dilluns, 20 de març de 2017

Epistóratas IV (y final)



No deberíamos olvidar que democracia es un estado o disposición ética, así como, precisamente por serlo, una forma determinada de encauzar conflictos de intereses a partir de la composición de minorías y mayorías en torno a ellos. Y estos conflictos de intereses se agrupan en torno a colectivos y sectores según las distintas categorías alrededor de las cuales convergen estos grupos, cómo perciben estos intereses, su capacidad de presión, su influencia...
De la percepción que un individuo pueda tener de su posición dependerá tal vez el sentido de su voto. Si es un ignaro, corre ciertamente un mayor riesgo de equivocarse y pronunciarse contra sus intereses objetivos, y será sin duda más manipulable. ¿Pero tenemos alguna garantía de que el instruido, aunque tal vez no se equivoque y precisamente por esto, votará atendiendo a un bien universal que acaso entre en conflicto con sus intereses objetivos como miembro de una determinada élite o como ciudadano individual?
 
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