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dimarts, 16 de febrer del 2016

Una sinécdoque canallesca



Un rotativo sensacionalista ha tenido a bien poner en marcha una plataforma digital de denuncia de abusos sexuales a menores por parte de sus maestros o profesores. Un iniciativa aparentemente encomiable, que a uno, sin embargo, se le antoja más bien un acto repugnantemente demagógico. ¿Por qué iba a tener más miedo alguien de ir a la policía que de denunciar anónimamente su caso en la prensa basura? Además, ¿se hace cargo el tabloide de marras de la cantidad de denuncias falsas que, inspiradas por otros designios, pueden llegar a aparecer? ¿Y de sus eventuales consecuencias?

Según las fuentes policiales, el 80% de los abusos sexuales a menores se producen en su entorno familiar más inmediato. ¿Por qué, entonces, no se promueve también una plataforma de denuncia similar en la cual parientes próximos a la víctima puedan verter sus sospechas o acusaciones contra sus presuntos familiares pederastas? ¿No vende?

El diccionario de la RAE nos ilustra sobre el significado del término sinécdoque: designación de una cosa con el nombre de otra, similar a la metonimia, aplicando a un todo el nombre de una de sus partes, o viceversa, a un género el de una especie, o al contrario, a una cosa el de la materia que está formada, etc., (…) Estamos ante el pars pro toto (tomar una parte por el todo), o también, el totum pro parte (utilización del todo para describir a una parte). Que sea una figura retórica no quita, ni mucho menos, que pueda ser susceptible de utilización tendenciosa y con finalidades sañudamente inconfesables. Y esto es precisamente a lo que se nos está induciendo: a una sinécdoque en la cual el todo, los docentes, empieza a verse colectivamente bajo sospecha de pederastia.

No hace mucho denunciaba en este blog la apresurada medida consistente en requerir un certificado acreditativo de la condición de no-delincuente sexual a todos los docentes del país. Lo de apresurada, porque todavía no estaba en funcionamiento el registro de delincuentes sexuales previsto por la ley. De ahí que tanta urgencia pareciera sospechosa.

Porque ni se había producido incremento alguno que hubiera generado la justificada alarma social, ni era el de los docentes un colectivo especialmente aquejado de tan nefanda práctica. Se me ocurren muchas otras instituciones y profesiones, por otro lado bien conocidas, bastante más susceptibles –los hechos cantan- de ponerse bajo sospecha. Por ello, tanta precipitación parecía subrepticiamente encaminada hacia objetivos ajenos a los explícitamente anunciados en el texto de la Ley. Y sugería un eslabón más en la campaña de desprestigio y culpabilización que, desde hace tiempo, tiene por objeto a la profesión docente.

Así que… ¿Qué quieren que les diga del escándalo del colegio de los Maristas de Sants-Les Corts, en Barcelona? ¿Se ha destapado precisamente ahora de forma accidental? Pues no sé, la verdad, y dicho sea sin dudar en absoluto de la presunta veracidad de los aberrantes hechos que se están denunciando años después de que ocurrieran, incluido el de una actual profesora  del centro, que ahora se ha «acordado» de los abusos que sufrió durante su etapa como alumna en tan digna institución; y que luego como profesora debió convivir con los que se seguían perpetrando.

Porque la verdad, a juzgar por lo que se sabe hasta ahora, a las acusaciones de pederastia habría que añadir sin duda la de pertenencia a banda organizada. También podríamos preguntarnos qué hizo en su momento la inspección educativa, o si los conciertos económicos se reparten en los centros religiosos tan próvida como indiscriminadamente, sin control alguno. De acuerdo que frente a una mafia organizada, el miedo lleva al silencio, nada más cierto. Pero estamos hablando de delitos cometidos hace entre diez y veinte años, de modo que sin una cobertura de amplias complicidades y tácitas aquiescencias, lo del miedo no serviría del todo. ¿Por qué el primer padre denunciante de los abusos a que fue sometido su hijo esperó tanto tiempo? La verdad, no tratándose de casos aislados, no puede entenderse a menos que estemos delante de algo tácitamente consentido desde una omertá que iría mucho más allá de los tres o cuatro degenerados implicados por ahora.

Podríamos preguntarnos todo esto y muchas cosas más. Y podrían preguntárselo también los medios que ahora mismo arremeten contra todo el gremio docente, poniéndolo bajo sospecha por unos hechos ocurridos hace años en un «modélico» colegio religioso subvencionado por una Administración pública que ha apostado por ellos, que no se enteró de nada y que siguió «pagando».

Pero ahora somos todos los docentes los que estamos bajo sospecha por culpa de unos pocos degenerados. Así lo entiende al menos este tabloide que, en su demagógica y sensacionalista línea, ha hecho de su capa un sayo y promueve la denuncia pública.
Lo dicho, una sinécdoque canallesca.


dissabte, 19 de desembre del 2015

MOSQUEO PARA LA REFLEXIÓN



Sí, hoy, en plena jornada de reflexión electoral, estoy con la mosca en la oreja. Verán, ya llevo unos días así, de modo que voy a compartir con ustedes las razones de mi mosqueo y de paso inquirirles por si les ha ocurrido lo mismo.

Resulta que en esta campaña electoral se ha puesto de moda que muchos periódicos hayan incluido, en sus ediciones digitales, una encuesta destinada a informarle a uno, a través de una serie de preguntas con varios ítems de respuesta, de cuál es la formación política con la que más coincide. Por ejemplo, le preguntan a uno qué piensa del envío de tropas a Oriente Medio para luchar contra el Estado Islámico, y se le ofrecen varias posibles respuestas, de acuerdo a lo que se supone que son las propuestas de cada partido; o sobre la independencia de Cataluña –que si ni hablar, que si sí incondicional, que si referéndum, que si federalismo…-

En algunos casos hay hasta más de treinta preguntas. Pues bien, resulta que un servidor ha realizado cinco o seis de estas encuestas, sin que haya obtenido dos resultados iguales. Siempre me salía un partido distinto. Y ya podrán suponer que, si son cinco o seis encuestas, me han salido prácticamente todos los partidos que concurren a las elecciones. Y claro, esto mosquea. Porque uno no respondió ligeramente a las preguntas, sino, créanme, a conciencia.

Pero es que la cosa no acaba aquí. Verán. Sí, ya sabemos que la prensa es independiente y todo esto. Muy bien. Pero sin que ello cuestione la independencia política que en tan alta estima tienen, en aras a la libertad de información y a su veracidad y objetividad, no es menos cierto que no hay medio que no cojee de alguna pierna. Y resulta que, en cada caso, el partido al que me adjudicaban una mayor afinidad resultaba ser aquél al que oficiosamente viene a ser afín el medio. Y siempre el mismo, incluso cambiando respuestas a preguntas clave en sucesivos intentos. Entrando, claro, desde otros sitios porque no te dejaban repetir. Se lo aseguro, y les pongo un ejemplo. En uno de estos medios, conocido por sus abiertas simpatías hacia la formación en el poder actualmente en Cataluña, había una pregunta, ineludible, sobre la independencia. Daba igual contestar  que jamais de la vie, que mañana mismo o que largo me lo fiáis: indefectiblemente me salía «Democràcia i Llibertat» como partido, formación o lo que sea, al cual estoy más próximo. ¡Pasmao me he quedao!

Y así en el resto, en cada caso con su correspondiente filiación, oficial u oficiosa. Me pregunto si a alguno de ustedes le ha ocurrido lo mismo. ¿Comprenden ahora por qué estoy mosqueado?


dijous, 12 de febrer del 2015

EL ÚLTIMO SOCIALISTA Y EL PARTIDO SIN ATRIBUTOS

 
Dicen que en el pecado está la penitencia. Si es así y si es verdad que no hay redención sin expiación ni sin propósito de enmienda, entonces el PSOE lo tiene francamente mal. Porque, a ver, no sé si lo de Tomás Gómez es para tanto; puede que sí y que el tranvía de marras se haya desviado de los raíles mucho más de la cuenta. Pero entonces no entiende uno cómo no se han tomado desde la dirección federal medidas similares, por ejemplo, en Andalucía, donde el tema es mucho más sangrante.
¿O es sólo entonces una cuestión de encuestas? Pero, claro, si de encuestas hablamos ¿Puede alguien en su sano juicio y con una cierta idea de cómo se cocinan tales menesteres, ser tan crédulo como para tragar con la encuesta que el mismo periódico que fue desde siempre a por él, publique hoy un sondeo de “urgencia” según el cual el PSOE gana en Madrid un 8%, en sólo 24h, gracias a la destitución de Tomás Gómez? La verdad, lo de Tomás Gómez tendrá delito o no, pero lo del País y su encuesta de urgencia sí les puedo asegurar que es de juzgado de guardia. O de prensa basura. Ochocientas llamadas, dicen ¿Y a quién llamaron?
Guste o no, Tomás Gómez le ganó democráticamente en su momento la plaza en Madrid a la «señorita» Trini –Alfonso Guerra dixit-, a la cual Zapatero pretendió colocar cuando ya no le servía como ministra. Pero lo peor de todo no creo, personalmente, que sea ni la algarabía que la dirección federal socialista ha organizado, ni el chapucero modo cómo la ha complicado aún más. Al fin y al cabo, si alguien cree que una crisis como esta aumenta la intención de voto entre la ciudadanía, allá él… con su pan se lo coma.
No, lo peor de todo es cómo el enésimo plan renove del PSOE se va al garete y, como siempre, reaparecen los dinosaurios. Porque si no, díganme qué diantre de renovación es la reposición de Simancas, Lissavetzky o la supracitada señorita Trini. Es como pretender la renovación del PSC con Miquel Iceta, o de Andalucía con Susana Díaz. De risa, vamos.
Eso sí, lo de Gabilondo, pobre hombre, es pieza separada. Cierto, tiene en su mérito haber sido el menos malo de los ministros de educación de los últimos decenios, pero dista mucho de ser un personaje carismático que ejerza de revulsivo. Además, no es del partido. Y que en una situación como esta se opte por un independiente, sólo tiene una lectura: van muy, pero que muy faltaos.
No hace falta demasiada agudeza analítica para llegar a tal conclusión. Basta con ver al secretario de organización Luena para caer en la cuenta. Además, si fuera verdad que la simple mención de Gabilondo obra la proeza de subir en sólo 24 horas un 8% en intención de voto, y pasar de tercera a primera fuerza ¿Por qué, entonces, no se le aúpa como candidato a la presidencia del gobierno?
Alguien podrá pensar que me remonto ahora a las Guerras Púnicas, pero lo cierto es que el PSOE –como su versión sindical UGT-  fue un partido prefabricado, prêt à porter de acuerdo con las medidas que establecieron los sastres de la transición, Willy Brand   incluido: orillar al PC y a CCOO, y para mandar un buen día simulando que la izquierda había, por fin, accedido al poder; sin llegar siquiera al lampedusiano que cambie todo para que no cambie nada. Siempre fue un partido sin atributos, como sus dirigentes, pero hoy esto es más evidente que nunca porque está empezando a vérselas cara a cara con su Némesis. Y en el pecado está la penitencia.
Un último dato. Tanta estadística exultante contrastaba con el poema que recitaba el rostro del flamante candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid, el tertuliano Carmona, a la sazón también profesor universitario de disciplinas relacionadas con estadísticas y muestreos. Estaba viendo lo que nunca dirá. Hay otra foto en la cual está con idéntica expresión, afirmando que pone las dos manos en el fuego -¡ay! la ordalía del fuego- por Tomás Gómez. Los antiguos griegos llamaban a esto Ananké; Fatum los latinos. Quizás merezca el título de último socialista, en un partido sin atributos.

dilluns, 2 de febrer del 2015

PODEMOS Y LOS ACTOS FALLIDOS DEL FRANQUISMO PSICOLÓGICO





No voy a hablar en este post de la campaña que se ha desencadenado desde los más variopintos medios, y desde el poder al que obedecen, contra toda la cúpula de PODEMOS. No se trata, pues, de inculpar o disculpar a Pablo Iglesias ni al honrado y responsable ciudadano que le acusa de haberle pagado en negro -ignoro si la reforma del baño de su casa, fotocopias o cualquier otra chapucilla-, ni de los cobros que Monedero se embolsó al idem en sus aventuras sudamericanas, declarados, por cierto, a Hacienda -un caso más bien de exportación de talento y de retribución en divisas, a lo cual si alguien tuviera algo que objetar, deberían ser los paganos-, ni, desde luego, de la legalidad o no de un contrato universitario casi mileurista como el de Errejón, aunque no deje de ser curioso tanto celo como parece mostrar, ni más ni menos que la virginal UCM, en este caso particular.  

No, ya he dicho que no voy a hablar de esto, ni de la histriónica asimetría con que se comparan desvergonzadamente estos casos con las tarjetas black y la estafa a miles de ciudadanos perpetrada por los fulanos y fulanas de Bankia o la CAM, el caso Millet o el caso Pujol, la operación púnica, Gurthel, Bárcenas etc. De lo que sí voy a hablar es de la última acusación contra Pablo Iglesias, que se presenta como definitiva y concluyente: que su padre militó en el FRAP(!).

La «acusación» procede, inicialmente, de los medios más contumazmente montaraces, pero su difusión no. Hay una mano que mece la cuna. Y es en las valoraciones donde queda manifiestamente claro que aquí algunos siguen considerando la democracia como una solución de continuidad al franquismo, y a éste la legitimación moral y política de aquélla; su causa formal y, si me apuran, hasta su causa eficiente. Y esto demuestra que sigue habiendo un franquismo psicológico que valora con un doble rasero las posiciones que cada cual pudiera haber mantenido frente a lo que fue, sin más, una dictadura instituida por la fuerza de las armas.

El problema en relación a esto no es tanto que Franco muriera en la cama y el franquismo se reciclara hacia la hegemonización de la transición a la democracia, llevada a cabo por sus sectores más pragmáticos. No, el problema es la valoración implícita del franquismo como un régimen de legalidad desde el cual se desacredita a cuantos se opusieran a él con sus mismo medios, sólo que mucho más precarios. Y esto se nota en la pretensión de desacreditación de la supuesta ideología de Pablo Iglesias amparándose en que su padre fuera -si es que lo fue de verdad, lo cual ignoro- militante del FRAP, no por su oposición al franquismo, de la cual se jactan hoy notorios franquistas de por entonces, sino por lo de la lucha armada, claro, y por el carácter terrorista que se le atribuyó a la banda.

Un argumento, éste, muy en la línea del empleado por los milicones que condenaron a muerte Julián Grimau, no por su militancia en el PCE, según ellos, en el momento de la condena, sino por sus actos durante la guerra civil como comisario político. Es decir, como criminal de guerra, como si no fueran también criminales de guerra los que le condenaron y como si no fuera la única diferencia entre Grimau y sus jueces que uno estaba en bando de los vencidos y ellos en el de los vencedores. Porque, no lo olvidemos, hubo vencedores y vencidos.

En rigor, sólo puede hablarse de terrorismo en España a partir de la entrada en vigor de la Constitución de 1978, o, en todo caso, un par de años antes, a partir del momento en que se vislumbra que, ya con Suárez, se está caminando hacia el proceso que culminó con su promulgación. Pero hasta entonces, lo que había era una dictadura casposa y sanguinaria, que no perdió la oportunidad de morir matando hasta su último aliento -por cierto, a dos militantes del FRAP entre las últimas cinco ejecuciones apenas unas semanas antes de la muerte del dictador-, y que, muertos en la guerra civil aparte, carga sobre sus espaldas con doscientas mil penas de muerta ejecutadas «legalmente» y cuyos ejecutores han quedado en la más absoluta impunidad. "Obedecían órdenes", claro, como aquellos otros...

Igual que han quedado en la impunidad tantas otras guarradas y canalladas como se cometieron en la posguerra por parte de los vencedores, sencillamente por la simple razón de pertenecer a este bando: desde adjudicaciones fraudulentas y expropiaciones ilegales, hasta extorsiones para legalizarlas, siendo hoy los herederos de los asesinos, de los expropiadores y de los matones, todos ellos gente respetable y de respetabilísimos partidos democráticos, pero el origen de cuya opulencia se fundamenta en el botín de guerra que les ofreció la condición de miembros del bando vencedor a sus progenitores en la última guerra civil. Todo eso ha quedado también impune. Por cierto, no lo olvidemos, al único juez que le dio por abrir un sumario contra el franquismo, aun treinta años después, lo echaron de la judicatura.

Así que, qué quieren que les diga. A uno el FRAP no es que le cayera nunca especialmente bien que digamos. Y menos aun sus veleidades albanesas a la Henver Hoxa ¿pero lo de la lucha armada mientras esto era una dictadura armada? A ver si nos enteramos. Si tuviera que elegir, preferiría a cualquier miembro del FRAP que al inspector Melitón Manzanas; un caso muy a propósito y que retomaremos. Por cierto, el FRAP no esperó a la Constitución; se disolvió inmediatamente después de las elecicones de junio de 1977, las primeras celebradas en España desde febrero de 1936. Algo que, también con excesiva frecuencia, acostumbra a olvidarse.

Hasta que no entendamos que aquí la legalidad democrática comienza con la Constitución, o un par de años antes, no entenderemos que lo que hubo hasta entonces era una dictadura repugnante cuyo poder emanaba de los espadones. Pero el problema es que algunos no han hecho tabula rasa, o aunque digan que la han hecho, el subconsciente les traiciona a las primeras de cambio.

Sin ir más lejos, verbigracia: uno de los primero actos del actual Borbón fue inaugurar un monumento a los policías nacionales fallecidos en actos terroristas. Nada que objetar, todo lo contrario, excepto por la falta de tabula rasa. Porque... adivinen quién era el primero de la lista. ¿Lo han adivinado? ¿No? Pues ya se lo digo: Melitón Manzanas. Me pregunto si alguno de sus familiares o descendientes formará parte de la asociación de víctimas del terrorismo. Porque si es así, queda descalificada per se.

No. De víctimas del terrorismo y de terroristas sólo podemos hablar desde que este país es una democracia. Pero no antes. Porque antes era una dictadura. Y lo que demuestra que hijos de conspicuos franquistas -ministras peponas incluidas- critiquen la militancia política en el FRAP del padre de Iglesias, es que les traiciona el subconsciente y que bajo los Vogue y los Armani, asoma la pata de la cabra de la legión. 

Porque uno nunca ha visto a un Borbón realizar ningún homenaje a Julián Grimau. A Manzanas, en cambio, sí. ¿A qué estamos jugando? ¿Y luego se escandalizan porque Pablo Iglesias rechace ponerse en la solapa la bandera borbónica que le ofrecía Pantuflo? ¿O que en la manifestación del domingo en Madrid no hubiera ninguna rojigualda? Porque, ojo, banderas españolas sí las había, y muchas ¿o no es española la bandera republicana?

A lo mejor depende de donde cada cual pone la tabula rasa. Es decir, la fuente de la legalidad vigente. Yo la pongo con el advenimiento de la democracia. A partir de allí lo que era resistencia armada se convierte automáticamente en terrorismo. Ellos, en cambio, parece que su tabula rasa particular la sitúan en el 18 de julio de 1936. Sus propios actos fallidos les delatan.

dissabte, 26 de juliol del 2014

ISRAEL Y LA IZQUIERDA ORATE




A la izquierda con Israel le pasa lo mismo que a la derecha con Rusia, que no pueden con ella, mande quien mande allí, a menos que sea un político títere de trastienda, como lo fue Yeltsin. La izquierda con respecto a Israel, por su parte, tampoco transige con correligionarios, y su equivalente a político de trastienda a lo Yeltsin sería un inexistente masoquismo, patológicamente pusilánime, con propensiones compulsivas hacia la autodestrucción; algo que no parece que la ciudadanía israelí contemple hoy por hoy, ni aunque fuera para darle gusto a la izquierda.

Se puede entender que desde la construcción del discurso mediático de la derecha neoliberal interese seguir manteniendo cierto colorido bolchevique en Putin, de cara a la propia galería, aunque sólo fuera para amortizar la inversión en propaganda de cuarenta años de guerra fría, por más que Putin y su sistema político sean tan de derechas como el que más, y que el conflicto sea de hegemonía imperial, no de clase. Pero no se puede entender que la izquierda caiga en lo mismo, porque es de suponer que no se corresponde con su discurso, sino que es un simple tropismo heredado de los aspectos geopolíticos de la guerra fría, y no precisamente de la lucha de clases, que digamos.

Me estoy refiriendo, claro, a la izquierda realmente existente, es decir, la izquierda étnica y culturalista, ésa que tiró a un pozo la maleta con los apuntes de la izquierda de clase, y ahora se maravilla ante rituales supuestamente precolombinos análogos a las misas cristianas que denosta, o a cuyo combativo feminismo radical y de cuota se le caen las bragas al suelo ante cualquier dictadorzuelo con aires de macho alfa en estado de naturaleza, si odia a Israel, claro, y aunque que fomente la clitoridectomía, bajo el eufemismo de que tales mutilaciones pertenecen ancestralmente al acervo cultural de su pueblo.

Qué pecado cometió Occidente para merecer esta izquierda es algo que ignoro, pero intuyo que sólo se puede entender como némesis de una derecha que, siempre que ha podido, ha destacado por su mezquindad.

Para la izquierda y el buenismo, Israel no tiene derecho a existir, y por eso, precisamente por eso, no tiene derecho a quejarse de las agresiones de que es objeto ni, mucho menos aún, reaccionar contra ellas, porque constitutiva e históricamente, su pecado original le deslegitima frente a todo lo que no sea la pura y simple pusilanimidad ante unos «héroes» que se dedican a bombardearlos con misiles o a ametrallar a los niños que van en sus autobuses escolares. Para unos, todo vale, para los otros, nada.

Que el estado de Israel sea lo único parecido a una democracia en aquella región no parece que tenga demasiada importancia para esta izquierda, como tampoco que la mayoría de regímenes vecinos sean regímenes teocráticos, en muchos de los cuales pervive y goza de buena salud la esclavitud como régimen moral. No, nada de eso parece preocupar a los entusiastas militantes de la izquierda boba. Contumaces y «contumazas» ellos y ellas, el, la, lo...

Pero lo peor de todo es el repugnante tratamiento informativo con que los medios de comunicación se ceban en el tema, sectario y partidista, a base de retazos lacrimógenos e informaciones sesgadas, en una bazofia informativa generalizada en la cual coinciden plenamente, qué curioso, desde TVE hasta TV3, donde hay un bueno muy bueno, los palestinos, y unos criminales de guerra execrables, los israelíes.

A ver si nos enteramos de una vez. Lo que es un crimen es la guerra, una vez dentro de la cual, la lógica es otra que fuera de ella. Quien no entienda esto no ha entendido nada. Y de lo que se trata en una guerra es de ganarla, porque de lo contrario se pierde; no hay opción. Cuando los costes que puede suponer ganarla se ven superiores a los beneficios que la victoria comportaría, se negocia. Igualmente desde el otro bando cuando, desde una posición de debilidad, pero no de postración, se puede negociar la minimización de la derrota a partir de la disposición en que la premisa anterior ha situado al que está en una posición más favorable.

La lógica de la guerra es ésta, dejémonos de monsergas timoratas: lo que se persigue es el aniquilamiento del enemigo, y si alguien ha de morir, es el enemigo. No hay guerras limpias ni humanitarias porque la guerra es sucia por definición. Quien sostenga lo contrario es, simple y llanamente, un cretino.

Lo de «crímenes» y «criminales» de guerra, en cambio, es otra cosa. En principio, diríase que estamos incurriendo en una definición tautológica de dicho concepto, pues se aplica y se define sobre sí mismo. Pero, aun así, tiene sentido aplicado a ciertos ámbitos incluso dentro de la propia lógica de la guerra. Lamentablemente, el pacatismo timorato propio del buenismo ha conseguido desgastar tanto el concepto de «criminal» de guerra que, hoy en día, no distingue en qué ámbitos, dentro de la lógica de la guerra, se puede hablar de crímenes y criminales de guerra. Con el concepto de criminal de guerra ha ocurrido algo similar que con el de «facha» o «fascista». Estamos tan acostumbrados a utilizarlo contra cualquiera que nos lleve la contraria -Rajoy es facha, no lo olviden Vds.- que al final no sabremos distinguir al auténtico fascismo cuando lo tengamos delante de las narices. Y eso sí es peligroso. Muy peligroso.

Como decía Kant, una república de diablos también tendría sus leyes. Y lo más sensato es pensar que, aunque ciertamente bajo otros parámetros, dichas leyes no se distinguirían demasiado, en lo formal, de las que adoptaría una república de ángeles. Como mínimo en la medida que ambas comunidades se dotarían de normas que regularan sus respectivos funcionamientos. Es difícil, por ejemplo, concebir un mandato legal que, al contrario que el del quinto mandamiento -«no matarás»-, ordenara, por ejemplo, «matarás». Simplemente porque para eso no harían falta leyes, ya que, en función de su propio concepto, las leyes están pensadas para la pervivencia de un determinado orden de cosas, no para su destrucción.

Pues bien, la lógica de la guerra no encaja ni con la república de diablos ni con la de ángeles, fundamentalmente en función de que en ambos casos, lo que se pretende evitar es el conflicto interno, mientras que en la guerra lo que se pretende es la resolución de un conflicto externo (con independencia, aclaro, de que se sea agresor o agredido). Es decir, la lógica de la guerra se implantaría automáticamente tan pronto la república de los diablos y la de los ángeles entraran en guerra una contra la otra.

Para poder hablar de crímenes y criminales de guerra en una situación, la guerra, que de por sí es la institucionalización del crimen, hemos de reparar en un concepto hoy en día en desuso, debido precisamente a la generalización chabacana que de él ha hecho el buenismo. Este concepto es el de «crueldad innecesaria».

De entrada, podría parecer un contra concepto, y en realidad lo es. Sólo que su dominio no viene dado por referencia al primer término, la crueldad, que se supone constitutiva de una situación de guerra, sino por su condición de necesaria o no necesaria, en su sentido de evitable, siempre de acuerdo a la lógica de la guerra. Tal vez, pues, podríamos decir que en la guerra todos son criminales, pero algunos, además, son criminales de guerra. Porque en el crimen de guerra es la fría crueldad del que sabe que está cometiendo un acto inútil para el resultado del conflicto y, aun así, lo lleva a cabo. Se requiere sin duda ser un psicópata. El caso más famoso de crímenes de guerra es, evidentemente, el genocidio llevado a cabo por los nazis con los judíos. Pero no es el único, ni mucho menos.

La pregunta frente a los que acusan ahora a Israel de crímenes de guerra sería la siguiente, y no me contesten que cualquier acto de guerra es un crimen, porque esto ya lo sabemos ¿Qué crímenes de guerra ha cometido Israel en la reciente ofensiva sobre Gaza? Es decir ¿Qué actos de crueldad innecesaria que no influyan en el desarrollo del conflicto?

Y la contra pregunta: ¿Es un crimen de guerra utilizar escudos humanos civiles para proteger a los militares, o situar fuerzas militares en espacios como hospitales para desde allí hacer la guerra?
Con franqueza, negarle a alguien, como se le niega a Israel, el derecho a defenderse, es negarle el derecho a la existencia. Sin más.

dissabte, 18 de gener del 2014

FELONÍA Y DESFACHATEZ



Cuando se diseñó lo que iba a ser el belén catalán, alguien cayó en la cuenta que tambien tendría que haber una izquierda. Y eso era complicado, porque como ya les había dicho Einstein, durante su estancia en Barcelona, a unos nacionalistas que se le presentaron como también de izquierdas “Thas past nicht züzamen”, o lo que es lo mismo: ambas cosas no se pueden dar a la vez.

Que el PSC tiene de socialista más bien poco, o nada, es algo fuera de discusión; pero que ahora se le esté denostando por su voto contra la consulta ayer en el Parlament de Catalunya, a la vez que todos los medios de comunicación se lanzan a enaltecer a los tres diputados que rompieron la disciplina de voto, alineándose con el bloque independentista, esto, la verdad, no es que sea de un cinismo similar a la afirmación de Mas según la cual el 80% de la población catalana quiere la independencia... Es mucho peor, es una demostración de mala fe que sólo su propia estupidez les impide ver hasta qué punto se están poniendo en evidencia. La especialidad de la casa independentista ha sido desde siempre urdir falsedades como realidades, para luego rasgarse las vestiduras culpabilizando al que siempre fue como él nunca dijo que fuera.

Defender el derecho de estos tres diputados a votar según su conciencia -en el supuesto que tengan- y hurgar en la herida del PSC es, con franqueza, y digamoslo así, muy partidista y escasamente "patriótico". Baste imaginar que hubiera sido al revés. Es decir, que el PSC en su Consell Nacional hubiera aprobado por una mayoría del 80% votar a favor de la propuesta de "Mas &Junqueras" y tres diputados hubieran desobedecido votando en contra y alineándose con el PP y Ciutadans. ¿Qué hubieran dicho entonces los domeñados medios abonados al pesebre de la subvención, de estos tres diputados socialistas que hubieran votado contra la decisión del órgano legítimo de su partido? Por desgracia, no es muy difícil de imaginar. Pero es que la cosa no se acaba aquí. Ni su cinismo, desde luego, tampoco.

A ver si nos entendemos. Las reglas del juego son las mismas para todos y vienen dadas de antemano. En un sistema de listas cerradas, un diputado electo lo es directamente a través del partido o formación bajo cuyas siglas concurre. Que el mecanismo de designación de los candidatos sea democrático o una merienda de negros no es algo que ahora mismo sea significativo. Se votan unas siglas y punto. Por lo tanto, las decisiones se toman colectivamente y en grupo, por mayoría. Una vez más, que estas decisiones se tomen votando a la búlgara o no, tampoco es algo que nos afecte en este tema de los diputados felones. Porque en todo caso, los mismos tejemanejes búlgaros que ahora pretenden denunciar son los mismos que les auparon a unas listas en que acaso no hubieran estado de haber mediado un proceso interno democrático: ni la señora Geli ni sus otros adláteres. El único que con toda probabilidad hubiera estado es precisamente el que prefirió renunciar a su condición de diputado antes que romper la disciplina de partido.

Si en otro tipo de listas electorales la cosa funciona de otra manera, eso es harina de otro costal. Aquí está muy claro que el PSC, pese a sus derivas y sus inconsecuencias, nunca ha sido independentista ni partidario de acciones unilaterales que vulneren la legalidad vigente. Y si alguien quiere pensar que esto es una forma elusiva de decir no al referéndum y no a la independencia, pues que lo piense. Pero que ahora se esté planteando expulsar a estos felones que ni siquiera tienen la intención de devolver sus acta de diputados es lo más normal.

No sé si el PSC está todavía a tiempo de corregir su deriva, recuperar la confianza de su antiguo electorado y convertirse en una alternativa a la demencia política del Sr. Mas y compañía. Ya digo, no lo sé y desde luego que, en el mejor de los casos, lo veo muy, muy difícil. Pero una cosa sí tengo clara, si no lo hace ahora, y eso pasa por expulsar a esos tres diputados felones, cueste lo que cueste, entonces seguro que no lo conseguirá nunca. Si no expulsa a esos tres, el PSC está definitivamente muerto; si los expulsa, ya veremos...


dijous, 5 de setembre del 2013

DEL DEBATE A LA TERTULIA


Para empezar, hay que decir que es absolutamente falso que las tertulias -es un auténtico caso de justícia semántica que ya no se les llame “debates”- sean un fenómeno exclusivamente hispano. Haberlas, las hay en todas partes. Lo que si es exclusivo de aquende los Pirineos es el valor añadido que aquí se incorpora como marca de la casa, a saber, la inefable caspa ibérica -o lo que es lo mismo, un explosivo cocktail compuesto de ramplonería, altivez y contumacia, a partes iguales- por un lado, y la extraordinaria proliferación de programas con este formato, por el otro. Es decir, muchos y malos, además, por supuesto, de impúdicamente sectarios. Como decía en mi anterior post, sólo tienen valor antropológico, ningún otro... Al menos en lo que respecta a los que yo he visto, salvo algunas excepciones, eso sí, no ligadas a ningún programa en concreto.

¿Cuándo empezó todo y cómo se ha podido llegar hasta estos bajos fondos de degradación tan hediondos? ¿Cómo se pasó del debate a la tertulia? En relación a esto, uno recuerda los viejos tiempos de “La Clave” en el entonces UHF, y una anécdota muy a propósito de este proceso de deterioro, que nos llevó del debate a la tertulia, que hemos vivido y seguimos viviendo.


“La Clave” dejó de emitirse poco después de la llegada del PSOE al poder. Dicen las malas lenguas que fue el propio Alfonso Guerra quien se la cargó, acaso porque la consideraba amortizada después de haber asistido él mismo tantas veces como invitado a la misma. Sea como fuere, el caso es que unos años después, al aparecer las primeras televisiones privadas, Antena3 TV, concretamente, recuperó el programa con el mismo formato y presentador. No estoy seguro, pero debía ser hacia finales de los ochenta. La anécdota a que me refería trata sobre algo que ocurrió en uno de estos programas de la nueva “La Clave”, y que nos puede dar alguna clave -valga la reduncancia- sobre qué estaba empezando a pasar ya por entonces. Como siempre, aquellos polvos trajeron esos lodos.


Se trataba de un debate sobre mutaciones genéticas y entre los invitados, la mayoría de ellos de reconocido prestigio -todos menos uno-, recuerdo que se encontraba Mariano Barbacid, un par de colegas suyos, también españoles y un investigador alemán -la presencia de un extranjero con traducción simultánea siempre había sido una característica de “La Clave”- considerado una autoridad mundial en la materia. ¡Ah! también había un parapsicólogo.


El debate empezó con una aberrante perorata a cargo del parapsicólogo, cuya convicción íntima de estar en posesión de la verdad parecía autorizarle a interrumpir irrespetuosamente -creó escuela en esto, véase sino a P.R.- todos y cada uno de los tímidos amagos de cualquiera de los científicos presentes que intentaban reconducir el tema hacia unos parámetros más serios. En vano, porque el señor parapsicólogo les interrumpía a las primeras de cambio, sin que el presentador -el inefable Balbín- pareciera inquietarse lo más mínimo por el rumbo que estaba tomando aquello. Eso sí, de vez en cuando la cámara enfocaba al alemán y cualquiera podía percatarse del progresivo color escarlata que iba adquiriendo su cada vez más demudado rostro. Mientras tanto, el parapsicólogo seguía a su rollo.


En esto que el alemán, visiblemente molesto, tomo la palabra de golpe y le espetó a Balbín, a través de la traducción simultánea, más o menos lo siguiente: mire usted, soy una persona muy ocupada y si accedí a venir fue porque usted mismo me aseguró que este era un programa serio. Ya veo que no es así. Desde que empezó el programa, que se suponía que iba a ser un debate de divulgación para el gran público sobre un tema científico muy complejo, este señor de aquí (refiriéndose al parapsicólogo) no ha cesado de interrumpir de malas maneras, además de estar realizando unas afirmaciones que, desde la comunidad científica, no pueden ser consideradas sino como supersticiones o hechicerías. Me sorprende, de verdad, que mis colegas españoles estén tolerando esta payasada. Por mi parte, ahora empezaré a hablar sobre el tema que nos ocupa, y si este señor vuelve a interrumpirme durante mi exposición y usted sigue sin hacer nada para impedirlo, simplemente me largo”.


No había transcurrido ni medio minuto con el alemán hablando, cuando el parapsicólogo le interrumpió visiblemente contrariado y prácticamente a gritos, para quedarse él con la palabra. El presentador ni se inmutó y el alemán, tal como había anunciado, plantó encima de la mesa los auriculares de la traducción simultánea y puso los pies en polvorosa.


El único comentario que le mereció a Balbín este situación fue el siguiente, éste sí textual: “desde luego, es duro ver como hay gente tan intolerante que es incapaz de admitir opiniones opuestas a la suyas”. Por mi parte, me quedé sin saber nada nuevo sobre mutaciones genéticas, cerré el televisor y me fui a tomar un cubata -era viernes por la noche- que me aprovechó mucho mejor . Y nunca más volví a ver “La Clave”.


El aviso de “La Clave” pareció no afectar a nadie. Es más, incluso más de una vez, al comentar estos temas, te encuentras con que algún interlocutor adopta el papel de Balbín, más o menos cortesmente, según el caso. “¡Hombre! es que esto es «su verdad»!; “No, ya... pero es que la pobre no pudo estudiar, pero no por eso le vas a negar su derecho a la libertad de expresión”; “es que si no traemos a gente famosa ¿quién se va a tragar un debate sobre el calentamiento global?” ¿Quién no ha escuchado frases así? Y como a uno se le ocurra decir que de lo que se trataba, si era un programa sobre el big bang, era de que se pudiera aprender algo de él, en lugar de tener que escuchar sandeces proferidas por orates, entonces viene la puntilla: “bueno, al fin y al cabo, tampoco es un tema que se vaya a resolver en televisión, no es para tanto”.


Con el tiempo, uno ha visto a tonadilleras opinando en programas similares sobre el big bang, a fubolistas cenutrios disertar sobre arquitectura o filosofía, o a exconvictos pontificando sobre deontología profesional... hasta hoy en día.


Por eso, precisamente por eso, el caso a que aludía en “Una orgía antropológica” me pareció especialmente significativo, porque al darle el presentador un giro imprevisto -si intencionado o no en cuanto a los resultados, lo ignoro- ocurrió lo del cazador cazado. El inquisidor pillado pecando, in fraganti.


Claro que, eso sí, ya no son debates, sino tertulias. Pues eso. ¿Qué queda entonces sino la mirada antropológica?

dijous, 22 de novembre del 2012

LO CUTRE ES BELLO: a survey on spanish aesthetics


 
Entiéndase en el sentido kantiano de la «figura bella», del juicio estético y su finalidad sin fin, donde lo bello, sin ser concepto, tiende a serlo. Sí, volvemos a las cuentas suizas de Mas, a quien no sólo «El Mundo» ha echado una mano, sino ahora también Don Mariano y sus «mariachis». Diríase que sólo descansarán cuando los independentistas sean mayoría. ¿Se han vuelto locos o es que son así de imbéciles o de cínicos?
Y entiéndase tambien eso de «lo cutre es bello» en el sentido estético, ya digo. Pueden ser bellos los monstruos de Goya, el caballero y la muerte de Durero, el Mr. Grénouille de Süskind o hasta el Gollum de Tolkien, aunque de existir serían moralmente repugnantes. Lo malo de estos mariachis que hoy nos ocupan es que existen... y que son de una cutrez proyectada en hecho estético -como bello- y en acto moral -como repugnante-. Es sin duda una cutrez que no se puede adquirir por más que uno se entrenara. Así se ha de nacer, no puede uno hacerse. Véase si no al amigo Montoro.
Resulta que "El Mundo" sigue sin aportar más pruebas que la evasiva documental y la hediondez ambiental a que nos tiene acostumbrados. Pero lo de Montoro y Rajoy es traspasar una línea roja que nunca, nunca, debería traspasar un representante del estado de derecho. Ni siquiera el más farsante. Porque al hacerlo se deslegitima.
Uno puede hasta entender que los sicofantes halitósicos mundanos  sigan difamando sin aportar prueba alguna. ¿A qué esperan para mostrarla si es que la tienen? Pero lo que en un villano es hasta cierto punto comprensible, deviene vergonzante en un dignatario. Sin más, aunque sea por culpa de Mas.
Resulta que el ministro del interior, la judicatura y la policía niegan la existencia del informe, o de la parte más substanciosa de éste, en que se aportan afirmaciones  -que no datos- sobre cuentas bancarias y cajas fuertes a nombre de Mas y Pujol en Suiza y Lienchestein. Pues bien, resulta que el ministro del interior es del PP, el mismo partido y el mismo gobierno -aunque no lo parezca- que preside Don Mariano. Así que mientras el ministro del ramo, algo confundido y atolondrado, niega la existencia de informe y un fiscal general anuncia la interposicón de querella por calumnias contra «El Mundo», va el mariachi Montoro y dándolas por buenas, muge que es Mas el que ha de demostrar que no tiene cuentas en Suiza. Me lo repita, por favor.
Que esto mismo lo hayan dicho otros «machacas» del PP es grave, pero que lo diga un primera espada que, además, resulta que es ministro de hacienda, es espeluznante. Y que encima el «presi» rechace la comparecencia de sus dos mariachis en el putiferio del Congreso para aclarar sus desaguisados, eso ya es para echarse a temblar. Dicho en otras palabras: si el presidente no tiene cojones para hacer que sus ministros se callen la boca mientras no se aclare el tema, como mínimo que acepte su comparecencia en el Congreso y veremos cómo se explican. Que le den allí rienda suelta a su incontinencia verbal. 
Porque una cosa es un rotativo y otra el gobierno de una nación. Y si según  Montoro, ante una acusación sin pruebas de tener una cuenta en Suiza, eres tú quien las ha de aportar demostrando que no la tienes, entonces resulta que ni lo uno es un gobierno, ni lo otro un estado de derecho, sino una cuadrilla de gañanes en una taberna pútrida.
Porque lo que sugiere el mariachi Montoro se conoce como probatio diabolica y tiene, en un Estado de derecho, el mismo valor probatorio que pueda tener la ordalía del fuego o la lectura mántica del hígado de una oca. ¿Y este individuo está al frente de la Hacienda española? Dios nos pille confesados...
Y ya que hablamos de la ordalía del fuego, que quede bien claro que no pondría la mano en el mismo ni por Mas, ni por Pujol. Y que ni el uno ni el otro son tampoco precisamente santos de mi devoción, ni en lo personal ni en lo ideológico, como podrá observar cualquiera que se dé una vuelta por este blog. Pero hacer lo que ha hecho Montoro y actuar tan rastrera e indignamente como lo ha hecho Rajoy, eso es execrable. Yo pensaba que, en el fondo, representaban al Estado. Ahora ya veo que no.
Lo dicho, si hay pruebas, que se aporten por parte de quien las tenga. Y que casque quien se haya pasado de listo. Y si no las hay, a callarse la boca y que actúen los jueces. El problema ahora mismo no es si Mas y Pujol tiene cuentas en Suiza, sino que quien lo afirme, que lo pruebe. Hoy por hoy, las cosas funcionan todavía así. Las acusaciones hay que demostrarlas con pruebas, no con rebuznos.
Desde luego, con este ganado hubiera hecho auténticas maravillas Valle-Inclán. El Ruedo ibérico cabalga de nuevo. Ahora en forma de cutrez. Lo dicho, lo cutre es bello... en un cuadro o en una novela. Lástima que además sea de verdad.

diumenge, 18 de novembre del 2012

¿A QUIÉN SIRVE "EL MUNDO"?



Hasta ahora parecía muy claro, pero la aparición de la denuncia pública sobre los presuntos fondos suizos y lienchestenianos de Pujol y Mas, aporta cierta confusión sobre los designios del rotativo que defendió contra viento y marea, contra todo sentido común, contra toda evidencia empírica y contra las actuaciones policiales y judiciales, la autoría de ETA en los atentados del 11-M.
 
Porque la intencionalidad de la gravísima acusación contra Mas dependerá de la evolución e incidencia que la noticia tenga en los resultados de las elecciones catalanas del próximo domingo, 25 de noviembre. Así que o hay pruebas o no las hay. Y el tiempo apremia, de modo que ahora mismo sólo hay dos posibilidades.
 
O en el curso de esta semana aparecen pruebas concluyentes que acrediten con fundamento suficiente la solvencia de las afirmaciones y acusaciones vertidas contra Mas y Pujol, o no aparecen y la cosa adquiere certeza de difamación pura y simple. Así de cutre.
 
En el primer caso -se aportan pruebas- el mazazo que esto puede producir en CIU de cara a las elecciones, y por añadidura en la carrera política de Mas es monumental, como mínimo en el supuesto de que nos las estemos habiendo con un pueblo en sus cabales.
 
En el segundo caso -si no se demuestra nada y se recorre al subterfugio difamante-, entonces se le está sirviendo a CIU la mayoría absoluta en bandeja. Tienen una semana.
 
Así que, como decimos en catalán, "o caixa o faixa". Y no son Mas o Pujol quienes han de demostrar su inocencia ahora mismo -otra cosa será en las querellas que dicen que van a interponer- sino "El Mundo" quien ha de aportar pruebas de su culpabilidad. Y de momento lo único que hay es una trama y una serie de afirmaciones basadas en el borrador de un informe policial del cual todo el mundo, menos el Mundo, niega tener conocimiento.
 
Estamos ante un cálculo tan elemental que no admite faroles. Y esto no se les puede haber escapado a "Pedro Jota & Cia". A lo largo de esta semana sabremos si "El Mundo" aporta pruebas solventes y Mas acaba como Parnell o si, por el contrario, se trataba de un bluf destinado a favorecer a CIU con... ¿Qué fines?
 
Una cosa es cierta: como en el juego de enigmas lógicos, la situación es la siguiente: o hay un difamador o hay un corrupto. Y ninguno admitirá  ser o lo uno o lo otro. 
 
En un país mínimamente serio, uno ha de acabar en la cárcel: o el difamador o el corrupto.
No valen medias tintas. Esta vez no.


dilluns, 22 d’octubre del 2012

I DE BARCELONA WORLD I D'EUROVEGAS, QUÈ? (II de II)


En altres paraules, si enganxen La estanquera de Vallecas venent tabac a un menor d'edat heroinòman i litronero, li tanquen l'estanc. I si  Terenci Moix retorna de l'Hades a Cosmocaixa per assistir encuriosit a la taula rodona d'uns quants saberuts sobre els orígens catalans o castellans del día que morí Marilyn -o el día que murió Marilyn- i l'olor a Ducados delata la seva  presència fantasmàtica, la Generalitat li retira les medalles i el Departament d'Ensenyament el proscriu com a autor de lectures de curs. Però si resulta que l'estanquera vallecana o el Terenci venen tabac o fumen a Eurovegas -entenem-nos, al Prat de Llobregat o a Alcorcón-, aleshores no passaria res. Res de res. Quins pebrots, oi?

Doncs bé. Resulta que després de més d'un any de polèmiques mediàtiques i polítiques, va Doña Esperanza i es despenja amb una rialleta que li va gelar el somriure al Sr. Artur. Poc després, un edecà artúric anuncià una macroinversió per a Catalunya, "Barcelona World". El Sr.Artur va tornar, més o menys, a somriure. Sí, més o menys, pèrquè des d'aleshores el somriure se li ha tornat  escultural... en el sentit d'inanimat, com una ganyota: un rictus, vaja. I Doña Esperanza mai més ha tornat ni tan sols a esbossar una insinuació de rialla. I això malgrat que el dia següent de l'anunci artúric, el magnat neoesclavista anunciava que havia estriat la parcel·la de Doña Esperanza per a instal·lar-hi la seva Nova Babilònia. Això sí, ara estaria en competència amb el nou Kalgan del Sr. Artur, sis-cents quilòmetres cap al nord-est. Ni amb la victòria d'haver aconseguit Eurovegas per a ella va  aconseguir recobrar aquell somriure, entre sorneguer i entremaliat, que l'havia caracteritzada. Ni tampoc va tornar a parlar d'Eurovegas. Mai més?

I com és possible que després de tants focs d'artifici amb pretensions de foc real, tantes declaracions, tanta vesània desplegada, tants tertulians  vora l'atac apoplèxic en ple climax hertzià, tants de sentiments ferits i tants pobles ultratjats per les declaracions d'uns i d'altres... I precisament ara que tots plegats podrien estar contents, perquè tots dos havien aconseguit allò que pretenien, amb unes inversions milionàries dignes del Tío Gilito i amb milers de llocs de treballs a Catalunya i a Madrid...PRECISAMENT ARA VAN I DEIXEN DE PARLAR-NE! Qui ho entén?

És cert que la situació ha canviat. Doña Esperanza s'ha retirat, almenys per ara, de la política. El Sr. Artur, que no s'ha retirat ni sembla tenir-ne cap intenció, talment convençut que uns i altres només el volen per convidar a tabac, però no pas per a fumar amb ell, ha optat per a la transcendència. I si pel camí s'hi estavella, el restabliment de la legitimitat dinàstica ja està preparat... ara que  la contaminació que hi  va haver fa uns anys al medi ambient ja està oblidada.

Però ara de veritat. No seria Barcelona-World un immillorable actiu de campanya electoral per al seu artífex? Com és que no se'n parla? I Eurovegas, no havia de crear no sé quants milers de llocs de treball a Madrid? Que potser ja no hi fan falta?

Algú ha sentit parlar recentment d'Eurovegas o de Barcelona-World? Jo tampoc.Que estrany, oi?

dissabte, 20 d’octubre del 2012

I DE BARCELONA-WORLD I D'EUROVEGAS, QUÈ? (I de II)



Durant gairebé un any, el tema estrella del contenciós entre Barcelona i Madrid -en el context del qual s'inscriu el Catalunya-Espanya-  havia estat Eurovegas. Tot sigui dit amb perdó, no faltava més, dels Barça-Madrid i de les veleitats pre-onze de setembre dels masovers de CIU.  Però sí, malgrat que ara ja ningú en parli enlloc, no fa ni dos dies que els mitjans de comunicació d'aquí i d'allà, tots ells escrupulosament independents i professionals, no faltava més,  però també degudament alletats per les dides del poder -d'aquí o d'allà segons el cas, és clar- no parlaven gairebé d'altra cosa. I de cop, l'oblit... o l'Omertà?

Repassem molt breuments els fets d'aquesta crònica grotesca. Doña Esperanza i el Sr. Artur es van estar arrossegant servilment davant d'un magnat neoesclavista, que es devia divertir d'allò més mentre, tot tirant-se entre ells els plats pel cap, li cantaven les bondats de llurs respectius feus per a ubicar-hi la nova Babilònia  a preu de ganga.

Però el magnat tenia serioses reserves amb les lleis europees, espanyoles i catalano/madrilenyes. S'ha de poder fumar i aquí les lleis ho prohibeixen; els menors havien de poder entrar-hi com a adults -jugant, fumant, bevent, i el que hi fes falta- i aquí tot això les lleis també ho prohibeixen;  el magnat no paga salari a alguns treballadors, que viuen exclusivament de les propines que els clients proveeixen quan tenen el seu  quart d'hora, aquí en canvi, potser degut a una lamentable perversió consuetudinària, el treball es paga i fins i tot les lleis hi obliguen...
Tot plegat, foteses que ells haurien resolt ràpidament en llurs respectius corralitos. Però ai las! la legislació espanyola no els donava marge!  Doña Esperanza no ho va dir així, tan explícitament, no ho podia dir per raons òbvies, tan espanyola ella! però ho pensava; el Sr. Artur, al seu torn, se la va apuntar: ai quina pena que no pugui fer jo totes les lleis! I va preparar el seu full de ruta.

Que consti que les lleis sobre el tabac que tenim actualment em semblen pensades per retrassats mentals amb una perillosa proclivitat cap al fanatisme i la intolerància. Senzillament, qui no vulgui pols que no vagi a l'era. Si en un bar es fuma i a mi em molesta el fum -el del tabac, és clar, el dels cotxes i el de les fàbriques me l'he d'empassar sí o sí- aniré a fer el cafè a un altre que no  hi deixin fumar. I punt. Qualsevol cosa que vagi més enllà d'això és jugar a ser Torquemada.
Però això no treu que, com ja deien els llatins; dura lex sed lex. La seva naturalesa profundament intolerant  no li treu la condició de llei. I s'ha de complir. Però el que no es pot fer és donar l'espectacle dient públicament, en català un, en castellà l'altra, o segurament tots dos per boca d'un intèrpret en anglès: don't worry Mr. Adelson, I'll workt it out for you... just for you.