del término: desviación de los fines naturales. Ellos sabrán, los rousseaunianos…

Por mi parte, obviando por supuesto lo de «grande» y quedándome en mero «lector», puede que algo haya de esto. Me aficioné al Capitán Trueno con motivo de un forzado período de reposo que tuve que guardar durante tres o cuatro meses debido a una fea fractura de fémur que sufrí a los ocho años. Alguien me trajo un ejemplar una revista juvenil con distintas historietas de cómic de aventuras, humor y reportajes; un magazine, que diríamos hoy. Se trataba de «El Capitán Tueno (EXTRA)». Y así me enganché. Lo demás vino solo.
El Artículo completo, aquí.

 

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