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dimecres, 15 de novembre del 2017

¿Pero hubo alguna vez 155?


Ahora resulta que la famosa declaración de independencia no era tal porque en el propio texto se establecía que tal disposición no tenía efectos jurídicos. Es decir, que se trató de un simulacro que, por otro lado y dicho sea de paso, ayuda a entender los avinagrados semblantes que exhibían los protagonistas de la proclamación en la desangelada celebración que le siguió. Pero entonces cabe preguntarse si, ya que no hubo declaración de independencia, acaso tampoco haya habido aplicación del artículo 155, o si ésta ha sido tan testimonial y carente de efectos como la independencia que pretendía evitar.

Porque si al final va a resultar que a unos les ponía esto de la independencia y les hacía «ilu» declararla solemnemente con todo el boato y parafernalia propias del caso, aunque no fuera real, sino mero teatrillo, solo para darse el gusto, entonces también cabe pensar que a los otros el cuerpo les pedía una aplicación del 155 igualmente pomposa, pero no menos vacua. Algo surrealista, sin duda, y más propio de algún numerito del tan añorado teatro chino de Manolita Chen que de políticos en ejercicio, pero es lo que hay. No se le pueden pedir peras al olmo; y tampoco deberíamos olvidar que, aun en cualquiera de sus proteicas manifestaciones, estamos al fin y al cabo en España.

Y es que más allá del ámbito meramente virtual en el que algunos parecen irremisiblemente atrapados, lo cierto es que las cosas no hay que valorarlas ni medirlas tanto por sus contenidos declarativos, como por sus resultados; o sea, por las consecuencias que acarrean. ¿Y qué ha ocurrido realmente? Pues a ver, no mucho más que si Puigdemont, en vez de proclamar la república, hubiera convocado las elecciones anticipadas que, en su lugar, ha convocado Rajoy. Sí, se han suprimido algunas agencias propagandísticas de la Generalitat y los miembros del govern y algunos de sus altos cargos de confianza han sido cesados sin el protocolario agradecimiento por los servicios  prestados ¿pero por lo demás, qué?

Los medios afines y adictos al nacionalismo siguen bramando como si tal cosa, aunque es verdad que no deja de percibirse una latente insatisfacción estupefacta por el hecho de poder seguir haciéndolo, acaso conscientes del quebranto que esto supone para su propio relato. Tampoco en la Administración de la mayoría de consejerías de la Generalitat se detectan cambios. Siguen los mismos y con los mismos e indisimulados carnets de partido de siempre. Eso sí, no hay vértice en las cúspides, pero eso, más que preocupar al personal, incluso acrecienta sus ambiciones a ocuparlas, y en ello andan ahora mismo. Sé de lo que hablo, no es una mera figura retórica.

Y cuidado, que lo del encarcelamiento de algunos y el bufonesco exilio belga de otros, será políticamente todo lo discutible que se quiera, pero no es cosa del 155, sino de los tribunales de justicia; en principio, hubiera ocurrido lo mismo de haber sido Puidmemont el que hubiera convocado elecciones anticipadas. Aunque en este supuesto la causa judicial no hubiera recaído en la Audiencia Nacional, sino en el Supremo, y ahora estaría muy probablemente en la calle y como presidente en funciones de la Generalitat.

Al final, los únicos que van a experimentar algún tipo de pérdida material en todo este embrollo formal/virtual serán las cándidas almas a las cuales, por su participación en la huelga el día 8 de noviembre, convocada por un sindicato virtual cuyas siglas seguramente ni conocían, se les detraerá el jornal de este día. Más bien pocos, por otro lado, porque trabajadores, lo que es trabajadores, brillaron más bien por su ausencia en tan gloriosa jornada.

Y sin duda también perderán algo, electoralmente en este caso, si es que hay justicia cósmica, Ada Colau y sus palmeros. De veras que lo siento por los exégetas de la Sra. Colau, siempre buscando en sus designios algún arcano que avale su presunto genio político… en vano. Decía Lincoln que se puede engañar a todos por un tiempo, y a algunos todo el tiempo, pero nunca a todos todo el tiempo. Y es que de la basura no hay exégesis posible.
Hace unos años (1991), Jean Baudrillard (1929-2007) prolamó que la guerra del golfo  no tuvo lugar. Hasta escribió un ensayo para demostrarlo. No sé yo si dicho conflicto sucedió realmente o no, no estuve allí. Tampoco la información que recibí sobre el transcurso de esta guerra, aunque parezca refutar sin paliativos que no tuvo lugar, me autoriza a dudar de la dilección de tan insigne pensador. Pero sí he estado aquí, y aplicando el mismo cuento, ya que no hubo declaración de independencia, entonces tampoco ha habido 155. Acaso solo simulacros y amagos. Juegos de ilusiones y con las ilusiones (de los demás). Nada más.

dimecres, 4 d’octubre del 2017

De la Tierra a la Luna


Por más vueltas que des, el culo siempre estará detrás. Una frase ciertamente autorreferencial que constata una evidencia irrefutable sobre la propia perspectiva, pero no sobre la de los demás. Según en qué fase de vuelta esté y la posición del observador respecto al observado, éste estará de culo, de cara o de perfil.  Lo mismo con respecto al observador desde la perspectiva del observado.
Pero no parece que ocurra así con la Luna; siempre nos muestra la misma cara dejando su otra (casi) mitad oculta. Es decir, nunca le vemos el culo. Pero si gira también sobre su propio eje –rotación-,  además de orbitar alrededor de la Tierra –traslación-, parece contradictorio que nunca la veamos de “espaldas”. Una paradoja solo aparente, claro. Hace algunos años, cuando todavía se explicaba Historia de la Filosofía en nuestros institutos, conseguí que todos los alumnos lo entendieran sacando a una pareja a bailar.
El típico movimiento de baile en el que ella gira alrededor de él, cara a cara, y él simplemente rota sobre sí mismo. “¿Lo veis?”, les dije, “Esto mismo es lo que pasa con la Tierra y la Luna”. “No, no”, objetó alguien, “Ella solo está girando alrededor de él, no sobre sí misma”. Entonces les hice reproducir el baile describiendo un círculo completo a cámara lenta. “¿Qué ves ahora más allá de tu pareja?”, le pregunté a ella. “La puerta de la clase, respondió; “¿Y ahora?”, “La pizarra”, “Las ventanas”, “las mesas, a mis compañeros y la pared del fondo de la clase”, “La puerta de la clase… ¡de nuevo!”. Entonces todos entendieron que la chica había descrito también un movimiento rotatorio sobre sí misma, porque de otra manera, habría estado viendo siempre lo mismo. “Lo que pasa es que ella tarda el mismo tiempo en dar una vuelta completa alrededor de él que en darla sobre sí misma –son dos movimientos sincronizados-, y esto es exactamente lo que ocurre con la Tierra y la Luna”.
¿Y en política? ¿Está siempre el culo detrás por más vueltas que demos? ¿Las sociedades catalana y española tienen siempre el culo detrás? Sin duda, desde la perspectiva del que considera solo su propia posición como sistema de referencia, así sería, pero solo para él. Y si, de acuerdo con esto, consideramos al otro solo desde nuestra propia perspectiva, entonces podríamos pensar también que la Luna solo gira alrededor nuestro, como la primera reacción de algunos alumnos  en el ejemplo anterior. Tampoco es anecdótico que a quienes más les costó comprender el tema fue a los propios bailarines. A los observadores les resultó relativamente fácil percatarse de que habían omitido algo que, ello no obstante, estaban viendo. Porque no solo veían a la chica girar alrededor del chico, sino que también la veían a ella de cara, de perfil o de espaldas según la posición respecto a ellos.
Pero si adoptamos, o intentamos adoptar, la perspectiva del observador, su sistema de referencia, acaso entonces entendamos y sepamos describir la naturaleza de los movimientos observados mejor que sus propios protagonistas. Y alguien deberá decirle al chico que es el único que no ve el culo de la chica, y a la chica que es la única que no ve el culo del chico. Será una trivialidad que incluso a alguien puede que le parezca grosera. Pero es lo que hay. Y si a cualquiera de los dos le da por querer verle el culo a su pareja de baile, se acaba el baile.
Ignoro si es el caso solo de la Luna o si se conocen otros de órbitas sincrónicas. Tengo entendido que es algo excepcional, pero no puedo asegurarlo. No sé tampoco qué ocurriría si la Luna dejara de repente de orbitar con sus dos movimientos sincronizados, pero seguro que nada bueno, aunque entonces sí que le veríamos el culo. En el caso político, está muy claro.
Y si alguien me pregunta quién es Cataluña y quién España en esta metáfora orbital, le diré que cualquiera puede ser una u otra, porque cuando solo cuenta el propio ombligo, tanto puede decirse que orbita la Luna alrededor de la Tierra , como que la Tierra que lo hace alrededor de la Luna. Quizás valdría la pena preguntárselo a los observadores, no sé, a Júpiter o al Sol. Pero claro, es que los suyos son otros sistemas de referencia, otras perspectivas. Se dirá que esto excluye las emociones, los sentimientos, pero entonces ¡Ay, Ay, Carmela!

dilluns, 10 de juliol del 2017

De gallinas y de faroles (a vueltas con el "Procés")





El juego del «gallina» consiste en que la victoria pasa necesariamente por el desistimiento del rival; de lo contrario, nadie gana y todos pierden. Lo describe el canto XXIII de La Ilíada, que nos narra la carrera de carros en honor de Patroclo, con Diomedes y Eumelo como protagonistas. Más modernamente, el cine nos mostró a James Dean con el coche a toda velocidad compitiendo para ver quién conseguía frenar deteniéndose más cerca del abismo que hacía las veces de meta.
Una variante particular la tendríamos en «Juegos de guerra», donde el ordenador que iba a iniciar la guerra nuclear acaba deteniéndola in extremis cuando le introducen en el programa el juego del tres en raya, y «entiende» que nadie iba a vencer. En este caso nadie le llamó gallina porque se trataba de un superordenador, pero en la versión humana, para que haya vencedor se requiere de un gallina, de algún cobarde que se arrugue en el último momento permitiendo la victoria del «héroe», del valiente. De lo contrario, o todos los coches acaban despeñándose por el precipicio –con sus ocupantes dentro-, o todos los carros chocan entre sí y se acaba la carrera, o, en fin, la humanidad se autoaniquila en una guerra nuclear.
(...)
 
El artículo completo, aquí.

dijous, 23 de març del 2017

Estragos educativos y lo que nos espera


Tenía que llegar tarde o temprano, ahora resulta que la Tierra es plana porque lo dice un jugador de la NBA. Dentro de poco, y al paso que vamos, al profesor que intente explicar que es redonda, lo lincharán. Pero, claro, el profesor es solo un mediador, noun transmisor de conocimiento...  Para ir haciendo apetito, aquí unos avances, No sabemos la que nos espera:

http://omicrono.elespanol.com/2016/01/mito-de-la-tierra-plana/
http://www.mundodeportivo.com/baloncesto/nba/20170224/42279769239/irving-la-tierra-es-plana-y-el-fenomeno-de-las-fake-news.HTML
 http://www.mundodeportivo.com/baloncesto/nba/20170320/421041569658/shaquille-oneal-tambien-cree-que-la-tierra-es-plana-por-que.html?utm_source=lavanguardia.com&utm_medium=outbrain&utm_campaign=widget_outbrain

dijous, 5 de gener del 2017

El Procés y el esperpento como fase superior de la farsa


Ayer recibí por whatsapp el texto de más abajo. Al principio pensé que se trataba de una inocentada que llegaba con retraso. Pero no. Y aunque pueda parecer lo contrario, es altamente significativo y creo que marca un antes y un después en el recorrido del Procés: el tránsito de la farsa a la fase superior del esperpento.  O esto o alguien se ha pasado de la raya estas fiestas con substancias psicotrópicas. Ahí va el texto.

4/1/17, 21:39 - Xose Díaz: MOLT IMPORTANT FER-HO CÓRRER!!

ALERTA! El jutge Vidal destapa en una conferència a Granollers part dels plans secrets del govern per la independència. QUE CORRI QUE ANIMARÀ LA TROPA!!

Conferència senador/jutge Vidal ahir a Granollers.
Per carregar bateries els que creiem en l'independència. Això és imparable i a Madrid ho saben. Seguim ferms. Tot està quasi llest (85-90% fet): 31 comissions, treballant en 19 àmbits diferents sota supervisió d'en Pi Sunyer (ex vicepresident del Tribunal Constitucional, no ho oblidem).
A partir del febrer (de l'aprovació dels pressupostos) tot s'accelerarà i començarem a tenir més informació del que s'ha fet durant tot aquest temps. Una dada, pels indecisos: a partir de l'endemà de la proclamació d'independència l'ingrés mínim per a tothom (aturats, pensionistes, pirmi, viuetats, etc...) serà de 1.000 €. Els estudis econòmics estan fets pel Col.lectiu Wilson (catedràtics catalans d'aquí i d'arreu del món i empresaris de prestigi) i estan avalats per, com a mínim, tres institucions internacionals serioses, poc sospitoses de ser amigues, com el Deutsche Bank.
Els números surten, i surten bé. Actualment, Espanya està en el 14è lloc dels 28 estats d'Europa quant a renda per càpita i resta d'indicadors econòmics. Catalunya estarà en el lloc 8è si obté l'independència, i Espanya baixarà fins el 21è lloc. Que se sapiguen aquests números, ja que tenen a veure, perquè ajudaran a resoldre-la, amb la pobresa energètica i de milers d'avis del nostre país. No lligarem els gossos amb llonganisses, que consti, però disposarem de més diners, els que no aniran a Espanya, i fiscalment també volen ser més contundents en la lluita contra el frau.

MÉS: Hi ha un país, no Europa, no es vol dir, no especialment pro-Espanya, que està disposat a financar-nos per si el govern d'Espanya talla l'aixeta del finançament sense voler negociar. Són negocis, ens prestaran i els pagarem interessos. I en tenen molts, de diners.

MÉS: en el referèndum que hi ha d'haver, perquè així ho exigeixen els països amb els quals s'ha contactat, i que ens reconeixeran quan sigui el moment, la participació mínima hauria de ser del 60%, assolible. Els vots a favor del sí, aleshores, n'hi ha prou amb la meitat + 1. Hi ha 31 països dels 194 de l'ONU, que ens reconeixeran l'endemà, si es guanya el referèndum (que se celebrarà sota supervisió de 500 observadors internacionals, tots persones concretes que estan llestos ja des d'ara per participar-hi).

MÉS: disposa ja, el parlament, del cens electoral i en un any màxim els residents a l'estranger podran votar electrònicament. Més, pel pagament d'impostos no caldrà que patim per si els paguem a Espanya o a Catalunya. Ens deslliuraran d'aquest dilema i de les possibles repercussions penals. Tothom pagarà al banc, i ja està resolt que en virtut de la nova legalitat catalana, aquestes entitats liquidaran els impostos a Catalunya. No s'hi oposaran, perquè ells només volen fer negocis.

Bé, família, i parlo pels que voleu la independència, hem d'assegurar que guanyarem el referèndum convencent el màxim d'indecisos. Els contraris no cal, ja s'ho faran.
Podem fer-ho, i fer-ho bé. No hi ha cap motiu per seguir vinculats a Espanya. Emocionalment sempre ho estarem, però quant a la resta, millor que ens ho fem nosaltres tot sols.

Bien, muy bien, pasemos al «análisis» del texto.

Lo primero que cabría destacar es que los indepes no las tienen todas consigo y que deben ser ciertas las encuestas según las cuales el número de adeptos va en descenso. También, que hay consciencia de que la opinión pública percibe todas estas comisiones y charangas como un comedero para para paniaguados que viven del momio, mientras al resto de la ciudadanía se la sigue machacando a recortes.

Y es que sólo así se explicaría que todo un prohombre del independentismo como el senador/juez (sic) Vidal, haya desvelado los planes secretos del gobierno de la Generalitat para la independencia. Porque digo yo que una vez revelados, dejan de ser secretos ¿Y no ha pensado el juez/senador que tan valiosa información puede caer en manos de la pérfida España, siempre al acecho, si se hace pública? ¿Tan mal está la situación como para que tenga que irse de la boca con el fin de, como reconoce el propio mensaje, «animar a la tropa» con arengas de este jaez? Claro que si admitimos que es para darle ánimos a la parroquia, se comprende. Pero entonces ocurre que si lo reconocemos explícitamente, pasa como con el efecto placebo: si sé que es mero placebo, deja de surtir efecto. Así que, bueno, ustedes verán…

Porque aunque se nos informe que todo está a punto para la independencia en un 85-90%, sí parece, ello no obstante, que está cundiendo un cierto desánimo entre las filas independentistas, de ahí la siguiente confidencia: Al día siguiente de la proclamación de la independencia, se implantará en Cataluña la renta mínima de 1000€. Esto, se nos dice, está avalado por estudios de prestigio, como el colectivo Wilson (!) –que son de la casa- y por tres instituciones internacionales, entre las cuales, ni más ni menos, el Deutsche Bank, al cual se cita precisamente remarcando que su condición de no-amigo del independentismo le da más solvencia. Aunque delate a su vez que los autores son conscientes de la nula credibilidad que tienen los informes «amigos», incluso entre sus propias filas.

Se añade aún más información «confidencial». Seremos el octavo país de la UE en renta per cápita -¿pero estaremos en la UE?-; y además, por si alguien lo dudaba, se asegura que el nuevo estado será más contundente en la lucha contra el fraude fiscal. La inclusión del «más», que se supone que al acentuarlo no va con segundas, hemos de entenderlo como «más» que España. Y ahí le duele, porque es verdad que España ha sido muy tibia en la persecución del fraude y la corrupción: ahí están Millet y los Pujol, sin ir más lejos, riéndose de todos nosotros y campando a su anchas ¿Es esto lo que nos aseguran que se va a acabar?

Pero hay un problema con la renta mínima de 1000€. ¿Y si ahora que España se ha enterado, va y decide poner una renta mínima de 1200€ para contrarrestar, qué pasa? ¿Eh? Filtrar información tan confidencial es una imprudencia. Se entiende que después de tanto recorte y privatización, el personal esté mosca y haya que ablandarlo con promesas avaladas por prestigiosos estudios y revelando planes secretos, pero ahora España conoce nuestros planes, y esto es peligroso, muy peligroso…

O no tanto, porque nuestros astutos líderes han pensado en todo. Como no contemplan que España decida implantar una renta mínima superior para contrarrestar el entusiasmo que suscitaría tal medida, sino sólo que cierre el grifo dejando a la Generalitat sin un euro, han buscado financiación en el exterior… Y la han encontrado. Y aunque no nos digan dónde, el entusiasmo delata una vez más al bueno del juez Vidal: no puede ser sino China o Quatar –este último ya ha tenido tratos con el Barça, así que… ustedes verán-. Y nada, que tenemos allí fondos sin límite a nuestra disposición para ir tirando de tarjeta de crédito. No sé qué quieren que les diga, pero me parece que además de las substancias psicotrópicas a las que aludía más arriba, alguien está extrapolando libremente con el juego del «amigo invisible» del día de la cena de empresa navideña.

Y vamos entrando en materia. Hay 31 países que reconocerán al nuevo estado catalán con carácter inmediato. No se no dice cuáles, pero queda claro que están con ellos en tratos muy avanzados. Exigen, eso sí, un mínimo de un 60% de participación en el referéndum, al cual asistirán como observadores internacionales 500 personas concretas (sic). Es muy importante la aclaración de que son personas «concretas»; de lo contrario podríamos pensar que se trata de personas «abstractas», lo cual podría introducir algún que otro problema conceptual, como que el referéndum fuera a ser igual de abstracto que las personas que iban a observarlo, o hasta que incluso los votantes fueran personas abstractas… Pero no, y además, muy importante, estas personas concretas ya están listas para venir en cualquier momento. Se pregunta uno si ya estarán también cobrando por el stdby…

Así que manos a la obra. Sólo falta que participe un 60% en el referéndum y tenemos la independencia. Pero claro, como los españolazos y los «unionistas» van a boicotearlo, conseguir un 60% de participación se antoja algo más que un mero trámite. Vamos, que dista mucho de ser pan comido. Pero hay que hacerlo (el referéndum), porque así lo exigen los países «amigos». Si no, pues ni haría falta, va el Parlament, proclama la independencia y ya está… Pero, ya se sabe, hay que guardar las formas.

Aunque complique las cosas el prurito ese del 60%. Porque nadie será tan imbécil como para ir a votar «no», sabiendo que con ello aumenta el porcentaje de participación. Y si a la abstención técnica de siempre le añadimos que los del «no» están, según las encuestas, entre el 50 y el 60%, pues ahora resulta que, cuando ya lo teníamos todo al alcance de la mano, crédito, reconocimiento internacional y líderes de talla, la cosa se va a joder por un quítame allá un 60% de participación… ¿Sería una lástima, verdad?

Y este es precisamente el mensaje final del texto, que sería una lástima que hay que evitar a cualquier precio. De ahí la imperiosa exhortación al proselitismo que se les hace a los convencidos: han de convencer a los indecisos. A los españolazos del «no» no hace falta, pasando de ellos… si conseguimos el 60& de participación, incluso mejor que no vayan. Porque de lo que se trata es de que la participación llegue al 60%.

La verdad, si no fuera por el esperpento, y por la bendita ingenuidad de tanta gente que está enviando este bodrio porque se lo cree, uno pensaría que algunos ya están buscando excusas y culpables. La excusa: Como resulta que, si lo hay, volverá a ser un referéndum barbacoa –aunque puede que esta vez las urnas hasta sean clandestinas-, no se llegará ni de lejos a la participación que se han inventado que algunos países «amigos» nos requieren. Una excusa de doble filo, por cierto, que les permite a unos levantar el campo y a otros seguir en él con la DUI (declaración unilateral de independncia), aduciendo que España nos prohíbe el referéndum y que así no hay manera, pasando de referéndum y proponiendo el salto a la unilateralidad y a lo que sea… incluso a los cascos azules. Y claro, los culpables: los de siempre, los «botiflers», los catalanes traidores a su patria… por culpa de los cuales no fue posible el sueño.

Cuando se está al borde del abismo, dar un paso hacia delante puede resultar problemático. ¿Esperpento o exhortación final? Puede que ambas cosas, o puede que ninguna de ellas; tal vez se quede en un juego de rol, con el problema de que algunos no quieren salir del juego porque les va muy bien allí dentro, con una realidad imaginada que han conseguido que un hatajo de incautos se la crea, y que piensen, convencidos, que han desconectado de España, cuando en realidad han desconectado con su cerebro. Beatus Ille… ¡Santa inocencia!

El problema es que han ido tan lejos que ya no pueden detenerse y quedarse quietos; o huyen hacia atrás, o hacia adelante. Este es el problema.

diumenge, 29 de maig del 2016

Los okupas, Trias y el Estado hegeliano



Con motivo de los incidentes ocurridos en el barrio barcelonés de Gràcia, se ha sabido recientemente que el anterior equipo municipal estuvo pagando (en secreto), durante años, siete mil euros mensuales de alquiler al propietario del local «okupado», cuyo reciente desalojo ha provocado los altercados callejeros que tanta proyección mediática han merecido. Unos dicen que el «okupismo» -¿O habría que decir «oCUPismo»?- es una forma de lucha social; otros, que de todo hay, que se trata de unos desaprensivos pijoteras y malcriados que no han pegado golpe en su vida. Lo que puedan ser, ahora mismo no me interesa.

Lo interesante es que ha sido el mismo exalcalde Trías quien ha hecho pública la noticia de su prodigalidad para con el propietario del local okupado, en un alarde de sensibilidad social que le honra. Lástima que al mismo tiempo que se mostraba tan munificente, estuviera a la vez recortando los sueldos de sus empleados, suprimiendo servicios básicos y privatizando los que quedaban… y que durante su mandato como alcalde se produjeran en Barcelona más desahucios que en los veinte años anteriores.  

Y lo más gracioso es que se atribuyera con ello un mérito, jactándose de haber sabido «evitar» los desórdenes que ahora, al dejar el actual gobierno municipal de aflojar los siete mil euracos, y haber solicitado su propietario el desalojo del local por orden judicial, han provocado las airadas reacciones de los «inkilinos». Y cuando se le ha replicado que esto, además de una payasada pusilánime, era una medida de más que dudosa legalidad, ha replicado que en una sola noche de incidentes hubo destrozos por valor de mucho más que los siete mil eurillos que él cotizaba tan rumbosamente. Por cierto ¿Estos pagos eran con contrato y recibos? ¿Declaraba el propietario del local estos ingresos? Y si era así ¿En concepto de qué? Es difícil ser más imbécil.

A propósito de todo esto, me vino a la memoria la cita de Joan Fuster que hace poco me recordaba «R»: “Es una suerte que Hegel sea tan difícil y complicado de entender, de ser más fácil, todo el mundo sería hegeliano”.

Hoy, como es bien sabido, ya no quedan hegelianos, al menos explícitos o confesos. Y si los hay implícitos o inconfesos, entonces, la verdad, y dejando de lado a los inconfesos, esto de ser hegeliano sin saberlo se antoja muy complicado y truculento, precisamente por lo de “si fuera más fácil”, que no lo es.  No sé, algo así como aquella otra frase de Jostein Gaarder, el autor de «El Mundo de Sofía»: “Si nuestro cerebro fuese tan simple que pudiéramos entender su funcionamiento, entonces no podríamos preguntarnos cómo funciona”. Añado: ni aunque funcionara hegelianamente.

La afirmación de Fuster, sutil e irónica por lo demás, parece partir del supuesto carácter falaz, o equivocado, de la filosofía de Hegel. Si es su intrínseca complejidad lo que lleva a la gente a desistir de adentrarse en ella, por esto sería precisamente una suerte. Pero también se está presuponiendo que sí hay cosas a entender en Hegel, sólo que mejor apartarse de ellas.

Porque ¿qué pasaría si todo el mundo fuera hegeliano? Pues parece que, según Fuster, nada bueno. Es decir, que al error teorético se le añade su indeseabilidad práctica. Algo, por cierto, bastante hegeliano. Y aquí asoma la duda  de si no sería Fuster un hegeliano de pies a cabeza. El error no sería entonces la filosofía de Hegel, sino su extensión al gran público, que por otra parte no está en condiciones de entenderla, pero que de estarlo, sería catastrófico para el propio modelo social hegeliano. Como el dios de la fe del carbonero: si es el único que el carbonero puede concebir, no lo desengañemos, porque ay de nosotros si descubriera que no existe.

Y es que esto de las verdades o misterios que no sólo no están al alcance del gran público, sino que nunca deben dejar de estarlo, sugiere algunas reflexiones relacionadas con el tema inicial de los okupas y el exalcalde Trias. Por ejemplo, transmutemos la frase y pongámosla así: “es una suerte que ser okupa parezca complicado, porque si de repente se descubriera que no es así, todo el mundo lo sería” ¿Y qué ocurriría entonces?

Para empezar, el Ayuntamiento de Barcelona, según el método Trias, nos tendría que pagar el alquiler de los locales «okupados». Sí, claro, ya sabemos que si uno no paga el alquiler o la hipoteca lo desahucian. Pero esto sólo parece ocurrir si se trata del local que te toca pagar, no es así, en cambio, cuando no media contrato alguno. Y esto sugiere algo muy interesante.

Vamos a imaginar que la gente se pone de acuerdo. Es decir, todos aquellos que pagan alquileres o hipotecas por las viviendas y locales en que residen o trabajan. Pues que se «okupen» recíprocamente. Pongamos un caso simplificado, entre cuatro ciudadanos o grupos familiares, con sus respectivos pisos hipotecados. A-1, B-2, C-3 y D-4; las letras corresponden a su identidad, los números a sus respectivas viviendas.

Si un buen día dejan de pagar, la autoridad competente procederá a desalojarlos de sus inmuebles poniéndolos de patitas a la calle. Y el banco, el Ayuntamiento –por impago del IBI, sin ir más lejos- o quien sea el acreedor, se quedará con su vivienda. Es lo que suele ocurrirles a los ciudadanos normales cuando se ven en tan triste trance.

Imaginemos ahora que «A», «B», «C» y «D» se ponen de acuerdo. «A» se traslada al inmueble «3», «B» al «4», «C» al «2» y «D» al «1» Cuando aparecen los desahuciadores en el inmueble «1» para desalojar a «A», se encuentran en su lugar a los okupas «D». Si iban a desalojar a «A», no pueden hacerlo con «D», es otro procedimiento. Además, los «D» se lo toman muy mal y reaccionan convirtiendo el piso en la fortaleza de Alamut, amén de alegar que están muy integrados en el barrio, hasta el punto que cuando las fiestas, prestan el piso como almacén de los bidones de sangría subvencionados por el Ayuntamiento, para posterior solaz del resto de vecinos.

Lo mimo en los inmuebles «2», «3» y «4». Y nada, los okupas «D», «C», «A» y «B» se plantan y amenazan con pegarle fuego al barrio. A la vez, los propietarios «A», «B», «C» y «D» -los mismos pero en otro orden- están reclamando que se desalojen sus respectivas propiedades. ¿Qué haría Trias? Pues a juzgar por lo que asegura haber hecho, pagarles el alquiler a los propietarios con dinero público. Un dinero que hasta podrían destinar, si además fueran buena gente, a pagarle la hipoteca al banco. Y todos contentos. Pero aquí hay un tonto ¿No les parece?

Ahora, en lugar de cuatro grupos y cuatro pisos, imaginen, no sé, cincuenta mil. El Sr. Trias seguiría quedando muy bien ante el mundo y ante la historia, como mínimo en la escrita por sus amanuenses, pero se quedaba sin Ayuntamiento.

Sí, a lo mejor es una suerte que el pueblo no entienda a Hegel, pero no para el pueblo. Porque, de lo contrario, les exigiría a las autoridades que, como Administración, se comporten como deben. Excuso explicar para quiénes es una suerte.
También puede que todo sea mucho más simple, y que lo relevante fuera la desconocida (por mí) identidad del propietario al cual Trias le regaló siete mil euros mensuales tirando de dineros públicos. Hay mucha gente con locales que, desde la crisis, no los alquilan ni regalándolos. A lo mejor hasta es una suerte que te lo «okupen»; o lo era. Ahora Trias ya no está, y seguramente la culpa será de Ada Colau porque dejó de pagar. Que era de lo que se trataba: de echarle la culpa.

Aun así, la frase de Fuster sigue reverberando.

divendres, 19 de febrer del 2016

Eternidades recurrentes



¡Que no gobierne Podemos! es el mantra. Seguimos con la España y la anti-España. El nacionalismo centrífugo dejó su impronta en los centrípetos. Hoy, igual que hay buenos españoles y anti-españoles, hay buenos catalanes y botiflers, como hay, simplemente, vascos y maketos –una diferenciación para otro momento-. Hasta en territorios de lo más destacados por su histórica endeblez reivindicativa, el esquema se reproduce y recorre todos los tópicos habidos y por haber de la España y la anti-España. Algo, por cierto, inédito en cualesquiera otros pagos –legados coloniales aparte-, tanto centrípeta como centrífugamente.

Puede que Podemos sea una heteróclita masa en la cual hay mucho ignaro chabacano mandando, y acaso muchos más aspirando. No diré que no. Pero de ahí a que se levanten todas las alarmas de ciertos pudientes y pudorosos sectores, moralmente hablando nada edificantes, ante la quimérica posibilidad de que accedieran al gobierno, lo único que esto muestra, y demuestra, es que aquí el problema no fue la Guerra Civil –acaso sólo un epifenómeno- sino algo mucho más arraigado.

Sin ir más lejos, allende los Pirineos –Francia- han tenido más guerras civiles que aquende. Pero eso sí, serias y de verdad; por eso luego las superaron… hasta la siguiente. Aquí más bien algaradas; por eso no hemos superado nada… pensando en la anterior todos; los que lo reconocen y los que no. Francia ya tuvo la Fronda a mediados del XVII –y podríamos remontarnos a mucho más atrás-. Por entonces, acá no hacía ni falta lo del viva las caenas, las llevaban quienes las habían de llevar, tan bien enjaezadas que ni las notaban. Fue cuando se percataron de su falta que protestaron… para que se las pusieran de nuevo. Y lo siguen haciendo.

El espectáculo de la investidura al que estamos asistiendo los ciudadanos, los críticos y los acríticos, es tan absolutamente grotesco que, la verdad, por repetitivo, ya cansa. Cuando ya nadie sepa qué es un estadista, pasará desapercibido. Es que no los hay, claro.

Otra piedra de toque para futuros (nada financieramente especulativos), es lo del TC y el ministerio de asuntos exteriores del ciudadano Romeva. Ahí se juega una partida. Ajedrecísticamente hablando, y postureos aparte, hasta ahora fue juego posicional, conservador, a asegurar; ahora empezará el combinativo. En las acciones y en sus consecuencias lo veremos. Dentro de poco…

diumenge, 3 de gener del 2016

RUEDO IBÉRICO SUB SPECIE AETERNITATIS



Empieza el año sin síntoma alguno de cambio, porque no es cambio que todo cambie acelerada y sistémicamente. Cambian las apariencias, sí, pero sólo en apariencia.

En España se ha producido después de las elecciones un escenario similar al de Cataluña, pero sin una figura estelar como la de Mas. Es verdad que está Susana Díaz, que es a Felipe González lo que Mas es a Pujol; en ambos casos, un subproducto. Pero no da tanto juego, porque su frívolo histrionismo megalómano se proyecta todavía en la fase de la farsa, incapaz de llegar al esperpento que Mas ha sido capaz de crear. Y esto marca la diferencia. Además, no sé cómo lo verán ustedes, pero si al final hay elecciones generales anticipadas y consigue desplazar a Pedrito Sánchez, dudo mucho que alcance sus 90 diputados. Por más ayuditas que tenga. Puede que me equivoque, pero no la veo fuera del «régimen» andaluz. Al tiempo.

Lo del PSOE tiene ciertamente delito. No recuerdo tanta insidia y mezquindad desde los tiempos en que Borrell ganó, contra pronóstico, las primarias, y hubo que poner en marcha un dispositivo de urgencia para descabalgarlo al precio que fuera. ¿Recuerdan la causa por la cual, al final, decidió arrojar la toalla? Fue por un caso de corrupción… de un par de «amigos», sin que en ningún caso se presumiera en él ni complicidad ni conocimiento. ¿Y Felipe con Roldán? ¿O Aguirre con Granados? ¿O Pujol con Prenafeta y Macià Alavedra? ¿O Mariano con Bárcenas? ¿O la propia Susanita con Chaves?..

Puede que el PSOE esté afrontando su némesis. Convirtió la izquierda en una inmobiliaria y una agencia de colocación, en gran estilo peronista. Ahora el invento parece que ha caducado, y sólo sabe ofrecer más de lo mismo. ¿Cómo, si no, pueden quienes deben su poltrona al voto de Podemos, negárselo a su jefe y tratarlos de apestados? ¿O es que sólo ellos tienen la exclusiva de pactar con el diablo? Un ejercicio de cinismo que, sin duda de tan acostumbrados, no les producirá agujetas, pero que de tan insano puede llevar a la implosión.

En el PP de Mariano, en cambio, los cuchillos largos y los colmillos vampirescos parecen de momento más controlados, agazapados a la espera de mejor ocasión. Aun ganando, es el que más perdió. Pero si se anticipan las elecciones, el soufflé de Ciudadanos puede servirles de reconstituyente. Y esto Mariano lo sabe. Curioso, lo de Ciudadanos. De haber durado la campaña electoral una semana más, igual se quedaban en la mitad de lo que obtuvieron. Y eso es lo que puede ocurrir en las anticipadas, en provecho de Mariano. Es lo que tienen las marcas blancas.

Podemos, por su parte, también sabe que unas anticipadas le benefician en detrimento del PSOE. Que no lo sepa Susanita es dudoso, pero es un producto del aparato y, además, sarna con gusto no pica; los que sí deben saberlo seguro son los «barones» -no sé si con “b” o con “v”-, pero a ellos les da igual; tienen todavía cargo para tres años y medio, y eso, en política, es hoy en día una eternidad. Si hay anticipadas, será interesante el duelo entre Pablito y Susanita, sobre todo por las inagotables reservas demagógicas a disposición de la segunda. Pero, claro, también está donde está gracias a los votos de Podemos… En la derecha, el duelo entre Mariano y «Niño» Rivera carece de morbo: el resultado está cantado.

Queda el partido que -¡a buenas horas!- parece haberse decidido a crear el otro Alberto. Un caso para tesis doctoral, el de Garzón y su IU. Un recorrido hacia el basurero de la historia verdaderamente ejemplar; de manual.

Y como de sub specie aeternitatis va la cosa, o del eterno retorno de lo mismo, que también, vuelven los patriotismos de la más baja estofa y de execrable memoria. La metafísica unidad de España, fundamentada en el físico reparto del pastel exclusivista de siempre. El opio del nacionalismo espoleado a partes iguales, también por los de siempre. En este caso bajo el pretexto del referéndum catalán. Curiosa y simétrica discriminación conceptual la que establecen sendos bandos. Fíjense. Para el nacional/independentismo catalán, es españolista aquél que, bajo cualesquiera formas, no es partidario de la independencia y prefiere seguir en España, con o sin referéndum; aunque sea en otra España. Para el nacionalismo españolista, tan excluyente como su homólogo catalán, el simple hecho de proponer un referéndum equivale a romper España. Tanto llenarse la boca con el parlamentarismo británico en términos elogiosos y como ejemplo a imitar, y luego cuando alguien saca lo del referéndum de Escocia, el britanófilo se transmuta en salvapatrias carpetovetónico emboscado. Y es que aunque la mona se vista de seda…

Y para acabar, en fin. Parece que hoy las CUP –insisto con el plural- acabarán de deshojar la última margarita que les queda. Va siendo hora de decidirse, aunque sea tarde y mal. Otros a los que no auguro un gran futuro si hay elecciones anticipadas en Cataluña. Ya lo dijo Einstein durante su visita a Barcelona cuando sus interlocutores se manifestaron como nacionalistas y de izquierdas: Das past nicht zusammen! Y por raro que les pueda parecer a algunos, ni en las CUP. Tendrán que decidirse entre lo uno o lo otro. Es decir, y en atención  lo torpemente que han llevado el tema, entre Guatemala y Guatapeor, porque ellos, como Formación, siempre van a perder en la elección. Lo tienen peor que el asno de Buridán.

Pues eso, nada nuevo bajo el Sol. De momento, seguimos en el Ruedo Ibérico… por ahora.

diumenge, 27 de desembre del 2015

UN EMPATE MUY «AJUSTADO»


La noticia, para cualquiera en su sano juicio y en atención a las fechas, suena a inocentada. Y no hay que descartar que lo sea. Cierto que la CUP estaba rompiendo moldes de todo tipo, pero nunca hasta ahora había atentado contra la probabilística matemática como hoy. Que entre 3030 personas se dé un empate a 1515 arroja prácticamente las mismas probabilidades que a un servidor le toque la Primitiva. Pero ha ocurrido; lo primero, claro, lo segundo tendrá que esperar… O que el duro caiga de canto. Claro que a ver si acabará lo cosa como la perdiz aquella que tanto marearon...

Vaya por delante que hay varias cosas que uno no entiende desde un buen principio. Verbigracia, cómo, después de haber negado a Mas por activa y por pasiva, hacen falta ahora tantas votaciones; ni tampoco que ahora resulte que ni Mas ni menos la mitad de la militancia esté por lo primero… ¿Habrá que seguir con el paripé hasta que salga el sí a Mas? ¿Se trata de eso? ¿O hasta que se aclare el panorama español, que también se las trae? Bueno, ahora dicen que lo decidirá el Consejo Político de la CUP el dos de enero, entre notables y fuera ya del ruido asambleario que en tan alta estima tienen… Una reunión sobre la que ya se proyectan sombras alargadas ¡que prosiga la función!

Menos aún se entiende, aunque esto ya caiga de lleno en los arcanos designios de la CUP, que entre las asambleas locales representadas las haya procedentes de fuera de Cataluña, y no porque éstas sean precisamente las más proclives a votar por Mas, sino porque no deja de ser paradójico entonces que, en aplicación de la misma regla de tres, a los valencianos que no sean miembros del selecto club de la CUP se les niegue poder votar quién ha de ser el nuevo presidente catalán; o zamoranos… yYya puestos ¿por qué no del Frente Polisario? Porque si hubiera al final referéndum ¿quiénes deberían ser electores según la CUP?
Pero la guinda nos la ha brindado hoy, vigila del día de los Santos Inocentes, este mágico empate con el cual la CUP nos ha obsequiado. Inocentada, azar, astracanada… ¿Cómo calificar tamaño espectáculo? En fin ¿Quién se lo cree? Claro que, bien mirado, si se trataba de que se siga hablando de ellos y que la cosa no acabe aquí, lo cierto es que lo han conseguido. Porque «ajustar» un empate y dar el pego, no lo negaremos, tiene su qué. Y la puesta en escena, también. Ahora, a ver quién se la cree. De momento, el choteo ya ha empezado.

dimecres, 11 de novembre del 2015

CALIENTABRAGUETAS



Ayer, el rotativo «La Vanguardia» en su editorial exigía al gobierno catalán –en funciones- y, muy especialmente, a CDC y a Artur Mas, una rectificación en toda regla, con motivo de la declaración independentista aprobada por el Parlament. Que si se rompe con ello la Constitución, que si es una declaración de independencia encubierta, que si vaya mensaje que se transmite a las cancillerías europeas, que si la mayoría sólo lo es para huir hacia adelante pero no para una gobernación coherente, que si pone en riesgo la autonomía catalana…

Se dice textualmente que se trata de una “… pequeña, triste y deslavazada simulación del Sis d’Octubre de 1934” y aludía a los serios y atribulados semblantes de la mayoría de diputados de CDC, incluido Mas, que acababan de aprobar con su voto la antedicha declaración. A bote pronto, lo primero que se le ocurre a uno sería preguntarle a «La Vanguardia» a qué se pensaba que estaba jugando cuando, hasta hace pocos días, todavía glosaba la figura de Mas hasta límites rayanos con lo «babeante», y apostaba claramente por «El Procés», que hasta dónde a uno le consta, era el proceso abierto hacia la independencia de Cataluña iniciado ahora hace más o menos unos cinco años, con motivo de la conversión al independentismo del otrora elogiado Mas, el mismo al que ayer ponía a caer de un burro.

La pregunta puede que sea ingenua, porque «La Vanguardia» incorpora una tradición que va mucho más allá del Ministerio del Tiempo, y la sitúa de lleno en el Ministerio de la Verdad, en la obscura sede gubernamental donde trabajaba Winston Smith, manipulando y destruyendo documentos previamente manipulados que suplían otros no menos manipulados, siempre en función de las circunstancias, siendo las «circunstancias» lo que en cada caso convenía. Si ahora estamos en guerra con Eurasia, nuestro aliado es Asia oriental, y siempre ha sido así. Si la guerra es con Asia oriental, lo mismo, al revés. Nunca puede haber la menor contradicción «histórica». Sí, claro, es el Nineteen Eighty-Four. Sólo que en este caso, puede que tales virajes obedezcan a razones mucho más prosaicas que en la genial novela de Orwell.

Cuidado, no es que uno esté en desacuerdo con los contenidos del editorial, no es esto, sino que no acaba de entender como ahora se desmarca de la situación que ha contribuido tan entusiásticamente a provocar. Algunos, sin duda con buenas dosis de sentido común y de información atesorada, dirán que la cosa va de subvenciones, crematística pura; bien, no digo que no haya nada de eso. Otros, que una cosa es apuntarse a un proceso, pero sin transgredir los límites legales, es decir, todo lo que haga falta pero entre la gente de orden, sin que se desmadre con destripaterrones y con el puente de mando bien controlado. También puede ser. Según esto último, el anticuerpo de la CUP son los destripaterroneros que han despertado todas las alarmas entre ciertos órganos del poder orgánico catalán, produciéndoles un síndrome mucho más parecido al del diecinueve de julio de 1936, que no al del seis de octubre del treinta y cuatro que aducen como pretexto. Siempre, claro, en términos de parodia. Porque esta es la verdad: estamos ante una parodia descomunal. Y en la cual unos juegan a representar una farsa, pero otros están ya en el esperpento: se han creído la parodia.

Aun así, sorprende que tan sesudos y dilectos creadores de opinión, no hayan calculado previamente el alcance de sus propios actos, aupando y auspiciando una parodia cuyo pábulo requería de los que se la creían a pies juntillas. Porque más allá de ciertos escenarios, el cínico ya no puede serlo aunque quiera. Traspasados ciertos umbrales, y se traspasaron hace tiempo, el cínico se queda en lo que antes se llamaba calientabraguetas. Ahora, a ver cómo se lo cuentan ahora a los «calentados».
Porque, miren, lo dicen Sabina y Serrat: Cualquier hembra merece un buen poeta, menos las calientabraguetas. Y "La Vanguardia" es femenino. Ahí sí, género, no sexo.