dissabte, 18 de gener de 2014

FELONÍA Y DESFACHATEZ



Cuando se diseñó lo que iba a ser el belén catalán, alguien cayó en la cuenta que tambien tendría que haber una izquierda. Y eso era complicado, porque como ya les había dicho Einstein, durante su estancia en Barcelona, a unos nacionalistas que se le presentaron como también de izquierdas “Thas past nicht züzamen”, o lo que es lo mismo: ambas cosas no se pueden dar a la vez.

Que el PSC tiene de socialista más bien poco, o nada, es algo fuera de discusión; pero que ahora se le esté denostando por su voto contra la consulta ayer en el Parlament de Catalunya, a la vez que todos los medios de comunicación se lanzan a enaltecer a los tres diputados que rompieron la disciplina de voto, alineándose con el bloque independentista, esto, la verdad, no es que sea de un cinismo similar a la afirmación de Mas según la cual el 80% de la población catalana quiere la independencia... Es mucho peor, es una demostración de mala fe que sólo su propia estupidez les impide ver hasta qué punto se están poniendo en evidencia. La especialidad de la casa independentista ha sido desde siempre urdir falsedades como realidades, para luego rasgarse las vestiduras culpabilizando al que siempre fue como él nunca dijo que fuera.

Defender el derecho de estos tres diputados a votar según su conciencia -en el supuesto que tengan- y hurgar en la herida del PSC es, con franqueza, y digamoslo así, muy partidista y escasamente "patriótico". Baste imaginar que hubiera sido al revés. Es decir, que el PSC en su Consell Nacional hubiera aprobado por una mayoría del 80% votar a favor de la propuesta de "Mas &Junqueras" y tres diputados hubieran desobedecido votando en contra y alineándose con el PP y Ciutadans. ¿Qué hubieran dicho entonces los domeñados medios abonados al pesebre de la subvención, de estos tres diputados socialistas que hubieran votado contra la decisión del órgano legítimo de su partido? Por desgracia, no es muy difícil de imaginar. Pero es que la cosa no se acaba aquí. Ni su cinismo, desde luego, tampoco.

A ver si nos entendemos. Las reglas del juego son las mismas para todos y vienen dadas de antemano. En un sistema de listas cerradas, un diputado electo lo es directamente a través del partido o formación bajo cuyas siglas concurre. Que el mecanismo de designación de los candidatos sea democrático o una merienda de negros no es algo que ahora mismo sea significativo. Se votan unas siglas y punto. Por lo tanto, las decisiones se toman colectivamente y en grupo, por mayoría. Una vez más, que estas decisiones se tomen votando a la búlgara o no, tampoco es algo que nos afecte en este tema de los diputados felones. Porque en todo caso, los mismos tejemanejes búlgaros que ahora pretenden denunciar son los mismos que les auparon a unas listas en que acaso no hubieran estado de haber mediado un proceso interno democrático: ni la señora Geli ni sus otros adláteres. El único que con toda probabilidad hubiera estado es precisamente el que prefirió renunciar a su condición de diputado antes que romper la disciplina de partido.

Si en otro tipo de listas electorales la cosa funciona de otra manera, eso es harina de otro costal. Aquí está muy claro que el PSC, pese a sus derivas y sus inconsecuencias, nunca ha sido independentista ni partidario de acciones unilaterales que vulneren la legalidad vigente. Y si alguien quiere pensar que esto es una forma elusiva de decir no al referéndum y no a la independencia, pues que lo piense. Pero que ahora se esté planteando expulsar a estos felones que ni siquiera tienen la intención de devolver sus acta de diputados es lo más normal.

No sé si el PSC está todavía a tiempo de corregir su deriva, recuperar la confianza de su antiguo electorado y convertirse en una alternativa a la demencia política del Sr. Mas y compañía. Ya digo, no lo sé y desde luego que, en el mejor de los casos, lo veo muy, muy difícil. Pero una cosa sí tengo clara, si no lo hace ahora, y eso pasa por expulsar a esos tres diputados felones, cueste lo que cueste, entonces seguro que no lo conseguirá nunca. Si no expulsa a esos tres, el PSC está definitivamente muerto; si los expulsa, ya veremos...


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