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dimecres, 19 d’abril del 2017

Todos con ESO (E pluribus unum)



La guerra contra el fracaso escolar acaba de experimentar un avance decisivo. Un nuevo Real Decreto establecerá que ya no será necesario aprobar la ESO para obtener el título. El fracaso escolar tiene los días contados y vamos a ser la envidia del mundo. Es la solución final que, con tanto debate teórico y académico, no nos habíamos percatado hasta ayer que estaba al alcance de la mano. Bastaba con poner manos a la obra.
Una vez más, España se ha superado a sí misma y sin duda se convertirá muy pronto en el modelo educativo a seguir para los demás pueblos del mundo mundial, y para escarnio de las naciones que nos difamaron con la leyenda negra. Que se vayan preparando porque ESO no lo va a parar ni PISA ni naide.
Y aprobado por unanimidad: Estado, CCAA, partidos políticos, nacionalismos centrípetos y centrífugos, la comunidad «educativa»… Todos de acuerdo en un consenso nunca antes visto. Cuando se trata de lo esencial, los pueblos de España responden al unísono como una sola voz. E pluribus unum, he ahí la verdadera divisa hispana (...)
 
El resto del artículo, aquí.

dijous, 23 de març del 2017

Estragos educativos y lo que nos espera


Tenía que llegar tarde o temprano, ahora resulta que la Tierra es plana porque lo dice un jugador de la NBA. Dentro de poco, y al paso que vamos, al profesor que intente explicar que es redonda, lo lincharán. Pero, claro, el profesor es solo un mediador, noun transmisor de conocimiento...  Para ir haciendo apetito, aquí unos avances, No sabemos la que nos espera:

http://omicrono.elespanol.com/2016/01/mito-de-la-tierra-plana/
http://www.mundodeportivo.com/baloncesto/nba/20170224/42279769239/irving-la-tierra-es-plana-y-el-fenomeno-de-las-fake-news.HTML
 http://www.mundodeportivo.com/baloncesto/nba/20170320/421041569658/shaquille-oneal-tambien-cree-que-la-tierra-es-plana-por-que.html?utm_source=lavanguardia.com&utm_medium=outbrain&utm_campaign=widget_outbrain

dimecres, 15 de febrer del 2017

¿Martirologio o bufonada?



La verdad es que uno ya no sabe si se las está habiendo con la más redomada de las astucias o con la más vergonzante de las vilezas. En cualquier caso, sí parece que el «procés» se está perdiendo una oportunidad de oro para internacionalizar y difundir la causa indepe en el mundo mundial, aprovechando los torpes errores del contrario. Porque la verdad es que con el proceso chirigota por el referéndum barbacoa, se las están poniendo como a Fernando VII. Y es entonces cuando le atenaza a uno la terrible sospecha de que acaso esta oportunidad de oro se esté malogrando por falta de entusiasmo martirológico en los tres próceres patrios implicados.

No sé a ustedes, pero a uno le cuesta imaginarse a Gandhi alegando ante el tribunal que no era una huelga de hambre, sino que aquel día no tuvo ni para comer; o a Fidel Castro alegando que estaba convencido de que el Fuerte Moncada llevaba años abandonado y que lo suyo fue una partida de caza con unos amigos; o a Nelson Mandela manifestando su profundo respeto por las leyes del apartheid y negando haber tenido la menor intención de transgredirlas, después de liar la que lió…

Y claro, lo lógico era pensar que ahora el «astuto» y sus «astutas» iban a aprovechar la situación para declarar la ilegitimidad de las leyes españolas y su desobediencia a éstas; que iban a dar la cara y que, alto y fuerte, iban a decir que sí, que montaron el referéndum ¿y qué?; que ahí queda eso y a ver si tienen redaños de meterlos en la cárcel; que iban a tener que entrar en la sala esposados y empujados por la benemérita y que estas imágenes se difundirían por todo el mundo como demostración de la opresión nacional que sufre Cataluña, ocupada desde hace tropecientos años por  la fuerzas invasoras españolas. Y que un valiente y dos "valientas" estaban dando la cara por todo un pueblo. Con un par.

Imaginaba asimismo que con esta actitud, el líder y las lideresas, la catalana trinidad «Mas & (Ortega & Rigau)» marcaría el camino hacia la desobediencia inminente que reclaman a los suyos, poniéndose como ejemplo a seguir. Y en definitiva, que iban a reafirmarse en las mismas declaraciones, arengas y bravatas que a diario proferían para enardecer a las masas y conminarlas a la obediente desobediencia debida contra la pérfida España…

Y va y resulta que no, que la catalana trinidad se resuelve en el trío lalalá y que de la tragedia pasamos a la comedia. Porque parece ahora que lo del referéndum fue un malentendido o algo que no iba con ellos, sin que alguno o alguna ni siquiera pasara por ahí. Resulta que el "astuto" alega que no le avisaron de las responsabilidades en que incurría de persistir en un referéndum/mojiganga cuyo mérito se atribuyó jactanciosamente en exclusiva. Al parecer, también ahora resulta que todo fue cosa del populacho y de los voluntarios, que por lo visto abrieron los institutos a martillazos, o quizás, habrá que suponer ante la falta de desperfectos, a la mágica voz del ¡Ábrete sésamo! del celebérrimo Alí-Babá, para improvisarlos como colegios electorales. Y pues eso, que son inocentes, pero no porque no acepten las leyes españolas y asuman orgullosamente haber hecho aquello de lo que se les acusa, sino que fundamentan su inocencia en la negación de haber hecho lo que proclamaron a los cuatro vientos estar haciendo. Lo primero podría ser un juicio político; lo segundo, llámenle ustedes como quieran.

Yo lo llamaría un insulto a la inteligencia, y a los infelices que creían estar obedeciendo el mandato de unos líderes indignos que ahora niegan toda responsabilidad y se la atribuyen a Fuenteovejuna. Y es que no estamos en Fuentovejuna, sino ante un buffo alcalde de Zalamea que niega después haberle dado garrote al capitán tunante, alegando que fue el verdugo quien lo hizo. Por cierto ¿qué hubiera hecho luego el rey con un alcalde de Zalamea tan zafio y cobarde? 

divendres, 13 de gener del 2017

La estupidez rampante


Interrumpo, provisionalmente, la prevista entrega sobre la imposible antropología del islamismo, para comentar un auténtico notición de ámbito exclusivamente «académico»; o sea, elitista. Aparece en «El País»: «Más Platón y menos Dora, la exploradora». Resulta que la escuela de estudios orientales y africanos de la Universidad de Londres anda transida: el sindicato de estudiantes ha exigido que desaparezcan del programa autores como, entre otros, Platón, Descartes o Kant, por su condición de racistas, colonialistas y «blancos». Ahí es nada. Incluso, prosigue el comunicado de dicho «sindicato», en el caso de que alguien exija estudiarlos y quede algún profesor dispuesto a ello, deberán ser explicados –los de la Ilustración, por ejemplo- y desacreditados por el contexto colonial en que se movieron. Aplausos ¡bien por estos estudiantes! ¡Prometen!

Vaya por delante que si se trata de estudios orientales y africanos, en principio podría parecer que autores como los citados sobran. Lo incomprensible es que se supriman en estudios generales por las andanzas de «emprendedores» que escriben su biografía en vida, que también. Pero si reparamos luego en detallitos como que los estudios helenistas no surgieron en Grecia, sino en Gran Bretaña y Alemania, o que la primera edición escrita de la Biblia fue en griego alejandrino, tal vez debiéramos moderar tan apresurado juicio.

La verdad es que me suena familiar. Cada vez que oigo algo así me viene a la mente –porque está en mi memoria- aquella frase de William Faulkner: “Se puede luchar contra la ignorancia, contra la intolerancia y contra el fanatismo… si vienen por separado. Pero si llegan a la vez y si quiere conservar la salud, lo más recomendable es poner los pies en polvorosa”.

Vamos a ver. De ser cierto esto –lo de Faulkner-, que lo es, a la vista de tales estudiantes, estamos perdidos. Porque de nada servirá aducir que racistas, imperialistas, y de algún color –aunque el blanco no se considere color científicamente hablando- lo han sido desde siempre las antaño denominadas tres razas –blanca, negra y amarilla-, a las que se añadían dos más a modo de suplemento –cobriza y aceitunada-. En realidad, y a ver si miramos de una vez a la historia no sólo con ojos, sino también con cabeza y criterio, aquí el que no ha sido imperialista fue porque no pudo, ya fuera porque en su empeño topó con otro más fuerte que él, o porque en su entorno no se dieron las condiciones como para expandirse. Lo demás son tonterías. Y esto vale para cualquiera. Sin excepciones. Está bien la piedad cristiana de compadecerse del vencido, pero ya nos advirtió Nietzsche, o  Russell, sin ir más lejos, del peligro de creernos que el perdedor o el débil es el bueno, y el vencedor o el fuerte, el malo. El mito del buen salvaje fagocitado por la cultura, realmente, ha hecho estragos. Como la corrección política. Si el término «civilización» hoy en día significa algo, es precisamente la posibilidad real de superar estos estados de salvajismo y barbarie que históricamente han caracterizado a la especie humana.

Más bien me temo que los arqueólogos, antropólogos e investigadores de toda laya que con tanto ahínco buscan las pruebas de una civilización culta negra en Zimbawe –un pleonasmo, no por lo de negra, sino por lo de civilización culta- toparán con una realidad que les sonará a dèjà vu ¿O acaso el ser humano no es el mismo en todas partes? ¿O no es esto lo que estamos diciendo, que no hay diferencias?

Humanamente hablando, no literariamente –ojo con los románticos- ¿Hace algo mejores a los vencedores romanos que a lo vencidos cartagineses? ¿O a los califas de Damasco que a los emperadores de Aquisgrán? ¿O a los nazis –ahora alemanes equivocados y engañados- que a sus vencedores soviéticos y americanos? El mayor genocidio del siglo XX fue el perpetrado por los nazis contra los judíos: seis millones en diez años –en progresión geométrica conforme se anunciaba la derrota alemana, perdón, nazi-. El segundo en tan oneroso ranking fue el de los (ba)hutu contra los (ba)tutsi: seiscientos mil en un fin de semana. Y a machetazos. Son sólo ejemplos, la lista sería inacabable.

No parece muy oportuno vetar a quienes bastante más que algo tuvieron que ver en esta modesta evolución hacia una cierta idea de civilización. También, claro, la imprenta de Gutenberg, que ya se conocía en China siglos antes, fue prohibida en su momento en Europa. Se temía lo que pudiera difundir la extensión de la palabra escrita. Hoy en día ya no existe este problema; afortunadamente para algunos. Porque si los sucesores de los que antaño la reclamaban son hoy los que exigen su prohibición, entonces es que nos han trocado a los mismos perros con distintos collares por los mismos collares con distintos perros. Y lo importante es el collar, no el perro.
Al final, como concluye el artículo citando a Krahen, muchos acabaremos prefiriendo la hoguera. Como mínimo, de hogueras sabemos algo.

dijous, 5 de gener del 2017

El Procés y el esperpento como fase superior de la farsa


Ayer recibí por whatsapp el texto de más abajo. Al principio pensé que se trataba de una inocentada que llegaba con retraso. Pero no. Y aunque pueda parecer lo contrario, es altamente significativo y creo que marca un antes y un después en el recorrido del Procés: el tránsito de la farsa a la fase superior del esperpento.  O esto o alguien se ha pasado de la raya estas fiestas con substancias psicotrópicas. Ahí va el texto.

4/1/17, 21:39 - Xose Díaz: MOLT IMPORTANT FER-HO CÓRRER!!

ALERTA! El jutge Vidal destapa en una conferència a Granollers part dels plans secrets del govern per la independència. QUE CORRI QUE ANIMARÀ LA TROPA!!

Conferència senador/jutge Vidal ahir a Granollers.
Per carregar bateries els que creiem en l'independència. Això és imparable i a Madrid ho saben. Seguim ferms. Tot està quasi llest (85-90% fet): 31 comissions, treballant en 19 àmbits diferents sota supervisió d'en Pi Sunyer (ex vicepresident del Tribunal Constitucional, no ho oblidem).
A partir del febrer (de l'aprovació dels pressupostos) tot s'accelerarà i començarem a tenir més informació del que s'ha fet durant tot aquest temps. Una dada, pels indecisos: a partir de l'endemà de la proclamació d'independència l'ingrés mínim per a tothom (aturats, pensionistes, pirmi, viuetats, etc...) serà de 1.000 €. Els estudis econòmics estan fets pel Col.lectiu Wilson (catedràtics catalans d'aquí i d'arreu del món i empresaris de prestigi) i estan avalats per, com a mínim, tres institucions internacionals serioses, poc sospitoses de ser amigues, com el Deutsche Bank.
Els números surten, i surten bé. Actualment, Espanya està en el 14è lloc dels 28 estats d'Europa quant a renda per càpita i resta d'indicadors econòmics. Catalunya estarà en el lloc 8è si obté l'independència, i Espanya baixarà fins el 21è lloc. Que se sapiguen aquests números, ja que tenen a veure, perquè ajudaran a resoldre-la, amb la pobresa energètica i de milers d'avis del nostre país. No lligarem els gossos amb llonganisses, que consti, però disposarem de més diners, els que no aniran a Espanya, i fiscalment també volen ser més contundents en la lluita contra el frau.

MÉS: Hi ha un país, no Europa, no es vol dir, no especialment pro-Espanya, que està disposat a financar-nos per si el govern d'Espanya talla l'aixeta del finançament sense voler negociar. Són negocis, ens prestaran i els pagarem interessos. I en tenen molts, de diners.

MÉS: en el referèndum que hi ha d'haver, perquè així ho exigeixen els països amb els quals s'ha contactat, i que ens reconeixeran quan sigui el moment, la participació mínima hauria de ser del 60%, assolible. Els vots a favor del sí, aleshores, n'hi ha prou amb la meitat + 1. Hi ha 31 països dels 194 de l'ONU, que ens reconeixeran l'endemà, si es guanya el referèndum (que se celebrarà sota supervisió de 500 observadors internacionals, tots persones concretes que estan llestos ja des d'ara per participar-hi).

MÉS: disposa ja, el parlament, del cens electoral i en un any màxim els residents a l'estranger podran votar electrònicament. Més, pel pagament d'impostos no caldrà que patim per si els paguem a Espanya o a Catalunya. Ens deslliuraran d'aquest dilema i de les possibles repercussions penals. Tothom pagarà al banc, i ja està resolt que en virtut de la nova legalitat catalana, aquestes entitats liquidaran els impostos a Catalunya. No s'hi oposaran, perquè ells només volen fer negocis.

Bé, família, i parlo pels que voleu la independència, hem d'assegurar que guanyarem el referèndum convencent el màxim d'indecisos. Els contraris no cal, ja s'ho faran.
Podem fer-ho, i fer-ho bé. No hi ha cap motiu per seguir vinculats a Espanya. Emocionalment sempre ho estarem, però quant a la resta, millor que ens ho fem nosaltres tot sols.

Bien, muy bien, pasemos al «análisis» del texto.

Lo primero que cabría destacar es que los indepes no las tienen todas consigo y que deben ser ciertas las encuestas según las cuales el número de adeptos va en descenso. También, que hay consciencia de que la opinión pública percibe todas estas comisiones y charangas como un comedero para para paniaguados que viven del momio, mientras al resto de la ciudadanía se la sigue machacando a recortes.

Y es que sólo así se explicaría que todo un prohombre del independentismo como el senador/juez (sic) Vidal, haya desvelado los planes secretos del gobierno de la Generalitat para la independencia. Porque digo yo que una vez revelados, dejan de ser secretos ¿Y no ha pensado el juez/senador que tan valiosa información puede caer en manos de la pérfida España, siempre al acecho, si se hace pública? ¿Tan mal está la situación como para que tenga que irse de la boca con el fin de, como reconoce el propio mensaje, «animar a la tropa» con arengas de este jaez? Claro que si admitimos que es para darle ánimos a la parroquia, se comprende. Pero entonces ocurre que si lo reconocemos explícitamente, pasa como con el efecto placebo: si sé que es mero placebo, deja de surtir efecto. Así que, bueno, ustedes verán…

Porque aunque se nos informe que todo está a punto para la independencia en un 85-90%, sí parece, ello no obstante, que está cundiendo un cierto desánimo entre las filas independentistas, de ahí la siguiente confidencia: Al día siguiente de la proclamación de la independencia, se implantará en Cataluña la renta mínima de 1000€. Esto, se nos dice, está avalado por estudios de prestigio, como el colectivo Wilson (!) –que son de la casa- y por tres instituciones internacionales, entre las cuales, ni más ni menos, el Deutsche Bank, al cual se cita precisamente remarcando que su condición de no-amigo del independentismo le da más solvencia. Aunque delate a su vez que los autores son conscientes de la nula credibilidad que tienen los informes «amigos», incluso entre sus propias filas.

Se añade aún más información «confidencial». Seremos el octavo país de la UE en renta per cápita -¿pero estaremos en la UE?-; y además, por si alguien lo dudaba, se asegura que el nuevo estado será más contundente en la lucha contra el fraude fiscal. La inclusión del «más», que se supone que al acentuarlo no va con segundas, hemos de entenderlo como «más» que España. Y ahí le duele, porque es verdad que España ha sido muy tibia en la persecución del fraude y la corrupción: ahí están Millet y los Pujol, sin ir más lejos, riéndose de todos nosotros y campando a su anchas ¿Es esto lo que nos aseguran que se va a acabar?

Pero hay un problema con la renta mínima de 1000€. ¿Y si ahora que España se ha enterado, va y decide poner una renta mínima de 1200€ para contrarrestar, qué pasa? ¿Eh? Filtrar información tan confidencial es una imprudencia. Se entiende que después de tanto recorte y privatización, el personal esté mosca y haya que ablandarlo con promesas avaladas por prestigiosos estudios y revelando planes secretos, pero ahora España conoce nuestros planes, y esto es peligroso, muy peligroso…

O no tanto, porque nuestros astutos líderes han pensado en todo. Como no contemplan que España decida implantar una renta mínima superior para contrarrestar el entusiasmo que suscitaría tal medida, sino sólo que cierre el grifo dejando a la Generalitat sin un euro, han buscado financiación en el exterior… Y la han encontrado. Y aunque no nos digan dónde, el entusiasmo delata una vez más al bueno del juez Vidal: no puede ser sino China o Quatar –este último ya ha tenido tratos con el Barça, así que… ustedes verán-. Y nada, que tenemos allí fondos sin límite a nuestra disposición para ir tirando de tarjeta de crédito. No sé qué quieren que les diga, pero me parece que además de las substancias psicotrópicas a las que aludía más arriba, alguien está extrapolando libremente con el juego del «amigo invisible» del día de la cena de empresa navideña.

Y vamos entrando en materia. Hay 31 países que reconocerán al nuevo estado catalán con carácter inmediato. No se no dice cuáles, pero queda claro que están con ellos en tratos muy avanzados. Exigen, eso sí, un mínimo de un 60% de participación en el referéndum, al cual asistirán como observadores internacionales 500 personas concretas (sic). Es muy importante la aclaración de que son personas «concretas»; de lo contrario podríamos pensar que se trata de personas «abstractas», lo cual podría introducir algún que otro problema conceptual, como que el referéndum fuera a ser igual de abstracto que las personas que iban a observarlo, o hasta que incluso los votantes fueran personas abstractas… Pero no, y además, muy importante, estas personas concretas ya están listas para venir en cualquier momento. Se pregunta uno si ya estarán también cobrando por el stdby…

Así que manos a la obra. Sólo falta que participe un 60% en el referéndum y tenemos la independencia. Pero claro, como los españolazos y los «unionistas» van a boicotearlo, conseguir un 60% de participación se antoja algo más que un mero trámite. Vamos, que dista mucho de ser pan comido. Pero hay que hacerlo (el referéndum), porque así lo exigen los países «amigos». Si no, pues ni haría falta, va el Parlament, proclama la independencia y ya está… Pero, ya se sabe, hay que guardar las formas.

Aunque complique las cosas el prurito ese del 60%. Porque nadie será tan imbécil como para ir a votar «no», sabiendo que con ello aumenta el porcentaje de participación. Y si a la abstención técnica de siempre le añadimos que los del «no» están, según las encuestas, entre el 50 y el 60%, pues ahora resulta que, cuando ya lo teníamos todo al alcance de la mano, crédito, reconocimiento internacional y líderes de talla, la cosa se va a joder por un quítame allá un 60% de participación… ¿Sería una lástima, verdad?

Y este es precisamente el mensaje final del texto, que sería una lástima que hay que evitar a cualquier precio. De ahí la imperiosa exhortación al proselitismo que se les hace a los convencidos: han de convencer a los indecisos. A los españolazos del «no» no hace falta, pasando de ellos… si conseguimos el 60& de participación, incluso mejor que no vayan. Porque de lo que se trata es de que la participación llegue al 60%.

La verdad, si no fuera por el esperpento, y por la bendita ingenuidad de tanta gente que está enviando este bodrio porque se lo cree, uno pensaría que algunos ya están buscando excusas y culpables. La excusa: Como resulta que, si lo hay, volverá a ser un referéndum barbacoa –aunque puede que esta vez las urnas hasta sean clandestinas-, no se llegará ni de lejos a la participación que se han inventado que algunos países «amigos» nos requieren. Una excusa de doble filo, por cierto, que les permite a unos levantar el campo y a otros seguir en él con la DUI (declaración unilateral de independncia), aduciendo que España nos prohíbe el referéndum y que así no hay manera, pasando de referéndum y proponiendo el salto a la unilateralidad y a lo que sea… incluso a los cascos azules. Y claro, los culpables: los de siempre, los «botiflers», los catalanes traidores a su patria… por culpa de los cuales no fue posible el sueño.

Cuando se está al borde del abismo, dar un paso hacia delante puede resultar problemático. ¿Esperpento o exhortación final? Puede que ambas cosas, o puede que ninguna de ellas; tal vez se quede en un juego de rol, con el problema de que algunos no quieren salir del juego porque les va muy bien allí dentro, con una realidad imaginada que han conseguido que un hatajo de incautos se la crea, y que piensen, convencidos, que han desconectado de España, cuando en realidad han desconectado con su cerebro. Beatus Ille… ¡Santa inocencia!

El problema es que han ido tan lejos que ya no pueden detenerse y quedarse quietos; o huyen hacia atrás, o hacia adelante. Este es el problema.

dilluns, 14 de novembre del 2016

Euroamericanos (Apostillas a «Trump y las plañideras»)



La verdad es que no deja de sorprender la asimetría con que se valoran las distintas declaraciones que se puedan proferir, no precisamente «vengan de donde vengan», sino más bien por «venir según de dónde vengan». Y si no, pues a ver cómo se explican las airadas reacciones que suscitaron, con toda la razón del mundo, las obscenas declaraciones de Trump sobre las mujeres, vanagloriándose de conseguirlas gracias a su posición de poder -emulando a Strauss-Kahn-, con la complicidad y benevolencia que obtuvieron las de Madonna, ofreciendo sexo oral a los votantes de Clinton, en el mejor estilo de la muy noble villa mallorquina de Magaluf.

Cierto que desde hace muchos años, como apuntaba recientemente Vicenç Navarro en un muy buen artículo, el partido demócrata ha abandonado cualquier discurso de clase o social, para ceñirse al sucedáneo de las políticas de etnicidad identitaria y de minorías. Algo que, por cierto, también ha ocurrido en la izquierda europea, con los resultados por todos conocidos y con fundadas expectativas de superarlos.

Y aunque sólo fuera por frivolizar, no es que con tanto melting pot y obsesión por el voto de las minorías,  a los analistas y a la propia Milady se les pasara por alto la mayoría (blanca), sino que, víctimas de su propio discurso, toparon con los límites inherentes a éste: el etnocentrismo elitista que exuda y su correlato de buena conciencia desde la autocomplaciente consideración de unas élites sociales y económicas a la caza de voto clientelar entre estas minorías, excepto la descartada de antemano por el propio discurso: los euroamericanos, en su modalidad white trash, porque entonces hubiera sido necesariamente un discurso social, y esto es lo que se trataba precisamente de evitar. Porque en los Estados Unidos no puede haber conflictos sociales, sino, en todo caso, culturales.

Es en este sentido especialmente interesante la artificiosa terminología que se utiliza y que se ha convertido en canónica para definir a las minorías étnicas. Porque, a ver, étnicamente hablando, los únicos que podrían acreditar la condición de norteamericanos son los indios pieles rojas, recluidos y hacinados en unas reservas –el nombre lo dice todo- bañadas por océanos de alcohol barato y miseria «integradora», a los que eufemísticamente se denomina native americans; sin duda para distinguirlos de los propiamente americans, que tampoco son todo el resto, claro que no. Porque a los negros, para no llamarles así, se les dice «afroamericanos», lo cual es a su vez una caracterización claramente peyorativa desde el punto de vista del concepto de ciudadanía. Luego están los asiáticos, los hispanos, y hasta una nueva minoría que trasciende lo meramente étnico, para caer en lo religioso: la minoría islámica; criterio adscriptivo que sitúa la diferencia entre ser musulmán o de cualquier otra religión, incluso de ninguna.

Y ahí topamos con los límites de este discursillo, entre progre, compasivo, condescendiente, redentorista y elitista: su etnocentrismo fundante, que esta vez les ha jugado una mala pasada por sus obligados olvidos.

Porque contra lo que pudiera parecer a simple vista, la comunidad nunca citada como «euroamericana», es tan heterogénea como cualquiera de las otras. Pero esta omisión sólo obedece a que el objetivo del discurso etnicista, en cualquiera de sus múltiples variantes –«buenista»  «malista» o lo que sea…-no es otro que el de presentarse como un paliativo que soslaye la mera posibilidad de un discurso social que, por ejemplo, no distinga entre blancos pobres, negros pobres, hispanos pobres o chinos pobres, sino que hablara sólo de «pobres», que los hay, muchos y de todos los colores.

Y es que resulta que también hay entre la comunidad «euroamericana» gente pobre de solemnidad que, a lo mejor, a la vez que envidian a Trump cuando alardea de las ventajas de su posición para servirse de ella con fines sexuales, tampoco se acabaron de creer a Madona en su ofrecimiento a los votantes de Milady Clinton. Y ya puestos, a saber el porqué de tanta mujer euroamericana votando a un tipejo como Trump; a lo mejor fue por lo de una tipeja como Madonna…
Eso sí, lo de Madonna se vio como una graciosa ocurrencia – de peculiar sentido del humor, lo califican algunos-, y lo de Trump como una grosería intolerable, que lo es. Y no, en ambos casos se trata de una grosería, y no por provenir de una, es menos obscena que la del otro.

diumenge, 6 de novembre del 2016

Huelga de deberes y que inventen ellos


Desde siempre, la lógica de la imposición de deberes escolares ha obedecido a un doble objetivo, académico el primero, social y cultural el segundo. Académicamente, el encargo de «deberes» responde a una cuestión que, por evidente en sí misma, ruboriza tener que argumentar. Lo que se explica en el aula requiere de un trabajo posterior de consolidación e interiorización que se puede llevar a cabo fuera de ella: eso son los deberes. Es verdad que no todos somos iguales, ni en preferencias ni en inteligencia; pero lo que se imparte en el aula sí lo es, tanto en contenidos como en tiempo. Es por lo tanto inevitable que la posterior interiorización y consolidación mediante los deberes requerirá sin duda un tiempo desigual según el alumno. Los habrá que realizarán los ejercicios en media hora; a otros puede llevarles más tiempo. Esta es la servidumbre de la escolarización obligatoria, inclusiva y única que, precisamente, siempre ha sido bandera pedagógica de esta organización que ahora promueve la huelga contra los deberes. Inaudito, por no decir ramplón. (...)
El artículo completo (Catalunyavanguardista) AQUÍ

dilluns, 24 d’octubre del 2016

Patriotismo y felonía (Acabáramos con el tema PSOE)


Cuando alguien ha de invocar grandes principios para justificar una acción, entonces es que dicha acción resulta difícilmente justificable por sí misma, y que sólo se puede legitimar supeditándola al principio invocado, en función de su carácter fundante al cual todo lo demás está subordinado. Es decir, acciones moralmente reprobables quedarían legitimadas desde su supeditación a principios de rango superior. Pero incluso admitiendo la lógica implícita a este modelo –que ciertamente no discutiré ahora-, cabe pensar si, al menos ocasionalmente, no estaremos invirtiendo los términos y estos grandes principios no serían un pretexto que en realidad estaríamos subordinando a nuestras acciones.

Es en este sentido que hay que entender la conocida frase de Samuel Johnson «El patriotismo es el último refugio de los canallas». Desde esta perspectiva, sería perfectamente equiparable a otra frase, mucho más chusca, proferida por una «famosa» en un programa de telebasura: «yo, por mi hijo, mato»… si es necesario, se sobreentiende. Es decir, no quiero matar a nadie, pero si es por mi hijo que he de hacerlo, lo hago. Ahora bien ¿es realmente por él, o es un pretexto invocado para legitimar lo que, de otra manera, sería injustificable incluso para el propio actor? La frontera entre el héroe –o el patriota- y el canalla se torna entonces difusa, y dependerá de la situación y del contexto en que se produzca la acción.

Para legitimar el reciente proceso de conspiración y golpe de estado que llevó a cabo, la actual dirección del PSOE ha aducido precisamente la subordinación a principios de rango superior que lo justificaban. Básicamente a dos: una «razón» de partido y una «razón» de estado o patriótica. La razón de partido, es que los intereses del mismo están por encima de su praxis política cotidiana: si hay terceras elecciones, los resultados serán peores que los actuales, de modo que hay que evitarlas como sea.

Por su parte, la razón de estado, o patriótica, se fundamenta en el supuesto de la lealtad institucional y el compromiso del PSOE con la nación: el bien de España está por encima de todo; la parálisis institucional está lastrando la recuperación económica y enrarece la vida política produciendo una situación de desgobierno que alienta las aspiraciones secesionistas de ciertos territorios. Y aquí, con la iglesia hemos topado. No importa lo que piensen las bases o los votantes del propio PSOE al respecto; están en juego principios de orden superior a los que la acción política debe subordinarse. Como partido con sentido de estado, el PSOE debe facilitar que se forme gobierno para acabar con esta situación agónica. Hasta aquí lo proclamado.

Ahora bien, desde la asunción de la lógica implícita todo esto, y a la eventualidad de inversión axiológica que sugiere la frase de Samuel Johnson, la pregunta es la siguiente: ¿Héroes o canallas? En otras palabras ¿es por España que se justifica todo esto, o es España el pretexto que se aduce para justificar una acción cuyos objetivos son otros, sean los que fueren? Vayamos a la situación y a su contexto.

En lo tocante a la razón de partido, parece razonable pensar que, en unas terceras elecciones, al PSOE le iría peor que en las últimas. Aun asumiéndolo, pero dejando de lado que esto no está escrito en ninguna parte, cabría preguntarse también si el subjuntivamente imperfecto futuro revolcón electoral se hubiera debido a mantener el programa y el discurso con el que se presentó a las dos últimas elecciones, o al deplorable espectáculo que han organizado los agoreros del anunciado fracaso. Y esto, bastante evidente en sí mismo, descalifica el argumento de la razón de partido; porque se trata de un anuncio autoinducido y autoactivado con una finalidad muy concreta: empeorar aún más las expectativas electorales para justificar su evitación. También, la abstención sin condiciones aúpa y consolida las políticas restrictivas que se han estado perpetrando durante los durante los últimos años. Y la liquidación del estado del bienestar, cuyo mantenimiento ha sido piedra angular de la política del PSOE y una de las razones de su furibunda oposición a cualquier acercamiento al PP. Y ello nos lleva a la razón de estado o patriótica.

La democracia parlamentaria tiene estas cosas; a veces no se pueden configurar mayorías. Otros países pasaron también por esto y más tiempo –Bélgica, por ejemplo, y no pasó nada-. Porque no basta con ser el más votado; también hay que articular una mayoría. Y si esta mayoría no es posible, pues tendrá que haber nuevas elecciones. Además, ya está bien de que se quejen de las disfunciones electorales, cuando les perjudican, los mismos que las obvian cuando les favorecen. Mariano Rajoy tiene todo el derecho a decir que ha ganado las elecciones y a lamentarse de su débil mayoría minoritaria, pero no deberíamos olvidar que, en rigor, su representación parlamentaria en escaños es sensiblemente superior a los porcentajes electorales obtenidos: un 33,01% en votos, frente a un 39,14% en escaños. Por cierto, como el PSOE, sólo que en menor medida: un 22,63%, frente a un 24,28%. Así que menos lobos, Caperucita.

Pero es que la razón de estado aducida, el bien de España, así en metafísico, apela a un bien general supremo que está por encima de las consideraciones partidistas, que son exactamente las mismas en que incurren los políticos día sí, día también. ¿A qué están apelando entonces, para pasar por las horcas caudinas el voto de la ciudadanía que optó por el PSOE? Y si resulta que su decisión excluye precisamente a la España que les votó a ellos, por no hablar de la que votó a Podemos o a tantos otros ¿A qué España están apelando? ¿Qué España es esta? Que nos lo digan…

Ya lo han dicho, por activa y por pasiva. Han optado por un sistema muy concreto, que perseverará en los recortes y en el desmantelamiento de lo poco que queda de estado del bienestar, de acuerdo con los designios del nuevo diseño de posmodernidad neoliberal. Un modelo que excluye al propio discurso con que se presentaron a las dos últimas elecciones, y a los que les votaron por ello, amén de a muchos más. Pero que les perpetúa como casta, y ellos ya recogerán sus migajas en forma de puertas giratorias o de exoneraciones en causas por corrupción. Todo se andará.

Y entonces, cabe contemplar que las payasadas y el postureo estrictamente estético del «izquierdismo» de Pedro Sánchez y sus mariachis, contribuyera a evitar el sorpasso de Podemos. Misión cumplida. Y ahora que ya no lo necesitan, resuelven el tema a lo Groucho Marx: «estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros». Vale, pero si no le gustan ¿a quién?
Todo un acto patriótico, sí. En la línea de Samuel Johnson.

Alguien voló sobre el Comité Federal del PSOE


Quede claro, de entrada, que no soy partidario de recurrir por sistema a plebiscitos refrendarios; para esto están los órganos de gobierno en cada estado, partido u organización. Sólo en situaciones excepcionales, acaso tal medida esté justificada, y requiere ineludiblemente que quien convoque esté debidamente legitimado.

Igualmente, soy partidario de la disciplina de voto, y cada vez que algún periodista, iluminado o tendencioso, o algún político, inescrupuloso o disidente, diserta sobre estos temas, se me llevan los demonios. Pero claro, la justificación de dicha disciplina de voto obedece a dos factores que son, a su vez, sine qua non. La primera, que se esté votando en consecuencia con el programa con que la formación concurrió a las elecciones; la segunda, que la decisión sobre el sentido del voto la haya adoptado el órgano de gobierno legitimado para ello.

A tenor de las anteriores afirmaciones, y ya que hablamos del PSOE, tal vez pudiera parecer que considere legítima la decisión de abstenerse, de imponer la disciplina de voto y de evitar cualquier consulta a la militancia. Pues va a ser que no. Veamos. Y que conste que no me pronuncio sobre si sería partidario, o no, de dejar formar gobierno o de seguir votando no; ni me pronuncio ni me he pronunciado en ningún momento a lo largo de todo este proceso. Es sencillamente como se ha hecho lo que produce auténtica repugnancia, por lo inmoral del procedimiento.

De la decisión que ha adoptado el Comité Federal del PSOE, optando por la abstención en la próxima sesión de investidura -para facilitar así que haya gobierno y evitar unas terceras elecciones-, y la imposición de disciplina de voto a los diputados de su grupo parlamentario, sólo puede colegirse que se trata de un ejercicio de cinismo supremo, llevado a cabo por unos sinvergüenzas que, además, supone un desprecio absoluto a su militancia y a sus votantes; una canallada que probablemente sea la mortaja de este partido, al que sus actuales dirigentes han vendido en aras a inconfesadas prioridades y que, para algunos de ellos, tendrá probablemente efectos individuales salvíficos; desde posibles sobreseimientos para ciertos amigotes de la sultana, hasta vaya usted a saber qué. Ni más ni menos.

El golpe de mano áulico que descabalgó a un político mediocre como Pedro Sánchez, tenía como único objetivo llegar a la decisión que hoy se adoptó. Esto estaba ciertamente cantado, tanto como que se descartó cualquier otra vía que pudiera torcer tal designio. Pero es que no se da ninguna de las tres condiciones que se exponían en los dos primeros párrafos, sino, justamente, todo lo contrario.

Porque para exigir disciplina de voto se requiere legitimidad por parte de quien la exige, amparada en el programa electoral o en el ideario del partido. Y no se da ninguna de las dos. En primer lugar, porque la gestora que ha convocado al Comité Federal procede de una conspiración ilegítima que no ha reparado en medios. Esta gestora no está legitimada habiendo surgido de donde surgió. En segundo lugar, porque todo el discurso reciente del PSOE, ha consistido en vender en que bajo ningún concepto facilitaría un gobierno de PP.
Queda el primer argumento, lo excepcional de la situación, que sin duda lo es. Bien, pues entonces sí que, si hay que cambiar de discurso y donde se dijo «digo» hay que decir «diego», tal vez sí que hubiera sido procedente convocar un plebiscito refrendario entre la militancia. Pero es que resulta que quien más se aproximó a esto fue el defenestrado Sánchez. Y ha sido precisamente la consulta lo primero que han descartado de entrada los «sultaneros», no fuere a salir lo que no conviniere. Que hay mucho en juego; para algunos puede que incluso la cárcel. Las sobras del banquete, o las bíblicas treinta monedas de plata.

diumenge, 2 d’octubre del 2016

¿Pero hubo comité federal?

Imagen que está circulando por las redes. Obsérvese la presencia de algunos no psoecialistas.
 
Resulta que para forzar la dimisión del secretario general, dimiten diecisiete miembros que, añadidos a tres vacantes anteriores –una de ellas por fallecimiento-, sumaban la mitad más uno de la ejecutiva. Según unos, los estatutos del PSOE establecen que, en este supuesto, el secretario general y el resto de la ejecutiva quedan automáticamente cesados de sus cargos y ha de convocarse un comité federal que nombre a una gestora hasta la celebración de un nuevo congreso. Según otros, la ejecutiva queda en funciones, hasta que se convoque dicho congreso y unas (mal llamadas) primarias para que la militancia vote a un nuevo secretario general. Y según estos mismos, en ningún momento los estatutos hablan de gestora. Cabe añadir que ningún medio ha sabido mostrar el párrafo donde se habla de comisión gestora en los tan profusamente difundidos estatutos, durante estos últimos días. Bien.
Así las cosas, el para unos cesante, y para otros en funciones, secretario general, con lo que queda de su ejecutiva en idéntica tesitura, convoca un comité federal para que convoque, a su vez, las (mal llamadas) primarias y el congreso. Para los dimitidos y los suyos, dicha convocatoria es nula de derecho porque el órgano que la convoca no existe. Pero asisten. Una vez allí, en una atmósfera digna de Monthy Python, resulta que no se procede a debatir el orden del día de la convocatoria, ni aunque se ofrezca por una de las partes readmitir a los dimitidos que, por otro lado, con la lógica excepción del fallecido, ya estaban allí (?).
Entonces, y con un sentido de la estrategia que les pone a la altura de Johnny English, algunos del sector cesante o en funciones se sacan una urna de la manga y proponen que se vote otra cosa: ¿Qué hacemos con Rajoy? Al parecer, además, la urna era muy cutre y estaba detrás de una mampara de Ikea. Y nada, que si quieres arroz Catalina: discutiendo sobre si hay que votar poner a votación lo que sea.
Finalmente, el sector golpista presenta las firmas para una moción de censura del secretario general –tema que tampoco estaba en el orden del día de una reunión que, hay que insistir en ello, no reconocían-. Ignoramos si los dimitidos firmaron, pero todo indica que sí. Como mínimo sí que votaron. Y salió la destitución de Pedro Sánchez.
Y aquí viene lo más esperpéntico, a la vez que sospechosamente «inadvertido» por propios y extraños: los derrotados abandonan la sede y los vencedores siguen reunidos como comité federal para elegir a una gestora que va a tener menos poder que Amadeo de Saboya.
Y mientras tanto los vencedores seguían en Ferraz chalaneando con el nombramiento de la gestora, y los medios nos decían en directo que el comité federal seguía reunido para nombrarla, las imágenes simultáneas nos mostraban a los derrotados abandonando la sede ¿Pero qué comité federal ni qué narices, si allí se quedaron la mitad, con un tema no incluido en el orden del día, en una reunión que, además, no reconocían? ¿Qué maravillosa transubstanciación se produjo para que lo que era una convocatoria ilegal pasara a ser legal?
Luego, no menos penosas, las declaraciones, entre las cuales cabe destacar por su ramplonería las de un antiguo tertuliano metido a caricato de la política, anunciando que hoy acababa de renacer el PSOE y, agárrense, que lo que había motivado todo este despropósito, en ningún momento había sido una lucha entre partidarios del sí y los del no a un gobierno del PP. ¿Ah no? ¿Pues qué fue entonces? ¿Se puede ser más cutre?
Sí, claro que sí. Y lo comprobaremos a lo largo de los próximos días, cuando veamos a los histriones manifestar su repugnancia por Rajoy y sus políticas sociales, a la vez que  le facilitarán la investidura torticeramente. ¿Cómo? Pues ya veremos, pero lo harán. Puede que los dignatarios de la gestora recurran a una solemne proclamación, ante la excepcionalidad de la situación que vive el partido y la división entre la militancia, dando libertad de voto en la sesión de investidura. O incluso que, más capciosamente, se recurra a una fingida segunda insurrección, la de los explícitamente «patrioteros», y que el día de la votación se ausenten en número suficiente, o recurran a cualquier otro pretexto, para facilitar la votación. Esta última opción ofrecería la ventaja de permitirle a Susana Díaz votar «no», para intentar reparar su maltrecha imagen. Porque ha salido muy tocada.
Y porque, me mantengo en ello, el intríngulis radica en que no ha de haber terceras elecciones. Al final, y aunque me pese, justo es reconocerlo y nobleza obliga, la frase más incisiva y premonitoria ha sido la del ínclito Javier Solana: cuando se den cuenta de las dimensiones del desastre, todos querrán 85 diputados. Algunos, como sin duda él y su mentor González, ya lo sabían, cómo no, pero les da igual. Los otros, pues a saber… algo quedará para agradecer los servicios prestados.
Pero lo más gracioso de todo esto es la milagrosa transubstanciación acaecida en la reunión de este comité federal, que transitó de la ilegalidad a la legalidad, de la ilegitimidad a la legitimad, precisamente cuando lo abandonaron los perdedores y se quedaron los vencedores. Ahora todo el mundo parece darlo por bueno. Porque ganaron los «buenos». Como ha de ser. Eso sí ¿a qué precio?

dijous, 29 de setembre del 2016

Y a mí me mintió Felipe González

Anda muy dolido González porque Sánchez le mintió. Como si sólo pudiera mentir él. Sin ir más lejos, también me mintió él a mí con lo de la OTAN -entre otras muchas cosas-, por ejemplo, y  a algunos ciudadanos más que le creímos como él creyó a Pedro Sánchez. La vida te da sorpresas, Felipe, pero no te hagas la doncella ultrajada, porque tú, de doncella, ni de doncel, nada de nada.
 
Y todo para justificar catorce o quince abstenciones, a lo tamayazo, en la próxima sesión de investidura. Para esto todo este golpe de estado (acaso fallido, ya veremos). Sólo para esto.

divendres, 22 de juliol del 2016

Puyol español



No recuerdo en qué película, o novela, una compañía de actores de teatro ha de representar una obra teatral ante un público de garrulos anarquistas. Se trata de una obra de alto contenido social y con un personaje pérfido donde los haya: el despiadado empresario que maltrata a los obreros y abusa sexualmente de las obreras. En un momento de la representación, un grupo de espectadores indignados ante tanta maldad, la emprende con el actor que está representando al empresario, se levantan de sus asientos y se dirigen hacia él con la intención de lincharlo allí mismo.

Al percatarse del peligro real que le amenazaba, el acojonado actor interrumpe su interpretación y prorrumpe en toda una declaración de principios izquierdistas, manifestando su repugnancia por el papel que le adjudicaron para interpretar, que él no quería, pero que eran cosas del guion y todo esto. Con ello consigue calmar al personal y salvar el pellejo.

Viene esto a cuento del reciente spot futbolero protagonizado por Carles Puyol, ex jugador del Barça y de la Selección. Se trataba, al parecer, de publicitar la liga de fútbol española en China, o algo así, y se le eligió a él por ser, también según parece, el futbolista vivo más laureado. Empezaba presentándose: “Soy excapitán del Fútbol Club Barcelona. He ganado seis ligas. He ganado tres Copas de Europa, un Mundial y una Eurocopa. Soy Carles Puyol, soy español. Soy español, soy Carles Puyol”.

Todo un anatema en los ambientes del nacional-futbolismo rampante que campea por los pagos catalanes, porque resulta que Puyol es catalán, y esto se supone que un buen catalán no debe decirlo, ni siquiera en broma; ni siquiera en un anuncio. Y claro, los amigos de rasgarse las vestiduras y los celosos inquisidores especializados en la localización de traidores y renegados a la causa, no han tardado en ponerlo a caer de un burro y montarle una campaña de linchamiento mediático en toda regla a través de las redes, señalándolo como traidor y renegado, de botifler, por decirlo en términos suaves.

Como en la obra de marras que citaba al principio, en la cual un público cenutrio confundió al actor con el personaje al que interpretaba, la fanatizada  parroquia indepe ha cargado contra el pobre Puyol por haber interpretado un guion en el que tocaba proclamar su condición de español. Con una diferencia decisiva: aquí no se trata de un recurso para denunciar la estupidez en una obra de ficción, sino de manifestarla pura y simplemente en toda su cruda realidad.

De momento, Puyol no ha hecho como el pobre actor de teatro y no se ha disculpado, sino que se ha limitado a decir que imaginaba que el vídeo sólo se vería en China. ¡Pero es que vamos a ver! ¿quién cojones es nadie para decidir lo que uno se siente o, peor aún, para recriminarle lo que diga de acuerdo con el guion de un spot publicitario cuya finalidad era, además, promover la Liga española en China? ¿Y cuál es el problema si se siente español?

La verdad es que me la suda que Puyol se sienta español, catalán o ciudadano de Pernambuco. Igualmente, mi interés por el fútbol es más bien tenue. Pero el nazional-futbolismo es distinto, y una cosa está clara, ciertos fanatismos son un auténtico peligro social porque viven del enfrentamiento y sólo en la radicalización encuentran su sustento. Y si la sociedad no reacciona contra ellos, es que está enferma.

Lo gracioso del caso, si es que una tal manifestación de fanatismo e intolerancia puede considerarse graciosa, es que esos mismos garrulos que ahora se meten con Puyol, estarían ciscándose en la pérfida España si el anuncio lo  hubiera realizado, por ejemplo, Iker Casillas. Y ahora mismo estarían sentenciando concluyentemente «¿Lo veis? Han elegido a uno del Madrid porque para los españoles los catalanes no cuentan… porque, a ver, si el que tiene más títulos es Puyol, ¿por qué no lo eligieron para el anuncio? ¿No lo sabéis? ¿No se os ocurre? ¡Pues claro, hombre! porque es catalán y fue jugador del Barça…»
Es decir, lo mismo, pero al revés, que el inefable Torrente, en aquella impagable escena cuando, ante la tumba del Fary poniéndole al corriente de lo sucedido desde su muerte, concluye: «Y prácticamente nada más, Fary… Bueno, sí, ganamos el Mundial, pero eran casi todos del Barça, así que no cuenta». Sólo que, una vez más, Torrente es ficción, aunque tanta gente pugne por parecérsele, mientras que la ira de los beocios independentistas no lo es, aunque vivan en ella. ¡Vaya tropa!

divendres, 22 d’abril del 2016

Mas strikes back



Ni los imputados del PP, ni que no haya gobierno, ni las elecciones anticipadas, ni las purgas en Podemos, ni Junqueras… ¡Nada! Desde que se fue Mas, nada ha vuelto a ser lo mismo. ¡Hay que ver el juego que llegaba a dar este hombre! Un auténtico clown de la política.

A ver si se confirma el rumor y se presenta de number one en las elecciones de junio. Como mínimo volveremos a reírnos.



divendres, 8 d’abril del 2016

Los canales de Panamá



Un canal es un lugar de paso, una vía abierta a través de un medio impracticable para desplazarse. Como en tierra firme había caminos de a pie, de herradura y de rueda. En el caso que nos ocupa: una vía acuática que permite transitar entre tierra firme. Los ingleses, por ejemplo, acaso por su condición insular y marinera, tienen en su idioma tres términos distintos para definir lo que nosotros nos basta con uno: «Channel», que refiere a un estrecho marítimo natural, como su canal de la Mancha; «canal», que refiere a un cauce o conducto artificial por el que discurre el agua, como podría ser un canal fluvial; y, una vez más «canal», escrito igual que en el segundo caso, pero pronunciado diferente, que nos remite a algo parecido a un estrecho marítimo (primera acepción), pero artificial. En este tercer caso se encuentran el canal de Suez, o el de Panamá.

Oí decir en cierta ocasión -no lo he contrastado- que ya allá por el siglo XVII o XVIII, unos holandeses sugirieron a la Corona de España la construcción de una vía de comunicación entre los océanos Atlántico y Pacífico. Propuesta que, por supuesto, se desestimó; y acaso con buen criterio, aunque con toda probabilidad no fue ésta la consideración primordial. Sin que esté en condiciones de asegurarlo, diría que la tecnología disponible en aquellas épocas lo hacía inviable. Pero los holandeses de esto sabían mucho ya por entones. Así que nunca se sabe; los antiguos egipcios habían comunicado mediante canales navegables el delta del Nilo con el mar Rojo -anticipándose tres milenios al canal de Suez-; y en el siglo I, el emperador romano Nerón inauguró las obras de un canal en el istmo de Corinto entre el Egeo y el Jónico. En este último caso, las obras no prosperaron, pero parece que fue por razones ajenas a las posibilidades técnicas de llevarlo a cabo. En fin, que nunca se sabe…

Quien sí vio en el istmo de Panamá múltiples potencialidades fueron los Estados Unidos. Así que le arrebataron este territorio a Colombia, por las buenas y sin dar más explicaciones. Sobornaron al comandante de la guarnición -que se fue con viento fresco, pero con el bolsillo lleno de dólares- plantaron la Stars & Stripes y aquí estoy porque he llegado. Fue en 1903. No era imperialismo, como no lo había sido en Cuba cinco años antes. Y si alguien lo duda, que se lo pregunte a los filipinos, que se dejaron cien veces más muertos en tres años contra los EEUU –de 1899 a 1902-  que en cuatro siglos contra España. No, no era imperialismo… Porque no se trataba de dominar por la brava sin más: era por algo. Nada personal, sólo negocios, como decían los Corleone.

En 1904, año siguiente al de la proclamación de la república títere de Panamá, los norteamericanos empiezan la construcción del canal. Diez años después (1914), y con unas decenas de miles de semiesclavos muertos en el empeño, lo inauguraban. Luego vinieron las cuentas off shore, que no son sino la continuación de lo mismo: canales de evitación que permiten transcurrir por un terreno impracticable… Sólo que, en este caso, no es por el agua para evitar tierra firme, sino otra cosa.

Off shore. Que palabra tan curiosa. En inglés «shore» significa, como tantos otros términos ingleses, muchas cosas. Freguianamente hablando, diríamos que tiene muchos referentes. «Off shore» aún más, pues añade matices a cada uno de ellos. Usualmente, «más allá de la costa», o sea, en el mar. Pero quien fija la referencia es el límite, de modo que también significa extraterritorialidad, definiéndose ésta a partir de la línea que marca este límite, esta frontera. Y según la posición de cada cual con respecto a él, está «in shore» o «off shore»; según el punto de vista. Hasta he oído a tíos –angloparlantes nativos- decir que se iban «in shore» cuando pillaban el helicóptero hacia la plataforma petrolífera. Todo depende de allí de dónde uno se sienta, supongo. Yo, como sólo domino el inglés si es bajito y se deja, pues eso: extraterritorialidad, extralegalidad…

¿Quién no aparece implicado en las cuentas off shore? Están los Bush, el rey de Marruecos, el Premier británico –una herencia de su padre, dice; sí, como la que legó Florencio Pujol-, Rodrigo Rato –otro gran patriota-, el primer ministro de Islandia, Putin… políticos de la más variada laya y de todas las naciones –con o sin Estado, y de todas las categorías: «civilizadas», bárbaras y salvajes-, la mafia… Deportistas, actores y directores de cine- buenos y malos-, la Iglesia –todas las iglesias que en el mundo han sido y siguen siendo-, banqueros –todos los bancos, que aquí reducen personal, pero no sus contratos blindados-, famosos, famosas y hasta famosillos de medio pelo… ¿Quién no está?

En realidad, para sorprenderse de esto se requieren unas grandes dosis de buena fe. Igual que los batracios respiran por la piel aunque también boqueen, el «sistema» exuda paraísos fiscales, topoi off shore –con perdón-, en los cuales esconde, no sus vergüenzas, sino su auténtica naturaleza.


dimarts, 16 de febrer del 2016

Guripas desencadenados



El concejal de seguridad del Ayuntamiento de Madrid y el director de la policía municipal, han tenido que refugiarse hoy en un bar huyendo de la turba de agraviados guripas que los acosaban poniendo en peligro evidente su integridad física. La caterva de escrachers estaba formada por policías municipales concentrados –ignoro si legalmente o no-, que protestaban contra la decisión de suprimir unas unidades antidisturbios de dicho cuerpo de policía municipal.

En el transcurso de estos incidentes, uno de los guardianes del orden –imagino que fuera de servicio- zarandeó a una periodista que estaba filmando con el móvil la escena de la persecución –en el mejor estilo de los linchamientos del Far West-, le arrebató el terminal y lo rompió. Mientras tanto, los colegas de los manifestantes que estaban de servicio y uniformados, aplaudían a estos vándalos enseñoreados de la calle que les corresponde proteger.
Ignoro si la disolución de estas unidades centrales de seguridad es procedente o no. Ahora bien, si los energúmenos que aparecían hoy en la concentración y amago de linchamiento, son los miembros de dicho cuerpo, entonces su disolución está plenamente justificada. Y la apertura de los correspondientes expedientes disciplinarios, también. Entre otras razones, porque todo apunta a que los métodos de que deben servirse cuando están de servicio, serán sin duda los mismos que hoy estaban poniendo en práctica.

Una sinécdoque canallesca



Un rotativo sensacionalista ha tenido a bien poner en marcha una plataforma digital de denuncia de abusos sexuales a menores por parte de sus maestros o profesores. Un iniciativa aparentemente encomiable, que a uno, sin embargo, se le antoja más bien un acto repugnantemente demagógico. ¿Por qué iba a tener más miedo alguien de ir a la policía que de denunciar anónimamente su caso en la prensa basura? Además, ¿se hace cargo el tabloide de marras de la cantidad de denuncias falsas que, inspiradas por otros designios, pueden llegar a aparecer? ¿Y de sus eventuales consecuencias?

Según las fuentes policiales, el 80% de los abusos sexuales a menores se producen en su entorno familiar más inmediato. ¿Por qué, entonces, no se promueve también una plataforma de denuncia similar en la cual parientes próximos a la víctima puedan verter sus sospechas o acusaciones contra sus presuntos familiares pederastas? ¿No vende?

El diccionario de la RAE nos ilustra sobre el significado del término sinécdoque: designación de una cosa con el nombre de otra, similar a la metonimia, aplicando a un todo el nombre de una de sus partes, o viceversa, a un género el de una especie, o al contrario, a una cosa el de la materia que está formada, etc., (…) Estamos ante el pars pro toto (tomar una parte por el todo), o también, el totum pro parte (utilización del todo para describir a una parte). Que sea una figura retórica no quita, ni mucho menos, que pueda ser susceptible de utilización tendenciosa y con finalidades sañudamente inconfesables. Y esto es precisamente a lo que se nos está induciendo: a una sinécdoque en la cual el todo, los docentes, empieza a verse colectivamente bajo sospecha de pederastia.

No hace mucho denunciaba en este blog la apresurada medida consistente en requerir un certificado acreditativo de la condición de no-delincuente sexual a todos los docentes del país. Lo de apresurada, porque todavía no estaba en funcionamiento el registro de delincuentes sexuales previsto por la ley. De ahí que tanta urgencia pareciera sospechosa.

Porque ni se había producido incremento alguno que hubiera generado la justificada alarma social, ni era el de los docentes un colectivo especialmente aquejado de tan nefanda práctica. Se me ocurren muchas otras instituciones y profesiones, por otro lado bien conocidas, bastante más susceptibles –los hechos cantan- de ponerse bajo sospecha. Por ello, tanta precipitación parecía subrepticiamente encaminada hacia objetivos ajenos a los explícitamente anunciados en el texto de la Ley. Y sugería un eslabón más en la campaña de desprestigio y culpabilización que, desde hace tiempo, tiene por objeto a la profesión docente.

Así que… ¿Qué quieren que les diga del escándalo del colegio de los Maristas de Sants-Les Corts, en Barcelona? ¿Se ha destapado precisamente ahora de forma accidental? Pues no sé, la verdad, y dicho sea sin dudar en absoluto de la presunta veracidad de los aberrantes hechos que se están denunciando años después de que ocurrieran, incluido el de una actual profesora  del centro, que ahora se ha «acordado» de los abusos que sufrió durante su etapa como alumna en tan digna institución; y que luego como profesora debió convivir con los que se seguían perpetrando.

Porque la verdad, a juzgar por lo que se sabe hasta ahora, a las acusaciones de pederastia habría que añadir sin duda la de pertenencia a banda organizada. También podríamos preguntarnos qué hizo en su momento la inspección educativa, o si los conciertos económicos se reparten en los centros religiosos tan próvida como indiscriminadamente, sin control alguno. De acuerdo que frente a una mafia organizada, el miedo lleva al silencio, nada más cierto. Pero estamos hablando de delitos cometidos hace entre diez y veinte años, de modo que sin una cobertura de amplias complicidades y tácitas aquiescencias, lo del miedo no serviría del todo. ¿Por qué el primer padre denunciante de los abusos a que fue sometido su hijo esperó tanto tiempo? La verdad, no tratándose de casos aislados, no puede entenderse a menos que estemos delante de algo tácitamente consentido desde una omertá que iría mucho más allá de los tres o cuatro degenerados implicados por ahora.

Podríamos preguntarnos todo esto y muchas cosas más. Y podrían preguntárselo también los medios que ahora mismo arremeten contra todo el gremio docente, poniéndolo bajo sospecha por unos hechos ocurridos hace años en un «modélico» colegio religioso subvencionado por una Administración pública que ha apostado por ellos, que no se enteró de nada y que siguió «pagando».

Pero ahora somos todos los docentes los que estamos bajo sospecha por culpa de unos pocos degenerados. Así lo entiende al menos este tabloide que, en su demagógica y sensacionalista línea, ha hecho de su capa un sayo y promueve la denuncia pública.
Lo dicho, una sinécdoque canallesca.