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dilluns, 24 d’octubre del 2016

Patriotismo y felonía (Acabáramos con el tema PSOE)


Cuando alguien ha de invocar grandes principios para justificar una acción, entonces es que dicha acción resulta difícilmente justificable por sí misma, y que sólo se puede legitimar supeditándola al principio invocado, en función de su carácter fundante al cual todo lo demás está subordinado. Es decir, acciones moralmente reprobables quedarían legitimadas desde su supeditación a principios de rango superior. Pero incluso admitiendo la lógica implícita a este modelo –que ciertamente no discutiré ahora-, cabe pensar si, al menos ocasionalmente, no estaremos invirtiendo los términos y estos grandes principios no serían un pretexto que en realidad estaríamos subordinando a nuestras acciones.

Es en este sentido que hay que entender la conocida frase de Samuel Johnson «El patriotismo es el último refugio de los canallas». Desde esta perspectiva, sería perfectamente equiparable a otra frase, mucho más chusca, proferida por una «famosa» en un programa de telebasura: «yo, por mi hijo, mato»… si es necesario, se sobreentiende. Es decir, no quiero matar a nadie, pero si es por mi hijo que he de hacerlo, lo hago. Ahora bien ¿es realmente por él, o es un pretexto invocado para legitimar lo que, de otra manera, sería injustificable incluso para el propio actor? La frontera entre el héroe –o el patriota- y el canalla se torna entonces difusa, y dependerá de la situación y del contexto en que se produzca la acción.

Para legitimar el reciente proceso de conspiración y golpe de estado que llevó a cabo, la actual dirección del PSOE ha aducido precisamente la subordinación a principios de rango superior que lo justificaban. Básicamente a dos: una «razón» de partido y una «razón» de estado o patriótica. La razón de partido, es que los intereses del mismo están por encima de su praxis política cotidiana: si hay terceras elecciones, los resultados serán peores que los actuales, de modo que hay que evitarlas como sea.

Por su parte, la razón de estado, o patriótica, se fundamenta en el supuesto de la lealtad institucional y el compromiso del PSOE con la nación: el bien de España está por encima de todo; la parálisis institucional está lastrando la recuperación económica y enrarece la vida política produciendo una situación de desgobierno que alienta las aspiraciones secesionistas de ciertos territorios. Y aquí, con la iglesia hemos topado. No importa lo que piensen las bases o los votantes del propio PSOE al respecto; están en juego principios de orden superior a los que la acción política debe subordinarse. Como partido con sentido de estado, el PSOE debe facilitar que se forme gobierno para acabar con esta situación agónica. Hasta aquí lo proclamado.

Ahora bien, desde la asunción de la lógica implícita todo esto, y a la eventualidad de inversión axiológica que sugiere la frase de Samuel Johnson, la pregunta es la siguiente: ¿Héroes o canallas? En otras palabras ¿es por España que se justifica todo esto, o es España el pretexto que se aduce para justificar una acción cuyos objetivos son otros, sean los que fueren? Vayamos a la situación y a su contexto.

En lo tocante a la razón de partido, parece razonable pensar que, en unas terceras elecciones, al PSOE le iría peor que en las últimas. Aun asumiéndolo, pero dejando de lado que esto no está escrito en ninguna parte, cabría preguntarse también si el subjuntivamente imperfecto futuro revolcón electoral se hubiera debido a mantener el programa y el discurso con el que se presentó a las dos últimas elecciones, o al deplorable espectáculo que han organizado los agoreros del anunciado fracaso. Y esto, bastante evidente en sí mismo, descalifica el argumento de la razón de partido; porque se trata de un anuncio autoinducido y autoactivado con una finalidad muy concreta: empeorar aún más las expectativas electorales para justificar su evitación. También, la abstención sin condiciones aúpa y consolida las políticas restrictivas que se han estado perpetrando durante los durante los últimos años. Y la liquidación del estado del bienestar, cuyo mantenimiento ha sido piedra angular de la política del PSOE y una de las razones de su furibunda oposición a cualquier acercamiento al PP. Y ello nos lleva a la razón de estado o patriótica.

La democracia parlamentaria tiene estas cosas; a veces no se pueden configurar mayorías. Otros países pasaron también por esto y más tiempo –Bélgica, por ejemplo, y no pasó nada-. Porque no basta con ser el más votado; también hay que articular una mayoría. Y si esta mayoría no es posible, pues tendrá que haber nuevas elecciones. Además, ya está bien de que se quejen de las disfunciones electorales, cuando les perjudican, los mismos que las obvian cuando les favorecen. Mariano Rajoy tiene todo el derecho a decir que ha ganado las elecciones y a lamentarse de su débil mayoría minoritaria, pero no deberíamos olvidar que, en rigor, su representación parlamentaria en escaños es sensiblemente superior a los porcentajes electorales obtenidos: un 33,01% en votos, frente a un 39,14% en escaños. Por cierto, como el PSOE, sólo que en menor medida: un 22,63%, frente a un 24,28%. Así que menos lobos, Caperucita.

Pero es que la razón de estado aducida, el bien de España, así en metafísico, apela a un bien general supremo que está por encima de las consideraciones partidistas, que son exactamente las mismas en que incurren los políticos día sí, día también. ¿A qué están apelando entonces, para pasar por las horcas caudinas el voto de la ciudadanía que optó por el PSOE? Y si resulta que su decisión excluye precisamente a la España que les votó a ellos, por no hablar de la que votó a Podemos o a tantos otros ¿A qué España están apelando? ¿Qué España es esta? Que nos lo digan…

Ya lo han dicho, por activa y por pasiva. Han optado por un sistema muy concreto, que perseverará en los recortes y en el desmantelamiento de lo poco que queda de estado del bienestar, de acuerdo con los designios del nuevo diseño de posmodernidad neoliberal. Un modelo que excluye al propio discurso con que se presentaron a las dos últimas elecciones, y a los que les votaron por ello, amén de a muchos más. Pero que les perpetúa como casta, y ellos ya recogerán sus migajas en forma de puertas giratorias o de exoneraciones en causas por corrupción. Todo se andará.

Y entonces, cabe contemplar que las payasadas y el postureo estrictamente estético del «izquierdismo» de Pedro Sánchez y sus mariachis, contribuyera a evitar el sorpasso de Podemos. Misión cumplida. Y ahora que ya no lo necesitan, resuelven el tema a lo Groucho Marx: «estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros». Vale, pero si no le gustan ¿a quién?
Todo un acto patriótico, sí. En la línea de Samuel Johnson.

dimarts, 16 de febrer del 2016

Una sinécdoque canallesca



Un rotativo sensacionalista ha tenido a bien poner en marcha una plataforma digital de denuncia de abusos sexuales a menores por parte de sus maestros o profesores. Un iniciativa aparentemente encomiable, que a uno, sin embargo, se le antoja más bien un acto repugnantemente demagógico. ¿Por qué iba a tener más miedo alguien de ir a la policía que de denunciar anónimamente su caso en la prensa basura? Además, ¿se hace cargo el tabloide de marras de la cantidad de denuncias falsas que, inspiradas por otros designios, pueden llegar a aparecer? ¿Y de sus eventuales consecuencias?

Según las fuentes policiales, el 80% de los abusos sexuales a menores se producen en su entorno familiar más inmediato. ¿Por qué, entonces, no se promueve también una plataforma de denuncia similar en la cual parientes próximos a la víctima puedan verter sus sospechas o acusaciones contra sus presuntos familiares pederastas? ¿No vende?

El diccionario de la RAE nos ilustra sobre el significado del término sinécdoque: designación de una cosa con el nombre de otra, similar a la metonimia, aplicando a un todo el nombre de una de sus partes, o viceversa, a un género el de una especie, o al contrario, a una cosa el de la materia que está formada, etc., (…) Estamos ante el pars pro toto (tomar una parte por el todo), o también, el totum pro parte (utilización del todo para describir a una parte). Que sea una figura retórica no quita, ni mucho menos, que pueda ser susceptible de utilización tendenciosa y con finalidades sañudamente inconfesables. Y esto es precisamente a lo que se nos está induciendo: a una sinécdoque en la cual el todo, los docentes, empieza a verse colectivamente bajo sospecha de pederastia.

No hace mucho denunciaba en este blog la apresurada medida consistente en requerir un certificado acreditativo de la condición de no-delincuente sexual a todos los docentes del país. Lo de apresurada, porque todavía no estaba en funcionamiento el registro de delincuentes sexuales previsto por la ley. De ahí que tanta urgencia pareciera sospechosa.

Porque ni se había producido incremento alguno que hubiera generado la justificada alarma social, ni era el de los docentes un colectivo especialmente aquejado de tan nefanda práctica. Se me ocurren muchas otras instituciones y profesiones, por otro lado bien conocidas, bastante más susceptibles –los hechos cantan- de ponerse bajo sospecha. Por ello, tanta precipitación parecía subrepticiamente encaminada hacia objetivos ajenos a los explícitamente anunciados en el texto de la Ley. Y sugería un eslabón más en la campaña de desprestigio y culpabilización que, desde hace tiempo, tiene por objeto a la profesión docente.

Así que… ¿Qué quieren que les diga del escándalo del colegio de los Maristas de Sants-Les Corts, en Barcelona? ¿Se ha destapado precisamente ahora de forma accidental? Pues no sé, la verdad, y dicho sea sin dudar en absoluto de la presunta veracidad de los aberrantes hechos que se están denunciando años después de que ocurrieran, incluido el de una actual profesora  del centro, que ahora se ha «acordado» de los abusos que sufrió durante su etapa como alumna en tan digna institución; y que luego como profesora debió convivir con los que se seguían perpetrando.

Porque la verdad, a juzgar por lo que se sabe hasta ahora, a las acusaciones de pederastia habría que añadir sin duda la de pertenencia a banda organizada. También podríamos preguntarnos qué hizo en su momento la inspección educativa, o si los conciertos económicos se reparten en los centros religiosos tan próvida como indiscriminadamente, sin control alguno. De acuerdo que frente a una mafia organizada, el miedo lleva al silencio, nada más cierto. Pero estamos hablando de delitos cometidos hace entre diez y veinte años, de modo que sin una cobertura de amplias complicidades y tácitas aquiescencias, lo del miedo no serviría del todo. ¿Por qué el primer padre denunciante de los abusos a que fue sometido su hijo esperó tanto tiempo? La verdad, no tratándose de casos aislados, no puede entenderse a menos que estemos delante de algo tácitamente consentido desde una omertá que iría mucho más allá de los tres o cuatro degenerados implicados por ahora.

Podríamos preguntarnos todo esto y muchas cosas más. Y podrían preguntárselo también los medios que ahora mismo arremeten contra todo el gremio docente, poniéndolo bajo sospecha por unos hechos ocurridos hace años en un «modélico» colegio religioso subvencionado por una Administración pública que ha apostado por ellos, que no se enteró de nada y que siguió «pagando».

Pero ahora somos todos los docentes los que estamos bajo sospecha por culpa de unos pocos degenerados. Así lo entiende al menos este tabloide que, en su demagógica y sensacionalista línea, ha hecho de su capa un sayo y promueve la denuncia pública.
Lo dicho, una sinécdoque canallesca.


dimarts, 26 de gener del 2016

divendres, 12 de juny del 2015

VA DE RETRO FORCADES: APOSTILLA A «VACUNAR O NO VACUNAR»



Había dado por cerrado el tema de las vacunaciones, pero no me puedo resistir a las perlas que acaba de soltar la monja Forcades, que a su condición de religiosa añade la de médico, aficionada al esoterismo y a la política, habiéndose autopostulado recientemente como candidata a la presidencia de la Generalitat de Cataluña, encabezando un frente amplio de la «izquierda» independentista. Definitivamente, esto de la exclaustración está haciendo estragos.

A ver, uno no es médico, ni mucho menos epidemiólogo, pero argumentativamente hablando, la verdad, no acaba de entender que el primer argumento contra la vacunación sea que las vacunas estén en manos de farmacéuticas que hacen negocio. Pues mire, Hermana Forcades, lo siento mucho, pero esto no es un argumento. Será una denuncia, y muy justificada, pero no un argumento contra la vacunación. Porque lo del «negocio» incluye también las aspirinas, los antibióticos y cualquier otro medicamento, hasta los homeópatas y las flores de Bach o las bolitas o las pulseras de los curanderos y la biomedicina. Y por las mismas razones, el vil negocio que hacen con nosotros, no deberíamos comprarnos nunca un coche, un televisor, un ordenaror, un piso, ni ir en tren o en avión… ni siquiera ir al cine o ver la televisión. Y puede que ni comprar comida para sobrevivir sosteniblemente siquiera; porque todo es negocio.

Sostiene Sor Forcades que la vacuna sólo tiene un 95% de efectividad –es seguramente más o menos así-, y deduce de ello que el riesgo de estar en el 5% de no inmunizados restante justifica la negativa (universal) a vacunarse, por lo del aluminio, nos dice, y sus efectos secundarios –que interpreto que  afectan también a los inmunizados-. En realidad, nos dice para nuestra tranquilidad, hay más niños vacunados no inmunizados frente a la difteria –debido al margen de ineficacia del 5%-, que niños no vacunados –igualmente no inmunizados-, que es el 3% del universo vacunable. Si fuera por esta mujer, mucho me temo que la mortalidad infantil estaría todavía en los niveles del siglo X… cuando a los suyos les iba tan bien.

Pero el siguiente argumento es todavía más sorprendente, por la escabrosidad implícita que incorpora. Porque si es consciente de ella, puede que aquí haya demonio; si no lo es, en fin... Insisto, no hablo desde el punto de vista epidemiológico, por falta de autoridad en la materia, y aunque muchos epidemiólogos, a sueldo o no de las farmacéuticas, consideren las opiniones de la médico Forcades más próximas al esoterismo o a la pura y simple demagogia, que a las de la epidemiología. Me estoy refiriendo a la estructura formal del razonamiento empleado para defender la posición de los padres que se niegan a vacunar a sus hijos, y de lo que se desprende de su puesta en relación con los contenidos materiales que vierte.

Sostiene Sor Forcades que los niños que no se vacunan ayudan a los que sí lo hacen a desarrollar un recordatorio natural de la vacuna, con lo cual, añade «los vacunados se benefician de los no vacunados». No estoy cualificado para valorar si es o no cierto, admitamos que lo es. ¿Y bien? Pues que si esto es un argumento más para justificar la no vacunación, estamos ante una auténtica teodicea de la liberación vacunal; como ha de haber almas pecadoras que se condenen para que así las bondadosas tomen conciencia del pecado y se salven yendo al Cielo. Sí, Sor Forcades, los designios del Señor serán todo lo inescrutables que usted quiera, pero ¿Es usted consciente de lo que está diciendo? ¿Qué diría si los nazis, en lugar de deportarlos y asesinarlos, hubieran mezclado a los niños judíos –por supuesto, no vacunados- con los niños «arios» vacunados, para que así estos vieran reforzadas sus defensas naturales?

El último razonamiento, la guinda del pastel, no vale la pena ni entrar en él. Basta con citarlo. Simplemente, la teológica exigencia de génesis lleva a esta mujer mucho más allá del más benévolo de los umbrales de la sensatez. Si, como sostiene el ínclito académico García de la Concha, la prosa de Santa Teresa es inexplicable sin la intervención del Espíritu Santo, uno se pregunta a qué hay que apelar para explicar a Sor Forcades. Al grano, como la vacuna sólo es efectiva en un 95% de casos, y la difteria, en cambio, sólo resulta mortal en un 10%... la conclusión es obvia: «Hay padres que prefieren correr el riesgo de que su hijo se muera que no que quede con una enfermedad degenerativa por intoxicación de cúmulo de vacunas, y hay que respetarlo».

No nos dice, qué curioso, es el único dato que se le «olvida», el porcentaje de niños vacunados con enfermedades degenerativas por cúmulo de vacunas.
¡Y aspira a ser presidenta de la Generalitat! ¡Qué yuyu!   Vade Retro…

dimecres, 20 de maig del 2015

PONGA UNA MONJA EN SU MESA



Cuando la realidad se degrada, aparece la farsa, y cuando la farsa se convierte ella misma en la realidad, entonces surge el esperpento. Y en ésas estamos. Se dice, medio en broma medio en serio, que al rumbo en castellano se le llama derrota por la cantidad de veces que los barcos españoles han sido derrotados. Se non è vero, è ben trobato, que se dice… Y parece que la derrota trazada en la hoja de ruta del «procés» va camino, no de Ítaca, sino del esperpento.

Leo con estupefacción que la monja Forcades está dispuesta a pedir una excedencia para exclaustrarse y concurrir como candidata a la presidencia de la Generalitat de Cataluña, al parecer, bajo las siglas de un partido o movimiento que ella misma ha contribuido a pergeñar y del cual parece ser su más destacado activo. ¿Excedencia ha dicho? Uno pensaba que esto eran cosas mundanas, de funcionarios. Pues parece que no. ¿Se acuerdan? Teresa Forcades, la monja médico que se opuso a la vacuna contra la gripe A, y a la cual pillaron poco después en un congreso de ufología o algo así. Pues no va en broma, porque además afirma, como se puede ver en el enlace, que no pertenece a ninguna orden y que para los benedictinos y benedictinas –su «orden», es de suponer- cada monasterio es autónomo. O sea, que a ella no le manda ni Dios y que aquí paz y allá gloria. Debe ser cosa de «vocación». No se lo pierdan, de izquierdas, independentista y monja de Montserrat. Ahí queda eso. ¡Si Marx levantara la cabeza!

Pero como hay que estar en todo, de eso sabe mucho la Iglesia, tampoco le falta el brazo espiritual a la derecha, a la independentista en este caso –Rouco debe estar al borde de un ataque de apoplejía-. Sor Lucía Caram es una dominica paisana de Bergoglio, actualmente conocido como El Papa Francisco, convertida a la causa independentista. Ha apoyado públicamente a Mas y a Trías, y ha participado activamente en actos públicos de CIU. Entre las perlas que nos está soltando esta nueva monja mediática, cabe destacar sus elogios de la política social de Artur Mas –hace falta mucho valor, o mucha fe-, su rotunda afirmación de que ella «no hace política», sino de monja cojonera, y el anatema lanzado contra los despreocupados: «Es pecado quejarse y no ir a votar». Así que alerta los frivolones que mucho protestar, pero luego, a la hora de la verdad, el domingo de elecciones se quedan durmiendo la resaca o dándole a la molicie tomándose birras mientras ven las películas que se bajaron por la noche. Por cierto ¿No tienen sección femenina los trapenses? Son los que tienen prohibido hablar...

La cosa no acaba aquí. Para mi perplejidad, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se nos informa que de los 129 presidentes de la Generalitat de Cataluña que ha habido hasta hoy, 120 de los 122 que hubo hasta el año 1714, eran eclesiásticos. Un porcentaje nada desdeñable ¿no les parece?; así que nada que pueda sorprendernos y mucho ojito, que esto aquí ha sido «siempre» de lo más normal. Y si de lo que se trata es de volver a las esencias... Luego hay gente que se escandaliza de mis afirmaciones sobre el «masoverismo» de los Terricabras y Junqueras, por cierto, ambos también exclaustrados –como los Carod, Colom, Prenafeta y tantos otros exdirigentes independentistas desertores de la hostia… No, mejor no me tiren de la lengua-. Y resulta que me quedaba corto ¿Masoveros decía? En siervos de la gleba es en lo que nos van a reconvertir como no nos andemos con ojo… De momento ya sabemos que el que no vote, que no se queje porque es pecado. De ahí a pecar no votando a quien se debe, va nada.

Si es que se veía venir. A la ramplona estética neocarlistoide le faltaba un brazo auténticamente espiritual, ya lo tenemos, y a derecha e izquierda. A partir de ahora, el político que no tenga una monja que exhibir no será nadie. «Ponga una monja en su mesa», podría ser el nuevo mantra. ¡Ay, Berlanga! ¿Por qué nos dejaste, con la falta que nos estás haciendo?
Eso sí, parece que el Vaticano ha llamado a capítulo a ese par de hermanas metidas en política. Debe ser cosa del gobierno español y sus arteras maniobras. Pero ellas ya han dicho que nanai, la una y la otra. Que todo por el procés. Dijo Marx que el cielo se tomaba al asalto. Ellas, mucho más prosaicas, y como el cielo ya se lo han ganado rezando, o por si acaso, han decidido traernos su paraíso particular a la tierra. O al menos a Cataluña. Y como les digas que no, eres un pecador. Con la Iglesia hemos topado. O tempora o mores…

dijous, 19 de març del 2015

ALGO MÁS SOBRE LA «JESUITADA» EDUCATIVA



Empezaré insistiendo en lo que comentaba en la anterior entrega sobre la revolución educativa jesuítica. Para poderme tomar en serio la propuesta, debería poder verificar que la Orden contemple que sus futuros ordenados y jerarcas hayan sido «instruidos» bajo los parámetros marcados por dicho método. Es decir, que los pastores se apliquen el mismo tratamiento que recomiendan a las ovejas. Algo ineludible para poder creer en la buena fe del proyecto, que no en su solvencia.

Y desde luego que esto no me lo creo. Por esto, y porque me parece más un tema de vocación de pastores que desean guiar unas ovejas que necesiten ser guiadas por ellos. Está en al ADN de cualquier orden religiosa, no deberíamos olvidarlo.

De todos modos, tampoco deberíamos olvidar que se trata de un experimento de los jesuitas catalanes, no de la Orden en general. Más concretamente, de la “Fundació Jesuïtes Educació”, integrada en “Escola Cristiana de Cataluña” y, cómo no, en la Patronal de la privada concertada catalana. Y digo esto porque igual resulta que éstos son jesuitas como el juez Vidal es juez. Que las cosas por aquí en Cataluña andan muy alteradas, y los niveles de contaminación pedagógicos sólo son comparables a los de contaminación nacionalista, del que se considera que forman parte substancial en la medida que proponen un modelo de escuela catalana con su identidad diferenciada.

Y quien se piense que esto refiere al catalán como lengua vehicular, está muy equivocado. Muy al contrario, la lengua es sólo un distintivo externo puesto como pretexto al servicio de los intereses de unas oligarquías provincianas y onfalocráticas que sueñan con un modelo andorrano para toda Cataluña. “Allò tan nostrat” dicho en catalán, la “dissortada” lengua utilizada como pretexto y arma arrojadiza por unos y otros. De allí lo del “fet diferencial català” del cual forma parte indisoluble un modelo educativo acorde a los fines y al modelo social preilustrado que se persigue. De veras lo digo, y perdón per el excurso: el debate no es si se enseña en catalán o en castellano; la lengua es un mero pretexto utilizado como banderín de enganche. El problema es qué se enseña.

Pues bien, en este contexto, y con una patronal de la privada concertada controlada y favorecida por el poder, en admirable relación estocástica, no me extrañaría que la «jesuitada» fuera la aportación personal al “procés” en su versión educativa, de personajes ligados a fundaciones que abrevan en las fuentes del poder y la subvención. No es por nada, pero me gustaría saber qué opina de esto el general de los jesuitas. Claro que a lo mejor le parece muy bien, no sé… doctores tiene la Iglesia…

Pero tratándose, de momento, de algo remitido exclusivamente a Cataluña, no puede por menos que despertar sospechas, porque hay favores que se pagan.

No puedo dar nombres porque a ello me comprometí, pero para que nos hagamos una idea de la sutil trama de complicidades que se produce en torno a la educación y el modelo educativo, les contaré algo que me consta que es totalmente verídico. Bueno, un nombre sí daré, el de Jordi Pujol.

Ocurrió hace ya bastantes años, cuando el hoy delincuente fiscal era presidente de la Generalitat y todavía surfeaba en la cresta de la ola. Una joven periodista recién salida de la facultad, y que acababa de encontrar trabajo en un importante medio de comunicación catalán, recibió el encargo de cubrir un acto que, sobre temas de educación, iba a dar el «president» Pujol. Después de una insulsa e intrascendente perorata, respondiendo siempre a las preguntas según si això toca, o això no toca, y finalizado oficialmente el acto, Pujol, según tenía por costumbre, hizo un corrillo aparte con, supongo, algunos de los medios más afines. Y allí, ante algún comentario que surgiría sobre la enseñanza pública y la privada concertada, Pujol fue tajante: “és clar que fem trampa”. A favor de la privada, claro.

La pobre chica se creyó en posesión de una exclusiva que la iba a consagrar como periodista y le faltó tiempo para volver a la redacción y decírselo a su jefe. “¿No te ha dicho que no lo publiques?” le espetó el jefe. Y claro, no se publicó que el “president” no sólo había reconocido, sino que se había jactado de estar haciendo trampas en el tema educativo a favor de la privada. Les parecerá una anécdota, pero para los que conocemos el percal, les aseguro que es categoría.

Y la cosa sigue igual, de modo que ahora, en pleno procés y ante la agresión que supone la por otro lado infausta LOMCE, es muy probable que se les esté devolviendo el favor. Y una vez más, el tema no es la lengua –éste es el campo de discusión para botarates- sino el modelo educativo. Porque quien se haya leído la LOMCE sabrá que dicha ley es la primera ley española que reconoce el derecho a la inmersión lingüística. Sí, tal cual. Así lo viere quien lo leyere. De modo que el debate de fondo es otro.

Visto así, podría parecer que lo de la “Fundació Jesuïtes Educació” se queda en un simple experimento catalán. Pero mucho me temo que no sea así. Hay razones para pensarlo.

Cambio de tercio. Uno de los más feroces críticos con la LOGSE desde sus primeros momentos, fue el profesor universitario Ferran Gallego, a la sazón activo militante en la izquierda comunista, lo cual le situaba directamente en la categoría de rara avis –aunque parafraseando a Raimon, fuimos más de los que ellos querían y dijeron-. Sus artículos incluso aparecieron en “El País”, edición nacional, en más de una ocasión, hasta que, según él mismo confesó en privado, el director del rotativo le dijo que sus artículos no «le» gustaban y que… puerta.

La tesis central de Ferran Gallego era que la LOGSE era una ley educativa de carácter netamente neoliberal. La oposición del PP por entonces, que nunca pasó de testimonial, quod erat demonstrandum, se debía según él –y en gran parte lo comparto- a que la derecha española todavía estaba atrasada como «derecha». Para él, la prueba del algodón era que CIU, a la que consideraba la derecha más inteligente y moderna de España, había entendido el mensaje desde el primer momento. No puedo recordar ahora si el ejemplo literal suyo era este, pero se trataba de evitar de una vez que el hijo de un albañil le pudiera arrebatar por nota el acceso a la facultad de arquitectura al hijo de un arquitecto. Y pusieron manos a la obra.

No cabe duda, lo han conseguido. Y ahora el PP les imita, sólo que quien no quiere enterarse, por otras razones, es CIU. Es decir, que nadie descarte que estos «nuevos» inventos se exporten.

¡Ah! Sobre por qué ahora ya se empieza a aplicar la literalidad de la LOGSE en la privada de semiélite, me remito al post anterior o, más brevemente, a la intervención de mi querido Guachimán -gracias por ella, amigo-, que reproduzco aquí literalmente, a modo de conclusión:

 
Hace algún tiempo, viendo el rumbo que tomaba la enseñanza pública, empecé a pensar que el mejor intérprete de por dónde iba a acabar derivando la humanidad fue Aldous Huxley. Releí "Un mundo feliz" y me quedé absolutamente convencido: los alfa, los beta, los épsilon... y los interventores en todo lo alto, auxiliados por altos directivos babosos en el control del sistema. Ese es el camino de la LOMCE: la expulsión del pensamiento crítico y sus fundamentos, más un feroz clasismo, ampliación del de la LOGSE. No puede negarse que la propuesta de los jesuitas va en la misma línea. Una última cosa: hace unos días, vi un reportaje televisivo (ya sabes cómo están aireando estas cosas los medios propagandísticos oficiales) en el que aparecían unos niños trabajando con este modelo: montones de niños en torno a mesas de diversos tamaños haciendo lo que fuera mientras los profesores pastoreaban por ahí. ¡Que eso ya se inventó hace décadas y hasta se puso en práctica, hombre! Se le llamaba trabajo en equipo, y hubo que dejarlo porque no funcionaba. ¡Qué manía de desenterrar momias viejas, cambiarles el nombre y presentarlas como la megarrevolución!

dimarts, 17 de març del 2015

LA COMPAÑÍA DE JESÚS SE SUELTA EL PELO (O EL CONTRAGIRO IGNACIANO)



Será que soy un descreído, pero no acabo de creerme la sinceridad de la transformación educativa anunciada por la Compañía de Jesús en sus colegios de Primaria en Cataluña. Y como resulta que, desde luego, no es que los jesuitas sean precisamente tontos, uno ha de pensar entonces que, necesariamente, ha de haber gato encerrado.

Alternativamente, podría pensarse también que son sinceros, y hasta que tengan razón. Pero para poder afirmar esto, debería saber previamente si la Orden contempla que sus futuros Prepósitos Generales, Asistentes ad Providentiam y el resto de miembros que constituyen su compleja estructura jerárquica, así como sus ordenados, provengan de este experimento que sus colegios están implantando en Cataluña; o si sólo es para legos. Y como ignoro ese extremo, el juicio sobre la honestidad intelectual de dicho proyecto mucho me temo que lo he de poner en rigurosa cuarentena. Porque, no sé, pero me da en la nariz que se trata de un proyecto más bien exclusivamente pensado para legos y seglares, y con finalidades muy concretas e inconfesables. En fin, volteriano que es uno.

Si realmente consiste en lo que me imagino, he de reconocer que se trata de un proyecto muy inteligente y ambicioso, pero cuyos objetivos no son exactamente los anunciados -en el supuesto que haya algún objetivo explicitado sobre el tipo de individuos que se pretende crear con este modelo educativo, cosa que no he sabido ver del todo, lo reconozco, más allá de los tópicos pedabóbicos ad usum- sino que, muy al contrario, barre pro domo sua y, al cabo de la calle, apuntaría hacia un modelo que podría acabar dejando a los seglares bajo la necesaria tutela de los religiosos. De ser así, se trataría de una curiosa inversión del giro coperniquiano para devolvernos, en una suerte de contragiro ignaciano, a un estado de cosas más o menos neomedieval, en lo intelectual y, por ende, en muchas otras cosas.

Ya digo, tal vez no sea así y puede que, acertadamente o no, los padres jesuitas estén animados por las más nobles de las intenciones, pero uno no puede zafarse sin más de las nefastas influencias que una formación volteriana le imprimió indeleblemente en las entendederas, sobre todo en este tipo de menesteres. Y es que, si de evitar tan nefastas influencias se trata, es más que probable que de este modelo no surjan volterianos, sino, como mucho, esadianos que propaguen e impongan la doctrina diseñada en otras esferas para países semiperiféricos como el nuestro. De ser así, la cosa ya iría cuadrando. Porque, vamos, creérselo, lo que se dice creérselo, no creo que se lo crean ni ellos; algo que, topando con la Iglesia, tampoco es tan raro.

Otra posibilidad, también auspiciada por el infame pensamiento volteriano de la sospecha, sería que se trate de una simple operación de marketing, en la línea de lo que apuntaba, muy acertadamente en mi opinión, Roberto Colom en su blog, a propósito de un proyecto similar, por no decir idéntico, en este caso a cargo de la Congregación de las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret, en el colegio Montserrat de Barcelona.

En definitiva, y de acuerdo con esta segunda posibilidad, la de una operación de marketing, se trataría de un simple cambio lampedusiano: que cambie todo para que no cambie nada. El rico al bollo y el pobre al hoyo. Pero aun así, estaríamos ante una relativa novedad: las escuelas religiosas habrían entendido de una vez, y en una fase superior, el carácter profundamente antisocial de la LOGSE y sus secuelas. Y se preparan para aplicarlo con fruición. La pregunta sería cómo no cayeron antes en tal cuenta. Pero también para eso tengo una explicación. 

Para nadie es un secreto que la LOGSE implantó un modelo que maniató hasta neutralizarla a la enseñanza pública. Gracias a ello, la por entonces agónica enseñanza privada resurgió cual Ave Fénix e hizo su agosto, con la complicidad tácita de las Administraciones permitiendo que, mientras a la pública se la obligaba a aplicar las aberraciones pedagógicas que acabaron con ella, la enseñanza religiosa mantuviera un modelo más tradicional y consistente. Más serio, académicamente hablando. El resultado conocido fue el trasvase de las clases medias de la pública a la privada, y el enriquecimiento y expansión de la enseñanza privada, también gracias al modelo de la concertación, algo inédito en cualquier otro país, o en cualquier otro sistema educativo.

Ahora, con la pública fuera de combate, la escuela religiosa puede pasar de la fase del monipodio a la de la aplicación de un modelo educativo del cual nunca surgirá un Voltaire, sino lo que desde un primer momento se pretendía, pero que pasaba necesariamente por la fase previa de neutralización de la pública: esades en la privada y, como ya ocurre, camareros en la pública. Todos ellos igualmente obedientes y dependientes, cada cual a su nivel y con su destino marcado por su estrato social. Y como en la Edad Media, sólo en los seminarios se custodiará y administrará el conocimiento; eso sí, a buen recaudo y en pequeñas dosis, no se les fuera a desmadrar otra vez la cosa con el Racionalismo, la Revolución Científica y la Ilustración. Y eso que por aquí todo esto pasó de puntillas y de largo. O precisamente por esto.
Será tal vez una interpretación conspiranoica,  y admito que lo vean así, pero cuadrar, lo que es cuadrar, cuadra. Y la verdad, asumiendo que no son tontos, que de lo que requieren es de tontos útiles, y que frente a la inmediatez hoy en boga, ellos saben trabajar para la eternidad, no puedo dar con otra explicación. Ahí queda.

divendres, 6 de març del 2015

MÁS ALLÁ DE LA RELIGIÓN



Un estudiante de filosofía se presenta al examen oral ante un tribunal que le requiere para que explique el pensamiento de Santo Tomás de Aquino. “Pues miren”, replica impávido el examinando, “la filosofía de Sto. Tomás de Aquino no me la sé, pero eso no tiene filosóficamente ninguna importancia, porque lo relevante es conocer su refutación, que sí conozco a la perfección y que les desarrollaré a continuación”.

Siempre me han parecido unos perfectos imbéciles los supuestos laicos que, por estos pagos, te felicitan la Navidad deseándote un buen solsticio de invierno. Y si denostar a la izquierda orate implica que lo pongan a uno de facha sin más preámbulos, muy probablemente la consideración de imbéciles para tan heroicos laicos conlleve ser puesto al mismo nivel que el cura Merino, Torquemada o Torras i Bages. La mezcla entre estupidez y esnobismo es letal de necesidad.

Decía en un post anterior que el tema de la religión -tal como se plantea desde la izquierda orate como desde la Conferencia Episcopal-, me parece uno de los problemas más secundarios y menos urgentes de entre los muchos que tiene planteados en estos momentos el sistema educativo; un sistema educativo al que si representáramos metafóricamente como un buque, hace años que ya sólo podríamos considerar un pecio. Y discutir sobre el tipo de chaleco salvavidas que hay instalar en un pecio carece de sentido.

Por su parte, el siempre atento Gregorio Luri ponía el dedo en la llaga cuando contrastaba las airadas reacciones que ha suscitado entre el elenco progre la publicación de los contenidos de la materia de religión católica, con la indiferencia y el silencio que ha merecido la publicación del currículum de religión musulmana. Un contraste que a la vez que delata, también retrata. Él le llama las fobias electivas, por oposición a las afinidades de Goethe, entiendo, obra basada en esta noción de la química del siglo XIX aplicada a la vida social.

Porque vamos a ver. Una cosa es lo que ya a finales de los ochenta denunciaba Fernando Savater en un brillante artículo en “El País”, concluyendo que, en materia de enseñanza de la religión, España estaba igual que la «bendita república del Irán». Es decir, en materia de religión estamos como si en materia de historia los profesores fueran nombrados en Cataluña por el inefable Institut de la nova Història, o en el resto de España por el consejo de administración de Intereconomía. Eventualidades que, por cierto, ya se dan o se pueden dar si los elige el director del centro sin más criterio objetivable que una normativa que le encumbra como «norma» a él mismo. Y conozco casos. Pero esto es una cosa, o mejor, una aberración, y otra muy distinta que la religión no se agote en sí misma. No saber ver esto me parece una torpeza.

Es ciertamente rechazable que el Estado pague a unos profesores que no elige, con unas titulaciones que no regula, para que hagan proselitismo de su credo en las escuelas e institutos públicos. Ahora bien, es igualmente rechazable, y por idénticas razones de higiene intelectual, que se pretenda ocultar o escamotear el fenómeno religioso  -el católico, claro-, igual que se les pretende ocultar a los niños de hoy que Bambi quedó huerfanito y que a la abuelita de Caperutica se la zampó el lobo feroz.

Porque miren ustedes y sin ir más lejos, no estoy hablando de fe ni de convicciones religiosas, quien siendo occidental desconozca la Historia Sagrada, siento decirlo así, está culturalmente castrado. Porque hay categorías que impregnan todo el universo cultural y le dan forma. Y que están más allá de la creencia o no en unos determinados dogmas. Occidente no se puede entender sin el cristianismo, así como tampoco sin Grecia ni Roma.

Y si como decía Max Weber, cultura es una urdimbre consistente en tramas de significado que dan sentido y que permiten al individuo orientarse en su interacción social a partir de este sentido, desde en lo más trivial hasta en lo más complejo, entonces no basta con ser ateo para poder prescindir de la religión, porque de elementos religiosos está impregnada dicha urdimbre. No en cuanto a confesión o creencia, claro que no, sino en aquello que está más allá de la religión. Ni siquiera ser ateo es una justificación para eludir el fenómeno religioso o ignorarlo. Hasta puede que todo lo contrario.
Exactamente igual que con la refutación de la filosofía de Tomás de Aquino no basta para que deje de ser necesario estudiarla, contra lo que pensaba el infeliz estudiante. Aunque hoy, con tanto Wert y sus curricula para formar futuros tarados, y con tanto psicopedabobo que lleva a cabo la faena, probablemente, la mayoría pensaría lo contrario. Claro que, como filosofía ya no habrá, gracias a los autonómicos y a los centralistas, el tema ya no se planteará. Y en cualquier caso, mejor no preguntárselo.

dilluns, 2 de març del 2015

RELIGIÓN Y MAJADERÍA



Ya la tenemos liada otra vez. Hay gente que no tiene remedio. Ahora resulta que el currículum de la materia de Religión en el Bachillerato evaluará aspectos como la comprensión del origen divino del universo o los problemas bioéticos relacionados con el origen, el desarrollo y el final de la vida. Y ya han saltado por legiones los majaderos de siempre poniendo el grito en el cielo y rasgándose las vestiduras ante tal tropelía. ¿Y qué se pensaban que iba a decir la Iglesia al respecto? Desde luego, hay gente de una aparente ingenuidad exasperante…

Vaya por delante que, exactamente de la misma manera que pienso que en un sistema educativo lo esencial es que los alumnos aprendan matemáticas –por ejemplo-, mientras que me parece secundario en qué lengua se les enseñe, -o me lo seguirá pareciendo hasta que no se resuelva lo primordial: que efectivamente aprendan matemáticas-, pienso también que el tema de la religión es en estos momentos uno de los problemas más insignificantes y menos urgentes que nuestro sistema educativo tiene planteados.

No voy a entrar, por lo tanto, a debatir sobre la conveniencia o no de que la religión como doctrina confesional forme parte de nuestros programas de estudio como materia optativa, ni de que su oferta sea obligatoria en todos los niveles y etapas con independencia de la demanda –a diferencia, por ejemplo, del latín o del griego o de tantas otras-, ni tampoco en si ha de ser evaluable o no para el expediente. Y ya digo, no voy a entrar en ello –acaso otro día- porque hacerlo me parecería eludir culpable y cínicamente los temas principales y de mayor gravedad que afectan a nuestro sistema educativo, y siendo consciente de ello, incurriría en una frivolidad que no estoy en condiciones de permitirme.

No, con quienes me voy a meter es con los majaderos que parecen escandalizarse porque un texto de religión católica sostenga el origen divino del universo, o que afirme que la persona no puede alcanzar por sí misma la felicidad. O que se relativicen los casos de Galileo, Servet o Bruno ¿Pero se puede saber de qué se sorprenden? ¿O qué pretenden que expliquen los curas? ¿Que digan que el universo no tiene sentido? ¿Es que son tan extremadamente ignorantes que no saben qué es una religión ni qué es la Iglesia o en qué consiste?

El único de los entrevistados que da en el clavo es Fernando Savater -sin que sirva de precedente-, que elude entrar a valorar los contenidos y afirma que:

“El problema es la existencia misma de una asignatura confesional organizada por el obispado, con profesores elegidos por los obispos y pagados por el Estado”
Ahora bien, si resulta que nadie considera esto un problema, y cabe suponer que es así porque ningún gobierno ha denunciado el concordato con la Santa Sede de 1979, y éste establece que la materia de Religión la organiza el obispado y a los profesores los elige el obispado ¿A quién le puede sorprender que luego digan lo que dicen?

dissabte, 17 de gener del 2015

APOSTILLA A «MOROS Y CRISTIANOS»



Sólo como apostilla a las entregas sobre “Moros y Cristianos”. Y en referencia a alguna objeción que se me ha planteado. El problema fundamental del musulmán no es de fe, a diferencia del cristiano (de hoy). Y ello no implica que por ello ambos, cristianismo y mahometismo, dejen de ser metafísicamente mellizos. Problema de fe lo es, en todo caso, el que tiene el cristiano de hoy en día, en una sociedad secularizada, donde fe es la sublimación de la duda, que no su negación.

Pero no es un problema para el musulmán, como tampoco lo era para el cristiano del siglo XI que se iba a las Cruzadas a cambio de indulgencias. Porque cuando la religión lo permea todo, el problema no es creer, sino obedecer. Lo que puede ser o requerir  «fe» para un cristiano del siglo XXI, era costumbre y ley en el XI, o sea, «ethos» o «mos» -en sus sentidos originarios no tematizados, en griego o en latín, respectivamente-, y «nomos». La fe como problema o duda es casi intelectualmente implanteable en una teocracia como las del siglo XI, o en todo caso algo subsidiario e irrelevante, ya sea en el islam o en la cristiandad. Y a diferencia del cristiano, sigue sin serlo para el musulmán del siglo XI.
Es sin duda un planteamiento muy sociologista, pero la fe no sólo es abordable desde el psicologismo, y menos si estamos hablando de un modelo teocrático. En este sentido, el yihadista no se convierte a una fe, sino que se adscribe a una norma, a un nomos.

divendres, 16 de gener del 2015

¡POR QUÉ NO TE CALLAS?

El Papa sostiene que “la libertad de expresión tiene límites”

 El Pontífice argentino dice que no se puede "ofender" la religión: "Si insulta a mi madre puede llevarse un puñetazo"

 

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